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Etiquetas: EE.UU.Acción2018Albert HughesKodi Smit-McPhee
ALPHA
INFORMACIÓN
Titulo original: Alpha
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 96 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Acción, Drama, Thriller
Director: Albert Hughes
Guión: Dan Wiedenhaupt. Basado en una historia de Albert Hughes
Fotografía: Martin Gschlacht
Música: Joseph S. DeBeasi
FECHAS DE ESTRENO

España: 24 Agosto 2018

DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Sony Pictures - Columbia Films


SINOPSIS

20.000 años antes de la Europa que conocemos hoy, un grupo de cazadores pertenecientes a una tribu da por muerto a un joven que les acompañaba aunque en realidad solo ha sido herido. Al despertar de su accidente se ve solo, débil, sin ayuda, debiendo aprender a salir adelante por si mismo en una naturaleza donde a cada paso le acechan peligros. En su deandar hace amistad con un lobo, teniendo que aprender a confiar el uno en el otro...

INTÉRPRETES

KODI SMIT-McPHEE, NATASSIA MALTHE, LEONOR VARELA, JÓHANNES HAUKUR JÓHANNESSON, MERCEDES DE LA ZERDA, JENS HULTÉN, MARCIN KOWALCZYK, PRIYA RAJARATNAM, SPENCER BOGAERT, PATRICK FLANAGAN, LOUIS LAY, KYLE GLENN THOMAS, MICHAEL KRUSE-DAHL, NESTOR DE LA ZERDA, BLAKE POINT

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SOBRE LA PRODUCCIÓN...
  Una aventura alegre, una conmovedora historia sobre el descubrimiento de la humanidad del mejor amigo del hombre, ALPHA partió de la búsqueda de una historia capaz de traspasar las barreras lingüísticas hasta dar con la idea de dramatizar memorablemente la domesticación del lobo por parte de nuestros ancestros. En el transcurso de muchos años se desarrolló el guion, y la minuciosa documentación reveló una época poco recreada de nuestra historia. Poco a poco se fue perfilando este relato universal de la familia, la lucha y la compañía –solo que pasó hace 20.000 años.
  El mundo tenía otro aspecto entonces, pero seguía poseyendo una grandeza y crudeza reconocibles. Los hombres y mujeres del cromañón no eran meras figuras encorvadas que daban resoplidos, frecuentemente representadas de esta manera por la cultura popular –su técnica de talladura de herramientas era sofisticada, la creatividad era fundamental y las tribus eran como familias, cada una con su compleja jerarquía. Sobre este telón de fondo y con una historia antigua de supervivencia y superación, el guionista Daniele Sebastian Wiedenhaupt y el director Albert Hughes –que en un primer momento había imaginado una gran historia de un niño y el primer perro del hombre— redactaron el guion al alimón por Skype a ambos lados del charco. Por una parte, estaba Wiedenhaupt que vivía en Los Ángeles, y por otra Hughes cuya casa está en Praga. Gracias a las maravillas de la tecnología actual un mundo perdido cobró vida propulsora y comprensible para los espectadores de hoy.
  Dice Wiedenhaup: “Queríamos contar una historia lo más universal posible, una historia personal para todos los espectadores que la vieran por todo el mundo. Por eso nos remontamos a esta cultura, que nos ha parecido increíble. Cuanto más la documentamos y aprendimos de ella, más riqueza encontramos”.
  Conocido por su preparación minuciosa, Hughes había investigado arduamente cuando abordó a Wiedenhaupt. A continuación, contactó con la Doctora Jill Cook, conservadora jefe del departamento de la prehistoria del Museo Británico en Londres (y consultora técnica de la cinta). Su especialización se centra en el material de entre 40.000 y 10.000 años de antigüedad. “Me entusiasmó la idea” dice la Dra. Cook, “Pensé que los primeros momentos cuando los lobos fraguan una amistad con los seres humanos y se comienzan a integrar en sociedades humanas y se convierten en perros domésticos era un paisaje muy bonito para ambientar la historia”.
  De mano de la Doctora Cook, Hughes vio las pruebas arqueológicas que definen el periodo, revelando cómo vivían los solutrenses –las armas que empuñaban, las técnicas para hacer fuego, su modo de trinchar la carne, limpiar las pieles y confeccionar su vestido, hasta la forma en la que se adornaban. La precisión era crucial, aunque las exigencias del drama hacían más flexibles las normas. Pero nunca perdieron de vista las verdades históricas. Si bien es cierto que los seres humanos prehistóricos hacían su vivienda habitualmente en cuevas o salientes de acantilados, la predilección de Hughes de rodar estructuras independientes llevó a la producción a crear moradas redondas hechas con partes de mamut basadas en una forma de vivienda más antigua en Europa central, Rusia y Ucrania.
