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Titulo original: The 15:17 To París
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 94 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama
Director: Clint Eastwood
Guión: Dorothy Blyskal, Jeffrey E. Stern. Basados en una historia de Anthony Sadler, Alek Skarlatos, Spencer Stone
Fotografía: Tom Stern
Música: Christian Jacob
FECHAS DE ESTRENO
España: 9 Febrero 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Warner Bros.


SINOPSIS

El 21 de agosto de 2015 los medios daban a conocer un ataque terrorista frustrado en un tren destino a París. El atentado fue evitado gracias a tres jóvenes americanos que viajaban por Europa. Se trata de un acercamiento a la vida de estos tres jóvenes desde su niñez hasta el ataque que evitaron...

INTÉRPRETES

JUDY GREER, JENNA FISCHER, THOMAS LENNON, JALEEL WHITE, TONY HALE, SINQUA WALLS, BRYCE GHEISHAR, P.J. BYRNE, STEVE COULTER, GARY WEEKS, LILIAN SOLANGE BEAUDOIN, IRENE WHITE, MATTHEW BARNES, CECIL M. HENRY

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LA PRODUCCIÓN...
  “Narrar historias heroicas o hacer películas sobre héroes cotidianos no ha sido una decisión consciente”, dice el veterano director y productor Clint Eastwood, cuyas dos películas precedentes, “Sully, hazaña en el Hudson” y “El francotirador” giraban en torno a las acciones de hombres bastante singulares. “Cuento las historias que llegan a mi conocimiento y me interesan. Algunas hazañas son excepcionales, y beneficiosas para la sociedad, y resulta agradable poder contar una historia así”. 
  “15:17 tren a París” de Eastwood es una increíble historia real de personas ordinarias que emprenden acciones extraordinarias en las circunstancias más intensas y peligrosas, recreada para la gran pantalla e interpretada por las personas que la vivieron, y que sobrevivieron para poder contarlo. 
  En la película, uno de esos hombres, Spencer Stone, se pregunta, en los días anteriores a los hechos, “¿Habéis sentido alguna vez que la vida nos empuja hacia algo, como si tuviéramos un destino que cumplir?” En aquel momento, Stone no podía saber que lo que iba a sucederle unos pocos días después, ni las acciones que tanto él como sus amigos Anthony Sadler y Alek Skarlatos iban a emprender, o los cientos de vidas que iban a salvar. Aquel día, en aquel momento, era simplemente un joven despreocupado disfrutando de la belleza de un paisaje extranjero.
  Stone y Sadler salieron del histórico Berlín para reunirse con Skarlatos en Ámsterdam, ciudad en la que el trío subió al tren a las 15:17, con dirección a París. Los acontecimientos que tuvieron lugar en aquel viaje estremecieron al mundo y revelaron que estos hombres eran héroes, les hicieron ganar la Legión de Honor, y les inspiraron para escribir su historia. Captaron la atención de Eastwood cuando este les entregó el Premio al Heroísmo en los Choice Awards de Spike Guy en 2016. Eastwood charló con ellos, y se ofreció a leer su libro cuando estuviese terminado.
  En cuanto estuvo terminado, Stone le envió las pruebas de impresión.
A pesar de la dilatada carrera profesional que acumula a sus espaldas, Eastwood no se duerme en los laureles. Al contrario, trata de plantearse nuevos retos en cada proyecto, y este caso no iba a ser diferente. “Estos tres chicos dieron la talla, y su hazaña tuvo una gran repercusión sobre muchas personas. Mientras preparábamos el reparto, examinamos a muchos actores excepcionales, pero yo no dejaba de mirar a los chicos mientras pensaba... ‘¿Por qué no hacemos inesperado?’ Al final, un día me dirigí a ellos y se lo pregunté: ‘¿Creéis que podríais interpretaros en la pantalla?’“
  Hacer no solo que se interpretasen a sí mismos, sino que fuesen los tres protagonistas del largometraje, sería todo un experimento para el cineasta y para Sadler, Skarlatos y Stone. 
