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CRITICA
Por: PACO CASADO
Sigue los pasos a Johnny Knoxville y la pandilla de los Jackass, ese conocido grupo a través de una más de las múltiples películas, serie de televisión y videos que han hecho en las que se prestan cada uno de sus componentes a acrobacias y estupideces así como a someterse a pruebas peligrosas la mayoria de las veces absurdas, para la integridad de sus propios cuerpos.
Realizan en esta, que prometen que es la última, toda una serie de peligrosas actauaciones, bromas pesadas y otras divertidas, marcando así el final de la franquicia.
Ya en una película anterior Johnny Knoxville sufrió una conmoción cerebral, se rompió la muñeca, una costilla y tuvo una hemorragia al dejarse atropellar por un toro enfurecido acabando ingresado en el hospital.
Este ejemplo no es más que para que denoten la peligrosidad de lo que van a ver de las cosas que hacen estos estúpidos.
Tanto al principio como al final se advierte a los espectadores que, por favor, no se les ocurra imitarlos.
Para aquellos que ya hubieran visto algunas de las producciones anteriores, hay aquí un recopilatorio con otras escenas nuevas, y ya saben, más o menos, qué es lo que esperan ver en este nuevo film, con escenas de mal gusto de fluidos corporales, excrementos, vómitos, groserías y momentos puramente escatológicos.
Lo que sí hay que advertir que creemos es la más procaz de las que hemos visto hasta ahora, con instantes en los que se juega con las partes sexuales masculinas, a veces puestas en peligro, a base de duros golpes o en otras ocasiones con las excrecencias masculinas de manera realmente asquerosas.
En esta ocasión las situaciones creemos que superan la treintena de las historias que se nos ofrecen, jugando con temas como la silla eléctrica, la cogida de un toro bravo que termina en el hospital, la broma del secuestro a Brad Pitt, un afeitado peligroso, un tatuaje amenazado por la electricidad, la incursión de un viejo en una discoteca, la fiesta en la oficina envestidos por un carnero o uno de ellos atado a un enorme cohete y disparado al aire, entre algunas de las travesuras que forman el grueso de las mini historias que componen el metraje de esta cinta.
No se marchen cuando comiencen los créditos finales porque aún hay más a lo largo de ellos.
Una fórmula que les ha durado un cuarto de siglo con la que han ganado millones y ya está bien.
Finalmente hay que decir que cualquier parecido con una película, en lo que a cine se refiere, es una pura coincidencia.
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