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PROMISING YOUN WOMAN
INFORM MACIÓN
Titulo original: Promising Young Woman
Año Producción: 2020
Nacionalidad: Inglaterra, EE.UU.
Duración: 113 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Thriller, Drama
Director: Emerald Fennell
Guión: Emerald Fennell
Fotografía: Benjamin Kracun
Música: Anthony B. Willis
FECHA DE ESTRENO
España: 2020
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Universal Pictures


SINOPSIS

Todos pensaban que Cassie era una joven muy prometedora… hasta el día en que un misterioso suceso hizo descarrilar su futuro. Pero nada en la vida de Cassie es lo que parece: es un portento de inteligencia, su astucia no tiene límites y vive una doble vida nocturna. De pronto, un encuentro inesperado le dará a Cassie la oportunidad de corregir lo que ocurrió en el pasado...

INTÉRPRETES

CAREY MULLIGAN, BO BURNHAM, LAVERNE COX, CLANCY BROWN, JENNIFER COOLIDGE, CHRISTOPHER MINTZ-PLASSE, MOLLY SHANNON, ANGELA ZHOU, SAM RICHARDSON, STEVE MOORE, ALISON BRIE, ADAM BRODY, CONNIE BRITTON, ALFRED MOLINA, MAX GREENFIELD

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   Con UNA JOVEN PROMETEDORA, Emerald Fennell toma prestados los mejores elementos de la comedia romántica y del thriller palpitante con el fin de crear una comedia negra única y mordaz, encaramada en el filo de la navaja, entre hilarante y horrenda. “Me apetecía mucho escribir un guion sobre la venganza femenina”, explica la guionista y directora. “Recientemente ha habido bastantes películas de mujeres haciéndose con las riendas, pero tienden a ser muy violentas o muy sexy, o también superdeprimentes. Quería describir a una mujer normal y cómo se vengaría en el mundo real. En este caso, muy pocas veces saca una pistola. Es más extraño y retorcido que eso”.
   Aunque puede ser tentador ver la película como un comentario o una respuesta creativa al movimiento #MeToo, el estupendo guion de Emerald Fennell toca temas de género presentes desde hace décadas; y en cuanto a hacer justicia, Cassie está dispuesta a saldar cuentas con mujeres y con hombres.
   Al sentarse a escribir el guion, la directora recordó sus experiencias de cuando era más joven y reflexionó en cómo había evolucionado su actitud a medida que se daba cuenta de las humillaciones que soportan las mujeres a diario. “Si escribes un guion que habla de la forma en que todos hemos sido cómplices en una cultura sexista, abusiva y tóxica, lo primero es mirarte a ti misma y ver hasta qué punto has formado parte de todo esto”, explica. “Lo más importante es que nada en la película debía estar fuera de lo común, de la cotidianidad. No me interesaba hacer una película volcada en examinar crímenes horribles o actos violentos, ni tampoco a las personas que los cometen. Me interesaba más ver cómo había permitido nuestra cultura hacer un nudo tan horrible que ahora nos toca deshacer”.
   El tema era serio, pero Emerald Fennell tampoco quería escribir un guion airado o un apasionado grito de denuncia. Se trataba de que UNA JOVEN PROMETEDORA fuera relevante y esclarecedora, además de entretenida y fácil de ver, para lo que era necesario descubrir los momentos de humor negro que se esconden en los lugares más inesperados. Se inspiró en títulos como Todo por un sueño, de Gus Van Sant, y la oscarizada Fargo, de Joel y Ethan Coen, dos películas que supieron jugar con acontecimientos macabros, personajes muy bien definidos y un humor inesperado.
   “Al ser un material difícil, de violencia y de traumas, hay que tener sumo cuidado en que no parezca deliberadamente triste y manipulador”, dice. “Debo reconocer que, al menos en mi vida, cada vez que las cosas se tuercen, es cuando los protagonistas son más hilarantes sin darse cuenta. Esta película habla de una mujer que ha vivido un trauma terrible, pero también es divertida y desea vivir algo un poco más normal. Queda por saber si escogerá la comedia romántica o el baño de sangre”.
   En LuckyChap Entertainment, la productora radicada en Los Ángeles y dirigida por tres socios, Margot Robbie, Tom Ackerley y Josey McNamara, llevaban tiempo queriendo trabajar con Emerald Fennell. Cuando les explicó el concepto de UNA JOVEN PROMETEDORA, los tres socios no dudaron ni un minuto en apoyar el proyecto.
