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Etiquetas: Documental2018EspañaAlba Sotorra
INFORMACIÓN
Titulo original: Comandante Arian
Año Producción: 2017
Nacionalidad: España, Alemania, Siria
Duración: 80 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Documental
Director: Alba Sotorra
Guión: Jesper Osmund, Alba Sotorra
Fotografía: Alba Sotorra
Música: Mauricio Villavecchia
FECHAS DE ESTRENO
España: 9 Noviembre 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
39 Escalones


SINOPSIS

En esta historia sobre la emancipación y la libertad en pleno frente de la guerra de Siria, la comandante Arian, de 30 años, guía hacia Kobane a un batallón de mujeres con la misión de liberar a la población que vive bajo el yugo del Daésh (ISIS). Tras el estallido de la guerra de Siria, un grupo de mujeres de la resistencia kurda formó las YPJ: las Unidades de Defensa de las Mujeres. Arian, quien siendo muy joven había presenciado el salvaje trato que recibían las víctimas de la violencia sexual, dirige una de estas unidades y dedica su vida a la derrota del Dáesh...

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Documental

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- Shanghai Film Festival 2018
- Candem Film Festival 2018
- Festival Duhoc 2018

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA



THE YPJ – UNIDADES DE DEFENSA DE LAS MUJERES...
   Las YPJ, las Unidades de Defensa de las Mujeres (Yekîneyên Parastina Jin), son una organización militar formada únicamente por mujeres que fue creada en Siria en marzo de 2013. La integran decenas de miles de mujeres de distintas procedencias: kurdas, árabes, asirias, circasianas y voluntarias extranjeras. Estas combatientes han subvertido los estereotipos y roles de género tradicionales y representan a la mujer como combatiente, como soldado, como protectora, como guerrera: roles asociados tradicional y culturalmente a la masculinidad.
  Las YPJ lideran una revolución que ha situado la emancipación de las mujeres como el primero de sus objetivos. Afirman que para desmantelar la construcción patriarcal de géneros y lograr la igualdad es preciso adoptar medidas radicales. Esto incluye el derecho a la autodefensa y al uso de las armas para defender los principios políticos e ideológicos.
  Esta línea de acción puede ser considerada como «extrema», pero la guerra, la agitación social y las revueltas pueden proporcionar a las mujeres unos espacios de reafirmación y de representatividad que en el transcurso de la vida «normal» y civil resultarían inalcanzables.
  Las YPJ abogan por un feminismo activo y progresivo que conduzca a la implementación de la Jineología, la ciencia de las mujeres. La Jineología se basa en el principio de que ninguna sociedad puede liberarse si no se produce antes la liberación de las mujeres que forman parte de ella. «¡Jin, jiyan, azadi! ¡Mujeres, vida, libertad!».

ENTREVISTA A LA DIRECTORA...

¿Qué te motivó a hacer esta película?...
Cuando estalló la guerra de Siria, las mujeres kurdas tomaron las armas contra el Dáesh (ISIS) y formaron la YPJ, las Unidades de Defensa de las Mujeres. Tras haber ido siguiendo las noticias sobre las atrocidades que el Dáesh estaba cometiendo en la región, especialmente contra las mujeres, me pareció increíble que la fuerza más combativa que surgiese como respuesta a esos monstruos fuera precisamente una fuerza formada por mujeres.
A finales de 2014, el Dáesh atacó Kobane, una ciudad kurda del norte de Siria. Las YPJ estuvieron al frente de una defensa épica de la ciudad que tuvo en vilo a la comunidad internacional durante meses. En enero de 2015 consiguieron expulsar a los fundamentalistas islámicos de la ciudad, pero Kobane continúo bajo el asedio del Dáesh. Fue entonces cuando decidí viajar allí y conocer a las mujeres que habían estado al frente de esa batalla.
Había leído mucho acerca de ellas y quería conocerlas en persona. Quería compartir su lucha feminista y, como mujer y cineasta, casi sentía que era una obligación documentar todo aquello.
Conocí a la comandante Arian a los pocos días de llegar a Kobane y enseguida nos entendimos muy bien. Sentí que ella personificaba el espíritu de aquellas combatientes, así que decidí contar su historia. No me podía imaginar que un año después Arian recibiría cinco disparos de bala durante una ofensiva del Dáesh.

