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Titulo original: Dog Days
Año Producción: 2018
Nacionalidad: Alemania, Italia, Austria
Duración: 113 Minutos
Calificación: Autorizada para todos los públicos
Género: Comedia, Drama
Director: Ken Marino
Guión: Elissa Matsueda, Erica Oyama
Fotografía: Frank Barrera
Música: Matt Novack, Craig Wedren 
FECHAS DE ESTRENO
España: 7 Septiembre 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
DeaPlaneta


SINOPSIS

Historia de un grupo de personas interconectadas en la ciudad de Los Angeles y que son reunidas gracias a sus perros...

INTÉRPRETES

NINA DOBREV, FINN WOLFHARD, VANESSA HUDGENS, EVA LONGORIA, LAUREN LAPKUS, JESSICA LOWEN, ADAM PALLY, THOMAS LENNON, ROB CORDDRY, JON BASS, RYAN HANSEN, TOKS OLAGUNDOYE, MICHAEL CASSIDY

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INTRODUCCIÓN...
   Según un informe publicado en la revista especializada Psychology Today, la gente que tiene perro suele aportar “más energía y vitalidad a sus relaciones amorosas”. Añadía que “según un antiguo dicho, ver cómo interacciona una persona con su perro dice mucho sobre su comportamiento en una relación seria”. Si pudiéramos preguntar a Gertrude, Charlie, Mabel, Sam, Brandy y los demás peludos que comparten cartel con los protagonistas humanos de la comedia romántica I love dogs, seguro que su respuesta sería “¡Eso es verdad!”.
  I love dogs es una película entrañable y divertida que habla del profundo vínculo que se crea entre los dueños y sus mascotas. A través de un ecléctico grupo de personajes que lidia con carreras profesionales, relaciones de amistad, dilemas personales y citas románticas, vemos cómo las vidas de los dueños se reflejan —y entrecruzan— con las vidas de sus perros. Aunque todos los protagonistas de I love dogs tienen compañeros cánidos, no todos están igual de implicados con ellos. Están los que llevan toda la vida con perro, los dueños novatos y también los que se han encontrado de repente con una mascota en casa sin comerlo ni beberlo.
  El director Ken Marino (Instrucciones para ser un Latin lover) y las guionistas Elissa Matsueda (The Miracle Season) y Erica Oyama (“Hospital de niños”, “Burning Love”) han ido entretejiendo las vidas de los personajes para crear un tapiz en el que el amor y la confianza surgen de formas muy divertidas. El productor Mickey Liddell (The Miracle Season, Jackie, La casa de la esperanza, I Can Only Imagine), de la compañía LD Entertainment, opina que I love dogs refleja cómo los perros y sus dueños llevan vidas paralelas y que ese vínculo común afecta muchas otras relaciones. “Quiero que el público que vaya a ver I love dogs salga del cine convencido de que tener perro te cambia la vida”, dice Liddell. “Siempre he tenido perro y todos ellos han cambiado mis relaciones. De hecho, lo han cambiado todo. Puedo hacer memoria de las cosas que pasaron en mi vida a través de mis perros, y creo que eso es bastante común entre personas que han convivido con perro”.
  El capitán de este barco es Ken Marino, cuya aportación al género de la comedia comenzó como miembro del influyente grupo de teatro The State en la década de 1990 y a través de su trabajo en “Veronica Mars”, “Reaper”, “Hospital de niños” y “Brooklyn Nine-Nine”. Además de derrochar talento en televisión, Marino también ha hecho las delicias del público tanto delante como detrás de las cámaras en las películas Wet Hot American Summer (y las secuelas Wet Hot American Summer: First Day of Camp y Wet Hot American Summer: 10 años después). “Ken es un director de primera y gracias a él, un montón de humoristas han trabajado en I love dogs”, dice Liddell. “Creo que la película funcionaría como comedia incluso si le quitáramos los perros”.