  Al final, la Doctora Cook considera que esta forma de narrar creativa es una forma de acercar al espectador actual mediante una perspectiva fresca a la historia real, es una forma de hacer que el pasado cobre vida. “A mí no me molestan estas imprecisiones menores” dice la conservadora, “porque la película nos da una historia que presenta al hombre en su época inicial, no como un cavernícola ridículo, sin emociones y con malos hábitos, sino como gente como tú y como yo, luchadores, con problemas, emociones, amor, miedo y angustia. Le dará al público general una perspectiva de lo que pudo haber sido la vida durante la era glacial. Yo podría seguir con mi labor forense, escribiendo artículos que pocos leerán, pero una historia así que acoge al público mayoritario es estupendo porque entre otras cosas espero les motive, ¡a entrar en el museo!”
  ALPHA se hace realidad cinematográfica cuando Hughes plantea el proyecto a Jeff Robinov de la productora de reciente creación Studio 8. Robinov, que previamente ocupó el puesto de presidente de Warner Bros. Picture Group, había montado Studio 8 con la idea de hacer películas de autor que pudieran ser vistas a nivel mundial. Como ex representante de Hughes, Robinov había trabajado con el director en “El libro de Eli,” y cuando echó el primer vistazo al guion de ALPHA, vio su potencial, era una historia capaz de encandilar a jóvenes y a mayores.
  “Se enamoró de ella a primera vista y la compró” dice el productor Andrew Rona, que también colaboró con ellos en “El libro de Eli.” “Fue así de contundente”. Me dijo: “Quiero hacerla. Será mi primera película en Studio 8.” Y así fue, cumplió su palabra”.

ALPHA: INSTINTO ANIMAL...
  De cara a avanzar la historia, en el caso de ALPHA, mucho antes de elegir a los actores los realizadores tenían que decidir cómo representar a los animales, y en particular al lobo, Alpha, de quien se hace amigo Keda durante su periplo de vuelta a casa. Los realizadores entendían que serían necesarios los efectos visuales para plasmar la cultura solutrense y los pormenores de la amistad entre Keda y el lobo. Pero Hughes quería rodar en acción real con animales y en exteriores, de la forma más realista posible. De ello dependería el peso emocional de la relación central de la película.
  En cuanto el proyecta llega a Studio 8, el entrenador de animales Mark Forbes de la empresa californiana Birds & Animals Unlimited se une al equipo para ayudarles a ver qué opciones tenían. “Gran parte de la cinta gira en torno al viaje del lobo y del joven” dice Forbes. “Sería tremendamente difícil de hacer con un lobo. Son conocidos por ser nerviosos, asustadizos, y difíciles de entrenar. Llevamos a cabo una búsqueda pormenorizada por todo el mundo. Al final elegimos a un perro lobo checo, que es lo más parecido y lo más fácil de entrenar”.
  El origen del perro lobo checo se remonta al ejército checo allá por los años 50 y es el resultado del cruce de un ejemplar de pastor alemán con un lobo de los Cárpatos. La raza no es común, pero es reconocida en Europa y cuenta con su propia categoría en exhibiciones caninas.
  A Forbes le tocó la lotería en Francia al encontrar a Chuck, un perro de exhibición de cinco años que además es un perro cruzado. “Ya tenía esta rutina de meterse en el coche y participar en exposiciones, dice Forbes, “por lo que estaba acostumbrado a socializar, lo cual nos venía estupendamente, porque nos permitía partir de una base, ya no de cero”. Los demás perros lobo de la manada proceden de España y de las Orcadas escocesas.
  “Los lobos no son como la gente piensa” aclara Forbes. “No son depredadores a título propio. Son animales de manada. Por sí mismos son muy asustadizos. El mayor obstáculo que superar con un lobo, incluso cuando solo tiene parte de lobo, es ayudarles a superar su miedo: sea el set, gente nueva, situaciones desconocidas. Otro reto es que no poseen el deseo de agradar que tiene el perro. Hemos tenido la suerte de que Chuck se parece a un lobo, pero se comporta más como un perro. Él sí quiere agradarme”.
  Forbes entrenó a Chuck durante cuatro meses. “Tras unas tres semanas, casi de la noche a la mañana, descubrió lo que eran los premios” explica Forbes. “Sabía que estaba aprendiendo cosas y ya no nos tenía tanto miedo. A partir de ese momento aprendía a pasos agigantados, mucho más de lo que jamás pensé que sería capaz de hacer un perro lobo”.
  Forbes presentó a Chuck y a Kodi Smit-McPhee—que hace de Keda – a poco de iniciar su entrenamiento, para que Chuck se acostumbrara a Smit-McPhee y perdiera el miedo. El próximo paso era hacer que Chuck se interesara por el actor. Poco a poco, a base de muchas sesiones, desarrollaron una asociación con la comida y Chuck empezó a pensar: “Igual Kodi me va a premiar con alguna chuche”.
