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CRITICA
Por: PACO CASADO
En la Argelia del año 1938, Meursault, un francés de unos treinta años, que vive solo, tranquilo y reservado, cuyo vacío existencial, de repente, se ve sacudido por la muerte de su madre en un asilo, y asiste al funeral con una actitud indiferente, que muestra un total desapego a la vida.
Un día comienza un romance con Maríe Cardona, una compañera de trabajo, pero a la que confiesa que no la quiere aunque ella sí pero él no cree en el matrimonio.
Su vida se ve alterada por su vecino Raymond Sintés, que está metido en un negocio de prostitución, hasta que un día ocurre un trágico suceso, por el que termina yendo a prisión.
Su vacío emocional le lleva al homicidio y a un juicio que examina sus actos y su manera de comportarse.
Este hombre termina enfrentado a un tribunal que juzga su caso de manera un tanto parcial, al haber matado a un árabe y debido a las características personales del juzgado.
El guion se mantiene fiel a la novela, publicada en 1942, e incluso los diálogos son copiados prácticamente.
El cineasta francés François Ozon es un artesano realizador que navega normalmente con sus producciones entre el cine de autor y el de género, más o menos comercial, lo que hace que su filmografía resulte irregular pero con frecuencia se maneja bien con el blanco y negro.
Su trabajo es más acertado cuando pone en escena sus propios guiones, pero no sucede lo mismo si se basa en las obras de otros autores, como aquí es el caso de la novela, 'El extranjero', por lo que no puede con la del escritor Albert Camus.
La adaptación al cine de esta título ya la hizo en 1967 Luchino Visconti, con Marcelo Mastroianni y Anna Karina, con más acierto.
Hubo otra versión en 2001 del director turco Zeki Semirkubuz.
Albert Camus es un escritor que en sus novelas expresa sus propias ideas y François Ozon, le pone demasiado esteticismo, y esta vez la acción la traslada a la actualidad pero da lo mismo.
El argumento, al ser puesto en imágenes, está falto de una mejor narración, a la que le rompe el ritmo los saltos atrás.
Se puede apreciar en él dos partes con respecto a la indolente actitud del protagonista, que no siente ni padece en el entierro de su madre o que es capaz de matar fríamente sin ningún motivo a un ser humano, con la manera que refleja de odio en los momentos en los que el capellán de la cárcel le visita ante la cercanía de la ejecución, que resulta de lo mejor de este film
La interpretación de Benjamín Voisin va de la frialdad inicial al furor de los últimos metros.
No es la mejor adaptación de esta novela pero se deja ver con cierto interés.
Premio César del cine francés al actor Pierre Lottin como actor secundario.
Premio Lumiere a la mejor película, a la fotografía de Manuel Dacosse y al actor Benjamín Voisin.
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