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CRITICA
Por: JUAN FABIÁN DELGADO
En la filmografía de Pietro Germi se encuentra siempre una constante búsqueda de un sentido comercial del cine con la presencia de temas importantes y conectados con la realidad italiana.
De esta forma, el matrimonio como fuente de problemas a nivel sentimental, judicial o religioso, no podía faltar en su obra
Su título más famoso fue sin duda en este campo "Divorcio a la italiana", pero luego siguió el tema en "Seducida y abandonada", en "Muchas cuerdas para un violín" y ahora en este "El divorcio es cosa de tres".
De nuevo Germi, como en sus últimos films, "Serafino" o "Vidas opuestas", ataca su film a niveles claramente comerciales, cayendo a veces en la chabacanería, para en otras remontarse a la crítica certera y aguda, dando de sí una cinta desigual, con un ritmo alargado, con escenas muy divertidas y otras en exceso forzadas.
Dirigida con la soltura y profesionalidad de un hombre como Germi con tantos films a sus espaldas, este "El divorcio es cosa de tres" nos presenta al tipo clásico meridional dominado en sus relaciones matrimoniales y que busca en el adulterio una realización vital que su esposa -y la familia de su esposa- le impide por completo.
El largometraje tiene un buen trabajo de los actores y en definitiva un buen acabado.
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