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LOS INFORMES SOBRE SARAH AND SALEEM
INFORM MACIÓN
Titulo original: The Reports on Sarah and Saleem
Año Producción: 2018
Nacionalidad: Palestina, Alemania, Holanda
Duración: 127 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama, Suspense
Director: Muayad Alayan
Guión: Rami Musa Alayan
Fotografía: Sebastian Bock
Música: Frank Gelat, Charlie Rishmawi, Tarek Abu Salameh
FECHA DE ESTRENO
España: 13 Septiembre 2019
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Good Films


SINOPSIS

El caso de un hombre palestino casado y una mujer israelí casada en Jerusalén adquiere una dimensión política peligrosa cuando se les ve en el lugar equivocado en el momento equivocado...

INTÉRPRETES

MAISA ABD ELHADI, MOHAMMAD EID, KAMEL EL BASHA, ISHAL GOLAN, BASHAR HASSUNEH, HANAN HILLO, AMER KHALIL, SIVANE KRETCHNER, JAN KÜHNE, ADEEB SAFADI, RIYAD SLIMAN, REBECCA ESMERALDA TELHAMI, MOHAMMAD TITI

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Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES

- Festival Internacional de Cine de Rotterdam: Premio del Público, Premio Especial del Jurado al Mejor Guion
- Festival Internacional de Cine de Durban: Mejor Película, Mejor Actriz
- Festival Internacional de Cine de Seattle: Mejor Película
- SEMINCI-Semana Internacional de Cine de Valladolid

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

NOTAS DEL DIRECTOR...
   Situar esta historia extramarital en la ciudad dividida que es Jerusalén me permitía representar cómo la vida en la ciudad santa dicta una reacción muy peligrosa a una realidad social muy común, y que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Pero cuando ocurre aquí, con las presiones del entorno sociopolítico, los personajes han de pagar un precio más alto, viéndose empujados a actuar de manera egoísta y haciéndose daño uno al otro para poder sobrevivir.
  ¿Cuánta presión puede uno aguantar antes de sacrificar su propio código moral? Me intriga un dilema inherente a la historia humana: ¿somos capaces de arriesgar nuestros privilegios por otra persona, o de manera instintiva siempre nos ponemos a nosotros primero? Siguiendo a nuestros personajes en Jerusalén, presento las dos opciones contrapuestas que pueden elegir, sin imponer al espectador ningún punto de vista particular o mis propias opiniones: quiero que las perspectivas en conflicto y los argumentos de los personajes hagan que el público tenga su propio punto de vista.
  Siempre me ha emocionado el cine con personajes que se encuentran en situaciones que los superan, situaciones que retan a una persona normal, que, a menudo, no es sino un antihéroe que busca sobrevivir y encontrar seguridad dentro de lo absurdo de la vida. Esto es particularmente cierto en lugares conflictivos como Jerusalén, donde crecí, en su zona este, ocupada militarmente y separada de la parte oeste por muchas barreras, tanto literales como figuradas. No puedes prever qué reto te deparará cada día, y qué tendrás que hacer para superarlo.
  Yo era un adolescente durante los años de la Segunda Intifada, el levantamiento palestino. Jerusalén respiraba miedo y tensión. Y aunque fueron días oscuros, todos teníamos que seguir viviendo, asegurándonos un ingreso y buscando la felicidad. En esa época yo tenía que trabajar en la parte oeste de la ciudad, como la mayoría de palestinos de Jerusalén Este, y en muchos casos este era nuestro primer encuentro con la comunidad judía, más allá de los encuentros diarios con los soldados israelíes. Esta experiencia me permitió ser testigo de la interacción diaria entre los palestinos y la comunidad judía, un testimonio de primera mano sobre cómo, en una atmósfera política tan cargada, algunos momentos de quietud permitían olvidar las barreras sociales y políticas levantadas entre unos y otros. Pero también fui testigo de cómo, de repente, estas barreras regresaban, y aparecían en la interacción humana cuando menos se esperaba...
  En 'Los informes sobre Sarah y Saleem" mi hermano y guionista, Rami Alayan, y yo, queríamos contar un relato humano que fuese más allá de las historias que cuentan los medios de comunicación sobre la ocupación israelí. Queríamos alejarnos de las obras de cariz romántico en el cine y en otras expresiones artísticas que emplean narrativas idealizadas sobre palestinos e israelíes acercándose, pero que demasiado a menudo ignoran la realidad sobre qué es lo que les separa, y sobre los opresivos sistemas creados para prolongar su segregación. Queríamos contar una historia que tuviese bases sólidas en la vida cotidiana en Jerusalén, que hablase de nuestra capacidad para la conexión humana y la interacción, así como nuestros límites, también muy humanos, cuando nos vemos enfrentados a presiones extremas por lo que nos rodea.
  La película emplea una narración naturalista en su imagen, su sonido y en su montaje, para enfatizar el realismo (y también la inestabilidad) de las vidas de sus personajes. El objetivo era poner el foco en ellos y en sus estados mentales, a medida que persiguen sus pasiones, pugnan con sus dilemas morales, flotan en un limbo, chocan, evolucionan, cambian…
  La cámara no es un mero espectador de la acción, sino más bien parte de la coreografía, al subrayar las pasiones, necesidades y debilidades de los personajes.
  Converge para reflejar el potencial de conexión humana, intimidad y cuidado entre ellos, pero diverge para mostrar su miedo, aislamiento y distancia cuando la historia se tuerce, separándoles y ahondando en su conflicto. No se impone al espectador que adopte el punto de vista de uno de los personajes, sino que presenta sus perspectivas encontradas y sus argumentos, dejándole que experimente las distintas condiciones humanas y llegue a sus propias conclusiones.

