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Titulo original: The Girl In The Spider's Web

Año Producción: 2018

Nacionalidad: Inglaterra, EE.UU., Suecia, Alemania, Canadá
Duración: 115 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años

Género: Drama, Thriller

Director: Fede Álvarez
Guión: Fede Álvarez, Jay Basu, Steven Knight. Basados en la novela escrita por David Lagercrantz y en los personajes creados por Stieg Larsson
Fotografía: Pedro Luque
Música: Roque Baños
FECHAS DE ESTRENO
España: 9 Noviembre 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Sony Pictures - Columbia Films


SINOPSIS

La joven hacker informática Lisbeth Salander y el periodista Mikael Blomkvist se encuentran atrapados en una red de espías, ciberdelincuentes y funcionarios corruptos del gobierno...


INTÉRPRETES

 CLAIRE FOT, SYLVIA HOEKS, LAKEITH STANFIELD, VICKY KRIEPS, STEPHEN MERCHANT, SVERRIR GUDNASON, CAMERON BRITTON, CLAES BANG, SYNNOVE MACODY LUND, CHRISTOPHER CONVERY, ANDREJA PEJIC, BEAU GADSDON, FELIX QUINTON

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ACERCA DE LA PELÍCULA...
   Los lectores de todo el mundo han convertido a la serie de libros de Millennium en uno de los mayores éxitos editoriales del nuevo siglo, gracias al explosivo atractivo de la memorable creación de Stieg Larsson, Lisbeth Salander. A lo largo de cuatro adaptaciones cinematográficas muy bien recibidas, la fascinación que sienten sus fans por la icónica Lisbeth no ha hecho más que aumentar, de modo que, cuando se publicó en 2015 la alabada continuación de David Lagercrantz de las novelas, “Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte”, la siguiente entrega de la popular franquicia cinematográfica de Sony prácticamente se anunció sola.
  “El mundo está preparado para un héroe justiciero como Lisbeth Salander”, afirma la productora Amy Pascal. “Lisbeth es un héroe para los maltratados y los vulnerables, y lo hace a su manera. Sencillamente, no hay nadie como ella. Es el momento perfecto para esta película, pero es que además hay muchas más historias que contar”.
  Por su parte, Sony se encontraba celebrando los buenos resultados de taquilla y la energía creativa del director en alza Fede Álvarez. Los productores encargados de supervisar el desarrollo de la franquicia estaban deseando llevar la historia en una nueva dirección, que se sostuviera por sí misma como un filme de acción y aventura, a la vez que dejara satisfechos a los seguidores con que cuenta el personaje desde hace años. A tal fin, vieron en Álvarez a un nuevos a nuevo e impactante talento en la dirección con la sensibilidad adecuada para el proyecto, como queda en evidencia en el remake de Álvarez de 2013 del clásico de terror “Posesión infernal (Evil Dead)”, así como en su thriller original de 2016 “No respires”. Con los profundos conocimientos que poseían los productores del material, la ambición de Álvarez por seguir ampliando los límites del cine de género y el deseo de Sony de continuar colaborando con un director que se había convertido en parte de la familia del estudio, parecía natural fichar a Álvarez para que tomara la batuta de MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE.
  Para Álvarez, era una oportunidad perfecta para aportar su habilidad con la tensión inquietante y su don para las dinámicas tirantes entre personajes a una historia cargada de drama, suspense y acción. Se dio cuenta de que el estilo de MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE, tenía que ser una apasionante mezcla propia de lo visceral y lo emocional. “Para mí, lo que principalmente lo describe mejor es que no se parece a nada más, y eso es lo que siempre busco como cineasta a la hora de elegir un proyecto”, afirma el director. “Y este tenía algo muy concreto que me brindaba la oportunidad de hacer una película que sabía que no tenía que parecerse a nada más. Es una extraña combinación de película de acción, impactante drama de personajes y thriller nórdico de serie negra. Todos esos elementos se combinan de una forma muy particular para convertirla en algo muy, muy diferente”.
  Para Álvarez, en lo más alto de la lista de elementos atractivos se encontraba por supuesto Lisbeth Salander, que por primera vez se convierte en el centro de atención de una de las historias de Millennium como principal protagonista de la trama, en lugar de limitarse a tener un papel destacado. “Lisbeth es la razón por la que decidí hacer la película”, asegura Álvarez. “Hace algo muy relevante en la actualidad, representa a una mujer que dice: ‘¡Basta ya!’”.
