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EL JOVEN KARL MARX
INFORMACIÓN
Titulo original: Le Jeune Karl Marx
Año Producción: 2017
Nacionalidad: Alemania, Francia, Bélgica
Duración: 118 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama, Biografía
Director: Raoul Peck
Guión: Pascal Bonitzer, Raoul Peck
Fotografía: Kolja Brandt
Música: Alexei Aigui
FECHAS DE ESTRENO
España: 19 Enero 2017
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Pirámide Films


SINOPSIS

En el París de 1844 Karl Marx en compañía de su esposa se exilian, en su deandar conocerán a Friedrich Engels, quien investigó el nacimiento de la clase obrera británica. Este es el precursor de la nueva visión que comienza a tener Marx del mundo. Ambos sufren la censura y la represión policial en los diversos disturbios y trastornos políticos que lidera el movimiento obrero...

INTÉRPRETES

AUGUST DIEHL, STEFAN KONARSKE, VICKY KRIEPS, OLIVIER GOURMET, HANNAH STEELE, ALEXANDER SCHEER, MARIE MEINZENBACH, ARAN BERTETTO, IVAN FRANEK, WIEBKE ADAM, ULRICH BRANDHOFF, ERIC GODON, STEPHEN HOGAN, ROLF KANIES, ANNABELLE LEWISTON

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NOTAS DEL DIRECTOR...
   Mi película es, ante todo, la historia de tres jóvenes, europeos antes de que exista Europa, que deciden cambiar el mundo, luchar juntos contra una sociedad que, en el momento de la Revolución industrial, oprime y reprime, y contra un mundo de las ideas que se encuentra también en plena revolución, con Hegel a la cabeza. Es un periodo en el que las sociedades europeas se encaminan hacia un mundo sin reyes, en el que los pueblos hacen la historia.
  El paradigma es diferente, pero las estructuras aún no se han adecuado, todo está por hacer. Marx y sus amigos son unos jóvenes burgueses que se arriesgan a dudar de todo, que critican todo y que no se contentan con criticar, se comprometen en la acción, lo que les cuesta el exilio y la precariedad. 
  Nos encontramos al principio de la Revolución industrial, después de la Revolución francesa. Se empieza a entender que son los seres humanos quienes hacen la historia, es justo el momento en el que se instaura una nueva alienación del trabajo, en las grandes fábricas. Este contexto contradictorio favorece que surjan grandes utopías, como el Falansterio de Fourier. Pero Marx renovó el pensamiento del incipiente movimiento obrero a partir del análisis meticuloso de las estructuras sociales. Para él era el único método verdadero para después poder decidir juntos en qué dirección comprometerse. El romanticismo no le interesa; quiere demostraciones, con argumentos y pruebas.  Tomé la decisión de concentrarme en el origen de su pensamiento, en ese periodo que va desde su tesis de doctorado hasta el Manifiesto Comunista (1848). En esos años es cuando nace en él la ambición de fundar una ciencia de la historia de las sociedades. Y todo lo demás está ahí.
  Para mí Marx es, en primer lugar, una manera de comprender el mundo con una curiosidad insaciable.
En un duelo memorable con Wilhelm Weiling, representante del socialismo utópico alemán de la época, Marx dice esta frase, que me ha inspirado mucho: «La ignorancia nunca ha ayudado a nadie».
  Sin embargo, hoy nadamos en la ignorancia, en la ignorancia del otro, en la ignorancia de nuestra historia. Los migrantes se nos presentan como una amenaza, Europa se repliega sobre sí misma... Somos testigos de la aplicación de recetas de decadencia, de recetas de fin de reinado. Hay que aprender de nuevo a pensar dialécticamente, de forma que se vean los vínculos ocultos, colocando de nuevo los hechos en una línea histórica. No hay distintas historias en esta tierra, sino una sola historia en la que todo está relacionado. La creación de riqueza en un punto del globo se acompaña de la creación de pobreza en otra parte. Cuando una empresa sale de una zona, creando allí paro y pobreza, no se volatiliza. Simplemente se va a explotar a otra parte, allí donde los salarios son más bajos y la relación de fuerzas capital-trabajo se inclina con más ventaja del lado del capital. Y, sobre todo, sea cual sea ese lugar, quienes crean la riqueza no son quienes la disfrutan, sino los propietarios, los accionistas.
  'El joven Karl Marx' cuestiona los excesos de las lógicas represivas, autoritarias, mostrando toda la efervescencia democrática, de la que Marx y Engels participaban, dentro del movimiento obrero en vías de organización. Los dos amigos son duros, no se muerden la lengua... Pero siempre están abiertos a la discusión, nunca renuncian a convencer a sus oyentes. Toda la radicalidad de la película está ahí en el hecho de mostrar el alcance transformador de la discusión, de ese gesto democrático y, sobre todo, de la necesidad de un pensamiento claro. El campo progresista, en el sentido más amplio de la palabra, nunca ha podido, entre batalla y batalla, hacer realmente una autocrítica. Pero hay que confrontarse a los errores, las divagaciones, las ilusiones, incluso los delitos, para iniciar un nuevo combate.
  Más que crear una película de época más, mi objetivo era concentrarme en la recreación de una atmósfera, que el público pudiera empaparse de la realidad febril de la Europa de 1840: la dureza de las fábricas inglesas, la extrema pobreza y suciedad de las calles de Manchester, la calidez lujosa de los interiores parisinos (residencias de lujo, bibliotecas) y la energía de una juventud decidida a cambiar el mundo.
  La película se rodó respetando los tres idiomas que empleaban los personajes (francés, alemán e inglés). Marx y Engels hablaban, escribían y publicaban en alemán y francés, saltaban de un idioma a otro según dónde estuvieran y con quién hablaran.
  La mayor parte de la película, por lo tanto, está hablada en francés.
El primer boceto del guión era mucho más didáctico.
  Hubo que trabajar mucho para acercarse, versión a versión, al cine. Pero un cine basado en la realidad, un cine riguroso. No nos hemos inventado nada. He tenido la suerte de contar con el talento de mi amigo y guionista Pascal Bonitzer, que sabe convertir escenas que podrían ser demasiado teóricas en escenas vivas sin por ello renunciar al rigor. Además he elegido actores que venían del teatro. Son gente que tiene la capacidad de crear personajes auténticos. Un diálogo es una manera de colocarse, de moverse, de habitar o no los silencios.
  Mi forma de rodar recurre con frecuencia al plano secuencia, que les ofrece a los actores un espacio que respirar, que les permite modelar realmente su personaje.
  Lo primero que hicimos fue distanciarnos de todos los «expertos» en Marx, de todas las interpretaciones, para basarnos únicamente en la correspondencia.
  Quería mostrar a Marx, a Engels y a Jenny, la mujer de Marx, en su vida concreta, partiendo de sus propias palabras. Son jóvenes, tienen veintipico años, son rebeldes y su ambición es cambiar el mundo. Y este es el corazón de la película. Mi objetivo, desde el primer momento, ha sido que esta historia formidable inspire a los jóvenes de hoy, que alimente sus luchas. No he hecho esta película mirando por el retrovisor, sino mirando hacia delante, hacia el presente y el futuro. Esta película quiere ser una invitación a tomar las riendas de nuestra vida, como lo hicieron en su época estos tres jóvenes, y a cambiar todo lo que haya que cambiar, sin ponerse límites previos. Conocer nuestra historia, aprender a identificar la relación entre acontecimientos que a primera vista parecen inconexos, armarnos intelectualmente, organizarnos y luchar, ¡es todo un trabajo! Ese es mi mensaje.

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