  “El mero hecho de que se fuese a hacer una película con nuestra historia ya nos parecía increíble”, dice Skarlatos. “Además, con Clint Eastwood, que es mi favorito y el de Spencer, desde que éramos críos y veíamos ‘Infierno de cobardes’ y ‘Cometieron dos errores’... Fue impresionante que el Sr. Eastwood se encargase de la dirección.”
  Recordando su primera conversación seria con el director acerca de la película, Stone dice: “Estaba sentado en el porche delantero de mi casa, hecho un manojo de nervios, pensando ‘Estoy a punto de tener una conversación telefónica con Clint Eastwood.’ Fue entonces cuando me dijo que le había gustado mucho la historia, y todo fue rodado a partir de ese momento. Pero nunca se me había pasado por la imaginación que nos fuésemos a interpretar a nosotros mismos, así que fue una sorpresa absoluta cuando planteó la cuestión.”
  Después de tener en cuenta el hecho de que Eastwood estaría al timón del proyecto, los tres aceptaron el reto. Sadler reconoce que “Nos costó un par de días hacernos a la idea, pero cuando salimos de la sala sabíamos que íbamos a decir que sí. El Sr. Eastwood nos dio la confianza que necesitábamos para hacerlo. Es un director y actor legendario.”
  Al igual que Eastwood, el productor Tim Moore también estaba tan interesado en la vida pasada de los chicos como en sus recientes heroicidades. “Por lo que habíamos visto en las noticias, todos sabíamos lo que había ocurrido en el tren, pero ninguno sabíamos que estos chicos habían crecido juntos, habían ido juntos al colegio, habían tenido que ir a ver al director del colegio juntos”, dice riéndose, “y ahora seguían teniendo una relación muy estrecha. Simplemente eran muy buenos amigos, chicos normales, que de pronto se ven en una situación en la que descubres qué estás dispuesto a hacer, de qué pasta estas hecho.”
  Moore, además, reconoce que la mayoría de nosotros no actuaría de la forma en que lo hicieron Stone, Skarlatos y Sadler. “Estos chicos tenían un destino aún más importante de lo que podían haber llegado a imaginar, y eso es lo que creo que nos atrae a todos, y en especial, a Clint”.
  Dorothy Blyskal, que adaptó el libro a la gran pantalla, se mostró especialmente intrigada por la infancia y adolescencia de los protagonistas. Stone y Skarlatos habían crecido juntos; Sadler se hizo amigo de ellos con trece o catorce años. Ninguno fue educado con aspiraciones heroicas ni con grandes esperanzas de futuro; si acaso, cabría interpretar que habían tenido unas infancias algo problemáticas en el terreno académico y de disciplina. Y sin embargo, todos lograron encontrar en su interior lo que hacía falta para estar a la altura el día fatídico.
  “Siempre me pongo de lado del que lleva las de perder”, dice la guionista. “Lo que me atrajo de su historia fue su pasado: su fe, su relación con sus madres y cómo educaron a estos hombres que triunfaron, estos héroes que influyeron en tantas vidas. Eso es lo que les da su enorme dimensión humana, lo que hace que se pueda conectar con ellos y lo que me resulta tan interesante.”
  “Son simplemente gente corriente, y creo que eso es lo que les hace tan especiales”, plantea la productora Kristina Rivera. “Hicieron algo extraordinario, pero podrían ser el hermano de cualquiera, el amigo de cualquiera. Todo el mundo conoce a un Spencer, un Alek o un Anthony.”
  La productora Jessica Meier añade, “Estos jóvenes se complementan perfectamente los unos a los otros. Hay un equilibrio en su amistad, entre sus diferentes personalidades, cómo trabajan juntos y, por supuesto, cómo se ponen de acuerdo en una décima de segundo para cambiar el destino de aquel viaje en tren.”
