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INFORMACIÓN
Titulo original: Zaniki
Año Producción: 2018
Nacionalidad: España
Duración: 75 Minutos
Calificación: Autorizada para todos los públicos
Género: Documental, Drama
Director: Gabriel Velázquez
Guión: Gabriel Velázquez, Blanca Torres, Manuel García
Fotografía: Manuel García
Música: Eusebio Mayalde
FECHAS DE ESTRENO
España: 22 Marzo 2019
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Pirámide Films


SINOPSIS

Eusebio Mayalde es un chamán que aúlla como los lobos en las noches de luna llena. Y también un folclorista que hace música con cucharas, con sartenes y hasta con sus propias manos. La naturaleza ha decidido que ha llegado el momento de transmitir su saber a Zaniki, su nieto de ocho años. En un viaje iniciático se echan los dos al monte, en el confín de la meseta castellana, para compartir los ritos más atávicos de su tierra, hasta que Zaniki tome el relevo como nuevo trovador de la tradición...

INTÉRPRETES

Documental con EUSEBIO MAYALDE, BELTRÁN MAYALDE, PILAR MAYALDE, ARTURO MAYALDE, LAURA MAYALDE, CUBA MAYALDE

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Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES

- Festival de Gijón 2018

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NOTAS DEL DIRECTOR...
   “Zaniki” habla de los valores musicales y culturales más antiguos de nuestra tierra y la necesidad de transmitirlos de generación en generación. Esta película la quería hacer desde el día que conocí a Eusebio Mayalde hará unos siete años. Desde el primer momento me quedé prendado de su imagen y la aureola que desprendía. Era invierno. Llegó en una moto antigua de gran cilindrada. Llevaba puesto un casco y unas gafas como los aviadores de la primera guerra mundial, con un pañuelo al viento anudado a su cuello. Vestía con una cazadora vieja de cuero y unos pantalones de pana metidos en unos botos camperos. Bajó de la moto y se encendió un cigarro sin filtro embutido en una pipa hecha con el hueso de una liebre. Charlamos un rato. Su voz profunda me acabó de cautivar. Esa misma tarde quedé con el director de fotografía (Manuel García) y fuimos a la casa de Eusebio en el pueblo de Aldeatejada (Salamanca). Allí, entre cuentos y leyendas, nos enseñó la música que hacía con las manos, las sartenes, las cucharas... Todo un mundo que yo entonces desconocía y que me dejó maravillado. Esa música era ancestral y básica; atávica. Eusebio la había ido recuperando de todos nuestros viejos a lo largo de varias décadas, por toda la provincia de Salamanca y alrededores. Cuando salí de su casa, ya tenía en mente rodar una película sobre él y la magia que desprende. Sentía que era esencial dejar un documento fílmico de la existencia de ese hombre y su familia porque la memoria de nuestra tierra lo necesita.
  La película, basada absolutamente en la realidad, cuenta el momento en el que Eusebio, como los chamanes, decide que ha llegado el momento de ceder el testigo a su nieto Beltrán, de ocho años. Decide llevárselo al monte y enseñarle todo lo que sus antepasados le enseñaron a él. Curiosamente, durante este viaje iniciático, Eusebio comienza a llamarle.
  “Zaniki”. Por intuición, por puro instinto, porque de pequeño el niño lloraba con la “i”. Para mí es como el pequeño halo de lagartija con alas de ángel que desprende el niño. Y así se ha quedado el título, como símbolo de iniciación, de transmisión. Es puro Folk, porque esa es la esencia de esta película; recoger nuestras tradiciones musicales y culturales, y contárselas a los demás para que no se nos olvide de dónde venimos, ni quiénes somos.
  “Zaniki” es el apodo que Eusebio le dio a su nieto. Es el alma del propio Eusebio. En definitiva, es la alegría del nacimiento de un nuevo trovador de nuestra historia.

