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SICARIO 2: SOLDADO
INFORMACIÓN
Titulo original: Soldado
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU., Italia
Duración: 122 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Acción, Drama
Director: Stefano Sollima

Guión: Taylor Sheridan

Fotografía: Dariusz Wolski
Música: Hildur Guonadóttir
FECHAS DE ESTRENO
España: 29 Junio 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Sony Pictures - Columbia Films

SINOPSIS

La historia se desarrolla en la frontera entre Estados Unidos y México en plena escalada en la guerra contra los cárteles de la droga...
 

INTÉRPRETES

JOSH BROLIN, BENICIO DEL TORO, ISABELA MONER, JEFFREY DONOVAN, CATHERINE KEENER, CHRISTOPHER HEYERDAHL, MATTHEW MODINE, IAN BOHEN, MANUEL GARCÍA-RULFO, JAKE PICKING, CONNOR SKIFIC, BRUNO BICHIR, MICHAEL LOVE TOLIVER

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UN NUEVO CAPÍTULO...
  SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO es un intenso y relevante thriller de acción movido por dos antihéroes protagonistas que se aventuran en lo más profundo del despiadado mundo fronterizo del tráfico de drogas y la política exterior estadounidense.
  La película reúne al ganador del Óscar Benicio del Toro, como el misterioso abogado convertido en asesino Alejandro, con el agente de la CIA Matt Graver, interpretado una vez más por Josh Brolin, para enfrentarse a los cárteles. Alejandro recibe el encargo de secuestrar a la hija de un capo del narcotráfico para exacerbar una situación ya de por sí volátil, misión en la que acaba teniendo un interés muy personal.
“Alejandro se encuentra reviviendo hasta cierto punto lo que le sucedió a su propia hija”, comenta del Toro, “y eso empieza a cambiar algo en él”.
  La suerte de la joven, Isabela, está en el aire, lo que obliga a Alejandro y a Matt a enfrentarse entre sí, afrontando cada uno un dilema moral en mitad de una guerra contra las drogas que ellos mismos se están encargando de avivar. En última instancia, tendrán que acabar escogiendo entre la vida de la joven o ganar la guerra.
  “Provocan esa guerra, subestimando las posibles consecuencias”, explica el director Stefano Sollima. Sollima, nacido y criado en Italia, se ha labrado una filmografía en torno a la a menudo delgada línea que existe entre policías y criminales, con proyectos tan populares como las series de televisión “Gomorra” y “Roma Criminal”, así como los galardonados filmes “A.C.A.B.: All Cops Are Bastards” y “Suburra”.
  Para Denis Villeneuve, el aclamado director de la primera entrega, la elección de Sollima fue una gran decisión componiendo “una maravilla… Sollima ha hecho una magnífica continuación de Sicario. ¡Yo he alucinado!”
  En la secuela, los personajes se enfrentan a decisiones que van mucho más allá de aquello a lo que se han enfrentado previamente. “Alejandro toma una decisión dictada por su conciencia, que le lleva a desobedecer sus órdenes de modo que, en cierto sentido, le declara la guerra a su socio”, prosigue del Toro. “Al hacer eso, Alejandro e Isabela se encuentran solos”.
  Al principio de la película, Matt Graver ha regresado de trabajar en Oriente Medio y recibe un nuevo encargo de sus jefes de la CIA, que lo lleva de vuelta al mundo de la frontera. “En resumen, necesita provocar el caos a fin de, en última instancia, conseguir justicia. Y control”, comenta Brolin.
  “Matt cree firmemente que el fin justifica los medios y que la moralidad únicamente es relevante en tanto en cuanto afecte a tu bando. Para él, esto es un juego de suma cero”, agrega el guionista Taylor Sheridan.
  Para hacer el trabajo, Graver contacta con Alejandro, la única persona que conoce que puede ayudarle a hacerlo bien.
“Afrontan una serie de consecuencias que les llevan a cuestionarse su propia integridad y dónde encajan en los intereses políticos generales”, explica Brolin.
  “Creo que uno de los temas más importantes de la película es la humanidad. Alejandro, que más o menos carecía de ella en la primera entrega, redescubre su humanidad, en cierto modo. Y Matt, en una situación similar, descubre su humanidad en una serie de circunstancias sumamente insólitas”, aporta el productor Edward L. McDonnell.
  El guion está escrito una vez más por el nominado al Óscar Taylor Sheridan. Los productores estaban encantados de poder contar con Sheridan para crear otra historia apasionante de Sicario.