LA PRODUCCIÓN...
“Cuando tuvimos el primer borrador del guion”, explica Muayad, “discutimos largo y tendido sobre varias estructuras y puntos de vista desde los que acercarnos a la historia, pero no esperaba que la respuesta de Rami fuese poner a los cuatro personajes bajo el foco al mismo tiempo. En seguida vi la necesidad de hacerlo, porque es necesario conocer el complejo contexto en que se mueven para comprender su trayectoria: sin ello, es imposible captar el carácter de Jerusalén y sentir sus conflictivas facetas social y política” . “Hablamos sin descanso sobre las tres partes más importantes para formar el puzzle de la historia:
.- El incidente. Es muy irónico que sea este incidente el que desencadena las consecuencias.
.- El contexto. Era muy importante, a fin de establecer los rasgos de cada uno de los cuatro protagonistas. Teníamos que darles una vida tridimensional, más allá de los dilemas morales y éticos que surgen con la historia. Y también era importante mostrar sus debilidades, y qué es lo que tienen en juego.
.- Las repercusiones. Son importantes, porque son las que diferencian a esta historia de una en otro lugar del mundo. Es este sitio, este paisaje, esta ciudad dividida, la que se impone a la historia. En algún momento, los cuatro personajes tienen tanto en juego que no saben cómo avanzar: ¿hacen lo que creen correcto? ¿lo que la sociedad quiere de ellos? ¿son egoístas por protegerse, a expensas de otros?

  “Hemos conseguido llevar adelante la producción durante una época muy dura y exigente, en un verano en el que proliferaron los choques alrededor de la mezquita de Al-Aqsa, con un nivel de tensión tremendo en la ciudad”, dice Muayad. “Aunque pedimos los permisos semanas antes del rodaje, no se permitió la entrada a Jerusalén a algunos miembros palestinos del equipo. Y tampoco fue sencillo el rodaje en Belén, ya que, pese a que teníamos todos los permisos para rodar en el área bajo control palestino, el ejército israelí invadió la ciudad e interrumpió el rodaje, para inspeccionar qué hacíamos y confiscar nuestros vehículos y atrezzo, además de detenerme a mí y a otros miembros del equipo durante varias horas”.
  Queremos hacer cine sobre gente en situaciones y posiciones que les sobrepasan”, dice Rami. “Gente que no tiene las herramientas para enfrentarse a catástrofes en su vida. Nos interesan sus historias, cómo han conseguido superar esos obstáculos”.
  Muayad vive en Jerusalén, pero su hermano y colaborador Rami en San Francisco. “Rami y yo somos nuestros respectivos abogados del diablo”, ríe Muayad.
  “Rami se crió aquí, pero luego se marchó, por lo que tiene una perspectiva más global. Por ello, de vez en cuando, tengo que recordarle lo que hace único a Jerusalén. El me hace global, yo lo mantengo local”.
  Elegir una infidelidad para contar la historia de la ciudad también reflejaba las cuatro partes y personalidades que Jerusalén tiene para los dos hermanos.
  Mofándose de tantas historias que simplifican al extremo las relaciones entre Palestina e Israel, ellos insisten en abordar sus complejidades más que el romance.
  “Hay un rasgo en la sociedad jerosolimitana que es el miedo a tratar con el ‘otro’. Se ve como traición, con sospecha y miedo”, explica Rami. “Simbólicamente, la complejidad de una relación casa mejor con esta parte del mundo y sus disfunciones que un romance puro y duro. Es más análogo con la disfunción de toda la región, y por ello una representación mejor de cómo esto afecta a las vidas de la gente”. “Cualquier idea sobre la autonomía de los palestinos hace tiempo que fue desechada: podemos tener una ilusión de autonomía, pero sin control. En realidad, son los israelís los que lo tienen”.

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