  Además de esforzarse por lograr el máximo realismo en el elenco de protagonistas, Eastwood y su equipo también estaban decididos a rodar la película en el mayor número de escenarios reales que fuera posible. Eso significó que hubo que trasladar la producción por Italia y Francia, y se dio la coincidencia de que el rodaje tuvo lugar en las fechas en las que se celebraba el segundo aniversario de los acontecimientos (aunque el día del aniversario no se rodó), y en un tren exactamente igual que en el que habían viajado aquel día.
  Eastwood resume, “Son personas normales, como la mayoría de nosotros, que hemos recibido el don de la vida y tratamos de usarlo de la mejor manera posible, y a veces tenemos suerte. Aquel día no podía haber habido más en juego, pero estos chicos acabaron haciendo lo que tenían que hacer, y lo hicieron bien, y en el momento oportuno. Podrían haber tenido muy mala suerte, pero asumieron el control de su destino. Todo depende de lo que te pone delante el destino... y de cómo eres capaz de manejarlo.”

  Todos ellos tenían veintipocos años en el momento del incidente, Spencer Stone era miembro del Ejército del Aire de Estados Unidos, Alek Skarlatos era miembro de la Guardia Nacional de Oregón y Anthony Sadler estudiaba en la California State University, en Sacramento. Sadler había conocido a Stone y Skarlatos —que eran amigos y vecinos desde su más tierna infancia— en el instituto de enseñanza secundaria. En la película, un Anthony adolescente, interpretado por Paul-Mikél Williams, conoce a Spencer y a Alek (interpretados por William Jennings y Bryce Gheisar, respectivamente), al salir de la oficina del director... un lugar con el que el sonriente joven Sadler parece estar muy familiarizado.
  En realidad, dice Sadler con una sonrisa de oreja a oreja “Creo que nos pusieron en orden alfabético por apellidos y resultó que eran los dos que estaban junto a mí”.
  “Encajamos perfectamente con Anthony”, recuerda Stone. “Le encanta divertirse, es un tipo muy sociable, pero también le gusta quedarse en casa y relajarse. Alek también es introvertido, pero al mismo tiempo es muy bromista y divertido. Conectamos cuando éramos muy jóvenes, sobre todo a través del deporte, jugando a las cartas, al baloncesto. Al fin y al cabo, éramos tres chicos del montón, no teníamos nada de especial.”
  Hablando sobre su amigo de toda la vida, Skarlatos dice “Spencer es, en cierta medida, una especie de combinación de Anthony y de mí. En el guión han hecho un gran trabajo para resumir cómo pasamos juntos nuestra infancia, cómo nos conocimos, los líos en los que nos metimos y lo bien que lo pasamos mientras crecíamos.”
  A través de las imágenes en las que aparecen de niños, en casa y jugando en el bosque junto a sus casas, la película también da pistas sobre cómo pudieron interesarse Stone y Skarlatos desde pequeños por el mundo militar. De hecho, Skarlatos nos dice, “Tuvimos un excelente profesor de historia en el instituto, y su pasión por la asignatura caló en nosotros, despertó nuestro interés, y podría decirse que ese interés se fue haciendo cada vez mayor desde entonces. Durante todo el instituto, la historia, sobre todo la historia militar, fue una de sus asignaturas favoritas”.
  Esa fascinación se prolongó tras el final de sus estudios y les llevó a ambos a los ejercicios tácticos y las prácticas de combate que acabaron desempeñando una función esencial en su capacidad de actuación durante el ataque a bordo del tren. La formación en jiu-jitsu y medicina de Stone, y el conocimiento de las armas y la seguridad que tenía Skarlatos dieron lugar a unas rutinas espontáneas que fueron clave para el feliz resultado de su intervención aquel día.