  Uno de los rasgos más marcados de la personalidad de Lisbeth, opina Álvarez, es su sentido de la lucha, algo que optó por explorar en profundidad y de manera muy visceral en MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE. “Lisbeth se niega a dejar que la conviertan en víctima”, opina. “Por mucho que le lances, siempre planta cara y sale adelante, que es lo que puede verse en esta historia mejor de lo que se había podido observar en ninguna de las anteriores. Se podrá apreciar su férrea voluntad. No importa cuántas palizas reciba, cuánto la obliguen a retroceder o la pongan de rodillas. Siempre volverá a ponerse en pie y seguirá luchando. Y creo que ese es un sentimiento con el que todo el mundo puede conectar”.
  La cibermercenaria tatuada Lisbeth Salander es un personaje que, sobre el papel, es un sueño para cualquier actriz: volátil, superdotada, dura, misteriosa y poco convencional en todos los aspectos, pero impulsada por un claro sentido del bien y el mal. Hacer el mal supone desatar su pasión por la justicia, sobre todo si un malhechor se ceba en los más vulnerables. Y dado que Lisbeth es la personificación del superhéroe moderno, encontrar a la persona adecuada para interpretarla fue el principal reto del proyecto, comparable a encontrar al James Bond o Superman adecuados. Por eso Álvarez, junto con Pascal, Cantillon y el resto de los productores de MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE se mostraron entusiasmados de que la estrella de “The Crown”, Claire Foy, una de las intérpretes más cautivadoras en pasar por la pantalla en los últimos años, estuviera deseando tener la oportunidad de meterse en la piel del personaje.
  “Esta es una historia de Lisbeth Salander que no habíamos visto nunca en la pantalla, que trae además una nueva interpretación del personaje por parte de Claire Foy”, señala la productora Elizabeth Cantillon. “Claire se muestra muy valiente con su aspecto externo, pero es su transformación interna lo que verdaderamente la convierte en Lisbeth, se transforma en una heroína fuerte con vulnerabilidades ocultas”.
  Álvarez, fan de “The Crown” y de la galardonada interpretación que realiza Foy de la joven reina Isabel II, opina que el raro don de la estrella británica para ofrecer profundas caracterizaciones la hacía perfecta para el trasfondo de Lisbeth Salander. “Desde su primera escena en ‘The Crown’, me encantó su forma de contar una historia emocional”, sostiene Álvarez. “[Posee una gran] capacidad para expresar una ingente cantidad de emociones reprimidas con solo sus ojos”.
  Foy ya era fan de las novelas de Millennium y del personaje de Lisbeth. “Me encantaron los libros”, recuerda. “Los leí hace unos doce años. Por entonces, era una joven de veintitantos que leía un libro sobre una joven de veintitantos. Lo encontré revelador, la verdad, sobre todo por tratarse de una historia que se centraba en una mujer y que además viniera a ser la persona más interesante a la que seguir en la historia”.
  La Lisbeth de MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE es, en opinión de Foy, alguien que ha madurado desde los trascendentales acontecimientos de los tres primeros libros, pero sigue encontrándose en un estado muy frágil en cuanto a de dónde procede y adónde va. Foy explica: “Ya no se encuentra bajo la tutela del estado. Es completamente independiente. Tiene mucho dinero, pero creo que está bastante perdida. Es una luchadora y creo que durante mucho tiempo tenía algo contra lo que luchar, y en esta película la encontramos más o menos sin una meta clara. Así que toma muchas malas decisiones a fin de encontrar una. Pero es más fuerte de lo que parece. Es la clásica persona con la que no hay que dejarse engañar por las apariencias”.
  Esta película, prosigue Foy, trata directamente sobre la parte de Lisbeth tan afectada por los traumas de su pasado que le cuesta entablar relaciones y al mismo tiempo la manda a emprender una misión ideada para que luzca sus habilidades para eliminar el mal y defender a los agraviados. “Vienen a ser dos facetas de la vida de Lisbeth que convergen y chocan entre sí de una manera espectacularmente espantosa”, comenta Foy. “La faceta de ella que se preocupa por la justicia social, deshacer entuertos y también por ser espontánea y tomarse la justicia por su mano, choca en gran medida con una parte sin resolver de su pasado que tiene que ver con su hermana, y el amor que siente por ella, que ha negado y que jamás quiere que se lo recuerden. Así que, en esencia, ella trata de huir de su pasado, pero, al final, acaba alcanzándola”.