   “Bastaba con hablar con ella para entender que lo tenía todo muy claro, incluso antes de haber escrito el guion. Había pensado en cómo rodarla, qué estilo tendría la película”, recuerda Josey McNamara. “A pesar de tratarse de un tema duro, quería que tuviera gancho. Emerald siempre nos repetía que, ante todo, una película debía ser entretenida para que los espectadores fueran a verla. Debían pasarlo bien aunque salieran haciéndose preguntas acerca de ellos mismos y de la sociedad”.
   Una vez escrito el guion, Emerald Fennell y LuckyChap lo mandaron a la productora independiente FilmNation Entertainment. Los tres directores de esta empresa, Glen Basner, Ben Browning y Ashlex Fox, hablaron con la directora y se quedaron intrigados por su perspectiva innovadora y su audacia. Decidieron unirse a LuckyChap para producir, financiar y distribuir la película.
   Ben Browning y Ashley Fox están de acuerdo en que “la visión de Emerald siempre fue muy clara. Además, tiene el don de saber contar una historia relevante en el momento oportuno y conseguir que sea entretenida, además de sorprendente. Comunica un mensaje mordaz que nos obliga a pensar”.

EL RODAJE...
   UNA JOVEN PROMETEDORA, película totalmente financiada por FilmNation Entertainment, se rodó en tan solo 23 días en decorados naturales, la mayoría en los alrededores de Los Ángeles, en 2019. Al ser un thriller feminista con giros inesperados y una brillante comedia negra, Emerald Fennell quería situar la historia en un mundo tradicionalmente femenino lleno de colores brillantes y una banda sonora moderna. Al yuxtaponer estos colores y sonidos con la oscuridad de la narración, se crearía una especie de disonancia que serviría para reforzar sutilmente la idea de que la vida de Cassie no es lo que parece.
   “Hay cosas en la cultura pop que me encantan, cosas chispeantes, brillantes, de color rosa, inimitables”, explica Emerald Fennell. “He querido apropiarme de todas estas ‘cosas de chicas’ y darles un toque aterrador, al tiempo que defendía su validez”.
   La cineasta y el director de fotografía Benjamin Kracun (Beast) escogieron una estética muy estilizada para toda la película. “Desde el primer momento, los dos estábamos de acuerdo en que debía ser maravillosa, extraña, y al mismo tiempo diferente”, dice Emerald Fennell. “La idea de la película es que debe parecer una tienda de golosinas o la cita de tu vida, pero cuando entras en la tienda o el piso, te das cuenta de que han cerrado la puerta con llave y que ya es demasiado tarde. Al tratarse de una fantasía muy oscura, todo debía ser un poco exagerado”.
   Inspirándose en películas como Todo por un sueño y el thriller Veneno en la piel, protagonizado en 1993 por Alicia Silverstone, Benjamin Kracun utilizó lentes especiales y Panavision que daban una imagen algo más suave. Asimismo, iluminó a Carey Mulligan desde arriba para crear una especie de aureola alrededor de la cabeza de la actriz. Michael Perry, el diseñador de producción, volvió a ver series retro como “Se ha escrito un crimen” y “Las gemelas de Sweet Valley”, en la que trabajó en su momento, que gustaban mucho a la directora cuando era adolescente.
   También visionó videoclips de los noventa. “Los colores casi salen de la pantalla”, dice el diseñador de producción. “Hay colores que ya no se ven y decidimos volver a usarlos”. El ejemplo perfecto es el letrero de la cafetería donde trabaja Cassie. “Quería que el decorado fuera todo lo onírico posible”, sigue diciendo. “Es un lugar tranquilo, sereno. Las tazas rojas añaden toques de color. De pronto, parecía una versión roquera de una cafetería de los años ochenta. Los chicos del grupo A-ha podrían haber tomado café allí”.
   “Los típicos colores de neón y la mismos neones ocupan un lugar privilegiado en esta película”, explica la decoradora Rae Deslich. “Hay toques de los ochenta y de los noventa. Es colorida, brillante y popera”.
   Michael Perry y Rae Deslich mezclaron tonos vibrantes con otros más discretos, como el azul Francia para representar a Cassie, con el fin de crear un look cohesionado. “Hay mucho blanco porque una cafetería no puede estar llena de colores, y utilizamos muebles de diseño de mediados del siglo pasado para que no fuera todo muy ‘mono’”, explica la decoradora. “Nos esforzamos en que quedara claro que la cafetería no pertenece a una cadena y que alguien se ha molestado en decorarla”.
