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INFORMACIÓN
Titulo original: Mother!
Año Producción: 2017
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 121 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama, Suspense
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky
Fotografía: Matthew Libatique
Música: Jóhan Jóhannsson
FECHAS DE ESTRENO
España: 29 Septiembre 2017
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Paramount Pictures


SINOPSIS

Una pareja de extraños se presentan en casa de un poeta y la llegada provoca que éste recobre la inspiración perdida y que su último trabajo le lleve a la fama, pero además se producirá otro cambio e importante en todos los que habitan el lugar...

INTÉRPRETES

JENNIFER LAWRENCE, JAVIER BARDEM, DOMHNALL GLEESON, MICHELLE PFEIFFER, ED HARRIS, CRISTINA ROSATO, JOVAN ADEPO, BRIAN GLEESON, PATRICIA SUMMERSETT

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- Festival de Venecia 2017

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VIVIR EN TIEMPOS DESQUICIADOS...
   Este thriller de relación comenzó cuando el guionista / director Darren Aronofsky se encerró durante cinco febriles días con su teclado, solo en una casa vacía. El cineasta nominado al Oscar de la Academia es consciente de que el resultado de ese encierro puede hacer que tenga que enfrentarse a preguntas acuciantes... ¿por qué una visión tan sombría? ¿Su respuesta? Mirad a vuestro alrededor:
  “Vivimos en tiempos desquiciados. A medida que la población mundial se acerca a los 8.000 millones de personas, nos enfrentamos a cuestiones demasiado preocupantes como para imaginar las consecuencias: Los ecosistemas se derrumban y somos testigos de la extinción a un ritmo sin precedentes; las crisis migratorias desconciertan a los gobiernos; unos aparentemente esquizofrénicos Estados Unidos ayudan a elaborar un tratado señero sobre el clima, y meses después se retiran de dicho tratado; las creencias ancestrales y las disputas tribales siguen provocando guerras y divisiones; el mayor iceberg de la historia se desprende del casquete polar antártico y vaga a la deriva por el océano. Al mismo tiempo, nos enfrentamos a cuestiones que son demasiado ridículas para poder entenderlas: En América del Sur los turistas han matado en dos ocasiones a crías de una rara variedad de delfines, al asfixiarlos en medio del frenesí para hacerse selfies con ellos; la política recuerda cada vez más a los acontecimientos deportivos; sigue habiendo seres humanos que mueren de hambre mientras otros tienen al alcance de la mano cualquier manjar que se les antoje. Como especie, nuestro impacto sobre el planeta es peligrosamente insostenible, y sin embargo, vivimos en estado de permanente negación sobre las perspectivas del planeta y sobre el lugar que ocupamos en el mismo.
  “En este caldo de cultivo esencial de angustia y desesperanza”, continúa Aronofsky, “me levanté una mañana y la película me salió de dentro, a borbotones.”
  La gestación de sus otras seis películas le costó años, pero ¿esta? En 5 días tenía entre las manos una primera versión del guión de madre! “En menos de un año, teníamos las cámaras en marcha.”
  Dos años después de aquel fin de semana largo, la película de Aronofsky se dirigía a su estreno mundial en el 74º Festival Internacional de Cine de Venecia (30 de agosto - 9 de septiembre), seleccionada para competir por el prestigioso premio León de Oro a la mejor película. Su estreno en América del Norte está programado para que tenga lugar en el 42º Festival de Cine Anual de Toronto, del 7 al 17 de septiembre. En Estados Unidos se estrena el 15 de septiembre.
  Aronofsky admite que madre! es difícil de encasillar en un género concreto, y eso se debe a que ni siquiera él puede identificar plenamente cuál es el origen de todos los contenidos de la película: “Una parte proviene de los titulares a los que nos enfrentamos cada segundo de cada día, otra parte viene del incesante zumbido de las notificaciones de nuestros teléfonos inteligentes, otros elementos tienen su origen en haber vivido el apagón provocado por el Huracán Sandy en el centro de Manhattan, otras cosas me salieron del corazón, otras de las entrañas. Colectivamente, es una receta que nunca podré repetir, jamás, pero estoy convencido de que la mejor manera de servir este brebaje es de una vez, de un trago.”