  “Kodi entrenó con Chuck por muchas semanas” dice el productor Andrew Rona, “Acudía a las instalaciones donde trabaja Mark y ensayaban principios básicos. Era necesario que construyeran una relación, un vínculo. Porque si lo suyo no funcionaba, no había película. Es como una historia de amor en la que los actores principales no se gustan”. Hughes hizo una pequeña prueba a la antigua para valorar la química. Dicha prueba consistía en rodar una secuencia en el desierto en la que Smit-McPhee llevaría su vestuario. “Fue increíble” dice Rona. “En ese momento supimos que haríamos la película, que funcionaría”.
  Rona recuerda su primer encuentro con Chuck. “Albert y yo nos acercamos a las oficinas de Birds & Animals Unlimited en California. Fue una experiencia maravillosa conocer a la estrella de nuestra película. Al principio se mostró asustadizo y desconfiado. No quería saber nada de nosotros. Con el paso del tiempo se acostumbró a nosotros, a estar en el plató, al trabajo con los actores y al ambiente. Ahora es uno más. Nos ve y parece pensar: ‘Anda, mira, ahí están los tipos que están haciendo una peli. Vamos con ellos’. Chuck se ha convertido en una auténtica estrella. Todos le quieren. Todos desean estar con él. Es como ver a un joven actor que crece y se convierte en una persona madura y segura. Está dispuesto a hacer lo que le pida Mark y eso es un grandísimo logro”.
  Hughes coincide: “Sin Mark Forbes y sin Chuck, no habría película”.
Para Forbes, uno de los retos era mantener la relación en el terreno de lo realista. “No podías llevártelo del todo al terreno del perro porque un lobo no se comportaría de ese modo. El lobo está habituado a vivir en manada, y la caza es diez veces más eficaz en una manada que en solitario. Por ese motivo creo que es factible la idea de que para sobrevivir este lobo estaría dispuesto a crear una relación simbiótica con un ser humano. Es de lo que trata la historia en realidad. Ambos descubren que tienen mejores perspectivas de sobrevivir si permanecen juntos, por lo que mantenemos cierta tensión y distancia en algunas secuencias”.
  Forbes continua: “Se mantiene dentro de la realidad, de lo que pudo ser. Al final nos queda un vínculo increíble entre los dos y esto lleva a la relación que actualmente disfrutamos con los perros. Pensé que sería un gran homenaje a esa historia y a cómo pudo haber empezado todo”.

ALPHA: EL ELEMENTO HUMANO...
  Jeff Robinov de Studio 8 pensó que si los personajes humanos los representaban estrellas del cine supondría una distracción para el público, en definitiva, que les sacaría de la historia, y del mundo que la película tenía que hacer real. Esto suponía que los realizadores tenían la oportunidad de reunir a un elenco internacional, una tribu de actores con talento cuya lengua materna no era el inglés precisamente.
  El casting de Keda era de suma importancia porque gran parte del metraje sigue a este personaje en solitario y suponía una mitad de una relación cuidadosamente tejida que tenía que cubrir mucho terreno emocional: desde la desconfianza innata a una amistad ganada a pulso. “Tenemos la suerte de contar con Sarah Halley Finn, una estupenda directora de casting” dice Rona. “Fue ella quien eligió a Kodi de la primera. Fue uno de los pocos actores que conocimos. Casi que fue el destino”.
  Kodi Smit-McPhee mide un guion, tras una primera lectura, en función de cómo le llega al corazón y a las emociones. “Llevo mucho tiempo haciendo cuentos modernos y hace mucho que esperaba algo en torno a la tierra y a la madre naturaleza” confiesa el actor australiano. Smit- McPhee, que a sus veinte años es todo un veterano, ha llevado su propio camino, y se ha hecho mayor frente a las cámaras. “Siempre me identifico con los personajes a los que interpreto,” explica. “Son muy vulnerables, se hacen mayor, y al final sufren una transformación, pero sin duda esta es la mayor transformación a una gran escala”.
  “Cuando ves a Kodi en cámara” dice la actriz Mercedes de la Zerda, que hace de una cazadora de su misma tribu, “percibes los matices de su trabajo y te sorprende. El lleva el peso de la película durante dos terceras partes y tiene poquísimos diálogos. Es un talento el poder comunicar tanto simplemente con su lenguaje corporal y es un logro que notemos que pasan cosas en su interior sin necesidad de hablar”.
  “Kodi es un actor dotado de mucha naturalidad” dice Hughes. “Sus instintos son muy maduros. No trabaja desde el intelectualismo sino desde la emoción. Parte del personaje y esto es realmente emocionante. Diría que está muy por delante de los jóvenes de su edad. Cuando lo veo de cerca pienso: ‘¡Jesús! Este chico sí es especial’”.
  Para hacer de Tau, el padre de Keda, un hombre al que le mueve la necesidad de darle a su hijo las herramientas necesarias para ser un gran guerrero y proveedor pero que a la vez teme las consecuencias de esta clase de educación de cara a la supervivencia del chico, los cineastas eligieron al actor islandés Jóhannes Haukur Jóhannesson, en el que Hughes vio la vulnerabilidad que todo padre posee. “Puede hacer de duro” dice Hughes, “pero con el corazón, con una emoción que me gustó muchísimo”.