  La productora Molly Smith comenta: “Se trata de personajes sumamente emblemáticos y Taylor tenía una idea estupenda para llevarlos al siguiente capítulo de su viaje”.
  “Taylor posee esa voz de wéstern moderno que la gente ansía”, asegura el productor Trent Luckinbill, de Black Label Media. “Le preguntamos: ‘¿Qué te gustaría ver hacer a estos personajes y qué historia te gustaría contar?’”.
  Sheridan explica cómo esta idea refleja nuestro mundo actual y la volátil naturaleza del tráfico de drogas. “El panorama está cambiando en Estados Unidos en cuanto a la legalización de ciertas drogas, y la irrupción de los fármacos con receta como droga recreativa favorita, que ha dejado a los cárteles en busca de un nuevo producto que vender”, aporta Sheridan. “Y yo estudio cuál es ese producto”.
  Ese producto, ahora, son vidas humanas: el tráfico de personas por la frontera. “En esto es en lo que se ha convertido la guerra contra las drogas, es oscuro y desgarrador, pero impactante”, opina la productora Molly Smith. “Es muy real”.

INICIO DEL RODAJE...
  SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO empezó a rodarse en una fría mañana de noviembre, en una destartalada casa de adobe, bajo la autopista cercana al centro de Albuquerque, que hacía las veces del barrio obrero en el que vive Miguel en McAllen, Texas.
  El rodaje se llevaría a cabo en Nuevo México durante los tres meses siguientes, en Albuquerque, la reserva indígena de Cañoncito, el Pueblo de Laguna, Bernalillo, el Pueblo de Santa Clara, Belén y Algodones. La mayoría de las localizaciones eran exteriores rurales, y el rodaje se realizó a lo largo de muchas noches heladas. Mientras que “Sicario” se filmó en verano, SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO se grabó a finales de 2016, cuando el gélido invierno atenzaba las montañas y mesetas del Suroeste.
  El equipo de filmación hizo hincapié en una sensación de duro realismo mientras la producción recorría los áridos paisajes del Suroeste de Estados Unidos por los que la frontera se extiende a lo largo de cientos de kilómetros, con Nuevo México haciendo a menudo las veces de Texas.
  Para grabar una de las primeras escenas de la película, en la que el Departamento de Seguridad Nacional vigila a emigrantes que escapan atravesando la frontera de noche, el equipo de rodaje utilizó las mismas cámaras térmográficas FLIR que utiliza el gobierno en la realidad.
Abundaban los pertrechos militares, entre ellos helicópteros Black Hawk, vehículos Humvee, ametralladoras, chalecos antibalas, cámaras de vigilancia y uniformes de combate.
  La secuencia de acción más larga fue la emboscada al convoy de Humvees, que sucede hacia la mitad de película. Se filmó a lo largo de una semana en la reserva indígena de Cañoncito. Se coreografiaron tomas largas de acción muy elaborada, que después se grabaron mediante travelling, con numerosos personajes, fuego de armas automáticas y explosiones, captado todo con un realismo muy crudo. El director Sollima explica: “El reto está en que, incluso en una secuencia de acción enorme, no pierdas nunca a tus personajes y tengas su punto de vista de la acción”.
  A mediados de enero, el reparto y el equipo acabaron en Nuevo México y al día siguiente se subieron a un vuelo chárter con destino a Ciudad de México, donde continuaron el rodaje hasta finales de enero de 2017.

EXTENSAS LOCALIZACIONES EN NUEVO MÉXICO...
  La mayor parte de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO se filmó en localizaciones de zonas rurales alrededor de Albuquerque, Nuevo México, con el 90% de la película rodada en exteriores.
  El equipo de rodaje se desplazó al norte a un poblado indígena junto al río Bravo para filmar durante dos noches unas escenas cruzando el río en total oscuridad, al oeste a reservas indias escasamente pobladas y cubiertas de plantas rodadoras, al sur a arroyos de riberas de arena, y al este a una tienda de gran superficie que hizo las veces de otra tienda similar en Kansas.
  La localización más utilizada fue la reserva indígena de Cañoncito, al oeste del centro de Nuevo México, hogar del grupo navajo de Cañoncito, que se asentaron allí durante la “Larga Marcha”, cuando la tribu navajo fue obligada a realojarse. En la actualidad, esta reserva abarca 314 911 kilómetros cuadrados y alberga únicamente a 1649 residentes. El terreno contiene artemisa, cactus, caminos de tierra pedregosos, mesetas desiertas y cerros rojos, un paisaje tan remoto que manadas de reses y caballos salvajes vagan libremente por los caminos. Aquí, el equipo de rodaje grabó escenas de emigrantes huyendo y buscando donde cubrirse mientras los focos de los helicópteros los descubren cruzando la frontera de noche, la larga secuencia de acción de la emboscada de los Humvees en la frontera y las escenas de la granja de Ángel. El aislamiento rural resumía a la perfección el ambiente de la película.