UNA CANDELA ROMANA...
  Después de las lecturas iniciales por parte de colaboradores de confianza, el bronco concepto de Aronofsky llegó a manos de Jennifer Lawrence, ganadora de un Oscar de la Academia por El lado bueno de las cosas y nominada tres veces (Joy, La gran estafa americana, Winter’s Bone). Su reacción fue “muy visceral, muy intensa”, recuerda el guionista. Se sumó al proyecto de la película inmediatamente. Para Aronofsky, esto abrió una senda para conseguir que la película se rodase. En sus propias palabras: “Cuando tienes a Jen Lawrence, tienes una película.”
  El sí de Lawrence no se debió simplemente a la oportunidad de añadir una historia de terror de invasión de un hogar a su repertorio.
“Una de las mejores que cosas que puede ocurrirte, como artista, consiste en formar parte de una película que sirva para comenzar conversaciones, porque es una idea original, absolutamente singular”, dice Lawrence. “Aunque las escenas que estamos rodando son inquietantes de por sí, la alegoría subyacente es aún más sobrecogedora. La clave está en el significado del todo, del conjunto.
  “Hay un millón de facetas diferentes en esta película con las que ciertas personas van a conectar, que les van a asustar, o intrigar”, prosigue Lawrence. Describe lo seductor que resulta interpretar el papel de madre, la devota esposa y musa del enigmático poeta interpretado por Javier Bardem: “Enamorarse es una experiencia estremecedora. ¿Sentirse vulnerable? Aterrador. ¿Sobreponerte a la vulnerabilidad? También aterrador.
  “Una cosa es lograr que algo sea acogedoramente cálido”, dice Lawrence. “Otra diferente convertirlo en abrasadoramente caliente. ¿Esto? Esto es una candela romana. Una explosión. Una algarada, una película tumultuosa. Una expresión. Impresiones iniciales: “En esta película hay definitivamente un momento en el que parte del público dirá ‘Darren, te estás pasando’, y saldrá corriendo de la sala. Pero yo no estaría en esta película si no hubiese tirado el guión al otro lado de mi habitación de hotel de Nueva York, pensando que el que había escrito aquello estaba loco de atar. Pero siente la obligación de llevar el guión hasta sus últimas consecuencias. Creo que acertó al no echarse atrás y dejar que el miedo le dominase.
  En cuanto a la candela romana, debe esperarse una experiencia metafórica desasosegante, que conmocionará y agitará al público. El sombrío resumen de Lawrence: “Un creador siempre necesita una musa. En tanto en cuanto el universo se expanda, los hombres usarán a las mujeres”.