   Uno de los decorados más interesantes de la película es la casa de los padres de Cassie, que encaja perfectamente con el estilo David Lynch de zonas residenciales. El equipo de localización encontró la casa ideal en cuanto a exteriores, y Michael Perry y su departamento transformaron los interiores siguiendo las indicaciones de Emerald Fennell. “El interior de la casa de los padres de Cassie debía dejar patente quién se encargaba del hogar”, explica la directora. “Cuando se entra en una casa decorada con querubines, retratos de perros y figuritas, se sabe que la mujer hace lo que decide y quiere. El interior debía comunicar una sensación extraña, femenina, con un cierto desequilibrio. La casa era perfecta”.
   El objetivo consistía en hacer entrar al espectador en una casa detenida en el tiempo, como si nadie viviera allí; una de esas casas donde el sofá y los sillones están cubiertos con plástico para que no se estropeen, como si todo estuviera conectado con la psique de Cassie. “Los padres y la hija viven en una especie de casa museo”, explica el diseñador Michael Perry. “Cassie parece un fantasma en la casa, como si se hubiera quedado atrapada en un momento y hubiera dejado de existir”.
   En palabras de Carey Mulligan: “La casa parece haberse quedado estancada en los setenta. Nada ha cambiado. Cassie se ha quedado atrapada en el momento en que todo salió mal. Su dormitorio sigue siendo el de una adolescente, probablemente porque le reconforta vivir como una adolescente. No se ve obligada a enfrentarse al mundo real ni a tener amigos adultos; aún es una chica que vive en casa de sus padres”.
   Para la ropa de Cassie, la diseñadora de vestuario Nancy Steiner, que tiene en su haber películas como Lost in Translation, Pequeña Miss Sunshine y, más recientemente, “Twin Peaks”, escogió prendas suaves y elegantes que simbolizan su fractura mental.
   “A menudo se tacha de tontas a las mujeres que se interesan por la ropa, pero es la forma más rápida y sencilla de traducir en arma su feminidad”, explica Emerald Fennell. “En la vida diaria de Cassie todo debe mandar el mensaje de que está bien. Decidimos que siempre iría arreglada y llevaría tonos pastel, cuadros en vez de estampados, y algún que otro lazo en el pelo. Instintivamente se piensa que una mujer está deprimida porque lleva vaqueros y camiseta, pero no es así. A menudo es lo opuesto, cuanto peor se siente, mejor viste”.
   Para las salidas nocturnas de Cassie, la diseñadora de vestuario creó varios trajes, cada uno diseñado para atraer a un tipo de hombre. “Una noche podía fingir ser una mujer supersofisticada; a la siguiente, una ejecutiva que acaba de salir de la oficina y ha bebido una copa de más, y a la tercera, vestir al estilo Kardashian”. La directora sigue diciendo: “Tiene cuidado en escoger a sus presas entre toda clase de hombres”.
   En el plató, Emerald Fennell se esforzó en crear una atmósfera cálida y relajada para que los momentos románticos fueran genuinos y para que los actores no se estresaran al rodar las escenas más difíciles.
   “El rol de la directora o director es ayudar a los actores a hacer lo que hacen naturalmente”, explica. “Una vez que se tiene el reparto, y puede que escoger el reparto sea lo más difícil, por experiencia diría que lo más importante es no entorpecer el trabajo de los intérpretes. Por eso intento, dentro de mis posibilidades, crear un ambiente alegre y agradable para los actores porque lo que les pedimos no es sencillo. Gran parte de mi trabajo es crear la atmósfera idónea para que los actores se sientan cómodos y puedan adentrarse en aguas tan peligrosas como tenebrosas”.
   Carey Mulligan reconoce que el ambiente desenfadado en el plató la ayudó a superar los momentos más difíciles del papel, incluso cuando se enfrenta a Al Monroe en la despedida de soltero. “Gran parte de la película era como rodar una comedia romántica, todas las escenas con Bo y las de la cafetería divirtiéndome con Laverne”, explica. “Pero incluso las escenas de mayor intensidad, en las que Cassie manipula y chantajea, se rodaron con cierta desenvoltura, como si se lo pasara en grande haciendo todo eso. Creo que el público también se lo pasara muy bien viendo la película”.
