La idea en si es original, pero tan convencional que no hay quien se la crea. Si se trata de entrar en el juego y dejarse engañar, aceptando este punto de partida, tan absurdo, la acción resulta muy entretenida y tiene sus puntos de tensión y sus emociones. Entre secuencia y secuencia se destila muchísima acción y violencia que es lo que sabe hacer bien y coreografiar su director, John Woo.
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