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Titulo original: L'Énchange Des Princesses
Año Producción: 2017
Nacionalidad: Francia, Bélgica
Duración: 100 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Drama
Director: Marc Dugain
Guión:  Marc Dugain, Chantal Thomas. Basados en la novela escrita por Chantal Thomas
Fotografía: Gilles Porte
Música: Eric Chevallier
FECHAS DE ESTRENO
España: 11 Enero 2019
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Surtsey Films


SINOPSIS

Estamos en 1721 y una idea le llega a Philippe D'Orléans, regente de Francia. Luis XV, que cuenta solo con 11 años, se convertirá en breve en rey y gracias a un intercambio de princesas se consolidará la paz con España tras varios de cruentas guerras. Luis XV deberá casarse con la infanta de España, de tan solo cuatro años, mientras que él se casará con Miss Montpensier de 12. La entrada apresurada de estas dos jóvenes princesas, sacrificadas en el altar gracias a los juegos de poder, será la razón de su imprudencia...

INTÉRPRETES

LAMBERT WILSON, ANAMARIA VARTOLOMEI, OLIVIER GOURMET, CATHERINE MOUCHET, KACEY MOTTET KLEIN, IGOR VAN DESSEL, JULIANE LEPOUREAU, PATRICK DESCAMPS, THOMAS MUSTIN, GWENDOLYN GOURVENEC, DIDIER SAUVEGRAIN, VINCENT LONDEZ

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ENTREVISTA AL DIRECTOR...
Es la primera vez que adaptas una novela de otro autor y la llevas al cine. ¿Por qué elegiste adaptar L'échange des princesses de Chantal Thomas?...
Soy un entusiasta de la historia. Me atrajo especialmente cuando era pequeño, leí muchos libros sobre el siglo XVIII. Este episodio histórico relacionado con el intercambio de princesas es único, especialmente por la forma tan cruel en la que fueron tratados los niños.
Nada de esto se aleja mucho de mis intereses, los cuales están dedicados principalmente a la manipulación política. Estos niños están literalmente manipulados por adultos que en realidad no son adultos.
Los jóvenes príncipes, princesas y aristócratas fueron criados con ideas de grandeza, mientras se los infantilizaba y se les mantenía en un estado pueril: niños que jugaban a la guerra porque no tenían nada mejor que hacer. Esto es, en parte, lo que explica la decadencia de la monarquía. En el film podemos ver que la monarquía empieza a dirigirse hacia su desaparición.

En efecto, la película empieza con el fin de un mundo en particular, con la omnipresencia de la muerte, con un Versalles en ruinas...
Ésta conexión con la precariedad era fundamental en mi deseo de hacer esta película. En el siglo XVIII, la omnipresencia de las epidemias como la peste y la viruela hizo que la gente tuviera una perspectiva muy particular de la vida. La probabilidad de vivir hasta los setenta años, como hoy, no existía; era más que probable morir antes de llegar si quiera a los treinta y cinco años. La omnipresencia de la muerte también explicaba la importancia de la religión en la vida de las personas, ya que ésta les ofrecía una conexión entre la vida eterna y la vida terrenal, la cual era fugaz. Cuando Felipe V le dice a la Infanta que la vida y la muerte son lo mismo, basa su concepto en la religión, con el fin de tranquilizar a los vivos con lo relacionado a la muerte. Quería mostrar este terror total de que uno es meramente mortal: un momento decisivo y definitorio en la infancia.

Eso se aplica esencialmente a Luis XV…
Luis XV es un niño cuya familia entera muere debido a la viruela. Ha visto a todos a su alrededor morir: su bisabuelo, su abuelo, su padre, madre, herma, etc. Y a pesar de este vacío emocional se le solicita que sea rey. Se encuentra coronado con una función que al principio ejerce incómodamente, y que luego aprenderá a encarnar por completo.

