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CRITICA
Por: PACO CASADO
Winston Gooze es un conserje explotado, gris y oprimido que, tras sufrir un catastrófico accidente tóxico, se convierte en Toxie, aunque físicamente su figura es la de un monstruo pero su buen corazón lo transforma en un héroe y a partir de ese momento se erige en un salvador de aquellas personas que son acorraladas por una empresa, que pretende que les vendan sus propiedades para poder edificar y hacer negocios con ellas.
Winston se ha quedado viudo y ahora tiene que cuidar al hijo adolescente de su esposa, Wade, un joven con muchos problemas, que tiene a su cargo.
Para colmo tras visitar al médico le ha diagnosticado una enfermedad terminal que le da de vida como máximo un año.
Así pasa de ser un paria a enfrentarse a los despiadados directivos de las corporaciones y fuerzas corruptas que amenazan a su hijo Wade, a Daisy su vecina de la comunidad para los que hace justicia, convirtiéndose en un héroe que se enfrenta a una sociedad corrompida por la codicia, el ansia de poder y la falta de humanidad.
De esta manera Winston limpia la suciedad de un mundo corrupto gracias a la grotesca transformación que sufre debido a unos residuos químicos tóxicos que le dan una fuerza brutal al humilde conserje que busca hacer justicia contra los corporativos que de alguna manera lo desecharon, al tiempo que la ciudad ha olvidado el significado de dicho vocablo, que ha caído en la corrupción, la desigualdad social y la deshumanización de la persona.
En un mundo en el que la codicia se desenvuelve de manera desenfrenada, la justicia es aplicada por ese héroe radiactivo.
El guion, como ocurría con la primera se basa en los personajes creados por Lloyd Kaufman y Joe Ritter con nuevos elementos más modernizados y un grupo de villanos más divertidos, además de tener unos mejores efectos especiales, sobre todo en las escenas de violencia, algunas de ellas bastante brutales, como igualmente se ha elevado el tono de los diálogos con algunas frases groseras y palabrotas.
El tono en general del film es algo disparatado, exagerado en ocasiones, en las que los actores se lo deben haber pasado en grande, estando a la cabeza de todos ellos Peter Dinklage que comparte protagonismo con Kevin Bacon, Elija Wood, Jacob Tremblay y Julia Davis.
Esta película es un remake del film clásico de igual título 'El vengador tóxico' (The Toxic Avenger) (1984) dirigido por Joe Ritter, interpretada por Andree Maranda, Mitchel Cohen y Jennifer Baptist.
El encargado de dirigir esta nueva versión es Malcom Blair, un cineasta que tras ejercer de actor en casi medio centenar de títulos, escribió casi una docena de guiones y finalmente debutó en la dirección con 'Ya no me siento a gusto en este mundo' (2017), tras el cual hizo este 'El vengador tóxico' (2023) que es su segundo largometraje como guionista y director.
Esta es una película que no está tomada en serio, sino todo lo contrario y no lo parece tan poco su realización yendo cada uno a su bola, aunque si se lo ha tomado el empleo de las modernas tecnologías y de que el espectador se lo pase en grande, ya que no tiene otra finalidad, en este sentido parece que lo logró.
Como curiosidad apuntar que la parte de interpretación de Winston convertido en tóxico está actuada por Luisa Guerreiro revestida con una prótesis de espuma de 15 kilos aunque Peter Dinklage si le puso la voz.
Y también decir que tras los largos créditos finales hay una secuencia de tres minutos de Peter Dinklage preparando un sandwich de queso a la parrilla.
Premio 1.4 al mejor actor en un papel principal a Vasil Kacarov.
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