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UN HOMBRE SIN MIEDO
INFORMACIÓN
Titulo original: Un Hombre Sin Miedo
Año Producción: 2024
Nacionalidad: España, Argentina
Duración: 124 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Documental
Director: Juan Luis de No
Guión: Juan Luis de No
Fotografía: César Hernando
Música: FilmMusic
FECHA DE ESTRENO
España: 7 Junio 2024
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Syldavia Cinema


SINOPSIS

Harto de la inoperancia del régimen franquista, del que forma parte, un jesuita escritor y de carácter aventurero se retira a un barrio de chabolas donde es evangelizado por sus habitantes, convirtiéndose en militante del Partido Comunista y en luchador incansable por la democracia...

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Documental

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NOTAS DEL DIRECTOR...
   José María de Llanos es un personaje histórico sobre el que se han vertido ríos de tinta, pero incomprensiblemente no se había realizado sobre su figura un trabajo audiovisual profundo digno de lo que representa en la historia de la segunda mitad del siglo XX en España.
  La intención que está detrás de esta película, que no es siempre obvia, pero lo impregna todo, es mostrar el enfrentamiento entre dos ideas que han acompañado y acompañan al ser humano desde siempre. Lo individual frente a lo colectivo. La generosidad frente al egoísmo. Generalmente el egoísmo está representado por el individualismo, y la generosidad por lo colectivo. Aunque todos sabemos que la cuestión es mucho más compleja. Contar la historia del padre Llanos es una forma de indagar en ese enfrentamiento, y al mismo tiempo en la complejidad humana, que es lo que al final se plantea en casi todas las historias cinematográficas. Llanos representa muchas de las contradicciones con las que todos vivimos. No era el típico misionero atleta que se adentra en la selva, ni el robusto cura obrero que acaba por encallecer el alma para hacerse sindicalista. Era un poeta, un intelectual y, en el fondo, un hombre frágil, pero con intuiciones y carácter de líder valiente y creativo. Para entender su personalidad paradójica, esa mezcla explosiva de delicadeza interior y malas pulgas, de niño y loco, de soñador y depresivo, hay que remontarse a sus orígenes, y eso hemos hecho en “Un Hombre sin miedo”, bucear en esos orígenes y a la vez recorrer la historia del siglo XX en España a través de una vida llena de aventuras y desventuras. Hemos tenido que hacer un trabajo brutal de documentación que podríamos calificar de “arqueología cinematografica”. No ha sido fácil, pero ha merecido la pena.
  En “Un Hombre Sin Miedo” mostramos además lo más humano de la vida de la población que se vio obligada a sobrevivir en los barrios periféricos de chabolas
del Madrid del siglo XX. Son personas que no tuvieron voz en su momento y que habían sido olvidadas, yo creo que de manera interesada. Sin embargo sus voces y sus retratos ayudan a entender la historia más reciente de España y nos ayudan sin duda a entender mejor lo que sucede hoy.
  Y el descubrimiento más placentero que ha surgido haciendo “Un hombre sin miedo”: el Llanos escritor, el Llanos poeta, que tiene mucha relación con su profunda espiritualidad. Sus textos me han permitido transmitir la parte más desconocida del personaje y disfrutar de un verdadero artista de la pluma. Espero que la selección de poemas y columnas de prensa que hemos rescatado para este trabajo os hagan disfrutar como me han hecho disfrutar a mi.
  Hoy resulta muy excitante y valiente salirse del plan establecido, ser altruista y ayudar a los demás, pero si nos situamos en la época en la que discurre esta historia descubriremos que entonces tenía muchísimo más valor, pues había que enfrentarse a una dictadura, con todo lo que ello conlleva. Entonces, ser generoso, altruista y combativo era realmente peligroso. Es importante no olvidar esto. El significado de la palabra “valentía” varía mucho dependiendo del contexto y recodar lo que suponía ser valiente en la dictadura franquista nos debería ayudar hoy a orientarnos.