Una frase pronunciada por el rey al regente expresa la complejidad de la relación que tiene con el papel de ser rey: "En la víspera de mi mayoría de edad, nos negamos a dormir solos"...
La película muestra el proceso de convertirse en rey: como un niño huérfano, a través de un sistema ridículo de sucesión, se encuentra de repente coronado en una función real – y descubriendo el mundo a través del prisma del poder absoluto. Al mismo tiempo entiende que “solo ha sido proclamado rey, así que obedecerá”.
Este joven Luis XV carece de tacto y decisión. Cuando se le pide que tome una decisión se muestra cauteloso, escudriñando a las personas que le rodean, apenas contestando. Quería mostrar esta faceta del poder real, el peso que una responsabilidad así puede suponer para un niño. Luis XV está abrumado por su papel, pero no se asusta por él, y lo cumple, incluso en momentos difíciles. Cuando está en el barco con la infanta y dice “Madam, la gente dice que no estáis creciendo”, se mete en un papel reproductivo, en el sentido real de la palabra.

La fuerza y la profundidad de la Infanta son asombrosas...
En el libro de Chantal Thomas, la infanta ya está muy presente y desarrollada. Admirablemente trasciende en su papel. Chantal Thomas da a los niños ciertas cualidades y una precocidad que probablemente no tuvieran. Aun así, me encanta la forma en la que ella describe a los niños.
Conferí ciertas cualidades a Luis XV; Chantal Thomas se las confiere a la Infanta; la película es el resultado de las proyecciones de nuestras perspectivas. Chantal aceptó mi visión de Luis XV, y traté de respetar su visión de la Infanta lo mejor que pude.
Todo el tiempo sabiendo que estaba igualmente interesado en los otros personajes de los niños y que encontrar el balance correcto era importante para mí. La idea era tener cuatro niños igual de importantes.

La ficción juega un papel más importante en el film que en la novela, notablemente en referencia a Luisa Isabel, que acaba creciendo cerca de Don Luis…
Luisa Isabel era emancipada, descarada, y más bien una chica moderna. De cualquier manera, no quería llevarla a un extremo. Pensé que sería interesante tener un momento en el que ella se reafirmara en su papel de ser una esposa real, y se vuelve próxima a Don Luis, alentándole que se encare con sus padres: “Si permaneces como rey podría incluso llegar a amarte” le dice. Encuentro el hecho de que acepte su fe con resignación a la vez insoportable y hermoso.

Estos niños están envueltos en una conspiración cínica, pero navegan a través de estas aguas agitadas de una manera noble aceptando su destino…
Nunca minimizo o degrado a mis personajes, no puedo, simplemente no está en mi naturaleza. Me gustan las películas donde los personajes tienen cierta dignidad y nobleza en su ser. No nos tenemos que centrar perder la esperanza en la humanidad; ya se está ahogando por sí sola. Aunque los niños se mantienen dignos y de pie, no son menos víctimas de su decadente herencia. Esto realza el asunto del determinismo: ¿Hasta qué punto se puede liberar a uno de su educación y extraerse del entorno en el que estuvo inmerso desde su nacimiento? Contraponerse dramáticamente a la propia infancia significa haberla integrado. Escaparse de este entorno es extremadamente complicado para estos niños, especialmente para Luis XV, ya que solo tiene una solución: convertirse en rey porque nació para ello. Él acepta esto y crece con ello.

A pesar de todo, te centras en la vida privada de los personajes jóvenes y grabas muy poco del esplendor de la corte...
Hay dos opciones cuando haces una película histórica. O filmas la historia oficial - la historia con mayúsculas, que incluye toda la pompa y circunstancia, que es una versión bastante anglosajona de la historia - o eliges una forma más íntima de contar tu historia. Opté por lo último, porque quería centrarme en los niños, sus reacciones y sus emociones. En mi opinión, ahí recala el interés de la película, no en hacer un panorama detallado del siglo XVIII.

Con lo que respecta al resto de la gente, están completamente fuera de pantalla, excepto por la pausa en el bosque cuando la princesa se cruza con una campesina…
La princesa se baja del carruaje para hacer sus necesidades, mira hacia el cielo, y de repente ve a esta jovencita en el bosque. Está intrigada, sonríe ligeramente, pero automáticamente vuelve a su propio mundo. Pensé que sería interesante tener esta interacción única entre aristocracia y la gente común, mostrando a la princesa oprimida por su propio mundo. Para mostrar la decadencia de la aristocracia, no fue necesario añadir la representación del cliché “sans culottes” (trabajadores) en trapos; la forma en la que vivían era suficiente. Esta aristocracia se autodestruyó en las guerras tribales: la dinastía de los borbones contra la casa de Orleans. Y después de años de mezclarse entre parientes, acabaron degenerando, como es el ejemplo de Felipe V.

