![]() |
|
CRITICA
Por: PACO CASADO
Tras pasar por el Festival de cine europeo de Sevilla, llega a las salas 'Mi postre favorito' (2023).
Mahin es una mujer viuda de 70 años, de clase media, que tiene una existencia solitaria desde que murió su marido hace ya más de treinta años y su hija se fue a Europa con su nieto.
A pesar de la insistencia de sus amigas de que se busque un novio, sigue viviendo sola.
Un día decide hacerles caso y tratar de reavivar su vida amorosa y acude a un bar donde suelen ir mucho los jubilados a comer y allí, junto a una mesa en el que comen cuatro de ellos, en la de al lado hay uno solo que habla con ellos que es divorciado y vive solo desde entonces hace muchos años.
Mahin piensa que es el hombre que le interesa y al ser taxista la lleva a su casa donde tienen un encuentro fortuito que se convierte en una velada inolvidable.
No es frecuente que las películas iranís lleguen a nuestras carteleras, a menos que como en este caso sea una coproducción con Alemania, Francia y Suecia, ya que en ellas abundan los dramas y no es el género que los jóvenes, que son los que generalmente van al cine, sea el preferido.
Sin embargo 'Mi postre favorito' (2023) rompe la norma y cruza todas las líneas rojas de las prohibiciones, al ofrece la imagen de una mujer iraní, prohibida desde la Revolución Islámica.
La acción se sitúa en Teherán, donde vive Mahin, una viuda muy mayor,que está muy sola a pesar de que no le aqueja la economía. Su hija se fue del país y ella se reúne de vez en cuando con sus amigas que les reprochan que no se volviera a casar.
Tras intentarlo acude a un bar en el que se citan los jubilados para comer y se informa sobre Faramarz, un taxista, más o menos de su misma edad, divorciado, sin mujer y trata de conquistarlo para no tener que vivir en soledad.
El matrimonio de directores compuesto por Maryan Moghadam y Behtash Saneha de esta película, debutó en la realización con 'El perdón' (2020) y ahora nos llegan con este su segundo trabajo, 'Mi postre favorito' (2023) en el que llama la atención que sea la mujer la protagonista que lleve las riendas de esta historia en un país tan machista, que trata de romper su continuada soledad destrozando así las normas.
Tiene una puesta en escena que fluye como la seda ya que parece casi invisible, sin hacerse notar.
El resultado es el de un film muy agradable de ver, que trata sobre dos personas que están necesitadas de compañía, de resucitar y volver a tener un nuevo amor.
De paso se critica de forma valiente, con un tono agridulce, el opresivo régimen teocrático de falta de libertad, como se demuestra en una escena en la que la policía de la moral trata de detener a una chica joven por no llevar bien puesto en la cabeza el pañuelo.
Es interesante el trabajo que llevan a cabo Lili Farhadpou como Mahin, un personaje lleno de matices que se hace entrañable, y Esmaeel Mehrabi que le da la humanidad necesaria a su papel de Faramarz, que prácticamente cargan con todo el peso de la trama ya que el resto del reparto lo constituyen apariciones pasajeras a lo largo de la historia.
Una película con agilidad narrativa sobre la soledad, el amor y la alegría de vivir, dedicada a honrar a las mujeres valientes de Irán que luchan por el cambio social y derribar el muro que impide su libertad.
Premio del jurado Ecuménico y Premio Fipresci en el Festival de cine de Berlín. Premio nuevos directores en el Festival de Chicago. Mejor film en el Cinéfest Sudbury. Premio a la mejor narrativa y del público en el Festival de Calgary.
MÁS INFORMACIÓN DE INTERÉS
BANDA SONORA
CÓMO SE HIZO
VIDEO ENTREVISTAS
PREMIERE




































































