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NOTAS DEL DIRECTOR...
Este proyecto nació cuando leí la novela de Mats Strandberg y quedé profundamente impactado por la intensidad de la experiencia. Una historia aterradora, pero al mismo tiempo rica en desarrollo de personajes y profundidad emocional, ambientada en un entorno sueco reconocible, auténtico y cercano.
Habitación nº13 es una película sobre un hijo que intenta salvar a su madre de una posesión sobrenatural, pero también es la historia de una persona que trata de enfrentarse a un trauma profundo sin perder la cordura. ¿Está Joel intentando salvar a su madre… o a sí mismo? La respuesta es ambas cosas, y eso es precisamente lo que hace que esta historia sea tan interesante y tan importante para mí como cineasta. Porque, aunque los temas de Habitación nº13 giran en torno a cuestiones serias como la culpa y el perdón, y su mundo es oscuro y está lleno de enfermedad, decadencia y muerte, también es una película que ofrece un atisbo de esperanza.
La experiencia que quiero transmitir, más allá del terror y la angustia, es la valentía de atreverse a mirar hacia el interior. Es una película sobre abrirse, empezar de nuevo y, en cierto modo, sobre la importancia del humor incluso en los momentos más oscuros de la vida. Trata de comprender que, a veces, al mirar de frente a nuestras partes más oscuras, encontramos la luz.
Habitación nº13 es un viaje de transformación a través de los ojos de Joel, su protagonista. A medida que su madre, Monika, pasa de la demencia a la posesión, Joel experimenta su propia metamorfosis: de una persona hermética a alguien que empieza a dudar de su propia cordura, hasta lanzarse finalmente a lo desconocido para luchar por la supervivencia de su madre y por sus propios demonios internos. A lo largo de la película se mantiene un tono crudo, íntimo e inquietante que acompaña las transformaciones que Joel vive de manera subjetiva: de la salud a la enfermedad, del orden al caos, de lo familiar y hogareño a lo progresivamente extraño y desconocido, y del realismo a lo sobrenatural. Siempre está presente una sensación de extrañeza que surge al combinar lo doméstico y cotidiano con un elemento que no encaja.
A medida que avanza la historia, el tono, la atmósfera y la tensión se intensifican hasta llegar al clímax, un estado en el que la realidad parece construida sobre terreno pantanoso y todo puede suceder.
La interpretación comienza de forma naturalista y contenida, pero va ganando energía y complejidad conforme emergen las emociones y la amenaza interior. La música arranca de manera minimalista y evoluciona hacia un paisaje sonoro atmosférico, estilizado y absorbente, acompañado de sonidos naturales y familiares que se distorsionan y transforman progresivamente. La cámara se vuelve cada vez más inquieta, invasiva e indómita, al mismo tiempo que el tono se torna más perturbador y siniestro. La luz cede paso a la oscuridad y al caos.