  Orona comenta: “Ya fuera un camino, un arroyo, una casa, esta película siempre se centra en la desolación y el aislamiento. Se trataba de encontrar lugares crudos, empobrecidos u olvidados”.
  Las zonas modestas de Albuquerque hicieron las veces de los polvorientos alrededores de McAllen, Texas, incluido el pequeño hogar de Miguel, su destartalado colegio público y la zona de restauración del centro comercial. Orona aporta: “La parte de Texas tiene que aludir a las desventajas físicas y económicas y a la desolación que van haciendo mella en Miguel: ‘Provengo de la nada y quiero las grandes cosas que tienen esos tipos de los cárteles’”.
  Para las escenas cruzando el río Bravo y en los márgenes del mismo, el equipo de rodaje filmó en el Pueblo de Santa Clara, cerca de Los Álamos, y en un rancho de Algodones.
  Las escenas ambientadas en el pueblo fronterizo mexicano de Reynosa se filmaron en su mayor parte en el sórdido terminal ferroviario de Albuquerque y en el Pueblo de Laguna, que ocupa más de 200 000 hectáreas de terreno desértico.
  Muchas de las escenas del arroyo se filmaron en arroyos de riberas de arena al sur de Albuquerque. Las escenas del aeropuerto se rodaron en dos aeropuertos privados de la zona de Albuquerque: Atlantic Aviation y Double Eagle II Airport. La casa franca de Texas estaba situada en el pueblo de Belén.
  Para su último día en Nuevo México, el equipo de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO filmó en un set de un cruce fronterizo construido ex profeso, con carriles de vehículos, cabinas y carteles de “Bienvenido a México”, incluso con vendedores ambulantes vendiendo comida.    Aquí, el convoy de Humvees atravesó las cabinas a 64 kilómetros por hora, dejando una estela de tierra y gravilla a su paso.
  Al día siguiente, el reparto y el equipo subieron a bordo de un vuelo chárter con rumbo sur, hacia México.

LOCALIZACIONES URBANAS EN MÉXICO...
  SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO pasó sus dos últimas semanas en Ciudad de México, para lograr una mayor autenticidad y un toque exótico que contribuyen a la magnitud de la misión de Matt y Alejandro. Estos escenarios metropolitanos dotan a la película de actividad comercial, color y una arquitectura más sustancial, que alude al poder y el dinero que poseen los capos más prósperos de los cárteles.
  La escena más amplia filmada en Ciudad de México fue la larga secuencia de acción que muestra la extracción de Isabela, que se grabó a lo largo de dos días en la República de Perú, en el centro del distrito histórico de Ciudad de México. El equipo de rodaje cortó la calle y llenó la escena con extras mexicanos de fondo, incluidos peatones, conductores, policías, investigadores de la policía y personal sanitario. La arquitectura, con edificios coloniales españoles revestidos de estuco, junto a recargadas estructuras barrocas, neoclásicas, de estilo italiano, modernistas, Beaux-Arts y art decó, algunas de las cuales se remontan al siglo XVII, sirvió para recalcar los riesgos que conllevaba el secuestro.
  El apartamento de Alejandro también se filmó en el distrito histórico del centro de Ciudad de México. “Es un edificio muy colonial, de cinco plantas, de las que utilizamos una de las más altas, desde la que se domina la ciudad”, describe el diseñador de producción Kevin Kavanaugh. “El exterior está a la vuelta de la esquina, en un callejón”.
  El exterior del despacho del abogado se rodó en el reluciente distrito de Santa Fe, el barrio empresarial ultramoderno de Ciudad de México, situado en el lado oeste. Esta zona rica ha crecido mucho en los últimos 20 años y está llena de rascacielos geométricos de bordes afilados, con estructuras de cristal y acero que se alzan sobre las calles de cemento, donde se encuentran las sedes de muchas multinacionales y conglomerados mexicanos. Aquí aparecen numerosos extras y figurantes mexicanos, entre ellos periodistas, policías estatales, federales, personal sanitario, conductores, investigadores de paisano, militares mexicanos y ejecutivos.