  En lo referente a esa combinación de intensa determinación y disfunción social, comenta Fede Álvarez, contar con Foy sirvió, a su modo de ver, para asegurar que los espectadores se encontrarían con una Lisbeth completamente única. “Claire es la que hace que funcione”, opina Álvarez. “Lo que más me fascina de hacer películas es que, al conocer a Claire como persona, no tiene nada que ver con Lisbeth. No podrían ser más diferentes en ciertos aspectos. Eso demuestra lo gran actriz que es, porque podía convertirse en esa persona y entendía al personaje, y podía interpretarlo de una manera que resultaba fascinante de ver cada día”.
  Para Foy, trabajar con Álvarez resultó ser una experiencia muy amena y reveladora. “Hay mucha gente que ya lo sabe, pero es sinceramente un director muy especial”, asegura Foy. “Es muy musical. Entiende el cine de una forma muy especial, es como si fuera a la vez espectador y director, lo que creo que es algo sumamente excepcional. Entiende que hay que cambiar el ritmo de la película para transmitir algo sobre la historia, pero también para mantener interesado al espectador y que además descubra algo nuevo sobre el personaje. Lo planea todo y lo sabe todo de una forma que resulta muy musical”.
  A la hora de elegir al resto del reparto, tanto si se trataba de personajes familiares de entregas anteriores como de figuras nuevas de la saga Millennium, Álvarez buscó un enfoque que no solo contemplara al mejor intérprete para cada papel, sino que también tuviera en cuenta la autenticidad de los orígenes europeos del relato. Álvarez aporta: “Mi objetivo principal era tratar de encontrar realmente a los mejores actores que pudiera, independientemente de su fama y de quién fuera el actor más conocido. También queríamos que fuera algo legítimo, lo que quiere decir que, si vamos a tener personajes procedentes de distintos países de Europa, vamos a intentar encontrarlos allí. ¡Fue emocionante encontrar a un   Mikael Blomkvist que fuera realmente sueco!” (Gudnason es sueco-islandés).
  Ese sería Sverrir Gudnason, que acababa de darse a conocer en todo el mundo con “Borg McEnroe: La película”, como la leyenda sueca del tenis Bjorn Borg, y que ahora se encargaría de dar vida al intrépido héroe periodista de Stieg Larsson, Mikael Blomkvist, amigo comprensivo y aliado incómodo de Lisbeth Salander. Para Gudnason, Blomkvist es “como Lisbeth, un desfacedor de entuertos”, y, en el universo de las historias, “seguramente una de las pocas personas en las que confía Lisbeth. Naturalmente, son muy distintos. Pero tienen los mismos principios morales. Busca justicia”.
  Gudnason prosigue: “Al principio de la historia, está un poco de capa caída. Bebe demasiado y lo están echando de su propia revista periodistas sensacionalistas. Y hace unos tres años que no ve a Lisbeth. Pero vuelve a irrumpir en su vida pidiendo ayuda y eso despierta algo en él y hace que recupere el interés”.
  Álvarez considera que Gudnason aporta “una frescura diferentes” al papel de Blomkvist, un personaje al que el director admira por cómo se relaciona con Lisbeth. “No cuestiona a Lisbeth para nada, es asombroso cómo se llevan. Él la acepta tal como es. Es una cualidad muy humana y, cuando conocí [a Sverrir] conectó estupendamente con el personaje. Tenía una química estupenda con Claire ante la cámara. Era maravilloso de ver”.
  Claire Foy encontró en Gudnason a un verdadero colaborador para descubrir la verdad de una determinada escena. “Está presente y muy comprometido; es un tipo muy inteligente, en cualquier caso”, opina Foy. “Es un actor genial, asombroso”.
  Gudnason, por su parte, no tiene tampoco más que elogios para con Foy y su interpretación de Lisbeth. “No solo es una actriz genial”, opina Gudnason. “Sino que también está muy centrada y resuelta, y se mete de verdad en la piel del personaje. Hizo de Lisbeth Salander su propia Lisbeth. Claire es una persona encantadora, con la que es muy fácil trabajar”.
  Su admiración también abarca a Fede Álvarez, al que Gudnason califica de “un director genial. Es increíblemente inteligente y tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer. Te orienta poco a poco en esa dirección. Por sus películas anteriores, es evidente que sabe aportar mucha tensión al proyecto, así que fue un placer trabajar con él”.