¿Tu idea original era muy distinta a la forma que ha adoptado finalmente la película?...
Sí, totalmente. Viajé a Siria para rodar una película sobre la lucha de las YPJ a partir de la historia de una de sus comandantes. Cuando empecé a grabar decidí que la historia se enmarcaría en el relato de una liberación: la liberación de Kobane. Durante varios meses me convertí en la sombra de Arian, y a su lado participé en la operación que puso fin al asedio de Kobane. Junto a ella, en primera línea del frente, vi cosas increíbles, y aunque resultó una experiencia dura y pasé miedo, me sentíprivilegiada de haber tenido la oportunidad de compartir un fragmento de vida con esta mujer: su fuerza y su sabiduría me hacían sentir y me hicieron crecer en distintos niveles. Eso fue durante la primavera y el verano de 2015. Unos meses más tarde, cuando ya casi había terminado de montar la película, recibí una llamada de una amiga que teníamos en común: me contó que Arian estaba herida de gravedad y que pensaban que no sobreviviría. Cogí el primer avión que pude y me fui a verla. Cuando conseguí dar con ella, llevaba varias semanas de convalecencia y estaba todavía muy débil. Al verme hizo un esfuerzo por incorporarse y sonrío. Yo tuve que esforzarme por contener las lágrimas. La habían destrozado.
Decidí quedarme con ella para cuidarla, seguir rodando y la película se volvió una historia mucho más íntima y personal acerca de la necesidad de no darse nunca por vencido.

¿Y cómo fue el trayecto?...
Bastante accidentado. Yo llevaba una falda larga y unos zapatos que no estaban hechos para correr de noche campo a través. No veía nada, tropecé y caí varias veces. Pero no tengo malos recuerdos de aquello, todo lo contrario: verme en esa situación tan inesperada con esa ropa me parece muy cómico, todavía me río de mí misma cuando me paro a pensarlo. Además, el grupo de militantes kurdos que me guiaban me hacía sentir segura; había algo en su personalidad, en su forma de sonreír y hablar que me transmitía confianza. Los militares turcos patrullaban la frontera y tuvimos que escondernos varias veces porque pasaron cerca. Llegamos a Kobane unas seis horas más tarde, todavía era de noche y en la ciudad no había electricidad, así que no podía ver nada. Cuando se hizo de día y me di de cuenta de dónde estaba, me quedé alucinada: la ciudad estaba completamente destrozada.
Aquella visión me conmocionó; fue como si me hubiesen dado un golpe en el pecho y no pudiese respirar. Es una de las sensaciones más fuertes que recuerdo y para mí define muy bien lo que es la guerra.

¿Cómo conociste a Arian?...
Visité el cuartel general de las YPJ en Kobane y le expliqué mi proyecto de hacer una película a la comandante Ranguin, que entonces era la
responsable de comunicaciones de las YPJ. Ella me presentó a Arian y me organizó un viaje para conocer los distintos campamentos militares en el frente y pasar tiempo con los grupos de mujeres de las YPJ. Me pasé dos meses en la zona grabando con una cámara pequeña y cuando volví a Berlín (en aquel entonces vivía allí) hice un pequeño montaje y empecé a visualizar las posibles formas de abordar la película. Regresé a Kobane en mayo (cruzar la frontera volvió a ser una aventura, pero esta vez llevaba calzado adecuado) y fui a visitar a la comandante Ranguin para enseñarle lo que había montado y explicarle cómo pensaba enfocar la película. Nos sentamos a ver el vídeo con varias chicas de las YPJ. Era un montaje observacional lleno de hermosas imágenes de las soldados en un campamento militar junto al río Éufrates lavándose el pelo, tendiendo la ropa y haciendo la comida.
Cuando terminó, Ranguin le preguntó a las chicas si les gustaba, a lo que ellas contestaron que no y me echaron en cara que las mostrase en una actitud tan relajada en vez de combatiendo. Les dije que yo solo podía captar lo que veía, y que aunque estaba segura de que eran unas combatientes muy aguerridas, no las había visto en acción. La comandante Ranguin permaneció en silencio un buen rato, después me llevó con ella a su despacho y me dijo que iría al frente oriental con Arian. Se trataba del frente más activo, donde seguía librándose la batalla contra el Dáesh. Hasta entonces solo había estado en frentes defensivos, ahora iría a un frente de avanzada: si iba a hacer una película sobre ellas tenía que verlas en acción. Me contó que era un lugar peligroso y que solo podría quedarme allí tres días. Me quedé cinco semanas, fueron las semanas más bestias de mi vida.