  Las escenas del opulento colegio de Isabela se rodaron en un colegio privado para chicas de Ciudad de México, con un campus de élite construido en forma de óvalo estilo fortaleza, con zonas de césped impecable, columnas decorativas y escaleras alicatadas. El interior del colegio fue elegido por su diseño art decó de la década de 1940 y sus extravagantes vidrieras de colores. El exterior del colegio se filmó en la magnífica calle Mesones, de la que se dice que es la más arbolada de todo el centro de Ciudad de México.
  La mansión de Isabela se encuentra dentro de un recinto amurallado en el pueblo de Coyoacán, una zona bohemia con una fuente famosa, estrechas calles adoquinadas, paredes azul cobalto y muchas plazas íntimas. Apodado el “barrio mágico”, es donde se encuentra el museo de Frida Kahlo.
  El ático del hotel desde el que el equipo de Matt observa la salida de Isabela de su colegio se rodó en el espléndido Hotel y Spa Marquis Reforma, un hotel de cinco estrellas con influencias art decó situado en el bullicioso Paseo de la Reforma.
  También se rodaron en México varias escenas de conducción.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN Y DE VESTUARIO...
  El estilo de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO hace hincapié en una gama neutral de grises y marrones, que queda establecido en toda una variedad de sets.
  El diseñador de producción Kevin Kavanaugh explica: “Pinté todos los Humvees y camiones con grises oscuros y negros, para que contrastaran con los marrones de Nuevo México y resaltaran, en lugar de optar por los tradicionales Humvees de tono tostado. Cuando llegamos a México, hay toques de color, paredes pintadas de azul. Un poco de color, de forma que haga cierto contraste. Me documenté sobre pueblos fronterizos, y localicé exteriores en México. Es realista pero al mismo tiempo cinematográfico. No estamos haciendo un documental. Elegimos los ángulos adecuados, nos centramos en lo que quedaba bien”.
  Para las escenas de McAllen, “es una imagen realista de cómo es vivir en un pueblecito de Texas. Tiene un poco de determinación, un poco de antigüedad y un cierto aire del sur de Texas”.
  Al otro lado de la frontera, en la abandonada Reynosa, “Hay más antigüedad, más suciedad, más pintadas. Intento exagerar un pueblo fronterizo de Estados Unidos, en comparación con un pueblo fronterizo de México. Intento mostrar el contraste entre los dos mundos por los que tiene que moverse Miguel”, explica Kavanaugh.
  Durante el rodaje en el Pueblo de Laguna, que hacía las veces de Reynosa, “hay una gran hondonada con edificios y estructuras que se parecen a lo que localizamos en México. Abandonadas y de adobe. Les dimos algo de color. Pintamos las paredes e hicimos que parecieran menos antiguas”.
  En el almacén de Reynosa, Kavanaugh mezcló luces fluorescentes con los faros de los vehículos para darle un aire atrevido, peligroso. Dentro del almacén, todo estaba pintado de naranja oscuro, negro y azul, y luego la luz de los faros entraba en esos interiores oscuros.
  En Ciudad de México, “las calles están mucho más congestionadas. Arquitectura colonial mezclada con art decó y toda esa arquitectura de Ciudad de México”, describe Kavanaugh. “Más color, arquitectura más recargada, más detalles, vendedores callejeros, tiendas. La forma en que están pintados los edificios, la señalización, incluso lo que lleva la gente… todo tiene más color. Y quería mostrar la grandiosidad y el valor histórico de la metrópolis de Ciudad de México, comparado con el aspecto de Texas, que es muy de pueblo”.
  Los vehículos abundan en SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO, en especial el convoy de de Humvees gris oscuro con la parte trasera inclinada, así como el Camaro cupé plateado de 1978 de Héctor. Los dos helicópteros Black Hawk en los que viaja a menudo Matt se obtuvieron en el estado de Washington y los transportaron en tráileres. El departamento artístico de Kavanaugh los pintó de gris y les pusieron calcos relacionados con la historia de la película. “La idea con esos es que están comprados por subcontratistas y arrendados al personaje de Josh Brolin”, aclara Kavanaugh.
  La diseñadora de vestuario Deborah L. Scott recalcó igualmente una paleta apagada general para la película, basada principalmente en negros, grises, marrones, neutrales, verdes y tonos tierra para la mayor parte de la ropa.
  Scott colaboró con Benicio del Toro en el concepto de que el enigmático Alejandro se viste de forma diferente para pasar desapercibido en distintos entornos. “Adopta distintos disfraces que son básicamente un camuflaje”, describe Scott. Del Toro lleva pantalones Wrangler y una corbata de punto en una escena, uniforme negro de combate en otra. Durante buena parte del final de la película, se encuentra en la clandestinidad en vaqueros, una camisa roja envejecida de cuadros escoceses, mantón y un sombrero vaquero envejecido.
