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CRITICA
Por: PACO CASADO
Munir, un escritor árabe, vive en Hamburgo, visita al médico por sus ataques de ansiedad, no respira bien, por el estrés o por fumar, pero está sano, aunque tiene una crisis existencial.
Al volver a casa habla con su mujer Sarah, con su hermana y con su madre, que le cuenta la historia del pastor maldito que no tiene nada, sólo a su bella mujer y sus ovejas.
Munir escribe una novela y se va un tiempo a Hawg, una isla del Mar del Norte para poder escribir pero en su cabeza ronda el suicidio.
Al llegar busca una habitación pero no tienen, y Valeska, la anciana que regenta el local, le da una en otro edificio que está en reforma y le lleva una bicicleta para que se desplace.
Se avecina una gran tormenta y todos se van como ocurrió en 1962.
Se encharca el campo, el fuerte viento levanta un gran oleaje y Valeska, que vive con Karl, su único hijo ya mayor, le da refugio en su casa, con la que hace amistad y le vuelve el deseo de vivir.
El cine actual desarrolla sus historias con gran rapidez, pero de vez en cuando nos tropezamos con una producción que marcha a otro ritmo, como es el caso de 'Yunan' (2025) cuyo argumento se desarrolla de manera que no parece que pase el tiempo.
El ritmo de este film recuerda el de las producciones nórdicas cuyos habitantes de aquellas tierras viven a otro paso, como es el caso de esta película en la que el escritor no deja de pensar en el cuento del pastor que le contó su madre.
Ameer Fakher Eldin es el director y guionista sirio de 'Yunan' (2025), que es su segundo largometraje, tras debutar con 'The stranger' (2021), que fue candidata al Oscar por Palestina.
Aquí mezcla de vez en cuando el desarrollo de la vida de Munir con escenas de la del pobre pastor que no tiene nada.
Le da un enfoque intimista al relato que invita a la reflexión en muchos momentos, con una dimensión humana, con un mensaje humanista al tiempo que toca temas como la soledad, el desarraigo, el recuerdo, el dolor, el exilio, la memoria, la identidad y la redención, entre otros.
La cinta utiliza con frecuencia los primeros planos empleados de forma muy oportuna y a pesar de su ritmo lento no se hace pesada, captando en todo momento el interés del espectador.
Un buen trabajo de los dos actores protagonistas George Khbbaz y sobre todo de la alemana Hanna Schygulla, actriz a la que hace bastante tiempo que no habíamos vuelto a ver en la pantalla, que le da una dulzura a su personaje que enamora verla.
Premios Firebird de oro para Georges Khabbaz como mejor actor y para Hanna Schygulla como mejor actriz en el Festival de cine de Hong Kong.
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