¿Cómo es la vida en el frente?...
Llegué allí igual que entré en Siria: sin tener ni idea de dónde me estaba metiendo. Todo lo que sabía sobre la guerra, al igual que la mayoría de la gente, me había llegado a través del cine y las novelas, pero eso no tiene nada que ver con la guerra de verdad, al menos no con la guerra que se luchaba en Siria contra el Dáesh. Cuando llegué me dieron un uniforme y pasé a formar parte de la unidad de soldados que dirigía Arian: un grupo de chicas de entre 18 y 30 años de edad. Dormíamos en un campamento a unos tres kilómetros de las líneas enemigas y durante el día visitábamos las bases de nuestras compañeras, a unos 500 metros de donde estaba el Dáesh. Estar tan cerca de la gente que compartía en internet vídeos de decapitaciones era algo muy intenso. Es extraño describir las sensaciones que se tienen en el frente, hay como una calma tensa. La mayoría del tiempo lo pasas esperando, luego de pronto se produce un ataque y todo sucede tan deprisa que no tienes tiempo de darte cuenta del riesgo que estabas corriendo; toda tu energía se centra en cumplir tu tarea lo mejor posible y en asegurarte de no ponerte a tiro. La espera era divertida: charlábamos, tomábamos té, comíamos pipas y fumábamos. ¡No parábamos de fumar! A veces había sesiones para debatir sobre feminismo y teníamos reuniones casi a diario para hablar de cómo nos sentíamos. Esas reuniones eran muy importantes porque en ellas afloraban los pequeños conflictos antes de hacerse más grandes, y los podíamos resolver entre nosotras. Como mi kurdo es muy básico, apenas intervenía en esas reuniones, las disfrutaba básicamente como espectadora. Tengo muy buenos recuerdos de esos días y por raro que parezca recuerdo como una extraña paz interior. La verdad es que por aquel entonces mi vida era bastante estresante (¡lo sigue siendo!) y había sufrido de insomnio durante varios meses. Cuando llegué al frente, todos mis problemas personales se volvieron triviales. Pese a dormir en el suelo, a campo abierto y con el fuerte ruido de aviones militares, disparos y extrañas explosiones, dormía más profundamente que en mucho tiempo. Creo que la vida comunal tiene mucho que ver con esa sensación de paz: lo hacíamos todo juntas, dormíamos juntas, comíamos del mismo plato, compartíamos todo lo que había en la base. Compartir es el mejor remedio contra la ansiedad.