   “Espero sinceramente que los espectadores salgan del cine habiendo disfrutado y reído, pero que la película también les haya hecho reflexionar, que hayan sentido un poco de tensión”, concluye Emerald Fennell.

BUSCANDO A CASSIE Y A LOS DEMÁS...
   La cineasta y los productores sabían que UNA JOVEN PROMETEDORA solo podía funcionar si se encontraba a la actriz idónea para interpretar a Cassie. “Es muy fácil convertir a los protagonistas de un thriller de venganza, e incluso de una comedia romántica, y esta película es ambas cosas, en lugares comunes”, dice Emerald Fennell. “Mi idea era que Cassie debía parecerse lo más posible a una persona que conozco. Por eso, Cassie es bastante distante, reservada, increíblemente divertida, irónica y egoísta. Pero también debía ser atractiva, incluso serlo deliberadamente. Como muchas mujeres, sabe comunicar normalidad, encanto y sensualidad cuando hace falta. Quería que fuera literalmente un atrapamoscas”.
   Pero también sabía desde un principio a quién quería para encarnar a Cassie, a la actriz Carey Mulligan, nominada por la Academia de Hollywood, una de las intérpretes más respetadas de su generación desde que en 2009 saltó a la fama internacional en el drama adolescente An Education. Conocida por su trabajo en títulos dramáticos como Nunca me abandones, Drive y Shame, así como a los más recientes Sufragistas, Mudbound y Wildlife, no cabía duda de que Carey Mulligan tenía más que talento para dar vida a una heroína dura y vulnerable, que aparenta una profunda apatía, pero que en su interior está consumida por el dolor y las emociones.
  Los productores estaban de acuerdo en que Carey Mulligan era perfecta para el papel y les gustó especialmente que el corrosivo guion de Emerald Fennell permitiría a la actriz interpretar un papel poco habitual para ella. “Todos tenemos una imagen icónica de Cary Mulligan y de los personajes que interpreta, pero nos atrajo poder trastocar esta idea y ofrecer al público algo diferente”, dice Josey McNamara. “Además, Carey es mucho más divertida de lo que nos imaginamos. Nadie espera verla en un papel como este”.
   La actriz estaba encantada con la idea de interpretar a una mujer inteligente, profundamente herida y brutalmente divertida. “En general, cuando me ofrecen un papel, suelo imaginarme a otra persona encarnándolo, y si esa persona encaja, no suelo aceptarlo”, dice Carey Mulligan. “Pero la mera sugerencia de que otra persona pudiera dar vida a Cassie me sacaba de quicio. Cuando leí el guion por primera vez, el personaje me asustó. Luego, hablando con Emerald, empecé a entender los matices. Me repetía que no le interesaba hacer una película descarnada y dura, sino una película que gustara al público, que fuera emocionante visualmente hablando. Cuando terminó nuestra conversación, estaba decidida a firmar el contrato”.
   Carey Mulligan, en el papel de Cassie, realiza una interpretación que no se parece en nada a las que le hemos visto hasta ahora. Cuando conocemos a Cassie, está tirada en una banqueta de cuero rojo en una discoteca, despeinada, desarreglada, desorientada y apenas puede levantar la cabeza. Es obvio que ha bebido demasiado. Pero con Cassie no hay que fiarse de las apariencias. Solo es el primer acto de una asombrosa demostración de poder, algo que se ha convertido en su obsesión personal.
   Jerry, al que encarna Adam Brody, la ve desde la barra e inmediatamente piensa que una mujer en una situación tan vulnerable puede tener graves problemas. Sus amigos están de acuerdo. Caballeroso, se ofrece a llevarla a casa, pero una vez en el taxi, cambia de idea y da la dirección de su piso.
   “Es un soltero convencido de ser amable, comprensivo y sensible”, dice el actor hablando de su papel. “Tiene un par de compañeros de trabajo mucho más vulgares que él y siente que está por encima de eso, es un caballero, tiene clase. Para él, Cassie es una preciosa criatura que necesita ayuda. Sus intenciones son buenas, va a sacarla de una situación peligrosa”.