  No obstante, la narración cinematográfica de una historia real requiere ciertas licencias artísticas; las conversaciones que tienen lugar en la pantalla entre Sadler y Stone mientras viajan por Europa, por ejemplo, son un reflejo aproximado de lo que sucedió, puesto que ninguno de ellos era capaz de recordar palabra por palabra lo que había dicho dos años antes. Volver sobre sus pasos resultó ser una experiencia surrealista, a la vez que catártica, para el grupo.
  “Fue algo asombroso, poder experimentar el proceso de hacer una película con Spencer y Alek”, dice Sadler. “Si añades que estás con Clint Eastwood, recibiendo sus instrucciones de dirección a diario, actuando en esos escenarios... Fue una de esas oportunidades que solo surgen una vez en la vida, de la que nunca hubiéramos esperado formar parte.”
  Eastwood tiene fama de aplicar normas estrictas en los rodajes, aunque a la vez se esfuerza para que todo el mundo se sienta cómodo, lo que dio lugar a un entorno ideal para los tres novatos. “Creo que una de las cosas más difíciles para un actor profesional es interpretarse a sí mismo”, resume. “Es más fácil ocultarse detrás de un personaje que sacar a la luz a tu yo verdadero, para que todo el mundo lo vea. Sin embargo, cuanto más tiempo pasaba con los chicos, más claro tenía que ellos eran el pilar de la historia. Tenía la impresión de que podían hacerlo, y de que nadie mejor que ellos podría conseguir que el público entendiese todo por lo que habían pasado.
  “En el pasado ya había recurrido a personas que no eran actores para pequeños papeles”, prosigue Eastwood, “pero nunca había sido para interpretarse a sí mismos o para recrear de manera precisa acontecimientos de sus vidas. Sin embargo, en este caso, a medida que íbamos estudiando todo lo que pasó en el tren, que desglosábamos la logística de cómo había ocurrido y cómo podríamos filmarlo, la sensación era que ellos eran intérpretes que estaban ya representándose a sí mismos. Se esforzaron por mostrarnos cómo había pasado todo, de la manera más exacta posible, y entonces fue cuando empecé a convencerme de que sería como ver lo que pasó de verdad. Me pareció que era una oportunidad única, tener a mi alcance a los verdaderos participantes, disponibles y dispuestos, y darles la ocasión de hacerlo. Quería que fueran ellos mismos, nada más, y tuve la impresión de que podrían hacerlo.”
  “Con todo lo que hemos pasado juntos, y con la química natural que existe entre nosotros como amigos, pensamos que era factible”, afirma Skarlatos. “Hemos hecho juntos auténticas locuras, pero interpretarnos a nosotros mismos en la gran pantalla... esto es la guinda del pastel.”
  Stone añade, “A la hora de la verdad, la dinámica natural entre nosotros tres, la autenticidad de nuestra amistad en la pantalla y fuera de ella, será cien por cien auténtica. Es algo que no tuvimos que recrear, simplemente somos así.”
  Es esa relación natural la que, según Sadler, les permitió actuar tan rápidamente aquel día. “Cada uno de nosotros tenía su función, y como nos conocemos tan bien los unos a los otros, pudimos hacer automáticamente lo que hicimos, los tres. Y el Sr. Eastwood, durante el rodaje, no dejó de preguntarnos cómo habíamos hecho esto, o cómo había sucedido aquello, y nos pedía que le dijésemos si algo no había sido como lo habían planeado ellos, para cambiarlo. Eso hizo que nos sintiésemos más cómodos ante la perspectiva de tener que actuar por primera vez, porque sabíamos que quería contar la historia tal y como había sido, hasta el último detalle.”
  Con todos los detalles especificados al pie de la letra, Stone recuerda que durante la escena principal en el tren, “cuando Mark [Moogalian] sangra a borbotones, tuve una especie de alucinación temporal, como si hubiese viajado en el tiempo, porque todo era igual, la misma persona, la misma ropa, la misma cantidad de sangre, aunque no fuese sangre de verdad. Creo que todos tuvimos la impresión de que estábamos reviviendo los hechos.”