El Duque de Condé es un personaje un poco ridículo...
Soy aficionado a la parte extravagante de este personaje; alguien que está lo suficientemente loco como para querer tener éxito en la política. En ese momento, Francia era la nación más importante del mundo y en su cabeza había un joven rey de once años que intentaba encontrarse a sí mismo y a un primer ministro degenerado de veintiún años.

La homosexualidad se aluda en gran parte a…
Este período de ambigüedad que atraviesan muchos adolescentes, no necesariamente de una manera puramente sexual, es muy interesante. Sobre todo porque durante este período de tiempo, muchas amistades masculinas fueron alimentadas por la admiración y los sentimientos: los hombres se escribían entre sí casi como lo harían dos mujeres. Era una época en la que era más complicado acercarse a las mujeres. Quería describir todo este cuestionamiento que el rey estaba haciendo.
En cuanto a la homosexualidad de Luisa Isabel, lo abordé de frente. Cuando sale de la cama con su dama de compañía, entendemos que algo ha pasado, que ha descubierto un nuevo territorio. En ese momento, la homosexualidad era una forma de evitar los tabúes sexuales, y también de evitar el riesgo, bastante elevado, de embarazo.

¿Dónde grabasteis la película?...
Usamos varios castillos de Bélgica: Beloeil, cuyo interior es como una réplica de Versalles, y el Palacio de Egmont, donde se encuentra el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bélgica. Y no muy lejos, en la región flamenca está el castillo Gasbeek, que es muy representativo del arte flamenco bajo la influencia española. Ahí es donde rodamos las escenas de la corte de Felipe V.

¿Cómo encontraste a estos cuatro jóvenes actores?...
Alguien me había hablado de Igor Van Dessel, que le pega a Luis XV. Estaba trabajando en una película en Cap Ferret, y como vivo en Burdeos, fui a verle. Lo llevé a almorzar, hablamos, y luego a sus trece años, al final de la comida, sacó su billetera y me preguntó: "¿Te puedo invitar a almorzar?" Igor es extremadamente fotogénico. Tiene una manera de aprovechar la luz, con sus ojos increíbles y su comportamiento algo angelical. Y como con los grandes actores, es capaz de una gran concentración, pero cuando termina una toma, inmediatamente desconecta. Este joven es asombroso porque es capaz de rectificar un detalle en una fracción de segundo, y tenía la capacidad de hacer que su personaje evolucionara aunque no estuviéramos rodando cronológicamente. Igor tiene una comprensión profunda de este personaje que lo ha perdido todo y luego tuvo que reconstruirse a sí mismo.

¿Y la elección de Juliane Lepoureau, quien interpreta a la infanta?...
Ella estaba ahí, entre varias niñas que habían venido al casting. En cuanto la vi supe que era ella. Era tan espontánea, y trajo mucha inteligencia a su papel. No sé cómo se puede tener esa habilidad para actuar a tan corta edad. En el set, estaba siempre feliz, nunca cansada, y nunca se quejaba aunque hubiera momentos en los que tenía que esperar, y esperar…
Y para el papel de Luisa Isabel, Gilles Porte me había hablado sobre Anamaria Vartolomei. La había visto en L’Idéal de Beigbeder. Ella es magnífica y muy talentosa. En cuanto a Kacey Mottet-Klein, quien hace de Don Luis, fue un regalo divino. Es extremadamente talentoso.