  Jóhannesson conectó con la esencia del guion que consiste en la relación entre los seres vivos, sea paternofilial o entre un chico y un animal. Llegó con la expectativa de aprender mucho –sobre la raza humana, y los caminos de un mundo perdido– pero le sorprendió descubrir todo lo que aprendió simplemente por ser parte de un equipo internacional.
  “Trabajar con gente de todas partes siempre te enriquece” dice Jóhannesson. “En esta película hay gente de Australia, Islandia, Suecia, Polonia, Bélgica, Chile, Bolivia. Hay canadienses, americanos. Lo que sorprende es que a priori piensas que la gente es diferente, pero en realidad no lo somos tanto. Puede que seamos de distintas partes, pero todos somos iguales básicamente. Somos personas. Ha sido una bonita lección y experiencia”.

ALPHA: PALABRAS NUEVAS PARA UN MUNDO VIEJO...
  El idioma de ALPHA es otra dimensión especial del filme. Algunos actores aprendieron cromañón básico, mientras otros tuvieron que replantearse cómo crear sus personajes y comunicar sentimientos sin recurrir a las palabras.
  “El guion empieza con muy poco diálogo” dice el productor Andrew Rona, “y se debe a una decisión consciente por parte de Albert, porque quería que la cinta funcionara a nivel emocional. Habiendo dicho esto, teníamos que crear un idioma, el lenguaje del cromañón. No ha quedado registrado su idioma. No hay forma de conocerlo. De lo único que disponemos es de fósiles y fragmentos de huesos”.
  Rona prosigue: “Acudimos a un centro de creación lingüística, el Language Creation Society, o LCS. Se trata de un grupo de personas que diseñan idiomas. Han creado idiomas para “Juego de tronos,” la lengua Na’vi de “Avatar,” y el kryptoniano de “Superman.” Esta última lengua fue creada por Christine Schreyer, doctora y profesora de antropología que casualmente reside en Canadá. Le remitimos una copia del guion y se puso manos a la obra. Se remontó a las primeras lenguas, las más antiguas. Estudió el origen mismo del idioma tal y como lo conocemos”.
  Schreyer (asesora lingüística de la película) reconoce que los estudios dejan mucho espacio para la interpretación. “Si bien es cierto que muchos estudiosos del cromañón (o el Homo Sapiens moderno) disponían de un idioma en el Paleolítico superior” dice Schreyer, “pocos se atreven a esbozar cómo podría ser tal lengua, y es difícil predecir cómo han cambiado las lenguas en el transcurso de tanto tiempo”.
  Schreyer estudió tres protolenguas que se acercan a este periodo y geografía. Las protolenguas son reconstrucciones basadas en familias de lenguas habladas en la actualidad. Todas las lenguas tienen sonidos similares y a partir de las mismas creó los sonidos y estructuras del cromañón.
  Una de ellas, la proto-dené-caucásica data del siglo 20.000 a 25.000 AEC, coincidiendo con la última era glacial, y se ha encontrado en zonas consideradas como la parte norteamericana del Máximo Glacial.
  Tras tres meses y medio de trabajo Schreyer había creado una lengua operativa y un vocabulario de unas mil quinientas palabras. Redactó un documento del cromañón básico para el reparto, con indicaciones fonéticas basadas en el alfabeto fonético internacional, junto con descripciones de cómo se pronunciarían dichos sonidos y grabaciones de audio. A todo esto, se sumaron tutoriales por Skype.
  “Les puse la oración en inglés con la lengua cromañón debajo” explica. “También incluía el significado de cada palabra porque la estructura es distinta –es sujeto, complemento, verbo. Tienes que saber lo que es cada palabra para poner el acento donde corresponde”.
  El hecho tan inusual de crear una lengua para el proyecto es lo que llamó la atención del actor sueco Jens Hultén a la hora de sumarse al mismo. Como líder de la tribu del león, Jens Hultén habla un dialecto del cromañón creado por Schreyer para la película. “No fue fácil de aprender” recuerda. “Porque no había nada que se le pareciera. Ahora, cuando hablo, relaciono lo que digo con mi lenguaje no verbal, asintiendo con la cabeza, etcétera. Puede que ellos no. La dificultad era evitar los gestos que hacemos en la actualidad, como poner los brazos en jarra o apoyarte contra un árbol. Había que encontrar otras posturas corporales, eliminar todos los movimientos innecesarios a los que estamos acostumbrados. Cada gesto, cada movimiento, expresa algo”.
  Los diálogos que dice el personaje de Keda representado por Smit-McPhee se salpimientan en pequeñas dosis por todo el guion, pero Jóhannesson, que hace del padre de Keda, tiene mucho más que decir. “Tau tiene muchos diálogos porque siempre le está enseñando algo a su hijo” dice Jóhannesson. Afortunadamente el actor es además miembro de la compañía teatral nacional de su país y habla cuatro idiomas por lo que estaba más que preparado para afrontar el reto. Contaba con la ventaja de conocer de antemano algunos sonidos que resultan especialmente complicados para los anglófonos gracias a que aparecen en el danés o el islandés.