  Tanto Skarlatos como Sadler coinciden. “Aquel día, al reinterpretar la escena, casi tuve un subidón de adrenalina, lo que me facilitó sentir las mismas emociones que tuve el día de los hechos”, dice Skarlatos.
  “Pude comprender la importancia que tienen los detalles, la ropa, las personas, los asistentes del tren... todo estaba tan bien hecho que parecía que nos hubiésemos vuelto a montar en aquel tren”, indica Sadler.
  Además de crear un entorno material excepcionalmente detallado para el trío, Eastwood trató de hacerles más fácil el rodaje, creando una atmósfera relajada. El director, famoso por sus modales relajados cuando indica “acción” en el rodaje de una escena, empleó frecuentemente una estratagema para facilitar el rodaje con estos novatos: normalmente las cámaras comenzaban a rodar mientras charlaban de sus cosas en medio del set. En palabras de Eastwood “empezábamos a rodar y les decía de pasada que empezasen con el diálogo o con la acción de la escena, para que se pusiesen en marcha a partir de lo que fuese que estuviesen haciendo en ese momento. Buena parte de esta película es una serie de improvisaciones, pero improvisando sobre sí mismos, así que no hay ninguna tensión”.
  Aunque estos tres jóvenes actuaban por primera vez, estaban rodeados por actores profesionales de conocida trayectoria, como Judy Greer, que hacía de Joyce, la madre de Spencer, y Jenna Fischer, que interpretaba a Heidi, la madre de Alek. Las actrices son amigas desde hace 19 años, pero esta era la primera vez que trabajaban juntas, y la primera vez que trabajaban con Eastwood.
  Greer confiesa, “Tengo que decir la verdad, lo que más me interesaba de la película, y estoy segura de que a todo el mundo le pasaba lo mismo, era Clint Eastwood. Soy una entusiasta admiradora suya, y siempre he querido trabajar con él, así que ese fue uno de los factores más importantes. Además, es rápido. Sabe lo que quiere. Es muy resuelto. Todo eso, en conjunto, hace que sea un placer trabajar con él.”
  Fischer coincide plenamente, y añade, “Clint Eastwood es divertidísimo. Tiene un maravilloso sentido del humor, cosa que me sorprendió mucho, porque no me lo esperaba, y consigue que el ambiente en el plató siempre sea alegre, aunque a la vez se toma el trabajo muy en serio.
  Greer tuvo la oportunidad de conocer a la Joyce real, a quien describe como “feliz y chispeante y una infatigable defensora de sus hijos, a los que defendería con uñas y dientes, llegado el momento. Es cristiana y tiene un sistema muy sólido de creencias, que la guían en la vida; su fe es un elemento muy importante de su vida.”
  Aunque la mayor parte del tiempo que Greer y Fischer pasaron en el plató fue con los actores que interpretan a los protagonistas de jóvenes, las dos mujeres quedaron impresionadas por sus “hijos” cinematográficos crecidos. Greer indica, “No hay duda de que Spencer es el tipo de hombre que te cubre las espaldas, y no solamente por lo que hizo en el tren. Es una buena persona, dulce, y durante el tiempo que pasé con él siempre respondió a mis preguntas con sinceridad y con un gran sentido del humor y humildad. Creo que es imposible aportar más autenticidad a los papeles interpretados por él y los otros chicos, porque ellos saben mejor que nadie cómo se sintieron en aquel momento, qué estaban pensando y cómo reaccionaron.”
  “Jude y Jenna me recuerdan mucho a mi madre y a Heidi, fueron la pareja perfecta para interpretarlas”, comenta Stone.
