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Etiquetas: DocumentalEE.UU.2020John Chester
MI PEQUEÑA GRAN GRANJA
INFORM MACIÓN
Titulo original: The Biggest Little Farm
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 99 Minutos
Calificación: Autorizada para todos los públicos
Género: Documental
Director: John Chester
Guión: John Chester, Mark Monroe
Fotografía: John Chester, Mallory Cunningham, Benji Lanpher, Chris Martin, Kyle Romanek
Música: Jeff Beal
FECHA DE ESTRENO
España: 31 Enero 2020
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Festival Films


SINOPSIS

Para dar testimonio de la inmensa complejidad de la naturaleza, el documental sigue a dos soñadores y un perro en una odisea para traer armonía tanto a sus vidas como a la tierra...

INTÉRPRETES

Documental con JOHN CHESTER, MARK MONROE

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Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES

- Sundance Film Festival 2019: Sección Oficial
- Boulder International Film Festival 2019: Mejor Documental
- Palm Springs International Film Festival 2019: Mejor Documental
- Miami Film Festival 2019: Nominada a Mejor Documental
- Toronto Film Festival 2018: Nominada a Mejor Documental
- AFI Fest 2018: Premio del Público
- Hamptons International Film Festival 2018: Mejor Documental

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

ENTREVISTA AL DIRECTOR...
Empezar a cultivar es una cosa, y empezar a cultivar y crear un largometraje documental de la experiencia es otra muy distinta. ¿Cuál fue tu inspiración para crear Mi gran pequeña granja?...
Durante los primeros años que estuvimos a cargo de la granja, no estaba nada convencido de que nuestro plan de cultivar y reconstruir la tierra y coexistir con la naturaleza fuera a funcionar… Y no quería que el resto se confiaran y se confundieran al pensar que este nivel de colaboración con el ecosistema fuera posible. Pero alrededor del quinto año algo cambió. Muchas especies salvajes de vital importancia volvieron, así como una variedad de insectos que ahora servían como depredadores y que ayudaban a reequilibrar las plagas que habíamos estado combatiendo hasta ese momento. La verdadera inspiración llegó cuando empecé a darme cuenta de que cosas que considerábamos que eran problemas, como algunas especies de plantas que solemos clasificar como mala hierba, en realidad estaban ayudando de una manera crucial a aportar nutrientes a nuestras tierras y alimentando nuestros árboles frutales. La granja estaba incorporando todo aquello con lo que habíamos empezado y reconstruyéndose a sí misma con su propio y complejo sistema inmunológico. Estábamos grabando toda la historia desde el principio, pero la idea de hacer una película no la tuve hasta dicho año. Recuerdo el día en el que decidí hacerlo. Iba andando por el huerto, justo cuando pasaba por un árbol que solo unos cuantos días antes había estado completamente cubierto de pulgón, una plaga que mata ciertas plantas cuando les chupa el néctar. Pero en
ese momento estaba libre de plaga. Ahora el árbol estaba cubierto de cientos de mariquitas, uno de los mayores depredadores de pulgón. Las mariquitas habían regresado porque habíamos creado en la granja un hábitat que les permitía prosperar. Y fue después de este ejemplo, y otro, y otro cuando tuve claro que estaba preparado para contar la historia al completo.

Fue todo un reto grabar el documental mientras también estabas profundamente sumido en cultivar la granja, ¿no es así?...
Hacer ambas a la vez fue una de las locuras más grandes que he cometido en mi vida. Ya es lo suficientemente duro lidiar con las complejidades de una granja, por no hablar de lo que es grabar un documental dentro del ecosistema de una granja.
El último año de montaje también supuso un reto tanto para el equipo de la granja como para mi familia. Estoy muy agradecido a todos ellos por haberme apoyado en esto. El último año de post-producción llevaba demasiado encima. Estaba en el granero montando con Amy Overbeck, la montadora, y cada dos por tres tenía que salir corriendo afuera porque había un incendio, una amenaza de huracán o algún parto complicado entre el ganado. Y después volvía directamente a montar, cubierto de diferentes fluidos y oliendo a de todo, y a seguir contando la historia.
Los momentos más difíciles fueron aquellos en los que la emergencia acababa provocando la muerte de un animal enfermo, y entonces tenía que volver a la sala de montaje con muy poco tiempo para procesar esa pérdida. Tengo un montón de animales favoritos aquí, así que nada de esto es fácil. Grabamos 365 días al año durante casi ocho años. Estaba siempre en un estado de tensión porque siempre me veía envuelto entre las necesidades de la granja y las de la película. Sin embargo, la parte buena de la naturaleza y de la granja es que llevan su propio ritmo, así que puedes anticipar cuándo va a ocurrir algo. La clave está en observar las rutinas de la naturaleza y estar ahí esperando a que ocurra. Obviamente, es la fórmula secreta para dirigir documentales sobre la naturaleza, pero por muy curioso que parezca, también es el mejor truco para llevar una granja. Observar y anticipar. Y ambos requieren grandes niveles de humildad. Fue un tremendo reto permitirme a mí mismo grabar los problemas y los errores que estábamos cometiendo.
Tenía que apartar mi ego a un lado y no tener miedo de mostrar los errores. Muchas veces teníamos becarios con nosotros en la granja, que más tarde se convirtieron en verdaderos compañeros y que me animaban a que les permitiera grabar ciertas cosas con las que no estaba especialmente cómodo. Sabía que ellos tenían razón, pero era una batalla constante en mi cabeza. Al final resultó ser la parte de la que estoy más orgulloso: todo lo que vemos en el documental es auténtico.