  “Christine trabajó con nosotros,” dice Jóhannesson. “Todo se escribió fonéticamente. Nos enseñó a leer el alfabeto fonético. Nos daba la transcripción fonética, indicando las sílabas acentuadas y era cuestión de trabajarlo, trabajarlo y trabajarlo. Llevó mucho tiempo. Al principio intenté aprendérmelo fonéticamente, aprendiendo los sonidos, pero esto resultó ser imposible porque simplemente eran demasiados. Pero gracias a que había diseñado una lengua de verdad, con normas, tenía sentido, así que opté por aprender las palabras. Y fue ahí donde empecé a pillarle el truco, a decir, vale esta palabra indica ‘futuro.’ Esta significa ‘tú.’ Esta otra, ‘yo.’ Me pasé las horas estudiando, pero qué buena sensación cuando finalmente te las aprendías”.
  Con relación al idioma Jóhannesson recuerda un día en particular en el plató cuando observó a Smit-McPhee rodando una secuencia en la que el propio Jóhannesson no aparecía. “Estaba hablando y yo le entendía lo que decía” cuenta entusiasmado el actor. “No te imaginas lo gratificante que es porque inicialmente cuando me dieron el guion y me dijeron que tenía que aprenderme los diálogos me sentí sobrepasado. Me dio miedo en realidad. Al final me llegué a sentir cómodo. Normalmente aprenderse los diálogos es algo rutinario, hasta tedioso. Es lo primero que se hace. Te aprendes los diálogos y luego empiezas a visualizar la secuencia y cómo los vas a pronunciar. Se supone que aprenderse los diálogos es lo primero para quitárselo de en medio, pero en este caso ese trabajo preliminar resultó ser tremendo”.

ALPHA: CAMPAMENTO CROMAÑÓN...
  La lengua tan solo es una parte de la curva de aprendizaje del elenco. En la semana previa al inicio del rodaje participaron en un campamento de entrenamiento solutrense de la mano de Karl Lee (asesor de talla lítica experimental de la cinta), arqueólogo británico especializado en supervivencia prehistórica y la confección de herramientas y armas tal y como las hacían nuestros ancestros hace más de 20.000 años. Es experto en la talla lítica experimental, es decir una persona capaz de reproducir las distintas herramientas empleadas desde el Paleolítico hasta la Edad de Bronce.
  Lee fabricó herramientas de piedra y puntas de lanza para la producción y les enseñó a hacerlas por sí mismos. Dice Lee: “Este es mi periodo. Mi campo de especialización es el Paleolítico superior, después de la Edad de Piedra. Una vez llegamos al periodo solutrense estamos ante una cultura sofisticada. No hay más que ver las herramientas que producen para constatarlo. Actualmente el mejor de los talladores líticos experimentales se las ve y se las desea para hacer una punta de lanza solutrense. Es extremadamente difícil de hacer”.
  Al no haber trabajado previamente con actores Lee no sabía muy bien qué esperar. “Pensé que igual les daría reparo ensuciarse las manos” dice. “Pero se arremangaron la camisa y se pusieron manos a la obra. Hicimos fuego con piedras y palos. Hicieron lanzas y puntas de lanza y además practicaron el tiro de lanza. A Kodi se le da muy bien por naturaleza. Nunca se da por vencido. Me ha encantado tener a un aprendiz. Lo ha hecho fenomenal. Es muy paciente y metódico”.
  Dice Jóhannes Haukur Jóhannesson: “La idea inicial era que acampáramos a la intemperie un par de noches y sobrevivir por nosotros mismos. A mí nunca se me habría ocurrido, pero está bien que te den un empujoncito. Dices, vale, bien, pero luego saltan los productores: ‘Bueno, y si enferma alguno de los actores, y no puede trabajar.’ Así que al final dormimos dentro. Pero bueno, el entrenamiento nos sirvió para enseñarnos lo mucho que tenían que currarse el día a día”.
  Los actores se conocieron prácticamente en el campamento de entrenamiento, por lo que además de aprender ciertas habilidades de supervivencia, pudieron conocerse. Dice Marcin Kowalczyk, que hace de Sigma, el segundo de Tau. “He valorado el hecho de tener tiempo para preparar el papel sobre todo porque me ha facilitado la labor de construir una tribu, de estar juntos, y de construir las relaciones necesarias para actuar como un solo hombre. Es bonito relacionarnos de verdad. Es más cómodo el trabajo cuando hay confianza”.

ALPHA: UNA PERSPECTIVA AL PASADO...
  Tras reunir a un elenco diverso de todos los puntos del planeta, los realizadores tenían a continuación la tarea de hacerles parecer del mismo lugar. Hughes trabajó con los equipos de peluquería y maquillaje para definir desde estilos individuales a tonos de piel.