Skarlatos añade, “cené con Jenna la noche antes rodar juntos la escena del aeropuerto, para conocerla, y nos tiramos dos horas seguidas hablando. Es fantástica, una estupenda conversadora y una gran persona. Yo era seguidor de “The Office” y creo que he visto todos los episodios; Jenna no solo estuvo a la altura de la imagen que me había creado en la mente, sino que superó todas mis expectativas. Es una persona encantadora, maravillosa, e interpreta a mi madre, que también es una persona encantadora y maravillosa.”
  Fischer dice que el sentimiento es absolutamente recíproco. “Alek es un héroe americano, y me impresionó conocerle. Nunca había estado con nadie que hubiese hecho algo tan trascendente, un acto de tanto heroísmo. No quería hacerle demasiadas preguntas personales... ¡pero también quería saberlo todo!
  “Por supuesto, recuerdo cuando pasó, las noticias sobre los tres estadounidenses que estaban recorriendo Europa y que redujeron el ataque terrorista”, continúa, “así que cuando me enteré de que iban a hacer una película sobre ese suceso me quedé intrigada. Cuando leí el guión, aunque sabía cómo acababa, me pareció que era una historia conmovedora y llena de suspense, y me asombró el número de coincidencias, de felices coincidencias que tuvieron lugar aquel día. Además, no había caído en la cuenta de que eran amigos desde la infancia, y desde mi perspectiva, la comunicación intuitiva que tenían fue uno de los motivos esenciales de que todo saliese bien.”
  Serendipia, efectivamente. En realidad, hacía bastante que los tres amigos no estaban juntos; Skarlatos estaba en el ejército, con base en Oregón, pero de servicio en Afganistán, Stone también estaba en el ejército, pero en Texas, y Sadler iba a la universidad, en su ciudad de origen. Tenían la intención de que el viaje por Europa fuese una especie de reunión de viejos amigos, y fueron improvisando los planes sobre la marcha, como el viaje a París, que estuvo a punto de no tener lugar.
  Completando el elenco, Thomas Lennon interpreta el papel de Director Michael Akers, P.J. Byrne en el de Mr. Henry, Tony Hale el de Entrenador Murray, y Jaleel White el de Garrett Walden. Mark Moogalian, el personaje real que recibió un disparo del terrorista, la esposa de Mark, Isabelle Risacher Moogalian, y el otro pasajero del tren, Christopher Norman se interpretan a sí mismos en la película.
  Ray Corasani interpreta al atacante, Ayoub, que intentó disparar a Stone, aunque el fulminante de la munición, ya sea por suerte o por intervención divina, no funcionó. Ayoub consiguió apuñalar a Stone profundamente en el cuello, y seccionó parcialmente el pulgar de Stone antes de que Stone, Skarlatos y Sadler consiguieran someterle.
  Los tres amigos siguen teniendo la impresión de que fue la buena suerte, más que su heroísmo, lo que salvó la situación aquel día. “Tal y como yo lo interpreto”, dice Stone, “tuvimos la oportunidad de hacer una cosa, y la aprovechamos. Miré por el pasillo y vi que Ayoub estaba allí, y que mucha de la gente que le rodeaba estaba en shock. Gracias a Dios, nosotros tres fuimos capaces de actuar. Y, como es evidente, Dios veló por nosotros.”
  “Todo lo que hicimos antes del ataque, como las técnicas que aprendimos en el ejército, nuestras aficiones civiles, fueron un añadido a la suerte que tuvimos: el fulminante no deflagró en la munición, Spencer sobrevivió a la puñalada, y pudo salvar la vida a Mark”, comenta Skarlatos. “Aquel día entraron en juego muchas extrañas coincidencias”.
  “Todas las cosas que encajaron entre sí, que nos condujeron a ese momento en ese tren... eso es intervención divina, eso es el destino”, dice Sadler. “Es una especie de resumen de todo lo que nos ha pasado en la vida hasta ese momento, que se combina; unos tipos corrientes en una situación imprevista, y sin embargo, fue como si se supusiese que teníamos que estar allí”,
  Ya fuera porque el ángel de la guardia estuvo junto a ellos durante el incidente, por pura suerte, o por una combinación de ambas cosas, dice Eastwood, “Creas lo que creas, interpretes como interpretes lo que pasa en la vida, estos chicos estaban destinados a hacer esto, y a sobrevivir a su hazaña”.