  Las características chanclas de Matt Graver no hacen acto de presencia en EL DÍA DEL SOLDADO, reemplazadas en esta ocasión por otro calzado igualmente incontenible: Crocs. “Los Crocs fueron una operación conjunta de Stefano y Josh”, recuerda Scott. “Josh no quería repetir las chanclas”.

EL DIRECTOR...
  El director Stefano Sollima conecta con el tema del tráfico de personas más allá de la frontera entre México y Estados Unidos. “Creo que se trata de un tema muy real en todo el mundo. No solo en EE. UU. Ocurre lo mismo en Europa. Es como la gente trata de escapar de lugares muy pobres, y el sueño de encontrarse en otro lugar donde esperan tener una vida mejor. Por desgracia, rara vez se da ese caso”, comenta.
  Tras el éxito de crítica obtenido por su serie para la televisión italiana “Gomorra”, sobre las luchas de poder internas en un sindicato del crimen, y por el thriller mafioso italiano “Suburra”, que conectaba la política italiana con el crimen organizado, Sollima estaba deseando debutar en el cine americano. “Me atrae el concepto del antihéroe, y cómo los motivos que conducen a un personaje a hacer algo aparentemente malo no son nunca simples”, aporta Sollima. “A menudo, hay una línea muy delgada entre la criminalidad y las fuerzas del orden. Es un tema que he examinado en mis obras anteriores con proyectos como ‘Gomorra’ y ‘Suburra’. Me pareció que Taylor Sheridan y Denis Villeneuve ofrecieron un ejemplo fascinante de ese tema en la primera película, y estaba entusiasmado ante la oportunidad de retomar esos temas aquí con mayor profundidad. Los sólidos personajes de Taylor me daban la ocasión de crear una pieza de entretenimiento que también tratara mi fascinación con las zonas grises de la ley y el orden de una forma inteligente”,
  El productor Edward L. McDonnell prosigue: “Stefano mostró un respeto increíble por la primera entrega y quería mantener esa dinámica en marcha, con la posibilidad de imprimirle su sello personal a la película. Es sin duda un director con estilo propio, no copia a nadie. Desde el primer momento, entendió quiénes eran Matt y Alejandro, y cuál era la dinámica entre ellos”.
  El guionista Sheridan quedó igualmente impresionado. “Es muy realista y nada sentimental”, opina. “No queremos glorificar la violencia, ni tampoco trivializar lo que está viviendo la gente. Así que hace falta un realizador que se muestre inquebrantable, que no tema mostrar algunas de esas cosas tan espeluznantes que suceden, pero que al mismo tiempo no vaya a exagerarlas en aras de la historia”.
  Estilísticamente, Sollima consideraba el estilo de la saga de Sicario muy similar al suyo propio: “Este proyecto me daba la oportunidad de utilizar acción y, en concreto, efectos físicos, en lugar de efectos visuales, para meter a los actores en el momento y ayudar a dramatizar los temas tan duros de la historia. Es una de mis formas preferidas de trabajar”.
  El director de fotografía de talla mundial Dariusz Wolski, conocido por su labor en las películas de Piratas del Caribe y “Marte (The Martian)”, fue el elegido para dar vida a la visión de Sollima y al mundo de Sicario.
“Vamos a hacer planos generales, primeros planos… Sin duda, intentamos dar una idea de escala. A Stefano le interesa mucho la escala. Estamos metiendo a los personajes en grandes conflictos en el entorno, en el desierto, en los cruces fronterizos”, explica Wolski.
  Tal como lo planificó Sollima, pensaba filmar “planos muy, muy largos, manteniéndonos con nuestros personajes, de modo que no los perdamos, incluso en los momentos más enormes de la película”, señala el director.

LOS PERSONAJES...
  La tensa, a veces complicada relación entre Alejandro y Matt forma parte del eje central de la saga de Sicario. “Te encanta la franqueza y el realismo y cómo se representan estos personajes”, afirma Sollima. “Pueden encantarte, aunque no siempre sean heroicos. Matan gente, son brutales, son duros. Son humanos. Así que al mostrar su humanidad y sus almas, eso permite simpatizar con ellos”.
  Josh Brolin agrega: “Tenemos a dos protagonistas muy masculinos que son como antagonistas, pero no lo son. Y eso es para mí lo que resulta interesante de esta película. Tenemos a esos tipos que son los buenos, pero no son realmente buenos. Y están tratando con algo muy malo, pero tratan con gente que se encuentra sumida en semejante pobreza que entiendes por qué actúan así”.