En Mi gran pequeña granja, la granja iba evolucionando a medida que ibais grabando. Teniendo esto en cuenta, ¿cuál fue la cosa más inesperada que pudiste presenciar durante el transcurso de ese periodo?...
El regreso de tanta vida salvaje. Y después, poder ver cómo esas especies se integraban en las necesidades que tenía la granja. Fue alucinante.
Queda claro en el documental que una de las lecciones más valiosas que aprendiste es que si uno va a ser granjero, es esencial prestar atención y ver y entender las conexiones internas entre todo.

¿Cómo has aplicado esta lección en los demás aspectos de tu vida?...
Albert Einstein dijo: «Mira profundamente a la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor». Lo escribió para un amigo cuya mujer acababa de morir. El misterio detrás de la condición humana, la infinidad de posibilidades que vemos en la complejidad de la naturaleza son metáforas que se aplican no solo a la manera que tenemos de vivir, sino de cómo nos enfrentamos a los obstáculos que se nos presentan. No necesitas mirar más allá, basta con entender la jerarquía de los sistemas naturales. Estos no se basan en si algo está bien o mal, sino en una ley de consecuencias mucho mayor que creo que nos influye constantemente. Nos vemos envueltos muchas veces en situaciones donde se nos exige entender cómo encajamos y el grado de control que podemos o que no podemos tener.

Esta granja es la culminación de un sueño para ti y para tu mujer Molly. Ahora que ya habéis sido granjeros durante casi una década, ¿cuál diríais que es la parte más fascinante de la vida de un granjero?...
Una de las cosas que más me han inspirado de tener una granja de este tipo, donde priorizamos el amar lo que hacemos y cultivamos, es la cantidad de inspiración y energía positiva que obtenemos incluso cuando estamos sumidos en los momentos más duros y desafiantes.
Un día te levantas y te sientes inspirado, de manera visual, digamos, por un tipo de vaca de tu granja o por el cultivo que entremezclas en tus tierras, y todo esto te recuerda a la incomparable belleza y complejidad de la naturaleza, y te das cuenta de que es este el lugar en el que quieres estar y donde quieres resolver los problemas. Ya lo decía Wendell Berry de la mejor manera cuando afirmó que «todo se convierte en afecto». Nunca vamos a ver el potencial de una persona con problemas si no la queremos de antemano. Y para nosotros, ser plenamente conscientes de lo que hacemos nos ha hecho enamorarnos de la tierra de una manera incondicional, mucho más compleja y diferente. Nos ha hecho tomar la decisión de querer quedarnos incluso en los peores momentos. Y nos ha dado la oportunidad de ver soluciones que quizá no hubiéramos visto si nos hubiéramos quedado simplemente con la belleza de nuestra granja.

¿Y qué es lo más duro de la vida de un granjero?...
Nunca para. Siempre hay que tomar decisiones duras, reflexionar y preguntarte si va a ser físico, mental, económico y ecológicamente viable. Tienes que tomar decisiones constantemente sobre lo que funciona y lo que no.

La primera escena de Mi gran pequeña granja es un impactante incendio forestal. Los incendios se consideran “normales” en California. ¿Cómo es trabajar en la granja con el riesgo constante de incendio?...
Como dueños de una granja, lo único que podemos hacer es tomar la decisión más sensata de a dónde vamos a mover a los animales si se declara un incendio. Hemos sufrido una subida de intensidad en los incendios en las zonas cercanas a la granja durante los últimos tres años, y la temporada de riesgo de incendios forestales empieza ahora unos cuantos meses antes de lo que lo solía hacer antiguamente. Solo en el último mes hemos tenido tres incendios dentro de un rango de 16 kilómetros de la granja. Lo único que no hemos sufrido son rachas de viento a 116 kilómetros por hora, pero los tendremos, ya que vuelven cada octubre. Lo único que se necesita para un incendio peligroso es la combinación de ambos fenómenos, que es lo que ocurrió en el incendio de Thomas o el de Carr, en el sur de California, y estaremos perdidos, da igual lo mucho que lo intentemos o lo honrados que seamos con la naturaleza y la dedicación que pongamos en la administración de la granja.
No somos inmunes a los tiempos que corren ni a estos incendios tan masivos.