Cuéntame más cosas acerca del miedo. ¿Recuerdas algún momento en particular?...
Sí, la primera vez que viví una ofensiva. Me despertó una explosión. Se escuchaban gritos distorsionados por los walkie-talkies, y disparos a lo lejos. Estaban atacando el campamento vecino, y Arian y otras chicas se despertaron y bajaron corriendo por las escaleras, con los Kaláshnikovs en la mano. Las seguí con la cámara mientras se preparaban para dirigirse al campamento vecino. Le pregunté a Arian si podía ir con ellas y me dijo que no. Puse el trípode delante de la puerta y encuadré la camioneta para grabar cómo se iba. Se escuchó otra explosión y más disparos. Las chicas salieron y se subieron a la camioneta. El vehículo se puso en marcha, avanzó unos pocos metros y, estando aún dentro del plano, a través del visor vi como Arian bajaba la ventanilla y me hacía gestos con la mano para que subiese. Las siguientes imágenes son dentro de la camioneta. 
Como era de noche, tenía activada la visión nocturna en la cámara y lo veía todo verde. Y así es como lo recuerdo: todo verde. Nos aproximábamos a la zona de combate y el estruendo de los disparos se oía cada vez más fuerte. En ese momento pensé en mi madre y me sentí culpable.

¿Cómo llevaban tu familia y amigos que estuvieses en el frente?...
Estaban preocupados, no era fácil para ellos, pero siempre me apoyaron. Recuerdo lo que me dijo mi madre antes del segundo viaje: «Piénsatelo bien, hay viajes que no tienen vuelta atrás». Ella ha vivido veinte años en Guatemala trabajando en un proyecto de cooperación. Ahora sé lo que quería decir y estoy contenta de haber hecho este viaje.
Cuando peor lo pasaron fue la penúltima vez que fui.
Desparecí veintiún días y no les pude avisar.
Cuando volví a Barcelona mi padre me dio un abrazo tan fuerte que hizo que me emocionara muchísimo, sobre todo porque él nunca da abrazos.

  'Commandante Arian' es el nuevo documental de Alba Sotorra, directora y productora, autora de la película documental Game Over (2015). Estrenada internacionalmente en el festival de Karlovy Vary y ganadora del premio Gaudí a mejor película documental, entre otros galardones.
  'Comandante Arian' ha tenido recientemente su estreno internacional en el prestigiosa certamen documental de Hot Docs 2018. Sus pases en la sección Internacional Spectrum fueron muy bien recibidos tanto por el público como por la crítica.
  A raíz del buen impacto que ha tenido la agencia de ventas internacional Dogwoof se interesó por el documental y es ahora la agencia de ventas internacional del mismo.
  El documental ha seguido su recorrido por festivales internacionales: ha tenido su estreno europeo en Sheffield Doc Fest, donde ha sido nominado al Tim Hetherington Award, su estreno asiático en Shanghai IFF, el estreno en latinoamérica en Sao Paolo IFF y el de oriente medio en el Duhok IFF de Irak. También ha estado en Camden IFF en USA y se ha proyectado en el Parlamento Europeo 07-11-2018.

  La película oscila entre dos tiempos: el pasado, en el que la directora Alba Sotorra acompaña durante meses a la comandante Arian en su última misión por las áridas llanuras del norte de Siria y nos sumerge en el día a día de las combatientes de las YPJ. Y el presente, en el que la comandante, alejada de sus compañeras, lucha por recuperarse de mútliples herida de bala. Arian, convaleciente, rememora su última misión: la liberación de Kobane tras tres largos años de asedio del Dáesh.

  “Me pareció increíble que la fuerza más combativa que surgiese como respuesta a esos monstruos fuera precisamente una fuerza formada por mujeres… Durante varios meses me convertí en la sombra de Arian y a su lado participé en la operación que puso fin al asedio de Kobane». Alba Sotorra, directora y productora independiente. Su cine se centra en historias comprometidas con los conflictos políticos, sociales y humanos de nuestros días. Ha vivido en distintos lugares del mundo, pasando largos periodos en Oriente Medio, especialmente en Siria, Turquía, Irán y Qatar.

  El documental tuvo su estreno internacional en el prestigioso festival de documentales Hot Docs 2018 y ha seguido su recorrido por festivales internacionales participando en Sheeld Doc Fest (nominado al Tim Hetherington Award), Shanghai IFF, Sao Paolo IFF y Duhok IFF de Irak. También se presentará en NYC DOC en USA y en el Parlamento Europeo con la presencia de Arian, la protagonista.

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