LA MÚSICA:
  Golpes de sartén, piedras, cucharas, manos, tejas, dichos y tambores tocados por niños tamborileros, muñecos de madera que hacen música con sus pies, una madera al viento atada por un cordel para hablar con los lobos. Música ancestral hecha por Eusebio, un auténtico personaje de agua, tierra, aire y fuego.
  El tío Frejón, desde el cielo, canta trovas sobre leones y trigales igual que cantan los ángeles.
Las señoras de Peñaparda parece que levitan mientras bailan y cantan con sus gritos ancestrales que recuerdan lo más profundo de África.
Ambientes musicales creados por Pablo Crespo desde México DF con instrumentos hechos por un artesano de una aldea de Salamanca.

LA FOTOGRAFÍA:
  Me gusta rodar en otoño y en invierno. Por emoción personal, por los colores, los paisajes y sobre todo por la luminosidad. El sol solamente hace una pequeña curva y casi siempre está en el horizonte, evitando la luz cenital.
  Desde el punto de vista práctico del rodaje, en pocas horas puedes rodar el amanecer y también el atardecer, además de utilizar algunas horas de la noche. Y si llueve o está nublado, me encanta la luz plomiza que cae del cielo.
  “Zaniki” la rodamos a finales de noviembre de 2017. En principio creíamos que todo iba a estar verde y que sería una película húmeda de invierno. Pero no llovió y el campo estaba seco. Así que tuvimos que darle la vuelta y aprovechar los colores marrones de los paisajes y rodar los campos de labranza casi rojizos. Cuando empezamos la postproducción, vimos que con esos colores quedaban preciosos. Aprovechamos ese color de terruño y rojo-terciopelo, a veces, como si fuese un “western”. Además, la magia de las nieblas matinales nos han dejado secuencias mágicas que nos envuelven con su manto blanquecino y transmiten el frío que pasamos, rodando a -7 grados, como cuando éramos pequeños en Salamanca y
rompíamos los charcos de hielo antes de llegar al colegio.

NOTAS DE EUSEBIO MAYALDE, EL PROTAGONISTA...
1. Al tatarabuelo de Maricastaño se le había caído su último diente y lloróoo y lloróoo y lloróoo sin saber que vivía en una casa redonda. Y agarró de la mano a María de la O y salieron de la selva y echaron los ojos al cielo y dijeron: ¡¡ OOOHHH!!! Y fliparon en colores. Del Arco Iris salió una flecha inflamada que abrasó sus retinas y prendió una zarza. Y la zarza ardía y no se quemaba. Y María lloraba y lloraba y no se callaba. Y el hombre levantó un altar para que se acostara y dejara de dar la vara y lo llamó ARA.
  Desde el trono de un ojo trino tronó una voz pidiendo sangre. Pero ellos siguieron a su bola y poblaron la Tierra. Y más voces pedían su tributo desde el cielo. Y ara p’aquí, ara p’allí, ara p’al otro lao, los sacerdotes destripaban doncellas y guerreros a cascoporro. Y los pobres lloraban con todas las vocales. Las voces sedientas de sangre asolaban la tierra de los hombres, y ZANIKI hizo sonar la gaita de hueso de ala de buitre, y se hizo el silencio.
  Y los verdugos tornáronse tamborileros y dulzaineros y titiriteros de toda índole y maestros de toda ceremonia. Y nació el teatro, la música y la filosofía. Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Dos mil dieciocho años después de que el último hijo de Dios se hiciera hombre, ZANIKI se pregunta si tendrá sentido seguir con esta Divina Comedia. La eklesía no se hizo para el Olimpo, sino para la sombra del negrillo, para el Concejo, para el ajuntamiento, para el corro chico. Los dioses no existen. Los dioses son un cuento; y los que oyen voces, unos cuenteros.

2. El cuento tuvo dos hijas: La Historia y la Memoria. Una quedó impresa y la otra volandera. Una fósil y la otra retozona. Una más de piedra y la otra más de barro. Y el cuento sigue alimentando nuestra indigencia. Y el amor de la lumbre guisa truchas y cuentos para las tripas de la Fantasía.

3. Pues la verdad del cuento, y ello es, que, en una noche tunecina, una joven vascongada, de nombre y tez como la tierra, Amayur, contaba la creencia de que, en sus lares, llamaban a los niños y a las niñas considerando la última letra de sus primeros llantos. A los niños con la A (Kepa, Joseba) y a las niñas con la E (Idurre, Ane, Nekane).

