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CRITICA
Por: PACO CASADO
Se puede decir que esta película es un auténtico disparate cómico y que toda su trama es una sucesión de gags, muchos de ellos de tono vodevilesco.
Al director inglés Clive Donner le habíamos visto anteriormente su discreta producción 'Ráfagas de violencia' (1962) y sobre todo la estupenda 'Fango en la cumbre' (1964), de una auténtica valía de tipo social.
Pero nos sorprendió con la realización de esta divertida comedia 'Qué tal, Pussycat?' (1965), una espléndida cinta cómica, con un valioso guion escrito por Woody Allen.
Cuenta la historia de un playboy, que se niega a abandonar su estilo de vida que ha llevado hasta ahora, para poder sentar la cabeza y casarse con su verdadero y auténtico amor.
Para ello busca la ayuda de un excéntrico médico psicoanalista, que está un poco chiflado, que se ve arrastrado a una serie de líos de faldas por culpa de su mujeriego paciente, que siempre está detrás de las mujeres más guapas, una de las cuales acabará cazando al donjuan, no sin que antes se produzcan una serie de situaciones de auténtico vodevil francés, aunque el psicoanalista tiene también sus propios problemas amorosos
El guion, que resulta ser ágil y corrosivo, parte de una desenfadada base de tipo sexual para posteriormente ir enredando toda la madeja de la trama hasta llegar a la explosión del desenlace final, consiguiendo una verdadera apoteosis de auténticas carcajadas que nos recuerdan a las mejores secuencias cómicas del cine de comedia norteamericano de la época del cine mudo.
Con un plantel formidable de actores de primera línea, donde destacan tanto Peter Sellers como el propio Woody Allen, el realizador británico Clive Donner dirige con agilidad y soltura la puesta en escena de un film que es realmente un modélico ejemplo de buen cine cómico, capaz de satisfacer al gran público en general y contentar al buen aficionado y al más exigente de los críticos por la calidad de su realización y puesta en escena, en la que se puede descubrir a lo largo de su argumento una pequeña parodia de la película de Federico Fellini, '8 y medio' (1963).
Por su parte Clive Donner lleva la acción a un ritmo ciertamente endiablado, justo el punto que realmente necesita el guion escrito por Woody Allen, con un gran reparto pleno de estrellas de primer orden, un buen color en la fotografía de Jean Badal y música excelente compuesta en este caso por el notable Burt Bacharach, a la que añade en su banda sonora la canción que da nombre al film cantada por Tom Jones.
Cuenta también con unos ingeniosos títulos de créditos que resultan de lo más divertido.
'Qué tal Pussycat?' (1965) no se detiene en barras en ningún momento con tal de hacer reís con bastantes escenas bromistas que divierten al espectador.
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