El guion que se presenta es un poco endeble, con diálogos ciertamente superficiales y se confía en el duelo interpretativo entre la veterana Charlotte Rampling, que hace atractivo y creíble a su personaje, y de la joven Ludivine Sagnier, una especia de ninfómana Lolita francesa. Al final Ozon parece tomarnos el pelo y hacemos hasta dudar de lo que hemos visto. Premio del cine europeo a la mejor actriz Charlotte Rampling...
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