  Según el productor Pete Shilaimon (The Miracle Season, La casa de la esperanza, I Can Only Imagine), “Es una historia de amor entre dueños y perros cuyas vidas se van entrecruzando a lo largo del filme. Los protagonistas se conocen a través de sus perros y comparten vidas y circunstancias. Quiero que los espectadores salgan del cine con la sensación de que nos necesitamos los unos a los otros: necesitamos a nuestras mascotas y necesitamos a las personas con las que compartimos nuestras vidas”.

PERSONAS, PAISAJES Y PERRETES...
  La geografía ocupa un lugar destacado en nuestros recuerdos. Cuando te enamoras de alguien recuerdas dónde estabais la primera vez que caminasteis de la mano, y los parques y las playas en las que os empezasteis a conocer. Los restaurantes, bares y cafeterías quedan ligados para siempre a los momentos más importantes de nuestras vidas. Y las comedias románticas saben bien cómo marcar el territorio. Ya sea Londres en Love, Actually, Cuatro bodas y un funeral y El diario de Bridget Jones; Nueva York en Luz de luna, Hitch, especialista en ligues y Noche de fin de año; o Chicago en ¿Qué pasó anoche?, La boda de mi mejor amigo y Mientras dormías, todas ellas han sabido maridar localizaciones e historias memorables. En esta ocasión, I love dogs hace lo propio con Los Ángeles para mirar a la ciudad a través de una mirada fresca y distinta. “Los Ángeles es un personaje más de I love dogs”, comenta la productora Jennifer Monroe. “La gente se conoce paseando a sus perros en Los Ángeles, así que nos pareció un buen punto de partida para la película”, añade Liddell.
  Los habitantes de esta amable versión de la ciudad son una mezcla de personajes cuyas vidas reflejan unos dilemas cotidianos con los que todos nos identificamos. La producción cuenta con un reparto de lujo, en el que comparten cartel Nina Dobrev (xXx: Reactivated, Crónicas vampíricas), Vanessa Hudgens (High School Musical, Spring Breakers), Adam Pally (Dirty Grandpa, “The Mindy Project”), Eva Longoria (“Mujeres desesperadas”, “Empire”), Rob Corddry (“Ballers”, Jacuzzi al pasado), Tone Bell (Bad Judge, Descolocados), Jon Bass (Loving, Molly’s Game, Baywatch), Michael Cassidy (“Men at Work”, “The Magicians”), Finn Wolfhard (“Stranger Things”, It), Ron Cephas Jones (“This is Us”, “Luke Cage”), Thomas Lennon (Reno 911!, Sean Saves The World, La extraña pareja), Tig Notaro (“Transparent”, “Puro Mississippi”), Lauren Lapkus (“Orange is the New Black”, “The Earliest Show”, “Crashing”), Jessica St. Clair (“Veep”, “American Housewife”), Jasmine Cephas Jones (el musical de Broadway Hamilton, Mistress America) y la debutante Elizabeth Caro.
T  odas sus historias son cercanas y actuales. Tara (Vanessa Hudgens) siente que al trabajar en una cafetería está desperdiciando sus estudios universitarios y suspira por Mike (Michael Cassidy), un veterinario guapísimo. Al otro lado del mostrador está Garrett (Jon Bass), un chico muy majo que lleva una protectora de animales… y sueña con que Tara se fije en él. En la otra punta de la ciudad, Grace (Eva Longoria) y Kurt Chapman (Rob Corddry) quieren que salga todo bien cuando conozcan a su hija adoptiva Amelia (Elizabeth Caro); y Elizabeth (Nina Dobrev), que presenta el informativo local “Wake Up LA”, corta con su novio, harta de sus infidelidades, y empieza a salir con el copresentador del programa, Jimmy Johnston (Tone Bell). Ruth (Jessica St. Clair) y Greg (Thomas Lennon) ya se han olvidado de que lo era tener una cita: acaban de ser papás de gemelos y le han pedido al hermano de Ruth, Dax (Adam Pally) un músico irresponsable, que se quede con el perro mientras se adaptan a su nueva vida. Por otro lado está Walter (Ron Cephas Jones), un viudo que la tiene tomada con el repartido de pizzas Tyler (Finn Wolfhard) hasta que alían fuerzas para buscar a la perra de Walter. El toque cómico viene de la mano de Danielle (Tig Notaro), una psicóloga canina que cobra 350 $ la hora y resulta tan necesaria para los perros como para humanos como Elizabeth.