  El 24 de agosto de 2015, Stone, Skarlatos y Norman recibieron la Legión de Honor por sus acciones. Aunque en la escena se utiliza material de archivo real, en la ceremonia solo se tomaron imágenes desde dos ángulos, por lo que también se recreó la ceremonia en el Palacio del Elíseo, y las tomas desde diferentes ángulos fueron montadas sin cortes por el director de montaje Blu Murray.

  Durante la producción de “15:17 tren a París”, el elenco y el equipo técnico se desplazaron a diferentes partes de Italia y Francia, pero lo primero que hicieron fue pasar unas cuantas semanas en suelo estadounidense. Empezaron al norte de Los Ángeles, en Santa Clarita, California, que sirvió de ambientación al desierto de Afganistán, en donde Skarlatos había pasado tiempo de servicio, antes de desplazarse a Atlanta, Georgia, para rodar numerosas escenas en la casa de Stone.
  Entre otras escenas rodadas en esa ciudad y sus inmediaciones están las ambientadas en el Aeropuerto de Oregón; el Aeropuerto Internacional de Atlanta; la Base Lackland del Ejército del Aire y la Base del Ejército de Houston Fort Sam, que realmente se rodaron en la Base Aérea Robins; la casa de Stone y la zona de juegos de madera que había detrás de la casa; la residencia universitaria de Sadler; la escuela y el instituto de los chicos cuando eran más jóvenes, junto con muchas otras clases, salas de entrenamiento y salas de juego; una habitación de hotel en Sacramento; y un club y un pub de Ámsterdam.
  A partir de ahí comenzó la aventura por el extranjero, de una forma muy similar a lo que había pasado con Stone y Sadler. “Nos limitamos a seguir sus pasos”, dice Eastwood. “Fuimos allí para hacer exactamente lo mismo que habían hecho ellos, y contamos con un equipo técnico extraordinario, en el que todo el mundo sabía lo que tenía que hacer”
  Moore explica que “Clint quería abrir esta película, que tuviese una gran amplitud”. “Así que mientras estuvimos en Europa, aprovechamos al máximo los exteriores y las localizaciones, casi como si fuéramos una guía de viaje, porque eso era lo que habían hecho los chicos. Habían ido allí a divertirse, a conocer el entorno, a ver los lugares emblemáticos. No pudimos ir a todos los sitios en los que habían estado, pero nos las apañamos para ir a bastantes.”
  Después de un rodaje rápido de un día de duración en Roma, con un pequeño equipo de rodaje que tomó escenas en cinco localizaciones diferentes para captar algunos escenarios reales, el equipo de producción al completo se desplazó a Venecia, rodando en la estación de tren de Santa Lucía; en el vaporetto del Gran Canal, que hace de autobús acuático; en el Conservatorio Benedetto Marcello; en la iglesia de Campo Santa Maria del Giglio; en el hotel Gritti Palace; y en la Plaza de San Marcos, (también conocida como Piazza San Marco).
  Desde allí, la producción se trasladó a París, utilizando varios exteriores de la ciudad y sus inmediaciones, como: una parte de la Rue Gérard de Nerval; el Aeropuerto Charles de Gaulle, que hace las veces del aeropuerto de Frankfurt, Alemania; el Palacio del Elíseo, un hostal en la Rue Aristide Bruant; el exterior del Hôtel de Marigny; y la estación Gare du Nord, una de las mayores estaciones de ferrocarril de la red de París.
  Poder rodar en la Estación Arras fue todo un logro, pero era esencial para mantener la visión realista de la película de Eastwood. Los productores pudieron conseguir un tren Thalys, como en el que habían tenido lugar los acontecimientos, en una vía diferente, y pudieron rodar la escena en movimiento.