4. En Gatika, Roberto Etxebarría Goikoetxea cantaba nanas en euskera. Ea, ea, ea.

5. En Cambrils, Juan López Carrillo escribía que la vida es una chispa entre dos inexistencias.

6. Gabriel y Manuel empujaban la puerta de nuestra casa azul de la ladera, como se empujan las puertas de las bodegas: “aliguí, aliguí, con la mano no, con la boca sí”. Y hablamos del fuego y del Cine. De la fragua y de Internet. De que una canción puede convertirse en un territorio familiar que huele a mies y a cominos y sabe a gloria. Que una cerrumba puede espantar al lobo y al que llevamos dentro. Que podía ser una buena ocurrencia llevar a la gran pantalla lo que siempre vimos por la reja de la llave. Que no podemos negar a nuestros hijos las herencias del alma. Que nuestros nietos tienen derecho a la memoria de su casa, de su calle y de su pueblo. Que la escasez en la que crecimos produce valores que la abundancia en la que vivimos desprecia. Que no es lo mismo mamar que aprender. Que las ubres siguen teniendo su porqué.

7. Mis nietos lloraron siempre con la i. ¡Y punto! Y yo, que, más mucho que poco me doy a la vasca, siempre les digo: Namiki, Pitusi, Sapati, Turruti, ZANIKI.

8. Zaniki es una historia grande hecha con pequeñeces. ZANIKI es una gran mentira contada en honor a la verdad. ZANIKI es un despertar en la tierra de los sueños.

9. Cuando os sentéis a verla, y a oírla, y a olerla y a tocarla, contad con que, en la sala, no estaréis solos. Os arroparán con su tangible ausencia todos los viejos hechiceros que mantuvieron viva la Tradición de esta tierra, a la que ya ni siquiera nos atrevemos a llamar por su nombre. La TRADICIÓN ha muerto. ¡Viva el FOLK! Y que sea lo que Dios quiera, el Dios de los cuentos, el único Dios verdadero.

10. Septiembre de 2018. Eusebio MAYALDE.

  EL GRUPO MAYALDE nace en 1980, fruto de un matrimonio y de siete años de alboroto juvenil desahogado en música. Nuestra apuesta inicial fue cambiar la Universidad o lo que fuera por el buceo en las memorias de los viejos de nuestra tierra, que conservaban una parte de nuestra historia jamás escrita en su cabeza, para poder seguir contándola. Y eso es lo que llevamos haciendo casi treinta años. Por toda España, mitad de Europa y parte de América y África.
  No podemos quejarnos de falta de reconocimiento por lo que hacemos y nos gusta medir eso, más que por los premios recibidos, por los amigos que hemos hecho. Nos honraron con su sabia experiencia Joaquín Díaz, Vela Zanetti, Venancio Blanco, Ferrán Adriá y muchos más. Cada tarde de concierto, con ese lenguaje universal llamado aplauso, las gentes nos animan a seguir haciendo el trasvase entre los que no contaron las cosas porque no se las preguntaron y los que no las preguntaron porque no las conocían, y vamos cerrando el círculo de la Herencia Antigua, en forma de palabra.
  Nunca hemos necesitado manager ni oficina de contratación. La gente, sencillamente, llama a casa porque un amigo le ha dicho que ha visto a una gente que se come el escenario a pedazos y que desarrolla , como oficio, el viejo arte de los hechiceros: escarbar en las vísceras del personal para ofrecer a los Dioses el sacrificio de un canto, un brindis o un baile compartido. Entre "ten con ten" y "machalá, machalá" hicimos una muchacha y un muchacho que fueron creciendo entre bodegas y escenarios, cuentos de viejos y sopita en vino, y que, con el tiempo, fueron entendiendo que la Tradición está basada en el relevo, que encender un fuego es importante para seguir el hilo, que un toque de sartén puede contar más del ser humano que un tratado de Antropología.
  Y henos aquí a los cuatro, Eusebio, Pilar, Laura y Arturo, cuidando a "la madre que parió a la música" y viajando en el carromato de los cómicos lleno de "cacharros y tirinenes para comer y cantar".

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