¿Y sobre el reparto adulto?...
Catherine Mouchet tiene un estilo de actuación único. Es sorprendente verla en el set, pero aún más cuando descubres su trabajo bajo presión. Catherine encarna perfectamente este vínculo con los dos niños perdidos. En cuanto a Lambert Wilson, es extremadamente generoso, con una fortaleza que a veces necesita canalizarse, pero que lo convierten en un actor excepcional. Lo encuentro magnífico en la escena de la abdicación, donde expresa a la perfección la locura mística de Felipe V. Lo imaginé en este papel desde el principio, porque él es a la vez extremadamente sensible e imponente. Tener a Olivier Gourmet como regente también fue una elección obvia para mí. De hecho, el regente era más afeminado, pero la brutalidad que desprende Gourmet se corresponde bastante bien con el lado del comerciante de ganado: le venderé a mi hija y compraré la suya. También estaba muy interesado en Maya Sansa para su papel. Todos los actores eran personas que había esperado, incluidos los papeles secundarios, como Vincent Londez, que interpreta a Saint-Simon. Vemos muy poco de él, pero él resalta con una sola mirada.

¿Qué tal trabajaste con el director de fotografía Gilles Porte?...
¡Creo en el talento de los actores, en sus habilidades para la improvisación, pero no en el del director durante la filmación! Como resultado, preparo todo por adelantado, en particular mi guión de rodaje. Un mes antes de grabar, fui con Gilles a visitar los diferentes escenarios y sets, donde escena por escena interpretaba el bloqueo y la puesta en escena de los actores, para ver donde ponía la cámara. Al final, seguimos el guion de rodaje casi al pie de la letra. Con el fin de compartir mi visión de la iluminación con él, le enseñé pinturas, en concreto una que se correspondía perfectamente con lo que estaba buscando: una pintura de un niño de Gainsborough. Me encanta la luz que proyectaba sobre la cara del niño, y Gilles, brillantemente, lo uso como inspiración.

¿Y cómo trabajaste con la música?...
Llame a Marc Tomasi, quien ya había compuesto la música para The curse of Edgar. Estaba buscando un estilo neo-barroco y Marc trabajó día y noche para componerla a tiempo. La ovación que los músicos de la Orquesta Sinfónica de Londres le dieron durante la grabación fue el último galardón para él.

¿Porque estás tan interesado en los temas históricos?...
Siempre ha estado en mí. Cuando era niño, tenía ante mis ojos a un hombre cuya vida había chocado con la historia: mi abuelo fue desfigurado atrozmente en la Primera Guerra Mundial. Este choque entre la historia y la vida personal de alguien me hizo muy consciente del hecho de que las grandes causas a veces pueden tener un impacto muy dramático en las personas. A su manera, L'échange des princesses cuenta la historia de los poderes fácticos que nos manipulan y arrastran a los desastres colectivos. Es una historia que podría haber escrito.


ENTREVISTA A CHANTAL THOMAS...
¿Cómo te enteraste de este sorprendente intercambio de princesas?...
Por las Memorias del Duque de San Simon. Y porque Luis XV había aparecido en mi novela anterior, Le Testament d’Olympe (El Legado de Olympe). Había leído varias biografías de él, donde mencionaban que se había casado a los once años con la infanta Mariana Victoria de España de cuatro años. Durante el antiguo régimen, los matrimonios políticos y diplomáticos eran muy comunes. Su propósito era a veces mitigar el odio entre diferentes naciones. El destino de estas princesas era por lo pronto duro, ya que representaban guerras pasadas. En cierta manera, eran rehenes. Lo que es extraordinario en el caso de Mariana Victoria y Luis XV era su corta edad. Esto me sorprendió.

De hecho, es muy sorprendente hoy en día ver esta infancia sacrificada, de la cual emana la madurez de un adulto...
De hecho, estos niños eran peones, meros instrumentos en unos planes políticos que van más allá de ellos. Lo que encontré fascinante fue la otra visión de la infancia, la percepción del cuerpo, del tiempo y de la muerte. Estos niños, por un lado, son completamente inocentes. De hecho, las cartas escritas por Madame de Ventadour, la institutriz de la infanta, dan fe de esto. Pero desde el momento en el que su padre anuncia que está destinada a convertirse en la reina de Francia, la niña acepta seriamente su destino. Como Luis XV, es a la vez manipulada y soberana.