  Benicio del Toro reflexiona sobre el arco argumental de Alejandro en SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO: “El nuevo encargo de Alejandro es empezar una guerra entre los cárteles de la droga. Eso significa que tiene que fingir que forma parte de un cártel y, con ello, en cierto modo tiene que recrear lo que le hicieron a su propia hija. A lo largo de este viaje, descubrimos que Alejandro tiene conciencia y se convierte en el protector de la víctima inocente”.
  “Hay una montaña rusa emocional, no tanto por temas políticos, sino por el espíritu humano”, prosigue del Toro. “Se centra más en los personajes y su plan, que en las grandes cuestiones”.
  “Ver a Benicio sumergirse en un personaje es una experiencia increíble”, opina Sollima. “Es como si se metiera tan completamente en el personaje que todo lo que hace tiene sentido, no para él, sino para el personaje”.
  Sheridan sugiere: “Es como si las almas de todas las víctimas de la violencia producida por las drogas se unieran para formar un hombre cuya misión es buscar venganza y justicia para ellas. Era realmente la idea del personaje de Alejandro, como si tantísima tristeza y dolor se convirtieran en una furia palpable que luego se dirige hacia afuera”.
  “Benicio eleva todas las películas en las que aparece”, afirma Luckinbill. “Tiene un peso y una fuerza en todas las escenas en las que sale. Es capaz de decir mucho sin pronunciar palabra. Puede dirigir su mirada y llevar una escena”.
  Del Toro estudió detenidamente el guion de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO, y no dejó de examinarlo cada noche durante el rodaje. El productor Basil Iwanyk apunta: “Se pasa las 24 horas del día pensando en la película, y no solo en su personaje. Piensa en toda la película.   Quiere que resulte real. Quiere que resulte emotiva. Quiere que funcione. Y lo da todo, lo que me encanta”.
  La productora ejecutiva Erica Lee opina: “Creo que Alejandro siempre será el alma de las películas de Sicario. Es el corazón que late en su interior. Es nuestro protagonista y antagonista, lo que es muy atípico. Benicio aporta mucho peso a la película. Creo que siempre vas a querer verlo y seguirlo”.
  Josh Brolin prosigue: “SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO toma situaciones muy reales y posibilidades reales, e incluso hechos reales actuales, y los convierte en una historia densa que creo que es hermosa, trágica y tiene una escala increíble. Y es respetuosa, respeta las emociones que siente la gente”.
  A nivel personal, “cuando ves a Matt por primera vez en esta película, algo ha cambiado, algo ha sucedido, algo se ha vuelto tal vez algo más profundo, al menos en una escala sucia. Es algo más oscuro de lo que lo era antes”, describe Brolin. “Hay mucho ego y orgullo desmedido”.
  Al mismo tiempo, continúa: “Tiene los pies en la tierra. Es muy compasivo. Sobre todo al final de la película. Tenemos ocasión de ver una parte de él que no hemos visto nunca. Y me gusta poder ponerme un reto así. Me encanta ver a un personaje con un orgullo desmedido que de pronto tiene que mostrar vulnerabilidad, y se puede ver esa clase de fluctuación”.
  Matt Graver, rebosante de agudo cinismo pero implacable cuando hace falta, es quien mueve la historia de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO. Sheridan señala: “Lo fascinante de Josh como actor es su registro y su capacidad para encontrar formas de transmitir humor y al mismo tiempo verdadera intensidad, lo que parece dar mayor profundidad al personaje. Dota sin esfuerzo a un personaje de tres dimensiones y de un verdadero registro”.
  En cuanto a la relación de Matt con Alejandro, “En esta película se desvela mucho más en el aspecto personal sobre nosotros dos. Lo que la hace más íntima y más personal, y creo que eso hace que te importen más esos personajes”.
  “Josh es un ser humano increíble, y como actor posee una habilidad muy importante: comprende toda la envergadura de la película. Sabe perfectamente dónde se encuentra su personaje en cada momento, y también dónde se encuentran todos los demás personajes. Eso le proporciona una especie de punto de vista más elevado que no es nada común”, explica Sollima.