   A pesar de que parece estar demasiado borracha y de que no puede dar su consentimiento para mantener una relación sexual, Jerry le ofrece otra copa, la lleva al dormitorio, y empieza a besarla y acariciarla. En ese momento, Cassie deja muy claro que no está ebria, ni mucho menos. Jerry, atónito, se convierte en otro nombre en la libreta donde Cassie apunta sus rituales nocturnos, el último de sus amantes fallidos que está a punto de aprender que más le vale cambiar de actitud hacia las mujeres y hacia el derecho que se ha otorgado en el uso de sus cuerpos.
   Cassie no tarda en repetir el truco con otro autoproclamado “chico maravilloso” llamado Neil (Christopher Mintz-Plasse), cuyo intento para convencer a Cassie de que se acueste con él no tiene el resultado esperado. “Sale de noche, finge estar borracha, está sola y deja que un hombre la rescate”, explica Carey Mulligan. “Nunca coquetea con ellos, en ningún momento deja entender que quiere tener una relación sexual. Se limita a esperar el momento en que el hombre se aprovecha de la situación para revelar que está perfectamente sobria y darle una lección. Es su forma de poder sobrevivir, y es compulsivo”.
   Emerald Fennell añade: “Es algo que lleva dentro, como una adicción, una necesidad perentoria que debe satisfacer. Lo hace para sentirse mejor, a pesar de que es mucho más peligroso para ella que para las personas a las que intenta dar una lección”.
   La poca satisfacción que obtiene Cassie castigando a esos hombres egoístas no basta para hacerle perder su aparente frialdad. Se mueve por el mundo con el cinismo como armadura y no tiene más ambiciones que la de trabajar en una cafetería, seguir viviendo en casa de sus padres, dormir en su habitación de niña y, de vez en cuando, mirar una foto de sí misma riendo con una amiga llamada Nina, que ya no forma parte de su vida.
   Sus padres, Susan y Stanley, interpretados por los experimentados actores Jennifer Coolidge y Clancy Brown, no acaban de entender lo que le ocurrió a su hija, que antaño era una chica vibrante, afectuosa y enérgica. “La relación de Cassie con sus padres se ha detenido”, explica Emerald Fennell. “Se ha fosilizado en algo desolador. Sus padres la quieren profundamente y están más que preocupados. Saben que pasa la noche por ahí, pero desconocen lo que hace y tampoco preguntan. Un silencio tóxico ha invadido la casa”.
   Conocida por sus papeles en películas como American Pie y Una rubia muy legal, así como en las comedias con reparto coral del guionista y director Christopher Guest Very Important Perros y Un poderoso viento, entre otras, Jennifer Coolidge no solo se sintió atraída por la idea de explorar el sentido de humor de Susan, sino también la preocupación que siente por el futuro de su hija. Está al tanto de los acontecimientos que han hecho perder el rumbo a Cassie, algo de lo que nos enteraremos a medida que avanza la película, pero no sabe cómo ayudarla a superar el trauma. Además, se siente profundamente frustrada por el hecho de que Cassie rehúse tener una vida normal. Al no saber qué decirse, ambas dejan de hablarse, y le toca al padre de Cassie intentar que vuelvan a comunicar.
   “Es increíble cómo la película consigue mostrar las consecuencias de una tragedia en el seno de una familia y su sufrimiento”, dice la actriz. “Intentan sobrellevarlo de la mejor forma posible; su hija está viva, pero no del todo. Son padres de clase media que carecen de la experiencia necesaria para enfrentarse a un ser que solo es un cascarón vacío. Únicamente son una familia en apariencia”.
   El aplaudido actor Clancy Brown reconoce que el guion de Emerald Fennell le conmovió. Según él, Stanley es un hombre que intenta ser un ancla para sus seres amados, aunque es incapaz de hacer que se reconcilien o se curen. “Creía tener la familia perfecta, pero las circunstancias se lo llevaron todo por delante”, explica el intérprete. “A pesar de todo, mantiene las apariencias. Tiene fe en su esposa y su hija. Es posible que se engañe a sí mismo, que solo vea lo que quiere, pero no pierde la esperanza. Sabemos qué ocurrió, y Cassie tiene derecho a sentir un profundo dolor. Esperamos que consiga superarlo, solo queremos que sea feliz”, acaba diciendo.
   Otra persona que se esfuerza en ayudar a Cassie a superar el trauma es Gail, su compañera de trabajo en la cafetería. Ofrece afecto a cambio de nada, acepta a Cassie tal como es e intenta empujarla suavemente para que vuelva a aceptar la vida. “Gail no hace muchas preguntas y no tiene nada que ver con su vida, por lo que Cassie se siente segura con ella”, explica Carey Mulligan. “Las dos comparten un sentido del humor muy irónico. Cassie la quiere y confía plenamente en ella, pero por nada del mundo se lo diría”.