  “Algunas personas habrían optado por la vía fácil, y habrían construido un tren en un estudio de rodaje”, dice Rivera, “pero Clint Eastwood, no.” Quería hacerlo de verdad, así que conseguimos el tren, e hicimos toda la ruta, en el otro sentido, comenzado en París y en dirección a Ámsterdam, con una parada en Bruselas”.
  Rodar en un tren de verdad fue uno de los principales desafíos para el director de fotografía Tom Stern y su equipo, a causa de la limitada duración del viaje, y, sobre todo, de la estrechez de los pasillos. No obstante, Stern tenía experiencia, ya que con anterioridad había rodado “Sully, hazaña en el Hudson”, en el igualmente estrecho entorno de un avión de pasajeros.
  “Toda la organización Thalys fue amabilísima a la hora de ayudarnos con la logística desconocida de rodar un largometraje, a 300 kilómetros por hora, a bordo de un tren”, dice Stern.
  Meier reconoce que fue todo un desafío, por descontado, pero también una experiencia fabulosa. “Estar en Arras para recrear esos momentos hizo que esas escenas tuviesen la máxima autenticidad posible, y para nosotros fue asombroso. Incluso fuimos capaces de contratar a algunos de los miembros de los equipos de primeros auxilios que intervinieron aquel día, para que recreasen su intervención, y eso fue auténticamente especial”.
  Mientras rodaban en el entorno de París, los cineastas también tenían el cometido de localizar calles que pudiesen pasar por Berlín y Ámsterdam, y por otras partes de Roma, ya que el trío había pasado por esas ciudades, pero la producción no se desplazaría hasta allí. Moore reconoce el mérito del diseñador de producción Kevin Ishioka, que fue capaz de captar unas imágenes y una ambientación perfectas, a pesar de haber sido rodadas en exteriores diferentes. “Kevin consiguió que pareciese que habíamos ido realmente a todos esos lugares... que es precisamente la magia que se supone que consigue el cine”, dice, con una gran sonrisa en el rostro.
  “Después de haber leído el guión y haber imaginado los acontecimientos que ocurrieron, no podía evitar la abrumadora sensación de responsabilidad a la hora de crear una imagen fiel de los acontecimientos”, dice Ishioka. “Me sentía como un reportero periodístico, que tiene que narrar la historia correctamente para que no se pierda la magnitud del evento. Esperemos que el público llegue a hacerse una idea de todo lo que les pasó a los chicos al tener que enfrentarse a este calvario.
  Los esfuerzos del equipo técnico y artístico merecieron la pena para Stone, Skarlatos y Sadler. “Estar en las localizaciones reales fue de gran ayuda para establecer el tono y conseguir que nos ambientásemos”, observa Stone, con la sensación de que se ha completado el círculo. “Todos los turistas que nos rodeaban, las personas de diferentes países, todo eso hizo que tuviésemos la impresión de que estábamos de nuevo de vacaciones, en vez de estar rodando una película.
  Aunque “15:17 tren a París” recrea un momento heroico de la historia reciente, Eastwood también tenía la impresión de que hacer la película, narrar la historia de estos héroes, era una oportunidad de explorar algo más. “Fue un acontecimiento muy valorado en Francia y en Estados Unidos, y tuvo lugar en un momento en el que nos preguntábamos cómo reaccionaríamos ante la adversidad”, afirma. “Lo que hicieron estos chicos fue demostrar que el hombre de la calle no solo puede tener grandes instintos, sino que también puede ponerlos en práctica. Es verdad que estaban preparados, en el sentido de que tenían algo de formación médica y militar, pero no estaban en el campo de batalla, y no estaban preparados para esto. Simplemente vieron que estaba pasando algo y actuaron al unísono, un, dos, tres, salvando muchas vidas con su intervención. Si ellos pudieron hacerlo, también podemos nosotros.

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