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CRITICA
Por: PACO CASADO
El cine americano, una de las cinematografías más potentes y con mayor personalidad del planeta, apreciada por los críticos y adorada por los buenos aficionados cuando es sincero y veraz, pierde todos los atributos cuando trata de copiar fórmulas y "chupar rueda" como se diría en términos ciclistas, de la cinematografía europea.
Esto tan solo es posible cuando se tiene detrás de la cámara a un director inteligente y avezado capaz de dorar al film de personalidad propia aún con técnicas extrañas a las habituales.
Este fue el caso de una "Petulia", dirigida por Richard Lester, pero no ocurre igual cuando un joven realizador, que empuña una cámara de cine bajo su dirección por primera vez como Jerry Schatzberg, trata de ponerla en práctica.
Procedente del campo de la fotografía en revistas de moda, conociendo el tema como parecía evidente, Schatzberg se lanza a esta peligrosa experiencia, consiguiendo tan solo una preciosa película en lo formal, pero tan vacía de contenido y tan confusa, como una lujosa revista de modas.
Ahí reside el error del novato director, que se ha creído que dotando al film de este formato extraño y enreversado como reza en su título original, de auténtico puzzle, lo único que consigue es dotar a cada una de sus piezas de una categoría en sí mismas, pero le falta el pegamento, el nexo de unión que haga encajar cada trozo en su sitio componiendo perfectamente el complicado rompecabezas.
La película parece estar pensada para el lucimiento casi exclusivo de una gran actriz como Faye Dunaway sobre la que recae el noventa por ciento del peso del film.
Y en este sentido no cabe duda que el director ha obtenido la respuesta de la estrella que deseaba, porque la Dunaway tiene resortes suficientes como para aguantar este peso y dar la medida deseada.
Las oportunidades que se le brindan en el film no son pocas y su lucimiento estaba asegurado con tan gran estrella. Pero una película no es eso solo.
Falla también en la exposición más detallada y lógica de lo que se quería demostrar, de la personalidad en declive de una modelo que tras llegar a la cumbre de la fama ve decaer su estrella.
La película posee exceso de diálogos que perjudica notablemente a la cinta, e igualmente el preciosismo un tanto inútil conseguido en su fotografía y colorido.
Le falta calor humano, sensibilidad ante tan tremenda frialdad expositiva y tan tremendo confusionismo.
Los demás actores se ven un tanto eclipsados por el número de Faye Dunaway, hasta el excelente Roy Scheider que nos dio una lección interpretativa de la mano de Robert Aldrich en "La banda de los Grisson".
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