  A lo largo de la historia, el pasado de Lisbeth Salander regresa de manera significativa en forma de Camilla, su hermana desaparecida hace mucho tiempo. Para interpretar a esta inquietante figura del traumático pasado de Lisbeth, Álvarez eligió a la actriz holandesa que se dio a conocer en “Blade Runner 2049” Sylvia Hoeks. “La vi en ‘Blade Runner 2049’ y me dejó anonadado”, recuerda Álvarez. “Es estupenda, muy intensa, muy diferente y una vez más, muy impredecible como actriz. Siempre busco lo que no te esperas y fue un placer trabajar con ella”.
  A diferencia de Foy y Gudnason, Hoeks tuvo que encargarse de encarnar a un personaje que no se había visto nunca antes en las historias de Millennium, aunque se había hecho referencia a él en las novelas originales de Larsson, antes de hacer aparición plenamente en MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE. A la hora de prepararse para interpretar a Camilla, Hoeks se aprovechó del hecho de que se tratara de un personaje nuevo de la saga y se dejó llevar por la imaginación. “Hay muchos espacios en blanco que rellenar”, observa. “Eso es lo que me gusta de un personaje del que no sabemos mucho. Pero entendí el mundo de Lisbeth Salander. Y al observarla, te preguntas cómo sería su hermana. Hicimos que su hermana fuera un reflejo de ella, pero al mismo tiempo muy diferente, que desvelara algo sobre Lisbeth que los espectadores estuvieran deseando conocer. Después de verla ser tan impresionante durante tantos años, queremos saber quién era esa chica, cómo acabó siendo como es y cómo habría sido de pequeña. Así que creo que interpretar a Camilla como un reflejo de Lisbeth me pareció una forma muy interesante de crear a un personaje nuevo. Me encanta documentarme. Creo que es una de mis cosas favoritas de ser intérprete, ese aspecto psicológico”.
  A Hoeks también le gustó la forma de dirigir de Álvarez, que empezó con una idea muy clara de lo que quería, pero siempre dejaba espacio para la colaboración con los actores. “Era muy receptivo a las ideas y puntos de vista de los demás”, asegura Hoeks. “E improvisamos mucho. Había mucha libertad en las escenas. Fue una forma sumamente interesante y maravillosa de trabajar con un director”.
  Para el papel del especialista de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) Ed Needham, un individuo que se encuentra persiguiendo a Lisbeth Salander después de que la hacker se infiltre en un sistema seguro y robe un código importante, Álvarez eligió a Lakeith Stansfield (de la serie de televisión del canal FX “Atlanta” y el filme “Sorry to Bother You”). “Queríamos a alguien más emocionante y diferente”, explica Álvarez, que veía en la historia de pez fuera del agua de Needham en Suecia la oportunidad de subvertir aún más las expectativas de los espectadores. “Lakeith se divirtió mucho con eso. Hizo un trabajo excelente y la verdad es que queda patente en la película”.
  El magnífico reparto internacional reunido por Álvarez se completa con Claes Bang (“The Square”), como una enigmática figura que le sigue la pista a Lisbeth, Stephen Merchant (“Hello Ladies”, “Logan”) como el genio de la informática Franz Balder, que recluta a Lisbeth para su causa desesperada, Christopher Convery como August, el hijo de Balder, Synnove Macody Lund como Gabriella Grane, jefa de seguridad sueca, y Vicky Krieps (“El hilo invisible”) como Erika Berger, directora de la revista Millennium.

ACERCA DE LA PRODUCCIÓN...
  Fede Álvarez empezó a diseñar la imagen de MILLENNIUM: LO QUE NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE antes siquiera de que hubiera un solo dibujo del departamento artístico, ni un solo exterior localizado, ni un solo boceto o idea del aspecto que tendría Lisbeth: empezó cuando reunió a su equipo creativo, con la mayoría de los cuales ya había colaborado anteriormente, bien en “Posesión infernal (Evil Dead)” o bien en “No respires”, o en ambas. El director de fotografía Pedro Luque Briozzo, S.C.U., el diseñador de vestuario Carlos Rosario y el compositor Roque Baños ya habían trabajado antes con Álvarez, a los que se unieron la nominada al Óscar en cuatro ocasiones Eve Stewart como diseñadora de producción y la nominada al Óscar (por “Yo, Tonya”) Tatiana S. Riegel, como montadora. “La única forma de hacer este trabajo, de colaborar con otras personas para producir una visión única, es reunir a gente cuyo gusto y estilo ya conoces”, opina Álvarez. “Tiendo a dejarlos a su aire al principio, considero que es la mejor manera de sacar lo mejor de cada uno y esperar que aporten su propia visión al proyecto. A partir de ahí, puedo hacer ajustes y dirigirlos por un camino concreto, pero si eliges a la gente adecuada, como director tendrás menos que dirigir, dado que ya irán por el camino correcto”.