   El papel recayó en Laverne Cox, nominada en tres ocasiones a los premios Emmy, de la serie “Orange Is the New Black”. “Laverne siempre fue mi actriz ideal para el papel de Gail”, reconoce Emerald Fennell. “Laverne es carismática, una cómica nata, y aporta humor a todas las escenas en las que aparece. Es perfecta porque consigue que ese trozo del mundo de Cassie sea seguro, divertido, normal y ligero”.
   Un buen día entra en ese mundo el divertido, discreto y apuesto cirujano pediátrico Ryan, que conocía a Cassie cuando era una brillante estudiante de medicina. Hace años que no se ven, pero es bastante obvio que sigue colado por ella. Cassie acepta a regañadientes salir con él, no puede negarse ante tanta amabilidad y encanto. “La aparición inesperada de Ryan le recuerda a Cassie que hay otra vida, y aquí empiezan todas las dificultades, porque hasta ahora no se había planteado otra opción”, explica Carey Mulligan.
   Emerald Fennell añade que “Ryan es un hombre directo, honrado y divertido. Pero eso dificulta aún más la vida de Cassie. No solo la distrae de la misión que se ha impuesto, sino que también estaba en la facultad de Medicina y conoce a personas a las que ella preferiría olvidar. Es una bendición y una maldición, todo en uno. Representa una salida del oscuro túnel en que se ha convertido su vida”.
   El encargado de dar vida a este personaje clave es Bo Burnham, conocido por su magnífico papel secundario en La gran enfermedad del amor, y por escribir y dirigir en 2018 el drama cómico Eighth Grade. “Es normal y encantador; tienta a Cassie con otra vida. Para que pareciera real, necesitábamos a alguien tan carismático como cautivador para el papel”, explica la directora. “Hicimos una prueba a Bo Burnham con Carey y fue brillante, la química entre los dos era impresionante”.
   “Hice la prueba muy tranquilo porque estaba convencido de que no me darían el papel”, recuerda Bo Burnham. “Cuando leí el guion me sorprendió mucho, no tenía nada que ver con lo que me esperaba. Muchos guiones dicen ser subversivos, pero este era asombroso. Carey es maravillosa, y mucho menos intimidante de lo que creía. Es relajada, abierta, humilde, y basta con empezar a trabajar con Emerald para saber que tiene mucha experiencia como actriz. Fue una experiencia genial colaborar con las dos”.
   A pesar de su recelo inicial, Cassie se acerca cada vez más a Ryan, que es muy diferente de los hombres a los que ha conocido hasta ahora. Es paciente, no intenta intimar físicamente con ella, y parece apreciar su inteligencia, así como su irónico sentido del humor. “Es joven, tiene éxito profesionalmente, se muestra seguro de sí mismo, está convencido de que es buena persona y, generalmente hablando, tal vez lo sea”, explica Bo Burnham. “La corteja de verdad y se siente muy próximo a Cassie; es probable que no note las banderas rojas que aparecen de vez en cuando porque sus sentimientos le ciegan. Al menos superficialmente, está por encima de los hombres que Cassie conoce. Respeta los límites, y si se propasa, se disculpa con total sinceridad”.
   Cassie se da cuenta de que Ryan sigue en contacto con los compañeros de la facultad de Medicina y ve una oportunidad para corregir las injusticias pasadas. Decide reconectar con antiguas amistades y conocidos. Espera que los años le hayan permitido adquirir una perspectiva diferente en cuanto a los trágicos acontecimientos que cambiaron su vida, pero se siente profundamente decepcionada cuando descubre que la mayoría del círculo en el que se movía ha preferido negarlo o culpar a la víctima.
   Tomemos por ejemplo a la rica Madison, madre de dos hijos y ama de casa, una de las mejores amigas de Cassie en la facultad. “Madison es una chica alfa, con mucha personalidad, guapa, exitosa, casada con el hombre más apuesto y con dos gemelos”, explica Emerald Fennell. “Cuando la mala es mujer, tiende a ser insoportable y neurótica, por eso me pareció importante que Madison tuviera sentido del humor y fuese muy consciente de cómo es”.