  Cada uno tiene lo suyo, pero la vida resulta más fácil (si bien a veces un poco caótica) con un can a tu lado. Charlie es el labradoodle de Ruth que se va a vivir con su hermano Dax a pesar de que en su edificio no se admitan mascotas. Mabel es la carlino de Walter que se va de aventuras y acaba en casa de los Champman mientras Walter y Tyler intentan buscarlo. Sam es un chuchillo con síndrome de abandono, un sentimiento que comparte su dueña Elizabeth después de dejarlo con su novio. Ella y Jimmy se están conociendo, al igual que Sam y la perra de Jimmy, Brandy. Y un chihuahua abandonado se convierte en el mejor amigo de Tara después de que se lo encuentre rebuscando en el contenedor de basura de la cafetería.
  El guion de Elissa Matsueda y Erica Oyama va alternando entre relaciones personales y anécdotas de la vida con perro, todo hilado a través de historias cotidianas envueltas en un espíritu amable y generoso hacia todos los personajes: los mayores, los pequeños y los que miden la vida en años caninos. “Me encantan las comedias románticas en las que todas las historias se entrecruzan”, comenta Longoria. “Cuando leí el guion de I love dogs pensé, ‘¡Interpretaría a cualquiera de los perros de esta película!’ Me encantó la historia”. Monroe opina que la clave de toda buena película es contar con unos personajes interesantes y una historia entretenida. “Siempre es buena señal que una película conmueva al público, sea del género que sea”, apunta Monroe. “Sabes que el guion funciona si te lo lees de una sentada. Quiero decir, si estás tan metido en la historia que te la lees de golpe y al terminar dices ‘Madre mía, ¡me lo he leído del tirón y me ha encantado!’. Eso me pasó con I love dogs”.
  La guinda del pastel es un reparto espectacular que hace que el guion cobre vida. “Hemos tenido una suerte tremenda con el reparto”, comenta Monroe. Según Jessica St. Clair, “Me encantan las comedias románticas y creo que no se hacen suficientes hoy en día, así que trabajar en un proyecto como este es como un sueño hecho realidad. También me gusta mucho que esta película sea intergeneracional. No es solo para gente joven o para mayores, porque se entrecruzan historias de gente de todas las edades”. “Creo que deberíamos cambiar la expresión ‘El amor mueve el mundo’ a ‘Los perros mueven el mundo’. Esta película habla de que todo el mundo necesita amor, sea quien sea y se dedique a lo que se dedique. Todo el mundo quiere sentirse querido y las mascotas nos dan amor incondicional. Creamos con ellos un vínculo especial y esta película ha intentado trasladar ese sentimiento al cine. A veces acabas en una situación o en una relación inesperada gracias a tu perro, porque las mascotas crean las relaciones más sorprendentes”, dice Dobrev.
  Dentro de esos temas universales, cada personaje se enfrenta a una situación específica. “Nunca he interpretado a un personaje como Grace Chapman, que acaba de adoptar a una niña”, comenta Longoria. “Grace se esfuerza al máximo para que en su casa todo vaya sobre ruedas. De hecho es demasiado perfeccionista, y su marido Kurt es que le da un toque para que no se le vaya de las manos. Quiere que la niña se sienta a gusto y querida en su nuevo hogar y la llegada inesperada de este perrito cambia toda la dinámica familiar”. Corddry cuenta que la película va mostrando los esfuerzos de la pareja y cómo van conociendo al nuevo miembro de la familia. “La hija de Kurt y Grace tarda en hacerse a ellos, quizá porque ellos la están agobiando un poco. Aunque en su defensa diré que es porque están un poco nerviosos. Cuando se encuentran a la perrita, digamos que no se esfuerzan todo lo que deberían por encontrar a su dueño”.