  “Fede y yo nos conocemos desde que teníamos 20 años. Empezamos juntos en la industria, cuando él era montador y yo ayudante de cámara”, recuerda Luque, que ya ayudó a su amigo en el departamento de cámara en “Posesión infernal (Evil Dead)” y después ocupó el puesto de director de fotografía de “No respires”. “Vemos las cosas de la misma manera, nos gusta el mismo tipo de películas. Es un genio, pero además me gusta mucho su forma de trabajar. Nos presiona, hace las preguntas adecuadas, nos hace pensar. Haces eso y, de pronto, todo es mejor”.
  Como no hay ningún otro héroe como Lisbeth Salander, Luque comenta que Álvarez y él pretendían hacer una película que transmitiera a los espectadores esa sensación tanto como lo expresa cualquier elemento de la historia –contándolo, pero también mostrándolo. “No nos conformamos con lo normal, la propia fotografía debería contar algo sobre la historia y los personajes. Son las localizaciones, el vestuario, la iluminación, el manejo de la cámara, el contraste... debía ser expresivo, incluso impactante. Las escenas de la nieve, cada vez que Claire aparece en pantalla, sus ojos son tan expresivos que es capaz de transmitir emociones estupendamente”.
  “Hay una contradicción constante en mis películas y en mi enfoque con Pedro”, explica Álvarez. “Hay un dicho clásico: ‘rueda las escenas de amor como si fueran de muerte y las escenas de muerte como si fueran de amor’. Haz hermosas las escenas violentas o negativas, y viceversa. Quiero que resulte impredecible, conseguir esa reacción del público. Los mantienes en vilo, porque no se encuentran con la escena que se esperaban teniendo en cuenta el aspecto de la misma, sino que se encuentran justo con lo contrario. Como narrador, eso es lo que creo que deberíamos hacer; si el espectador sabe qué va a pasar a continuación o qué aspecto va a tener, has fallado”.
  Naturalmente, una cosa es sorprender a los espectadores, pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que, al tratar con un personaje como Lisbeth Salander, Álvarez también tenía que ofrecer el aspecto, el ambiente y el carácter que el público espera. Así que la película se desarrolla en Estocolmo y Foy adopta un acento sueco para su personaje.
  Todo el que haya estado en Estocolmo sabe que es una de las ciudades más bonitas del mundo, pero Álvarez encontró belleza de una manera que tal vez los espectadores no esperen. “Nos esforzamos mucho por mostrar la cara de Estocolmo que nos interesaba. Esta no es la Europa de los edificios viejos”, explica Álvarez. “Es más bien una ciudad moderna, que representa a una Europa muy cosmopolita, y eso es algo que se podrá sentir en la película. Todos los personajes parecen proceder de distintas partes del mundo”.
  La diseñadora de producción Eve Stewart, especialmente conocida por su labor en películas de época, y nominada al Óscar por su trabajo en “Topsy-Turvy”, “El discurso del rey”, “Los miserables” y “La chica danesa”, disfrutó con la oportunidad de trabajar en un filme con un diseño muy contemporáneo. “Hago muchas películas de época, así que estaba encantada, ya que suponía todo un cambio para mí”, asegura. “Además, mis hijos ya son mayores y acababan de ver ‘No respires’, así que cuando vieron el nombre de Fede ligado al proyecto, me convencieron para que aceptara”.
  Stewart también sentía curiosidad por trabajar en el género del thriller. “Para mí, ese mundo nórdico, frío y neblinoso posee cierta intriga”, aporta Stewart. “Siempre parece mucho más oscuro y siniestro”.
  “El lado crudo de Estocolmo sigue estando ahí, pero en puntos muy dispares”, prosigue Stewart. “He estado bastantes veces en Estocolmo, es una ciudad encantadora, cálida y bonita. Queríamos resaltar ese mundo frío en el que se encuentra Lisbeth cuando se enfrenta al estado. Así que nuestra Suecia tiene colores mucho más fríos y superficies duras que cuesta atravesar. Te sientes un poco encerrado. El individuo se siente un poco más pequeño en contraste con esas paredes”.

EL ASPECTO DE LISBETH:
  Crear el aspecto de Lisbeth también supuso todo un reto para el equipo responsable del proyecto. Para Álvarez, como director, esta fue una de esas ocasiones en las que era importante dar a sus jefes creativos de departamento (y a Foy) libertad creativa para presentar al personaje como estimaran oportuno. “En mis películas, no me preocupa demasiado el aspecto o la indumentaria del personaje. Tienes que tener los tatuajes y los piercings, pero, por lo que respecta al personaje, no es más que otra parte de su caracterización”.
