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CRITICA
Por: JUAN FABIÁN DELGADO
El año pasado surgió y triunfó en París el llamado "boom" del cine suizo, que con un reducido grupo de films conquistó a la crítica francesa, e hizo posible su difusión a otras naciones como España.
Es un puñado reducido de largometrajes, producidos todos ellos por el llamado "grupo cinco" que ha creado en Ginebra unos condicionamientos que recuerdan a los que dieron de sí, doce años antes, a la famosa Nueva Ola francesa.
Gracias a los cine clubs ya pudimos ver hace un par de meses una de estas cintas suizas, la excelente "Charles, vivo o muerto" que dirigida por Alain Tanner nos puso en contacto con un autor y un estilo llenos de sensibilidad y con sello propio.
Ahora es otro director, Claude Goretta, el que nos llega con su "La invitación", obra que forma con la anteriormente citada y junto a "La salamandra" -aún por conocer- el trío más importante de este cine que estamos comentando.
"La invitación" es un film sutil, lleno de inteligencia, de detalles sensibles que revelan a un autor maduro a pesar de su juventud y poco cine hecho.
Partiendo de un argumento leve, construido casi como una anécdota, Goretta nos da una auténtica radiografía de este grupo de personajes que deambulan por la gran casa campestre.
Combinando sabiamente las situaciones y la psicología de este puñado de hombres y mujeres, se nos da un cuadro preciso del comportamiento humano, en un plano sencillo y naturalista, pero no exento de toques surrealistas e inquietantes que mantienen el interés y la sorpresa del espectador.
A ritmo lento, en imágenes precisas, vemos a estos invitados, a este anfitrión apocado, muy bien dibujados por el realizador, sin ningún intento de moraleja solo buscando una descripción sencilla y directa, como lo es toda la interesante película.
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