  El papel de la mimada joven de 12 años Isabela Reyes, hija de un capo de un cártel, está interpretado por Isabela Moner (“Transformers: El último caballero”, “100 cosas que hacer antes de ir al instituto”). Moner comenta: “La relación de Isabela y Alejandro es muy interesante, porque ves cómo básicamente se desarrolla ante tus ojos. Al principio, él tiene sus dudas con respecto a ella. No podría importarle menos lo que le pase. Isabela siente lo mismo por él, tan solo quiere volver a casa. Y entonces, a medida que avanza la historia, ves cómo empiezan a conectar”.
  El casting de este personaje era crucial. McDonnell explica: “Es inocente, pero está rodeada de corrupción. Así que es cuestión de ser capaz de llevar a esa inocente a un lugar donde esté segura. Y tanto Matt como Alejandro, al principio de la película, no están muy seguros de poder rescatarla”.
  Pero Isabela le recuerda a Alejandro a la hija que perdió, así que, según Iwanyk: “Extrapola cómo podría haber sido si ella hubiera sobrevivido”.
  Del Toro, que pasa buena parte de la película protegiéndola, quedó impresionado con el talento de Moner. “Posee ese don, la conexión entre el intelecto y las emociones. Es muy madura”, opina.
  Brolin agrega: “Tiene algo… Es muy buena. De vez en cuando, aparecen actores que pueden acceder de forma inmediata a sus emociones, y pueden canalizarlas en su interpretación con facilidad, y ella es de esos”.
  Para Catherine Keener (“Truman Capote”, “Cómo ser John Malkovich”), fue una reunión con el director Stefano Sollima lo que la convenció para aceptar interpretar a la subdirectora de la CIA Cynthia Foard. Recuerda: “Habló sobre su alma [de Cynthia] y que no se trataba de una persona especialmente empática, porque es subdirectora de la CIA y tiene una trabajo que hacer”. Al mismo tiempo, “es una mujer y está segura de su inteligencia. No necesita comportarse como un hombre para compensar nada”.
  “El personaje de Josh es un patriota. Creo que Cynthia también lo es”, continúa Keener.
Iwanyk aporta: “Catherine es dura, pero también es ligeramente blanda, lo que resulta muy interesante de ver interpretar, porque toma algunas decisiones muy difíciles en la película, que no creo que se vayan a ver venir”.
  Jeffrey Donovan (“Sicario”, “Último aviso”) también regresa en el papel del asesor Steve Forsing. "Cuando me reuní con Stefano, habló de cómo el personaje de Steve Forsing aportaba una adecuada dosis de levedad a escenas muy oscuras”, recuerda Donovan. Lo que a Donovan le pareció muy cierto: “Muchos de estos tipos a los que he conocido, los de verdad, los auténticos Steve Forsings, siempre estaban bromeando durante las misiones peligrosos. Y así es como afrontan lo difíciles que son esas experiencias. Durante el rodaje, sobre todo con Trent Luckinbill, de Black Label Media, me animó mucho a hacer lo que hice en la primera película, que fue aportar sarcasmo y humor al papel”.
  Elijah Rodriguez (“El libro de la vida”) interpreta al chico de 14 años Miguel Hernandez, al que su primo Héctor (David Castañeda) introduce en la vida en el cártel. El resuelto Miguel vive en McAllen, Texas, que también es donde se crió Rodriguez. “Miguel es ambicioso. Le importa la gente, pero también quiere más. Y está dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo. Tomará las decisiones duras que otros no están dispuesto a tomar. Así que creo que es muy ambicioso y tenaz”, medita Rodriguez. “Ve la vida de su primo Héctor y la compara con la de su padre, y quiere lo que tiene Héctor. Esa aventura. Esos viajes. Todo eso”.
  Se encarga de interpretar a Gallo, el brutal responsable del cártel, el actor mexicano Manuel Garcia-Rulfo (“Los siete magníficos”), que se crió en Guadalajara. Garcia-Rulfo observa: “Por lo que he aprendido a lo largo de toda mi vida, al criarme en México, y por la gente que conozco que está en ese tipo de negocio, creo que ‘Sicario’ era muy realista. Estaba muy próxima a la realidad. Y este guion también. Desde mi punto de vista, no hay un lado malo o un lado bueno, Estados Unidos o México. Uno consume, otro vende; uno vende drogas, otro vende armas. Ambas entregas de la serie de Sicario muestran muy bien la realidad”.