  Al mismo tiempo, estaba decidido a mostrar a una Lisbeth que los espectadores fueran a reconocer y eso suponía tatuajes y piercings. “Para la mayoría de nosotros, los tatuajes suponen cierto nivel de compromiso. Crees tanto en tus ideas que te las pones en el cuerpo para el resto de tu vida. Pero, para mí, lo más importante es que ella es ‘la chica del dragón tatuado’, así que [el tatuaje] tiene que estar ahí”.
  “Es peliagudo. Cuando se escribieron inicialmente los libros a principios de la década de 2000, era un mundo diferente. Si tenías un tatuaje, era un símbolo de rebelión contra todos los demás, estabas dejando huella y siendo diferente. Entonces, Lisbeth parecía alguien peligroso, una anarquista. Pero hoy día todo el mundo tiene tatuajes; no es fácil escandalizar a la gente con eso. Puesto que la película se ambienta en la actualidad, se trataba más bien de dotarla de un aspecto único y especial que de hacer que quedara guay o atrevido”.
  Con esa idea en mente, el aspecto del personaje fue el resultado de una colaboración entre Heiki Merker, la jefa del departamento de peluquería y maquillaje, Ellen Miorjnik, a quien ficharon para que trabajara en el aspecto del vestuario de Lisbeth, y la propia Foy, y la imagen definitiva tendría que recibir la aprobación final de Álvarez.
  “El reto era crear algo nuevo –Claire tiene personalidad propia– pero a la vez emblemático, que encaje con lo que espera la gente”, explica Merker. Empezó por crear un “libro de aspectos” con posibles opciones. “Al principio teníamos muchas variaciones”, recuerda Merker. “Una versión tenía un lado entero de la cabeza afeitado, y todo cubierto de tatuajes. Al final, nos decidimos por tener el tatuaje del lado del cuello, otro en el tobillo, otro en el trasero, en la mano derecha y en la izquierda, dos en el brazo, como dos frases, y por supuesto el dragón.
  “La gran duda era qué aspecto debía tener el dragón”, prosigue. ¿Cuál era la posición adecuada? ¿Qué tamaño debía tener? ¿Debería ir de un lado a otro del cuerpo, o debería la cola enroscarse alrededor del cuerpo de Lisbeth?”. Y luego estaban las cuestiones técnicas, entre las que se encontraba el hecho de que sería necesario volver a ponerle el tatuaje cada día. Incluso cuando algunas de estas preguntas empezaron a tener respuesta, hubo retoques, mezclando y cambiando cabezas y alas de distintos diseños.
  Foy ejerció su propia influencia en el diseño que acabaría resultando efectiva incluso cuando la mayor parte del dragón quedaba oculto bajo su ropa. “Me interesaba que tendiera a un diseño de dragón más bien escandinavo”, comenta Foy. “Hubo que hacer muchos dibujos en mi espalda. Quería que el ala del dragón me quedara en el hombro, para que pudiera moverla un poco. Y luego se nos ocurrió la idea de que el dragón escupiera fuego por la boca, que me subiera por la parte de atrás del cuello”.
  Para ayudar a Foy a crear el acento de Lisbeth, el equipo responsable del proyecto recurrió al tutor de dicción William Conacher, que ya había asesorado anteriormente a Foy para crear su acento real para la reina Isabel en “The Crown”. “Crear un acento sirve para dar a la gente otro elemento más que le ayude a creerse la historia. Para esta película, queríamos un ligero acento sueco”, comenta. “Fede me envió toda una serie de vídeos de YouTube de personas con acentos que le gustaban y luego decidimos cuál era el nivel adecuado de acento”.
  Para crear un acento, explica Conacher: “Lo descompones, identificas ciertos sonidos vocales, o la forma en que la gente coloca la boca o adopta cierta postura física. Normalmente, es cuestión de cinco o seis sonidos vocales distintos, y luego de identificar todas las palabras del guion que contienen esos sonidos vocales”.
  Foy se aprendería su acento en tan solo diez días.
Una vez que el equipo responsable del proyecto se decidió por el acento que tendría Foy, Conacher trabajó con los demás actores para ayudarles a que sus acentos se asemejaran al de Foy. “Intentamos que encajaran unos con otros”, señala. “Sylvia Hoeks, que es holandesa, redujo el acento estadounidense que tanto se ha esforzado por adquirir. En esta película, suena muy parecida a Claire, y por una buena razón, dado que son hermanas; hay una escena hacia el final de la película en la que hablan entre ellas que resultó muy gratificante para mí. Sverrir es sueco islandés, pero también suena bastante estadounidense, así que lo redujimos un poco”.