  La diseñadora de vestuario Sharen Davis ya conocía a Hughes de trabajar juntos en “El Libro de Eli.” “Albert encontró el libro perfecto para documentarnos,” dice la diseñadora “y encima había hecho algunas ilustraciones. Eran más modernas, pero con el tono adecuado. Luego repartió entre el reparto y el equipo libros de la cultura solutrense para estudiar y preparar los personajes. Les sorprendió mucho descubrir lo avanzada que era esta cultura. Tenían agujas. Se cosían ropas y así iban muy abrigados”.
  La Doctora Jill Cook le trasladó toda su documentación al departamento de vestuario, que resultó ser tremendamente útil. Dice Davis: “Fue increíble. A título personal lo que más me inspiró fue cuando dijo: ‘Si no tengo pruebas de que haya existido, quién sabe si estaba presente o no, así que por qué no.’ Tenía pruebas de que cosían, de que llevaban pieles vueltas, de que se adornaban muchísimo con joyas, de que comerciaban con dichas joyas, de que se peinaban, se maquillaban. Eran muy avanzados. Se hacían su propio calzado, el mocasín. Ha sido mucho trabajo porque lo hemos cosido todo a mano”.
  Para la Doctora Cook, la oportunidad de ver el atrezo confeccionado por el talentoso equipo de Davis fue una experiencia fascinante –la capacidad única que tiene el cine de simular un mundo lejano. “Ver cómo fabricaban y utilizaban las armas, los fantásticos vestuarios, las pieles de glotón y reno convertidas en trajes extraordinarios, ver las ideas de las chamanas y su bisutería, las pequeñas bolsitas que hacían para los cazadores para llevar sus útiles para fabricar herramientas, sus agujas e hilo, todo cobró vida haciendo realidad algo que previamente solo había visto ilustrado en libros”.
  Cuenta Davis: “Nuestro equipo de vestuario constaba de unas treinta personas. Contamos con un zapatero profesional que hace mocasines, te puedes imaginar lo hermosos que son dichos mocasines artesanales. En su equipo había tres personas. Luego una joyera con un equipo de cinco. A continuación, tres cortadores y probadores que cortaban las pieles y pelajes. Yo hacía un dibujo y elegía la piel, de ciervo por ejemplo y la combinaba con bisonte. Luego decidíamos la puntada que queríamos y cómo sería la capucha, si lo adornábamos con cuentas o piedras naturales. Era todo un proceso. Porque eran muchos actores”.
  En cuanto a las pieles y pelajes Davis incorpora en su mayoría pieles sintéticas porque, según explica: “es mucho más robusta. El interior de cada prenda es sintético y refuerza las pieles naturales, porque una vez muerto el animal, el pelaje simplemente no es tan fuerte. No está hidratado. Todos están tratados, pero siempre pierden espesor. Yo soy una chica PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales o PETA, por sus siglas en inglés), por lo que abogo por la piel sintética. Teníamos compañeros que envejecían el cuero y realmente parecía que fuera piel de verdad, de bisonte o buey almizclero”.
  Tras destinar tantísimos esfuerzos a la recreación de su atuendo, Davis deduce lo siguiente. “Apuesto a que los solutrenses tenían muchos callos en las manos. Creo que la costura formaba parte de su rutina diaria y sacaban pecho por ello porque cosían dos puntos por cada costura. Sellaban la primera puntada con la segunda para estar más calentitos”.
  Otro reto según Davis era manifestar la individualidad de cada integrante de la tribu en su vestuario. Dice Davis, “Todos llevan piel y pelajes por lo que estás muy limitada. ¿Cómo te distingues del resto si eres el líder de la tribu? ¿Qué llevarían los jovenzuelos? Tienes que intentar que cada personaje funcione. En cuanto ves a un personaje tienes que saber que se trate de un guerrero, por ejemplo. Y encima eran tres tribus y cada una tenía que ser diferente dentro de una estética similar porque son amigos”.
  Los trajes eran increíblemente pesados, en algunos casos superaban los dieciocho kilos. Era realmente cansado para los actores llevarlos. Si bien es cierto que el vestuario les abrigó en el frío mes de febrero, los trajes eran aún más pesados en la lluvia de Vancouver, y durante unos cuantos días anormalmente calurosos en Alberta, era como pasear por una sauna.
  “El vestuario ayuda muchísimo” dice Mercedes de la Zerda, que hace de la cazadora Nu. “En cuanto te lo pones cambia tu postura. Es un verdadero regalo ponerte el vestuario cada mañana. Al vestirme, a veces dedico cinco minutos para fijarme en cada una de las piezas creadas para mí. Los cinturones con los dientes de distintos animales, los collares con cuentas y piedras concretas. Uno de mis complementos, por ejemplo, tiene un trozo de mandíbula. Pienso que Nu, mi personaje, ha hecho este collar por algo. Por alguna razón eligió esta cuenta o aquella piedra. ¿Y la mandíbula? ¿Cómo habrá sido esa caza?”