Granjeros alrededor de todo el mundo están luchando contra el cambio climático. ¿Cómo luchas tú personalmente, día a día, contra estos cambios tan reales provocados por el cambio climático, de los que todos somos conscientes?...
Estamos intentando dar ejemplo con nuestro sistema de “poner parches”. Si nuestros métodos de regeneración tienen un impacto positivo y otras granjas empiezan a llevar a cabo cosas similares, los parches, nuestro sistema, crecerá. Claro que no creo que nosotros solos o cualquier granja por su cuenta pueda cambiar esta crisis climática.
Pero si cada uno de nosotros ponemos de nuestra parte para mejorar el ecosistema, conseguiremos resolver el problema, o parte del problema al menos, porque no pienso que sea solo responsabilidad de la agricultura. Pero es cierto que la agricultura marca una diferencia, especialmente en lo referente a la degradación de las tierras y el uso de glucofosfato para matar “malas hierbas” por miedo de que interfieran con las cosechas. Dichas plantas son la manera que tiene la tierra de recuperar dióxido de carbono de la atmósfera y regenerar y alimentar a los microorganismos que convierten los desechos en vida.

¿Qué esperas de Mi gran pequeña granja una vez que se haya lanzado?...
Espero que se haga camino hasta audiencias más jóvenes. Aunque la película contiene algunas imágenes un poco duras, la historia que se cuenta es también para ellos. Y después espero que todos los espectadores vean que la colaboración con la naturaleza ofrece una infinidad de posibilidades. Todas esas posibilidades que han ido progresando hasta alcanzar la perfección durante miles de millones de años de evolución. No han parado de trabajar para nosotros, pero quizá no hemos estado lo suficientemente pendientes. No quiero que nadie piense que este documental promueve un estilo de agricultura por encima de otro. Pero sí que espero que inspire al espectador a ver que la naturaleza tiene todas las respuestas que buscamos. Pero esas respuestas no van a venir de golpe. Hemos tardado mucho tiempo en llegar a donde estamos en materia de degradación del suelo y desertificación, y nos va a costar mucho salir de ahí otra vez. Una sola generación no va a poder solucionarlo todo.
Pero necesitamos dejarles a nuestros hijos las bases, un sistema de funcionamiento del suelo saludable, para que continúe en un camino que no sea una amenaza para el sistema inmunológico natural del planeta. El planeta en sí mismo estará bien, solo que puede que no sea un lugar agradable al que los humanos llamemos “hogar”, especialmente si este nos ve a nosotros como parte del problema. Simplemente necesitamos decidir «¿En qué parte del sistema inmunológico estamos?». Y la respuesta a esta pregunta imagino que tendrá sus consecuencias


ENTREVISTA A MOLLY CHESTER (AGRICULTORA)...
¿Qué te inspiró a querer hacer una película sobre las aventuras de crear una granja?...
Si te soy sincera, no soy más que la coprotagonista en la película. Mi inspiración llegó al crear la granja en sí. Hay una fuerza creativa muy grande dentro de John y de mí misma, y apoyamos mutuamente nuestra creatividad. John es el cineasta y él es quien iba grabando lo que íbamos haciendo. Creí en Mi gran pequeña granja porque creo en John como narrador. Creo que todo lo que hace es increíble y que el mundo merece verlo. Desde la perspectiva de la granja, creí en Mi gran pequeña granja porque lo que hacemos en nuestra granja es distinto, fuera de lo común, lejos de lo que se hace habitualmente y conocemos. Estamos permitiendo que otra manera de existir tenga su voz y a su vez que la agricultura regenerativa tenga un lugar más común en las conversaciones sobre agricultura.

¿Cuál dirías que ha sido la cosa más significativa que has presenciado durante el tiempo que has transcurrido en la granja?...
Sé, sin el menor atisbo de duda, lo que quería ver en la granja. Ha sido fascinante ver cómo todo ha evolucionado y ha ido creciendo dentro de mí. Te entrelazas de una manera muy íntima con la naturaleza y tus alrededores.
Tienes que hacerlo en profundidad y es duro. Pero la parte dura no viene necesariamente de «Es muy difícil trabajar en una granja». Eso es una cosa, pero otra muy distinta es cuando estás coexistiendo con la naturaleza y ella misma te pone obstáculos todo el tiempo. Trabajar con la biología es una experiencia muy cruda y real. Creo que esta experiencia ha despertado en mi espíritu una conexión con la naturaleza que ni siquiera sabía que necesitaba.
Ha sido realmente precioso. Como lo ha sido ver nuestros sueños hechos realidad y ver que los lazos que se crean al trabajar con un equipo son mucho más fuertes de lo que nunca te hubieras imaginado. Si te soy sincera, la granja ha cumplido todos mis sueños más descabellados. Ha sido inspirador e impresionante.

