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CRITICA
Por: PACO CASADO
En el cine británico hay comedias de dos tipos: la del clásico y fino humor inglés, y la de sal gruesa a la que pertenecen las películas de la serie 'Carry on...'
'Criaturas feroces' podríamos decir que una mezcla de ambos. Por una parte tiene el suficiente ingenio como para hacer una fina crítica de las multinacionales americanas que no piensan más que en los dividendos, en hacer dinero y ganar más cada día, sin importarle quién caiga por el camino. Por otro lado no le duelen prendas en echar mano de los recursos más fáciles con tal de hacer reír, aunque sea con elementos escatológicos o situaciones y diálogos de doble sentido.
Una multinacional americana compra un lote de empresas donde entra un zoológico inglés a donde va a parar el hijo del magnate, un vividor corrupto que es capaz hasta de robarle a su propio padre, en compañía de una atractiva yuppi. El nuevo director del zoo, para complacer al dueño y hacerlo rentable, no duda en deshacerse de los animales que no sean feroces o de inundar las jaulas y paseos de publicidad, lo que pone a los empleados en su contra.
Todo el argumento es un disparate hilarante y sin sentido que se apoya sólo en las situaciones más o menos divertidas que de la combinación de estos elementos se desprenden, para hacer reír a un público dispuesto a ello, que posiblemente acude a ver el nuevo film con el recuerdo que dejara la comedia, 'Un pez llamado Wanda', que interpretaban los mismos actores, pero que nada tiene que ver.
Su argumento parte de un viejo sketch de los Monty Python al que se le saca partido con algunas situaciones divertidas pero sin que llegue a lograr gran altura.
Un juguete entretenido para pasar el rato, en el que no falta un cierto mensaje ecológico.
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