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CRITICA
Por: PACO CASADO
El cine siempre se ha aprovechado de la fama de algunas parejas en la vida real para llevar a la pantalla historias de amor que así resultan más rentables de cara a la comercialidad del film.
No fue éste el caso de 'Una relación peligrosa' (2003), ya que cada uno de por sí eran los suficientemente famosos y se conocieron por casualidad en el rodaje, ya que quien estaba prevista era Halle Berry, y se enamoraron.
El resultado no ha sido el apetecido, ya que la historia no acaba de funcionar.
Un gángster, Larry Gigli, es asignado por su jefe para secuestrar al hermano menor, discapacitado, con problemas psicológicos, de un fiscal del distrito federal para hacerle un chantaje.
Como su jefe no se fía, le envía a Ricki, una hermosa y guapa mujer, para que lo vigile, le ayude y no aruine el encargo, pero termina enamorándose de ella con tan mala fortuna que es lesbiana.
El endeble e insípido guion no cuenta más que esa corta anécdota que se alarga sin mucho sentido ni más historia, por lo que resulta reiterativa y sin contenido que logre mantener despierto el interés del espectador que espera algo más de acción, de comedia e incluso de romance amoroso, que no acaba de llegar, con unos diálogos insulsos que no conducen a ninguna parte.
Martin Brest, autor del mismo, tampoco logra corregirlo desde la dirección.
Con treinta minutos menos hubiera quedado mucho mejor.
Ben Affleck hace un papel de atontado que resulta más retrasado mental que su propia víctima, siempre deseoso de ver a la guapas chicas de Los vigilantes de la playa.
Ella en cambio luce su espléndida belleza, pero nada más.
Cuenta además con dos cameos de lujo en Christopher Walken y Al Pacino en breves papeles secundarios.
Ganadora de una docena de premios que no les favorecen para nada.
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