¿Cual dirías que ha sido la lección más valiosa que has aprendido de la tierra?...
Que conquistarla no funciona, el objetivo no es la erradicación o el hecho de ganar, sino la colaboración y el entendimiento. Siempre estás tratando de averiguar el propósito que tiene algo y cómo puedes canalizarlo en ese propósito para quitar presión al resto de elementos y que todas las piezas encajen. Debes mirar con detenimiento y ser observador. Siempre va a haber algo que te cause “problemas”, aunque no sean precisamente problemas, sino la tierra enseñándote lo que necesita. Es la clave para encontrar una armonía total.

¿Cuál es la parte más placentera de tu vida diaria en una granja?...
La parte más placentera para mí de tener una granja es que con ella viene una libertad innata y una sensación de belleza a diario, especialmente en nuestra granja porque es verdaderamente preciosa. Allá donde mires habrá una flor que te fascine, o mariposas en el aire o un césped que parece de un color verde intenso por la forma en la que refleja el sol. La naturaleza es tu jefa y tienes que hacer lo que sea necesario para que todo funcione. La libertad es algo que yo siempre he valorado muchísimo. Tener esa sensación de libertad dentro de una belleza tan sobrecogedora es algo que me encanta.

¿Y cuál es la parte más complicada?...
Los elementos. Las rachas de viento en invierno son brutales. Me aterrorizan. Y los incendios también asustan mucho. Todo se puede ir al traste en un instante. Y además tienes que cuidar a tu equipo y tu moral, y asegurarse de que siempre estás cuidando y apoyando a la gente que te rodea. Así es el trabajo, pero también es divertido.
Vives un estilo de vida que te obliga a entender las conexiones internas de todo lo que te rodea. ¿Cómo has aplicado las lecciones que has aprendido en la granja a tu vida en general?
Vuelvo a la idea de que no todo es conquistar y ganar: sé que me ha cambiado como jefa porque ahora tengo una manera de dirigir que es más dulce, un acercamiento al liderazgo más femenino que viene de observar a la Madre Naturaleza. Puede ser dura, pero generalmente tiene sentido de la colaboración. Comprender esto ha influido en mi experiencia con el mundo, con mi familia y amigos.
Me ha hecho entender en profundidad lo frágil que es todo y ser un poco más agradecida e intentar ir siempre un poco más allá.

¿Cómo es trabajar dentro de un ecosistema que se ve amenazado constantemente por el cambio climático?...
Estudié en el Natural Gourmet Institute for Health and Culinary Arts (Instituto Gourmet Natural para artes culinarias y saludables). Cuando acabé, estaba súper interesada en comida tradicional y cómo las culturas tradicionales mantenían su estado de salud y longevidad sin medicinas ni facilidades modernas. La clave está en el bioma intestinal y en ayudar a tu cuerpo. Lo que aprendí sobre el cuerpo fue exactamente el modelo de cómo más tarde empezamos a cultivar en la granja, porque es lo mismo: básicamente estamos tratando el suelo de la granja como si fuera el intestino, y hacemos todo lo posible para aumentar la digestión de ese intestino y darle el máximo provecho y nutrirlo de la mejor manera posible.
Hoy en día, nuestros cuerpos sufren de un uso excesivo y un abuso de demasiadas cosas. Y es lo mismo que pasa con el clima. Somos muy irresponsables en la manera en la que tratamos a la naturaleza al igual que lo somos con nuestros cuerpos. Muchas decisiones a lo largo de tantas generaciones nos han conducido a donde estamos en este momento, y es nuestra responsabilidad acabar con todo ello y poder tomar decisiones ahora para que las generaciones que vengan sean mucho más responsables. Este trabajo me da un motivo, un sentido y una razón para levantarme cada mañana. Y espero que todo esto inspire a mucha más gente. No digo que la manera en la que hacemos las cosas en la granja es la única manera, pero si ayuda a que otra gente encuentre ese amor a la naturaleza y se reconecte con ella, entonces, con suerte, entre todos podremos conseguir un cambio mucho mayor.

¿Qué esperas de Mi gran pequeña granja una vez que se haya estrenado?...
Espero que a la gente le encante y que les recuerde que la Tierra es un lugar mágico y precioso. Espero que motive a la gente a querer cuidar algo que es tan bonito.

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