Luis XV tenía una aguda conciencia sobre la muerte...
Habiendo perdido a su madre, padre y hermanos cuando era pequeño, Luis XV siente que está constantemente rodeado de muerte, y más si se le suma que la amenaza de ser envenenado rondaba su cabeza incesantemente. En la película pregunta: “¿se puede matar a un niño por su trono?”. Creo que Luis XV vivió en silencio, tristeza y nostalgia por su fallecida madre, que era una persona extraordinaria. Su profundo apego por su institutriz viene de esto, aunque ella se convertirá en la institutriz de la infanta. Luis XV y la infanta rivalizan entre ellos por la atención de la única persona a la que aman: Madame de Ventadour.

¿Qué tipo de educación recibe Luis XV ya que se suponía que va a gobernar toda una nación?...
Era una persona inteligente y educada. Tenía unos maestros muy atentos. Ellos le explicaban sus máximos opositores al poder, mapas de los diferentes países, pero no diplomacia estrictamente hablando. Luis XV ha sido rey desde los cinco años, pero se vuelve rey absoluto a la edad de doce años cuando reclama la corona en Reims. Entonces es cuando puede decidir todo, pero como él mismo dice, otros usan su nombre para gobernar en su lugar. En cuanto a las princesas, apenas reciben algún tipo de educación, salvo por alguna excepción, por lo contrario, se les educa en "logros de mujer gentil", como artes y oficios, música. Esto dio lugar a una desigualdad entre los sexos que continuó durante un tiempo extremadamente largo.

La película va mucho más allá en la ficción que en tu libro, particularmente en la historia entre Luis y Luisa Isabel...
Creo que la gran diferencia entre la novela y la película es que la primera está más abierta a interpretación. Esto es un lujo que el film no se puede permitir, ya que el film ocurre en un determinado límite de tiempo para los espectadores. Por lo que se tienen que hacer una serie de decisiones más específicas.
En el libro, me mantuve fiel a las cartas de Luis, las cuales expresan su amor por Luisa Isabel, la cual no es muy cercana a su esposo, excepto tal vez al final. Es de hecho este final positivo y sentimental lo que Marc y yo queríamos desarrollar en la película. Esta última chispa de amor entre ellos hace que la prematura muerte del joven príncipe sea más cruel.
Realmente descubrí a Luisa Isabel yendo a Madrid, y leyendo breves notas escritas por ella. No le habían enseñado a escribir, no había recibido educación, no era querida por su familia y esta falta de amor continuó con la familia real española. La única persona que podía amarla era Luis, y descubrió esto demasiado tarde.

Al final nos acaba gustando mucho Don Luis...
Don Luis era atractivo y guapo, pero extremadamente infeliz. Para inspirarme estudié en Madrid muchas pinturas en relación con esta familia real. Uno de ellos, en el que aparece retratado en un vestido gris, lo cual es particularmente problemático. Su historia es trágica. Su hermana Mariana Victoria tenía un verdadero destino, pero él murió de la infelicidad que le sofocó. Primero por haber perdido a su madre, después por estar en las frías y rencorosas garras de Isabel de Farnesio, quien le impidió existir. Tuvo que soportar una carga real mientras era despreciado. Cuando se vuelve hacia la pintura de Luisa Isabel y le implora que lo ame, está claro que ha depositado todas sus esperanzas en ella.

Isabel de Farnesio, Reina de España, era una madre y madrastra implacable...
Isabel de Farnesio era la verdadera mano política, torpe y siniestra, de la corte española. Y maltrató a los hijos del primer matrimonio de Felipe V, sobre todo a Luis. En la película no está tan presente como en el libro porque era más importante centrarse en los cuatro niños. Pero captamos lo suficiente de la pareja que hizo con Felipe V, que se vio atrapado en una extraña forma de pasión, ya que el rey había ordenado que ella nunca estuviera lejos de él. Fácilmente podemos ver como los dos formaron una especie de monstruo de dos cabezas y cuán deslumbrante, aunque terriblemente devastado por el misticismo y la locura, fue Felipe V.

La historia de la infanta también tiene gran parte de ficción en la película, donde Luis XV es mucho más atento con ella que en el libro…
No es que tenga más ficción, si no que no es tan despiadado. Lo que comparten la novela y el film es la dificultad con la que estos niños están viviendo sus vidas, su soledad, cómo tienen que hacerse un hueco en un mundo en el que acaban formando parte de un terrible juego de poder que amenaza con aplastarlos como individuos por completo.