  Los piercings de Lisbeth era responsabilidad del diseñador de vestuario Carlos Rosario. “Lo más importante para mí es la primera vez que leo el guion”, admite. “En ese momento, no tienes ningún tipo de influencia de nadie, ni la visión del director, ni lo que opina la actriz, ni lo que quieren los productores. No estáis más que el guion y tú. Y a medida que lo lees, encuentras ciertas palabras que te permiten diseñar el vestuario. Es algo que surge del interior; recurres a tu intuición para sentir el espíritu, la energía de cada uno de los personajes”.
  Naturalmente, eso no es más que el punto de partida. “Tienes que apoyar la estética de Fede, por supuesto, y lo que quiere la actriz. Tienes que dejar que el proceso creativo fluya de manera natural; es algo muy orgánico. Intento juntar todas las piezas del puzle”.
  Lo que hacía única a esta película, en opinión de Rosario, era la idea de que el diseño tomaría como base las películas anteriores, pero al mismo tiempo reflejaría la estética particular de Álvarez. “Es oscura y cruda, sí, pero Fede también quería que [Lisbeth] resultara más accesible de lo que había sido hasta ahora. Queríamos que tuviera más profundidad, para que los espectadores pudieran conectar más con ella. Nos abstuvimos de darle una estética muy gótica y optamos por un aire más de motera. Se cambia muchas veces de ropa en esta película, y cada nuevo conjunto dice algo de ella”.
  Álvarez le pidió a Foy que eligiera sus piercings, ya que quería asegurarse de que cada uno de ellos tuviera un toque personal. “Le presentamos todas las opciones, reunimos prácticamente todos los piercings falsos del mundo y se los llevamos a su caravana. Claire empezó a ponérselos y eso fue todo. Lo que hicimos fue enrollar cada uno de ellos con alambre, distintos tipos de alambre, distintos colores, distintos trozos de cuero, de modo que cada uno de ellos tuviera una historia, cada uno tuviera su razón de ser y cierta profundidad”.
  Uno de los elementos de maquillaje más impactantes del filme es la máscara que lleva Lisbeth en la escena en la que los espectadores tienen ocasión de verla por primera vez en la película. “Probamos muchas”, recuerda Merker. “¿Debería ser negra, roja o blanca? ¿Una cara completa, media cara, incluir las cejas? Cuando nos decidimos por hacerla blanca e ir difuminándola, pareció una opción natural, como nos podríamos imaginar que se la pondría la propia Lisbeth”.
  “Quiere darle un susto de muerte a ese tipo”, explica Foy. “Es tosca y no especialmente artística. Así que hace lo que cree que dará el mayor miedo posible y adopta un aspecto aterrador para asustarlo. Su máscara de guerrera es para dejarle claro a él que va en serio”.

VESTUARIO Y MAQUILLAJE ADICIONALES:
  Sylvia Hoeks también sufriría una transformación sorprendente a través del vestuario, la peluquería y el maquillaje. “La primera vez que la vemos, lleva un vestido muy sexy y corto, con buena parte de la espalda al aire”, comenta Rosario. “Ese vestido tenía que ser muy preciso, porque la iluminación de ese plató estaba nublada. Elegí telas que tuvieran el mismo color que el tono de piel de Sylvia”.
  La gama de colores del filme es blanco, negro y rojo. “Negro para la oscuridad, blanco para la luz y la nieve y rojo para la sangre que gotea sobre la nieve”, como señala la responsable del departamento de peluquería y maquillaje, Heike Merker, lo que hace del vestido rojo una elección natural para el personaje de Hoeks al final de la película. Rosario diseñó la ropa de manera que Hoeks pudiera llevar diferentes zapatos según lo que tuviera que hacer, del mismo estilo, pero de diferentes alturas.
  Rosario también colaboró estrechamente con Merker para crear un efecto general para Camilla. “Evidentemente, era rubia, eso estaba en el guion. Pero, ¿cómo de rubia? La propia Sylvia quería un rubio tirando a blanco, casi albino. Nos pidió que le blanqueáramos las cejas y el pelo todo lo posible. Y pensé: ‘¿Por qué no? Un contraste de blanco y negro entre las dos hermanas’. Y es una imagen interesante, sobre todo cuando lleva el vestido rojo”. Merker también fue responsable de crear las cicatrices que luce el personaje en su cuerpo.