  Hudgens dice que Tara “está en un momento de transición cuando la conocemos porque ha terminado la carrera pero no tiene muy claro qué quiere hacer con su vida. Al final de la película ha encontrado su camino y siente que está haciendo algo bueno. Creo que este personaje enseña al público que se le puede encontrar sentido a la vida a través de la solidaridad. Ayudar a los demás es muy gratificante”. Ron Cephas Jones comenta que el arco de Walter está en el punto opuesto, puesto que aprenderá que es bueno dejarse ayudar. “Walter está mayor”, comenta Jones. “Su mujer acaba de fallecer y se ha quedado solo con Mabel, que en realidad era la perra de su mujer, porque aunque han vivido juntos todos estos años, él no la ha hecho mucho caso. Ahora que ha perdido a su esposa, la perra se convierte en una especie de vínculo con ella”.
  Cuando Mabel se le escapa, Walter se da cuenta de que la perra conecta su pasado con el presente. “La vida es un regalo, como el amor, ya venga de un animal o de un familiar”, dice Jones. “Los animales se convierte muchas veces en miembros de la familia y nos recuerdan lo importante que es el amor”. Y ahí es donde entra en escena Tyler, un repartidor de pizzas adolescente. Aunque Tyler y Walter empiezan con mal pie porque el joven llega tarde con la pizza que ha pedido Walter, “Tyler intenta ayudar a este profesor jubilado a encontrar a su perra”, explica Wolfhard. “Quiere ayudar a Walter. Creo que estos personajes enseñan a los espectadores que ayudar a los demás tiene muchas ventajas tanto para el que ofrece la ayuda como para el que la recibe. Además, nunca se sabe qué nos deparará el futuro”.
  “Creo que los planetas se han alineado para que consigamos este reparto y equipo técnico. Ha sido una suerte increíble, son todos espectaculares”, dice el productor Pete Shilaimon.
  Los actores caninos también son dignos de mención, y a todos se los trató con el máximo respeto. Mark Harden, entrenador de la empresa angelina Animals for Hollywood coordinó las escenas de acción en el plató de I love dogs. Cuenta que el reparto, equipo técnico y la productora exigieron que se tratara bien a los animales. Además de proporcionar a tres de los cinco animales protagonistas, Animals for Hollywood también trabajó con cincuenta “extras caninos” para algunas de las escenas del filme. Cuando Harden leyó el guión y vio la personalidad de Charlie —el perro que Ruth le da a su hermano Dax—, pensó en uno de sus perros. “No suelo proponer a un perro específico”, comenta Harden, “pero nuestro Tucker tenía la personalidad perfecta para interpretar a Charlie. Ha sido genial porque es muy divertido trabajar con él. Se come la pantalla”.
  En cuanto a Sam, el perro de Elizabeth, Harden también recomendó uno de sus perros. “En el guion Sam está un poco triste, porque refleja las emociones de Elizabeth después de su ruptura y por los problemas que surgen en su relación con Jimmy. Así que el perro está en una montaña rusa emocional y nuestro Benny encajaba fenomenal en ese papel. Puede poner cara tristona porque tiene un poco de perro salchicha pero también es un perro muy alegre que tiene un punto de locura muy divertido”.
  El caso de Walter era un poco más complicado por el arco narrativo. “Mabel tiene que perder peso cuando se separa de Walter, así que trabajamos con dos perros distintos”, revela Harden. “Gracie es una carlino de tamaño y peso normal, pero también necesitábamos a otro perro de la misma raza que tuviera un pelín de sobrepeso y estuviera entrenado. Al final dimos con una y trabajamos con ella durante unas cinco semanas. Las dos han sido geniales”.

EL PERRO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE. ¿Y EL DE LA COMEDIA? KEN MARINO...
  Toda manada necesita un líder, y el equipo de I love dogs encontró a su propio perro alfa cuando Marino aceptó dirigir el proyecto. Liddell cuenta cómo fue contactar con Marino: “Podría decirse que engañamos a Ken para reunirse con nosotros porque queríamos que dirigiera el filme. Nos encantó Instrucciones para ser un Latin lover y pensamos que encajaría muy bien en I love dogs. Le mandamos el guion de otro proyecto y aceptó reunirse con nosotros, pero llegado el día, y después de estar un rato hablando sobre ese otro proyecto, le dijimos, ‘Podríamos hacer eso, pero también tenemos entre manos una película sobre dueños de perros ambientada en Los Ángeles que es un proyecto para todos los públicos’. Y Ken respondió, ‘¡Tengo hijos! ¡Me encantan los perros! ¡Pasadme el guion!’. Así que la jugada nos salió a pedir de boca”.