ARCHIVO...
  En los años 50 y 60 a casi nadie se le ocurría ir con una cámara a los barrios más pobres de Madrid. Cuando empezamos a buscar imagen en fímica de esa época, nos dimos cuenta de que iba a ser muy complicado encontrarla. Afortunadamente contábamos con el archivo de RTVE, pero no era suficiente, así que empezamos a hablar con quienes viven y vivieron en El Pozo para ver si alguien guardaba imágenes en movimiento. No apareció material fílmico, pero sí encontramos fotografías pertenecientes a la Asociación del Vecinos que Miguel Ángel Pascual (antiguo presidente) había ido atesorando. Eso fue clave. Además hicimos una exhaustiva búsqueda en archivos oficiales, donde encontramos verdaderas joyas que habían pasado desapercibidas durante décadas. Un ejemplo es el censo de infraviviendas que se realizó en los años 50 y 60, encargado por la administración del momento teóricamente para saber cuantas chabolas había en Madrid y quien vivía en ellas. No sabemos si las autoridades del régimen franquista fueron capaces de sacar alguna conclusión de aquellos trabajos que se prolongaron bastantes años, sobre todo teniendo en cuenta que no se consiguió acabar con las chabolas hasta bien entrados los años 80. Sin embargo para nosotros han sido oro puro, pues les habían hecho el encargo a fotógrafos profesionales y la calidad de las imágenes era mucho más alta de lo habitual. Al observar esas fotografías detenidamente no pudimos evitar una sensación agridulce, dulce por haber encontrado testimonios visuales únicos de aquel otro Madrid al que casi nadie quería mirar; agrío al comprobar la absoluta falta de sensibilidad con la que se hicieron aquellas fotografías de familias en la puerta de su casa sosteniendo un numero en la mano como si fueran ganado, o algo peor.
  Luego apareció nuestro querido Tino Calabuig, precursor del Colectivo de Cine de Madrid, un grupo de jóvenes del PCE que se atrevía a salir a la calle con una cámara de 16 mm. en los años 70 y rodar manifestaciones. Incluso se atrevieron a adentrarse en los barrios para contar lo que pasaba de verdad. Gracias a ellos y en especial a Tino y su película “La ciudad es nuestra” hemos conseguido mostrar hoy lo que ocurría en aquellos barrios de chabolas que no existían para la España oficial.
  Además la Compañía de Jesús nos ha abierto de par en par las puertas de su archivo en un ejercicio de confianza que no nos cansaremos de agradecer. También la Fundación José María de Llanos nos ha obsequiado con su confianza y con algunas fotografías de gran valor, sin las cuales no hubiéramos podido realizar este trabajo.
  Hay en “Un Hombre Sin Miedo” además, imágenes de procedencias muy diversas que no puedo detallar aquí por su extensión. pertenecen a personas del barrio que nos han abierto las puertas de su casa y la intimidad de sus fotografías familiares.
  Podemos decir que hemos tenido mucha suerte pero en realidad es lo normal, porque la gente humilde y trabajadora suele ser la más generosa. Han sido más de 2 años de trabajo solo de documentación. Y ha merecido la pena sobre todo en lo humano, mucho más allá del resultado que se puede ver en pantalla.

ALGO MÁS QUE RETRATOS...
  La estética y la fotografía de esta película se ciñe como un guante a los fundamentos vitales del jesuita. Llanos es un hombre austero, sobrio y tremendamente comprometido, por eso la imagen se presenta desnuda de todo artificio. Es el relato de una época dura y comprometida.
  La cámara se mueve con suavidad. Nos enseña los paisajes de un modo ilustrativo, la emoción aparece cuando mostramos la transformación social y urbanística desde los asentamientos de chabolas a un barrio donde domina el desarrollo y la convivencia. Las imágenes de archivo nos llevan al pasado mientras que la obra de Llanos aparece cuando volvemos al presente. La fotografía es sencilla y realista para mostrarnos ese enorme cambio producido en el barrio y en sus gentes.
  Una buena parte de la película pivota sobre los testimonios de los coetáneos y colaboradores de Llanos. La fotografía genera una imagen sencilla y contundente de estos personajes. Los fondos son negros para no competir en lo mas mínimo con lo que nos cuentan. Un relato intimo, crudo y verdadero. Nos centramos en ellos y en la emoción desnuda de lo que nos cuentan. Una imagen austera como la época que vivieron. Un blanco y negro contundente y hermoso pero no edulcorado, dirigido a la búsqueda de las esencias. Lo fundamental es la mirada de los personajes, sus pensamientos y reflexiones. Son retratos inspirados en los retratos de los desarrapados de Sebastiâo Salgado y en la crudeza de esa España sobre la versa la vida de Llanos.
  La luz que ilumina a los personajes es un claro-oscuro de Francisco de Zurbaran.
Una fotografía sencilla y emotiva que envuelve a los personajes con armonía y rotundidad. Una iluminación que representa la luz de Llanos. Luminosa, amplia, acogedora pero sin ninguna concesión. Es la belleza de la verdad, de lo esencial, de lo profundo . Es un José de Rivera en blanco y negro, una luz principal que los baña en claridad y lucidez. Es la luz que emana del Padre Llanos.