  Pero el traje más esplendoroso lo luce la chamana, que se diferencia de los demás con un tocado y una capa hecha de plumas. “El vestuario es una clave para entender a este personaje” dice la actriz chilena Leonor Varela, que representa el papel. “El tocado que llevo es extraordinario y qué te puedo decir de las túnicas. Cuando me lo probé, que sin duda es el traje más espectacular que he llevado nunca, sentí que ya tenía medio trabajo hecho. En una escena en la aldea en la que les dio mi bendición a los cazadores sentí algo mágico porque lo único que tuve que hacer era existir en ese espacio”.

ALPHA: LUGARES ANTIGUOS, LUGARES REALES Y LA MAGIA DEL CINE...
  La producción de ALPHA transcurre en Canadá, en Vancouver y sus alrededores y en las praderas y malezas del sur de Alberta, con sus cielos enormes y atardeceres tan magníficos que casi parecían irreales. El rodaje también tomó lugar en Los Ángeles y Apple Valley, California, además de la parte oriental de Islandia.
  El cine de Hughes es conocido por sus potentes imágenes y ALPHA presentaba la oportunidad de ampliar su paleta cinematográfica más que nunca. A modo de preparación Hughes redactó un listado con cuatrocientos planos. Como acompañante en este fantástico viaje visual eligió a un joven director de fotografía de nacionalidad austriaca, Martin Gschlacht, cuyo trabajo había visto en el festival de cine de Cameraimage, dedicado a la fotografía. Gschlacht, receptor de un Premio del Cine Europeo en 2015, accedió a trabajar en el proyecto antes incluso de leer el guion. Acostumbrado al invierno en Austria, jamás le echó para atrás el impredecible clima.
  “Tienes que hacerte amigo de la naturaleza, y en especial, del invierno” dice Gschlacht en lo que se refiere al rodaje en exteriores. “No hay mal tiempo. Únicamente una mala respuesta. Hay que ser muy preciso a la hora de pensar en la iluminación, la hora del día, el ángulo idóneo para un día entero de rodaje, y ser muy inteligente a la hora de decidir qué secuencia grabar y cuándo. Pero el mayor reto siempre será asegurarte de que hayas elegido el paisaje y la luz adecuados para que el resultado sea hermoso. Por eso vas de mañana con todas las herramientas para realizar tus cálculos. Piensas en las caras, la gente, el fondo … eso es lo que has de hacer. Es un reto maravilloso”.
  Gschlacht describe que el trabajo que llevó a cabo en ALPHA es “un enorme guion visual. Apenas hay diálogo. Hay muchas atmósferas, paisajes y sabiendo lo importante que es para Albert trabajar con la luz y crear atmósferas especiales, pensé en esto como un fantástico viaje visual”.
  Para Hughes, la naturaleza es el tercer personaje principal de la cinta. La aldea solutrense se erige en un promontorio que da hacia el río Bow. Las laderas, verdes de hierba, que conducen al río, mueren en un profundo desfiladero. Es un entorno hermoso y memorable por mérito propio aumentado con efectos visuales con imágenes de las montañas de la Patagonia.
  Las siete chozas que conforman la aldea, edificadas en Vancouver con cuero y huesos de mamut, se volvieron a montar allí durante el duro invierno. Los huesos de mamut se crearon a partir de una impresión en 3D. El equipo de ambientación los confeccionó, los llenaron de sílice, y así se fabricaron cientos de estos huesos antiguos.
  En el caso de la choza de la chamana, Leonor Varela quedó prendida. Así describe el aposento de su personaje: “Siempre había una lumbre en el centro para calentar e iluminar el espacio. En la parte superior hay un orificio para evacuar el humo. Está hecho con pieles y construido arquitectónicamente con colmillos y huesos unidos por cuerdas. En el interior, toda una serie de artículos tales como ollas con salvia, piedras a modo de asientos y pieles que hacen de camas. Los dibujos ilustran su conexión con la naturaleza y la caza”.
  Por la noche la aldea es un lugar mágico. Según cobran fuerza las llamas de la hoguera, los vecinos, sentados sobre piedras, se reúnen rodeando la fogata en forma de círculo. Es entonces cuando la chamana bendice a los cazadores antes de emprender su viaje. “Albert me dijo, ‘¿Quieres cantar?’” dice Varela. “Le dije, ‘Claro, yo canto. A ver qué se me ocurre’. Albert me había pasado música justo antes de grabar la escena y solté un sonido gutural que no sé ni de dónde salió. No sé cómo se me ocurrió esa idea. Fue algo completamente improvisado y le agradezco mucho a Albert ese momento”. Otros compañeros del reparto coinciden en que estos momentos también les resultaron muy reales.
  Asimismo, ALPHA rodó en el Parque de los Dinosaurios, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se han encontrado 150 esqueletos de dinosaurio completos del Cretáceo superior hace setenta y cinco millones de años. La geología y los colores del Parque, con sus cumbres rocosas desgastadas son tan inusuales que sin duda se confundirán con un efecto visual. “Por primera vez se nos ha permitido acceder a un lugar por el que parece que no ha pasado el tiempo” dice el productor Andrew Rona. “Es majestuoso. Mires donde mires, te puedes encontrar un fósil que lleva millones de años ahí”. 