SIEMPRE ROMPIENDO LAS NORMAS...
  En cuanto Lawrence y su coprotagonista, Javier Bardem, ganador del Oscar de la Academia (No es país para viejos) y nominado dos veces al Oscar de la Academia (Biutiful, Antes de que anochezca) se sumaron al proyecto, este cobró impulso.
  Entonces, Aronofsky hizo algo que nunca antes había hecho: Tres meses de ensayo en un almacén recóndito de Brooklyn. Los productores Ari Handel (Noé, La fuente de la vida) y Scott Franklin, nominado al Oscar de la Academia (Cisne negro) se unieron al trío para trabajar sobre el guión. Para las dos últimas semanas, la tres veces nominada al Oscar de la Academia Michelle Pfeiffer (Por encima de todo, Los fabulosos Baker Boys, Las amistades peligrosas), el cuatro veces nominado al Oscar de la Academia Ed Harris (Las horas, Pollock, El Show de Truman (Una vida en directo), Apolo 13), Domhnall Gleeson (Ex Machina, La Guerra de las Galaxias: El despertar de la fuerza.) y su hermano Brian Gleeson (Blancanieves y la leyenda del cazador, Assassin’s Creed) se habían unido al proceso colaborativo. (La nominada al Oscar Kristen Wiig (La boda de mi mejor amiga), que interpreta el papel de mensajera, no se unió a la producción hasta un momento posterior.)
  Aronofsky se encargó de que se marcase con cinta en el suelo del almacén una maqueta a escala de la casa, y junto con su colaborador Matthew Libatique, el director de fotografía nominado al Oscar (Cisne negro) que ha fotografiado seis de las películas de Aronofsky, rodó una versión de prueba de toda la película. En el espacio de ensayo no había paredes; únicamente la cinta en suelo demarcaba el espacio que se construiría posteriormente, recuerda Aronofsky. “De todas formas, rodamos todas las tomas, todas las escenas. Andy Weisblum, mi editor, hizo el montaje de todo lo que rodamos. Pudimos estudiar una versión de 90 minutos”, sin peluquería y sin maquillaje. “Esencialmente, conseguimos una impresión de los movimientos de la cámara, la evolución y el arco de los personajes a lo largo de toda la película, antes de rodar la primera escena.”
  Esto era importante, porque Aronofsky estaba decidido a rodar la película exclusivamente desde el punto de vista de madre, así que Libatique tenía un número limitado de opciones. La coreografía de Libatique con la cámara se desplazaba alrededor de la casa “en largas tomas únicas, con la cámara en la mano, subiendo escaleras, bajando escaleras, recorriendo pasillos estrechos”, añade Franklin. “A la vez que se desplazaba en una dirección, giraba la cámara a la izquierda y a la derecha, para captar la acción que tenía lugar en un cuarto en el centro de la casa”.
  Y ese no era el único desafío. Al haber solo un puñado de tomas generales cuando madre está sola, “la película, esencialmente, está compuesta por tomas sobre su hombro, de su rostro o de lo que está mirando. Eso limita tremendamente el número de tomas que llegan a la sala de montaje”, reconoce Aronofsky. Con una duración de dos horas, 66 minutos de la película son primeros planos de Lawrence, “y sin embargo, si no lo digo, no te darías cuenta”, afirma Aronofsky. “Si Jen, en algún momento, no funcionaba, no había muchas opciones a las que recurrir. Tenía que ser permanentemente específica y hacerlo bien. Si hubiese sido una película de estudio normal, y yo no hubiese tenido una colaboración tan buena con Paramount, creo que hubieran estado aterrados, porque no seguía los recursos habituales.
  Pfeiffer indica: “Darren puso el listón muy alto, para él... y para todos los demás. Rodábamos unas tomas demenciales, descabelladamente largas, que no acababan jamás, recorriendo pasillos, subiendo y bajando escaleras. Entrabas en escena y salías de escena constantemente, saltando por encima de cables, ocultándote tras la cámara. Tenías que recordar el guión y a la vez estar pendiente de no tropezar. Sin embargo, todos lo afrontamos como un reto, con ansia de superación, estábamos todos emocionados y entusiasmados por el desafío constante.”
  Durante el periodo de ensayo, Aronofsky reconoce que estuvo nervioso; Lawrence parecía muy relajada, el papel era muy diferente de todo lo que había hecho hasta entonces, y el director no estaba seguro de que fuera posible materializar el personaje que había imaginado para ella. Sin embargo, llegado el momento de comenzar la producción en Montreal, Aronofsky se dio cuenta de que ella estaba siguiendo su proceso, estaba descubriendo a madre. “En realidad, probablemente no llegué a conocer al personaje que interpreta Jen en la película hasta el primer día de rodaje, cuando apareció con el vestuario, el trabajo de peluquería y descalza”, dice Aronofsky. “Está descalza toda la película. madre empezó a cobrar vida ante mí. Es increíble la inmensa cantidad de talento innato que atesora.”

DE LA CINTA DE MARCAR A LAS PAREDES...
  Como la casa es básicamente uno de los personajes de la película, encontrar la estructura perfecta tenía una importancia capital. Cuando después de una búsqueda por el noreste no fue capaz de encontrar exactamente lo que quería, Aronofsky recurrió al Diseñador de producción Philip Messina, que previamente había trabajado con Lawrence en la franquicia de Los Juegos del Hambre como diseñador de producción, para que construyese una casa. Aunque, tal y como indica Franklin, “toda la película tiene lugar en una misma casa, fue todo un trabajo de construcción. Al principio de la película parece que está terminada al 85%, pero va cambiando y alterándose. Atraviesa muchos niveles de destrucción”. Como la historia tiene lugar íntegramente en la casa, podría haber tenido un aire claustrofóbico, así que “el desafío consistió en dar con la manera de hacer que este escenario único fuese una fuente de constantes sorpresas”, afirma el diseñador.
  Aronofsky y Messina se embarcaron en una larga travesía de diseño para elaborar una casa que tuviese la estética adecuada, para lo que llevaron a cabo un profundo estudio arquitectónico. Encontraron la inspiración para esta casa, con su expansivo porche envolvente, en un estilo existente en la realidad, pero muy poco frecuente. “Nos entusiasmamos mucho al descubrir estas casas victorianas, que estaban construidas con una planta octogonal con ocho lados. El número ocho, de hecho, tiene estrechos vínculos con nuestra alegoría”, añade. A Aronofsky también le atrajo que la forma octogonal permitía a la audiencia ver lo que ocurría en varias habitaciones simultáneamente, combando, por así decir, las paredes. En cierto sentido, el diseño desencadena una serie de circunstancias imprevistas y nos pone en camino hacia la creación de esta casa Escher-esca”.
  “En última instancia, fuimos a Montreal y construimos la casa de verdad... dos veces. La primera vez construimos únicamente la primera planta en un campo, un campo bellísimo. Eso nos permitió hacer todas las secuencias con luz de día, que fueron rodadas en orden. Después construimos la casa de tres plantas completa en un plató de rodaje de Montreal y pudimos rodar las escenas de noche”, dijo Aronofsky. “A medida que la película avanza, se va adentrando más y más en la oscuridad, en la noche, y pudimos rodar esa especie de evolución en una larga y compleja barrida.”
  Para los actores, pasar de un espacio de ensayo imaginario al mundo real hecho con madera y escayola, fue toda una transformación. “Empecé a establecer mi relación con la casa en un almacén en el que no había más que líneas de tiza que mostraban la distribución de cal casa, porque eso era lo que teníamos al hacer los ensayos y entonces fue cuando empecé a descubrir quién era realmente madre”, recuerda Lawrence. “En cuanto llegamos a Montreal, y a ese escenario, todo se hizo realidad”, afirma la actriz.
  Su imaginación se estimuló al visualizar cómo bajaría madre las escaleras, agarrándose a la barandilla de la escalera, percibiendo la casa como si fuera una entidad viva, por “la intensidad de las emociones que la unían a la casa.” Lawrence describe cómo la interacción con la casa real le ayudó a dar vida al personaje de madre, “Estaba básicamente descalza en todo momento, en contacto físico con la casa. Sabía que la reacción de mi personaje hacia la casa iba a ser interna. Tenía la oportunidad de trabajar realmente con la casa, después de haber usado únicamente mi imaginación cuando estábamos en el almacén. Fue increíblemente útil.”

