El cine de terror está cansado de crear criminales en serie, con máscaras o a cara descubierta, y no se habían percatado de que el mayor asesino es la muerte, en abstracto, sin tener que representarla de ninguna manera; Eso es lo que hizo "Detino final" y lo que se repite en esta su secuela. Si en la primera se burlaba a la muerte en un avión, aquí ocurre lo mismo pero en una carretera.
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