  El departamento de exteriores cubrió los paseos con goma para minimizar literalmente la huella. La producción aprovechó para rodar lo máximo posible antes de las lluvias, seguidas por una nevada en pleno mes de abril, que tristemente puso fin al rodaje en dicho escenario. En Alberta, el equipo también grabó en tierra de la Nación Siksika (Blackfoot) así como en Drumheller. Cada exterior aporta un componente importante al paisaje de la Edad de Hielo.
  En Vancouver, se limpiaron grandes extensiones en una zona previamente industrial para usar como decorados exteriores. Allí, junto a ajetreadas calles del núcleo urbano se instalaron enormes pantallas azules y explanadas con nieve artificial y en una ocasión hasta un barranco. Tales decorados contrastan con el entorno inmaculado de la historia.
  “Aprovechamos dos espacios para configurar muchos decorados” dice el decorador Terry Lewis, “al reconfigurar el espacio y mover cosas, elementos y objetos podemos simular campos nevados y en otras situaciones, un pasillo de piedra estrecho por el que desfilaban los personajes y animales e interactuaban. Cada noche, cuando el equipo de fotografía decía: ‘Gracias, buenas noches,’ los equipos de construcción, decorado, efectos especiales, y pantallas, pasaban a la acción para preparar el decorado para el día siguiente”. 
  El director de producción John Willett dice: “Aprovechamos todo lo que estaba ahí, lo colocábamos de otra manera y añadíamos árboles para que hiciera de otro sitio diferente”. 
  Albert Hughes reconoce los retos particulares de la recreación histórica que representa ALPHA. “Es muy complicado recrear la Edad de Hielo en la actualidad” dice Hughes. “Es una mezcla de Siberia, Islandia, el Polo Norte y puede que hasta Nueva Zelanda. No hay un lugar en la tierra que recree lo que pudo haber sido la Edad de Hielo por lo que tuvimos que recrearlo en ocasiones en este decorado exterior en Vancouver, o a veces en Alberta en escenarios reales. Se trata de unir las piezas del rompecabezas para crear la estética de la película. Lo especial que tiene Alberta son las anchas planicies que más parecen una tundra expuesta, y es probable que así fuera Europa en ese entonces, pero sin duda es una visión híper realista de la Edad de Hielo.”
  Con la ayuda del supervisor de efectos visuales Jeffrey A. Okun, ALPHA podía incorporar asimismo cielos tanto fotografiados como diseñados. “Cada uno va a ser un personaje” dice Okun. “Todo para ayudar a contar la historia emocional de la cinta”. 
  El productor Andrew Rona apunta que ALPHA es un buen ejemplo de la unión de la tecnología con el mundo real, cuyo resultado es una experiencia inolvidable en el cine. “Hay efectos visuales, pero no sabrás dónde. Por otra parte, habrá escenarios reales que verás y dirás, anda mira, esto un efecto visual” dice Rona. “Rodamos en escenarios reales preciosos de Alberta, pero luego en postproducción se añade otra capa. Tenemos una unidad en Islandia, otra en África. Esta cinta es una amalgama de todos estos lugares. No podíamos haberla hecho sin la tecnología y sin los escenarios reales”.
  Al final todas las personas relacionadas con ALPHA coinciden en que a pesar del arduo trabajo que supone infundir vida a un mundo pasado, el mero hecho de pensar que los espectadores acudirán al cine y serán transportados por un joven y un lobo, hace que toda la experiencia haya merecido la pena. 
  “Nuestra intención es escapista” dice Hughes. “Como los cuentos que se hacían antes en torno a la hoguera. Era una experiencia compartida. Por eso la gente va al cine. Te ríes, lloras con la gente que te rodea, aunque no los conozcas de nada. Estás en una sala con desconocidos, experimentando juntos las mismas cosas”. 
  Y en ALPHA, es la historia de una amistad poco probable que cambió la historia y que hizo más fuertes a dos seres vivos educados para pensar que la fuerza equivale a agresividad. “Lo que antes percibían como una debilidad es en realizad una fortaleza” dice Hughes refiriéndose al joven guerrero Keda. “De no haberse compadecido de este animal, dicho animal no le habría ayudado a sobrevivir. Se necesitaban mutuamente y por eso emprenden el viaje juntos”. 
  El productor Andrew Rona espera que los espectadores no solo disfruten, sino que también, les haga pensar. “Sera una montaña rusa de emociones, pero también una experiencia de la que pueden aprender. Es increíble ver una película que sea emocionante y entretenida a partes iguales, pero que además te haga reflexionar sobre tus orígenes, tu identidad, el hecho de que todos estamos conectados y que vivimos en el mismo mundo. Sin duda es entretenida pero también hay más cosas que descubrir y llevarte de ella”.

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