LAS ESCENAS DE ACCIÓN:
  El objetivo de Álvarez para las escenas arriesgadas de la película era filmar lo máximo posible de manera práctica, ante las cámaras, recurriendo lo mínimo posible a los efectos visuales. “Teníamos algunas cosas bastante extremas, que no creo que se hagan ya en el cine”, argumenta. “La mayor parte de las veces, se utiliza un croma azul. Nos esforzamos mucho por evitar eso en la medida de lo posible, lo que nos puso en algunas situaciones descabelladas”.
  Pero todo lo que Álvarez pedía hacer a sus actores, también estaba dispuesto a hacerlo él mismo. “Estaba con ella en todas las peleas”, afirma. “En cada una de las secuencias de acción, yo manejaba la cámara, pegado a su cara, ayudando con cada puñetazo. Era como un pequeño baile entre nosotros dos, que fue muy divertido de hacer”.
  “Fede nos pidió que hiciéramos todo tipo de escenas arriesgadas, de la A a la Z”, recuerda Florian Hotz, coordinador de especialistas del proyecto. “El guion es inteligente, con giros e imprevistos, pero, mientras lo leía, ya estaba empezando a hacerme una imagen mental de cómo rodar ciertas escenas”.
  Al igual que a todos los demás jefes de departamento, Álvarez pidió al equipo de especialistas que fueran más lejos de lo habitual. “Había una escena especialmente complicada, en la que dos personas caen unos cinco metros, aterrizan en un tejado de dos aguas, se deslizan cinco o seis metros más, caen otros tres metros hasta el suelo y luego ruedan unos 20 metros colina abajo”, recuerda Hotz. “Se me ocurrió un diseño y una forma de rodarlo con múltiples cortes, hasta acabar en la posición final, y luego Fede me pidió que lo hiciéramos en un solo plano continuo”.
  “No podía decirle que sí en el momento”, prosigue Hotz. “Le dije que tendríamos que sentarnos con los técnicos e intercambiar posibles ideas durante un par de días. Pero esa era precisamente la respuesta que esperaba Fede, sabía que si decíamos: ‘Claro, no hay problema’, sería algo que habíamos hecho antes. Le interesaban cosas que no se hubieran hecho ya”. El plano se volvería técnicamente muy complejo, exigiría semanas de preparación y la participación de varios departamentos distintos, entre ellos el de cámara, el artístico y el de efectos especiales, para conseguir llevarlo a cabo, pero lo hicieron, y ahora es una de las principales escenas de acción del filme.
  De igual modo, una serie de escenas arriesgadas de persecuciones de coche se hicieron de maneras particulares. “En una escena, el reto era que estábamos en un lugar muy estrecho en invierno, así que había nieve y zonas húmedas”, recuerda Hotz. “Los coches se manejan de forma completamente distinta en este entorno que en un lugar seco. Y queríamos rodar todo lo posible con la actriz y meternos entre el tráfico normal. Lo que hicimos fue poner a un ‘conductor superior’; es un coche plenamente operativo, pero el que lo maneja se sienta encima de él, mientras que el actor se pone al volante y finge que conduce”.
  Otra escena arriesgada se hizo posible gracias a las nuevas tecnologías. “Normalmente, los choques de especialistas de Hollywood están hechos con un conductor especialista que conduce tan rápido como puede hasta chocar. Algunas de las mejores escenas de acción parecen rápidas a la velocidad de la película, pero en realidad no son tan rápidas cuando se ven a simple vista. Con las nuevas tecnologías, pudimos contar con un coche que se conducía solo y avanzaba a toda velocidad (creo que iba a más de 140 kilómetros por hora) hasta estrellarse. Eso no se podría haber hecho ni siquiera hace dos años”.
  Álvarez tenía intención de usar a Foy lo máximo posible en las escenas de acción. “Claire no había hecho hasta ahora muchas escenas arriesgadas”, aporta Álvarez, “así que tuvo que realizar una preparación intensa y ponerse en forma para hacer todo lo que exigía la historia”.
  Por consiguiente, la coreografía de lucha que se aprendió Foy giraba toda en torno al personaje, tal como explica Hotz: “Lisbeth es inteligente, y utiliza esa inteligencia y su firme voluntad para superar a un adversario que puede que sea más grande y más fuerte, o posea mayores conocimientos de artes marciales. Por eso diseñamos peleas brutales, cercanas, es más próximo a la realidad para este personaje”.

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