La homosexualidad está muy presente en la historia...
La homosexualidad es un tema que generalmente está completamente ignorado en las biografías, mucho más en Luis XV, quien luego, con el tiempo, será famoso por la numerosa cantidad de amantes que tuvo en su vida. Sin embargo, pasó años rodeado de amigos homosexuales, incluso fue tentado por ello.
En cuanto a la homosexualidad de Luisa isabel, no es como en Les Adieux à la Reine (Adiós a la reina), donde me inventé el personaje del lector y le di impulsos inconscientes. Aquí, la relación de la princesa con una de sus damas de honor era auténtica.

¿Qué tal trabajaste con Marc Dugain en el guión?...
Tiene una forma directa, rápida y específica de expresar lo que siente y lo que quiere. Cortamos la novela, basando nuestras elecciones en escenas que cada uno de nosotros consideramos importantes. Leí ciertos pasajes en voz alta, Marc los transcribió inmediatamente en un diálogo, que me envió y releí. Hubo una circularidad que ocurrió entre leer, hablar, releer, hablar de nuevo. Y hubo momentos en que nos contábamos historias, nuestras propias historias personales, por ejemplo.
Marc y yo no estamos interesados en las mismas épocas históricas, pero nos entendimos muy rápidamente. Sobre todo, creo que lo que llamó su atención en esta historia fue la infancia confrontada con poder y muerte.

El personaje del Regente, Felipe de Orleans, es complejo...
Le tengo mucha simpatía. Cuando trabajé en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) le dedicamos un libro completo. El Regente era todo un personaje, una persona enérgica y brillante. Anhelaba gobernar toda su vida, pero esto fue impedido por su tío, Luis XIV, esencialmente porque era brillante. Fue solo después de la muerte de Luis XIV cuando el Regente pudo mostrar sus verdaderas capacidades. El Regente fue cínico, como vemos en la secuencia del intercambio, pero también le tenía mucho cariño a Luis XV. Lo que más se sabe de él es que era un libertino sensual, pero lo que se sabe poco, es que tenía una buena cabeza para la política internacional, tenía un buen ojo para coleccionar y era un esteta. Amaba la música y componía óperas. La Regencia marcó la reapertura de la corte después de su deserción literal al final del reinado de Luis XIV.

La madre del Regente, la princesa del Palatinado, era una mujer muy extravagante...
La madre del Regente es uno de mis personajes favoritos, ¡la adoro! Solo sabemos sobre Luisa Isabel e Isabel de Farnesio a través de fuentes indirectas. Mientras que El Palatino es conocido por su abundante correspondencia, que nos da una gran cantidad de información sobre una multitud de eventos. En particular, sobre cómo la pequeña Mariana Victoria era tan adorable y encantadora. Ella escribió sobre ella en letras de una manera que es muy conmovedora.
El Palatino se destaca de los demás porque se expresaba de manera viva en un mundo donde la gente solo hablaba de la caza, las últimas representaciones teatrales y los chismes. El Palatino dijo lo que pensaba y eso fue escandaloso en la corte del Rey Sol.

¿Sientes que esta historia tiene relevancia hoy?...
Sí, en la forma en que los niños son tratados. Hoy, todos dicen que su felicidad es un fin en sí misma, pero a menudo los niños se convierten en los peones de una estrategia decidida por los padres, quienes en su confusión ponen en juego el bienestar emocional de sus hijos. Es solo que las cosas ya no se juegan en un nivel político, sino a nivel familiar. Y también económicamente, porque en las últimas décadas el niño también representa un rico mercado potencial, un consumidor a ser explotado. Y si llevamos esta discusión más allá de nuestra cultura, el tema del matrimonio forzado es altamente tópico, ya que todavía está permitido en continentes enteros. Nos indignamos con respecto a estos horrendos actos practicados en el siglo XVIII, ¿pero qué se dice hoy acerca de los millones de mujeres obligadas a contraer matrimonio en países africanos, India o Afganistán? Las jóvenes o adolescentes son tratadas como propiedad de padres que hacen con ellas lo que les place. Esta es una abominación que es completamente relevante hoy.

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