  En el papel de Héctor, el juerguista con un toque de vanidad que guía a su primo pequeño Miguel al mundo del cártel, encontramos al actor mexicanoamericano David Castañeda (“Sin tregua (End of Watch)”, “Jane the Virgin”). Castañeda tiene en realidad doble nacionalidad de México y Estados Unidos, al igual que su personaje. El actor pasó su infancia en Sinaloa, México. “Héctor es guay, es afectuoso y adora a Miguel. Quiere verlo triunfar”, expone Castañeda. “Se ve a sí mismo en Miguel, cuando era más joven. Y Héctor siempre quiso tener un hermano mayor. Siempre quiso alguien a quien admirar. No tuvo eso. Así que ve que puede hacerlo más o menos bien al introducir a Miguel en este mundo, en el que puede realmente triunfar”.
  En lo más alto de la jerarquía de poder de EL DÍA DEL SOLDADO se encuentra el Secretario de Defensa James Riley, el hombre con el plan y la influencia para poner en marcha ese plan, interpretado por Matthew Modine (“La chaqueta metálica”, “Birdy”). “James Riley es una persona que se encuentra en una posición en la que tiene que tomar decisiones. Responde ante el presidente de los Estados Unidos y hay una cadena de mando”, explica Modine. “Creo que, con este tipo de personajes, lo importante es no desvelar demasiado. Es como si estuvieras jugando al póquer”.

ACERCA DE LA MÚSICA...
  La banda sonora de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO es de Hildur Guđnadóttir. Durante muchos años, Guđnadóttir fue una protegida y colaboradora del compositor Jóhann Jóhannsson, que compuso la partitura de “Sicario” antes de su prematura muerte a principios de este año.
  Para Sollima, no había una elección mejor para continuar esa labor que Guđnadóttir. “Hildur tiene una capacidad única para crear un sonido electrónico a partir de un instrumento clásico como el violonchelo, y posee la habilidad para elaborar el sonido con tanta profundidad que al final difiere del propio instrumento real”, aporta Sollima. “Aparte del hecho de que ya había colaborado con Jóhann y formaba parte del mismo movimiento, su manipulación orgánica del sonido era la principal razón por la que me pareció que podía componer la banda sonora perfecta para la película. Captaba la situación emocional concreta de los personajes a su manera personal”.
  “Colaboramos muy estrechamente en casi todos los proyectos que hicimos ambos durante unos 15 años”, explica Guđnadóttir. “Falleció tan recientemente, que todavía no he acabado de hacerme a la idea de que ya no está aquí. Pero no siento como que haya recogido el testigo, sino que estoy sencillamente continuando con el trabajo que ya estábamos haciendo, lo que resulta a la vez natural y muy surrealista, a falta de una explicación mejor o de asimilarlo mejor”.
  Continuar ese trabajo suponía abordar la banda sonora de manera que incorporara elementos familiares pero sin resultar repetitiva. “El tema más idéntico de ‘Sicario’ es ‘The Beast’, con ligados descendentes de bajo y tambores distorsionados. Aunque no queríamos hacer una nueva versión de ese tema, hay algunas referencias a ese mundo sonoro y tonalidad”, comenta Guđnadóttir.
  “Jóhann recomendó a Hildur”, aporta la productora Molly Smith. “Y ella creó una banda sonora original asombrosa, que en ciertos aspectos recuerda por supuesto a la estupenda banda sonora de ‘Sicario’ que compuso Jóhann, pero también es nueva y original, y es una partitura increíblemente impactante”.
  “Parecía importante mantener cierta conexión con la tonalidad anterior para permanecer en el mismo mundo, pero al mismo tiempo dejar espacio para crear algo completamente diferente. Hay bastantes temas que van en una dirección muy distinta a la de la banda sonora anterior”.
  Guđnadóttir opina que, si la música de SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO es más emotiva, es porque refleja la esencia emocional de la película. “Esta banda sonora es un poco más ‘clásica’, con temas musicales que siguen ciertos paisajes emocionales. Eso es algo que era importante para Stefano”, prosigue. “También hay mucha más música en SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO; creo que esta banda sonora es el doble de larga que la anterior. Eso le da un toque un poco distinto como banda sonora, porque la función es diferente. Esa también era una dirección que resultaba importante para Stefano. También se mostró muy franco en cuanto al hecho de que no quería recrear la música de ‘Sicario’, así que a menudo quería ir en direcciones muy distintas a ella”.
  Aun así, hay parecidos. “Los parecidos son probablemente más evidentes en el propio mundo sonoro, dado que yo también tomé parte en la primera banda sonora, habrá naturalmente similitudes en lo que cree para la secuela. Al haber colaborado estrechamente con Jóhann durante la mitad de mi vida, nuestra forma de entender y de crear la música estaba muy entrelazada y nos influimos mucho mutuamente, así que supongo que el proceso mental de ambas bandas sonoras es bastante similar”.

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