   Alison Brie, la estrella de las aclamadas series “GLOW” y “Mad Men”, encarna a Madison. “Es un personaje muy interesante, no es exactamente ‘buena’ cuando la vemos por primera vez”, dice la actriz. “Conoció a Cassie en la universidad, estaba cuando pasó lo que pasó y queda muy claro que Madison no es inocente. Pero ahora no recuerda lo que ocurrió o, mejor dicho, lo recuerda de otra forma. Me parece muy interesante ver cómo, al principio, Madison tiene una opinión muy clara del acontecimiento y de Cassie, y cómo acaba sintiéndose profundamente avergonzada por haber estado involucrada”.
   Pero Madison no llega a esta conclusión por sí sola. Cassie utiliza medidas extremas para que se enfrente a lo que hizo. Ocurre lo mismo cuando se reencuentra con la decana de la facultad de Medicina, a la que da vida Connie Britton. La decana Walker también rechaza cualquier responsabilidad en las consecuencias del incidente que tanto afectó a Cassie, hasta que esta la obliga a reconocer su equivocación sugiriendo que algo terrible pudiera pasarle a la hija adolescente de Walker. “Cassie es una especie de ángel vengador”, explica Emerald Fennell. “Se adentra en un recorrido seudobíblico visitando a los que estuvieron involucrados y dándoles lecciones aterradoras. Solo les deja dos opciones: si confiesan se les perdonará, pero si no, les pasará algo terrible”.
   Sin embargo, la mezcla de ingenuidad y de astucia de Cassie siempre le impiden llegar a lo peor. Incluso cuando, a todas luces, ha preparado una venganza maquiavélica para sus enemigos, el resultado nunca es tan siniestro como prometía ser. “Solo quiere que se responsabilicen de lo que hicieron”, explica la productora Josey McNamara. “Quiere que se disculpen, no quiere matar a nadie ni hacerles daño. Para mí, Cassie es una heroína herida. Quiere justicia. Es posible que haya mejores maneras de lograrlo, pero lo intenta”.
   “Me encanta cuando alguien se ríe y para de golpe, al darse cuenta de que no hubiera debido reírse”, dice Emerald Fennell. “En ningún momento quise que la película fuese como una medicina, sino que enganchara por divertida, atractiva e interesante. En realidad, todo gira alrededor de la comprensión, nadie es malvado. Los personajes masculinos y femeninos pertenecen a una cultura con una actitud nada clara acerca del sexo. Me parece importante plantearnos por qué tenemos estas actitudes ambivalentes y cómo cambiarlas para que no persista una cultura tóxica como esta”.
   A medida que Cassie pasa de un doloroso encuentro a otro, se cruza con numerosos personajes interpretados por jóvenes y veteranos de mucho talento. Alfred Molina, que trabajó con Carey Mulligan en An Education, interpreta a un abogado perseguido por los remordimientos. Molly Shannon es la madre de Nina, que fue la mejor amiga de Cassie. “El guion me fascinó”, dice la actriz, que aparece en una secuencia absolutamente crítica para el desarrollo del personaje de Cassie. “Lo leí de una sentada, no podía dejarlo. Los personajes son divertidos, tristes, emocionantes, escalofriantes. Un guion soberbio, me encantó”.
   Max Greenfield y Chris Lowell son Joe y Al Monroe, respectivamente, dos compañeros y amigos de la facultad. Ambos estuvieron directamente involucrados en el incidente que obligó a Cassie a dejar la carrera de Medicina. “Al Monroe tiene éxito, es rico, todo lo que puede pedir un estadounidense en el momento actual”, dice Chris Lowell, que trabajó con Alison Brie en la serie “GLOW”. “Se graduó con honores, está a punto de casarse con una modelo de bañadores. Es el sueño del chico de fraternidad hecho realidad. Pero hace diez o doce años no era tan genial”.
   Después de que Cassie descubra una verdad devastadora acerca de Ryan, no puede resistir más y decide enfrentarse a lo que lleva años pensando. Se presenta a la despedida de soltero de Al Monroe de una forma totalmente inesperada. Acaba entregándose a la venganza, decidida a obtener una retribución sin importarle el coste personal. Su elección crea momentos de gran tensión, incluso de horror, aliviados por un tremendo humor negro, para llegar al giro más inesperado de la película. Emerald Fennell espera que todos guarden el secreto hasta que los espectadores tengan la oportunidad de ver la película. No olvidemos que es la historia de Cassie y que ella debe contarla.

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