  A pesar de esa mentirijilla inicial con la que bromea Liddell, contar con Marino convirtió I love dogs en una experiencia fantástica para todo el reparto. “Ken no solo es un director de actores, sino que es un director de humoristas”, comenta Tone Bell. “Tiene un sentido del humor increíble y como director entiende muy bien lo que necesitamos. Entiende las escenas divertidas, entiende esa actitud de ‘ir a por todas’ y también la de ‘Vamos a bajar una marcha para hacer algo muy especial aquí’. Hemos coincidido en un par de series y en cuanto supe que Ken iba a dirigirnos, ya sabía que íbamos a pasárnoslo en grande porque es un tipo muy gracioso y se ríe mucho de sí mismo”.
  Hudgens está totalmente de acuerdo. “Partimos de la base de que me troncho con Ken, no hay más que ver su trabajo. Y como director también es graciosísimo. El ambiente es muy relajado durante el rodaje. Apoya mucho a los actores y se preocupa por nosotros, si algo no funciona se sienta contigo para reescribirlo hasta que funcione. Es una gozada tenerle por ahí”. Adam Pally añade, “Ken deja que explores el camino para conseguir que le des exactamente lo que busca. Es muy colaborativo”. La improvisación es una de las claves del estilo de Marino, cuenta Cassidy, y añade, “Hicimos varias tomas muy largas en las que íbamos probando cosas sobre la marcha. Fue muy divertido”.
  Rob Corddry conoce a Marino de toda la vida y sabía donde se estaba metiendo al participar en la película. Tras coincidir con él en The Daily Show, Hospital de niños y Jacuzzi al pasado, Corddry comenta, “Llevo años trabajando con Ken. Ha dirigido varias series en las que he trabajado y también hemos compartido cartel en alguna película, y solo puedo decir que mejora con los años. Es un todoterreno. Es rápido, riguroso y muy seguro”. Sobre ese famoso comentario de W.C. Fields acerca de trabajar con perros y niños, Corddry se ríe, “A saber por qué Ken accedió a rodar una película con perros y niños. Ni idea, supongo que es uno de esos locos a los que les encanta un buen reto…”.
  “Ken te deja que pruebes diferentes tomas, pero también está muy centrado y sabe lo que quiere conseguir. Siempre me gusta trabajar con directores que han trabajado también como actores, porque así nos entienden”, añade Ron Cephas Jones. Su hija Jasmine Cephas Jones comparte ese mismo entusiasmo por el director, “Lo que me gusta de Ken es que es actor por encima de todo, así que sabe cómo hablar con nosotros y hacer que nos sintamos cómodos. Básicamente deja que explores. No le importa cambiar las cosas y todo se desarrolla en un ambiente muy relajado donde todos tenemos mucha confianza”. Jasmine cuenta que Marino contactó con ella nada más empezar con la producción, aunque a su padre no se lo comentaron hasta que empezó el rodaje de I love dogs. “Ken me dijo que le había encantado mi voz cuando me vio en Hamilton”. “En realidad fue idea de su mujer Erica Oyama. Ella le propuso que me ofreciera el papel. Así que Ken llamó a mi agencia para ver si estaba disponible. Fue todo un honor poder participar, me ha emocionado mucho”.
  Dobrev dice que le gustó que Marino “supiera qué busca en cada escena y cómo conseguirlo, pero que también permitiera que improvisaran algunas frases. Como actor y artista, eso es divertido y liberador. Me ha encantado trabajar con Ken. Es un director nato”. “Llevo toda la vida siguiendo la carrera de Ken, es uno de mis ídolos en el mundo de la comedia. Desde The State hasta Wet Hot American Summer pasando por Wanderlust. Ha sido una suerte enorme trabajar con él. En cuanto me ofrecieron el papel, lo acepté de inmediato”, resume Pally.

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