LAS FOTOGRAFÍAS DE UN HOMBRE SIN MIEDO...
  Cuando llegamos a la sala de montaje con miles de fotografías y un material fílmico tan antiguo y deteriorado, el trabajo que había que hacer era ingente. El primer reto fue buscar la manera de darle a las fotografías el dinamismo propio del cine pero sin perder su esencia. Durante esos meses experimentamos con diferentes técnicas y después de mucha reflexión, nos quedamos con lo más sencillo. Ya sabemos que la mayoria de las veces menos es más. Moverse dentro de una fotografía es algo a medio camino entre mover la cámara, y dejar que el ojo del público haga su recorrido natural por la imagen sin que nosotros lo estemos guiando todo el tiempo. Se aprende mucho al tener que tomar la decisión de si debes reencuadrar una imagen o no, si debes darle movimiento o no. Los grandes maestros de la pintura, que fueron en realidad los primeros documentalistas de la historia, nos han enseñado mucho de ello. Ellos no podían mover la cámara y sin embargo conseguían transmitir todo tipo de emociones y dinamismos a través de sus encuadres. Ellos han sido en buena medida nuestra guía, como lo han sido de muchos cineastas. El encuadre y la composición es posiblemente la gran clave del cine. Puede parecer que una película con tantas fotografías no tiene casi trabajo de cámara. Todo lo contrario. Lo que sucede es que hay mucho trabajo de cámara muy reflexionado y hecho en la sala de montaje, algo que es un ejercicio inmenso y muy agradecido, porque en un rodaje “normal” el tiempo es un factor que genera mucha presión para componer y encuadrar. En este tipo de película la ventaja es que una parte muy importante del trabajo de cámara lo puedes hacer con calma en la sala de montaje, y ya sabemos que la calma es un regalo para la creatividad y para el aprendizaje.
  Además hemos tenido que realizar un retoque fotográfico muy profundo pues muchas de las fotografías estaban en muy malas condiciones. Otro trabajo ingente realizado por Javier Pingarrón, un verdadero experto con un recorrido profesional impresionante, y con el que hemos tenido la suerte de contar en el equipo. Javier ha conseguido rescatar toda la expresividad de las fotografías e incluso reconstruir muchas de ellas, manteniendo su esencia, su textura, y que no se conviertan en algo artificial con esa nitidez extrema del siglo XXI que no nos hubiera ayudado a contar la historia de forma coherente.
  Por lo demás, montar con fotografías no es tan diferente a montar con imagen fílmica. Es cierto que tenemos la limitación de que hay que trabajar con lo que se tiene, no puedes generarlo tu, pero eso es algo a lo que los cineastas que abordamos asiduamente el genero documental estamos acostumbrados y no ha sido nunca un problema para nosotros.

HISTORIA, POESÍA Y NARRACIÓN...
  Hacer una película histórica de no ficción es siempre un reto enorme. Como en todos los documentales, trabajas con lo que te da la realidad, pero además esa realidad no la puedes captar a tu manera, sino que tienes que adaptarte al material que hay, o mejor dicho, a lo que encuentres en los archivos. Si a eso añadimos que tu personaje principal ya no está entre nosotros, la aventura se convierte en peligrosa. ¿Cómo contar la vida de alguien sin colocar una voz en off distante y adormecedora? ¿Cómo conseguir una estructura narrativa atractiva y que a la vez genere emoción e interés? Una de las principales claves está en el descubrimiento del Llanos escritor, que ha sido un regalo narrativo de primer orden. Su poesía, contundente y profunda, se fue convirtiendo poco a poco en en el esqueleto emocional de la película, a través del cual el público penetra en las profundidades de un personaje de extrema complejidad. Además Llanos escribía
columnas de opinión, que más que mordaces, podríamos calificar de subversivas.
  Y sorprendentemente nadie se atrevía a censurarlas en una época en la que la censura era absoluta e inundaba todos los aspectos de la vida social y cultural.
  Ese legado escrito que dejó Llanos para la posteridad, junto con una serie de “collages” de recortes de imágenes y fotografías muy diversas que se dedicó a elaborar al final de su vida, nos han permitido narrar esta historia de una manera mucho más emocional de lo que uno puede esperar en principio de un documental histórico. Es como si Llanos supiera que tenía que dejarnos ese legado para que pudiéramos intentar entenderle a él y de paso a la época que le tocó vivir.
  Por otro lado los testimonios se rodaron en blanco y negro y con una luz de retrato, como ha explicado nuestro director de fotografía. Una opción arriesgada pero que ha funcionado perfectamente para los objetivos narrativos que teníamos. También esas fotografías en blanco y negro tan absolutamente directas, que muestran el barrio del Pozo del Tio Raimundo en toda su crudeza han terminado de ayudarnos a construir un relato al que solo le falta que el público lo contemple. Y sobre todo que lo contemple dejando atrás los perjuicios que predominan demasiado a menudo sobre lo que puedes esperar de una película histórica de no ficción. Eso es lo único que pedimos los que nos hemos sumergido en esta aventura, que se vea la película sin ideas preconcebidas.
  Sabemos que con el boom de las plataformas y del audiovisual en general, puede ser mucho pedir, pero lo hacemos en la convicción de que es necesario entrar en la sala de cine y abandonarte sin móvil en esa oscuridad que sigue siendo mágica y te lleva a lugares profundos.

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