REPARTO Y PERSONAJES...
  “En cuanto conoces a mi personaje, te das cuenta de todo el amor y pasión que ha puesto en esta casa”, explica Lawrence. “Ha reconstruido la casa de su marido, que quedó arrasada por un incendio antes de que le conociese, hasta donde ha podido, por todo el amor que siente por Él, y porque quiere crear un entorno perfecto para los dos. Pone todo su afán en la restauración, para ella es un proyecto de verdadera pasión. Él es un artista asombroso que necesita elogios. Necesita ue le veneren, y ella está dispuesta a concederle ese deseo. Ella está completamente deslumbrada por Él. Llegado un cierto momento, Él se acostumbra a su admiración, al permanente entusiasmo que despiertan en ella sus obras. Necesita un nuevo estímulo. Es una situación descorazonadora en cualquier relación, la sensación de que ya no eres suficiente. Ella es una mujer que lo ha dado todo en su esfuerzo por ser todo para este artista, y pese a todo, él no se siente estimulado por ella.
  “Cuando Ed Harris (hombre) llama a nuestra puerta es la primera vez que aparece otro personaje diferente de Javier o de mi. Y se trata de un completo desconocido, lo que le resulta muy interesante al personaje de Javier, y estimulante y un poquito atemorizante para madre. “La forma en que conectan (Él y hombre) desde el principio es intimidante... y esa sensación no deja de aumentar a lo largo de la película”.
  Decir que el personaje de Javier Bardem es elusivo sería un eufemismo. El centro de la casa está ocupado por su oficina, el santuario en el que trabaja y donde se encuentra su posesión más preciada, un objeto misterioso procedente de la vida que vivía antes de conocer a madre.   Y el misterio no hace sino profundizar a medida que avanza la película.
“El personaje de Javier tiene una oscuridad inherente”, indica Franklin. “Su personaje evoluciona a lo largo de la película de una forma sutil, y acabas descubriendo que los rasgos del personaje que muestra al final de la película, han estado presentes a lo largo de toda la trama. Simplemente los ha estado ocultando.”
  Michelle Pfeiffer, que interpreta a mujer, la esposa de Ed Harris, dice que la habilidad con la que Bardem interpreta su personaje es testimonio de su grandeza como actor. “Javier es como un enorme osito de peluche, muy dulce. Es sencillamente brillante a la hora de interpretar estos personajes intrínsecamente malévolos, truculentos”, pero en realidad nada podría “estar más lejos de la verdad”.
  En cuanto al veterano actor Bardem, actuar junto a Pfeiffer, Harris y Lawrence fue la mejor fuente de inspiración.
Ha descrito a Lawrence como “una actriz que no conoce límites ni cortapisas. Teniendo en cuenta la dificultad de este papel y las ordalías a las que la somete mi personaje, no se necesitan heridas físicas para generar el dolor y el sufrimiento que experimenta. Su entrega es absoluta. Está dispuesta a llegar hasta donde haga falta, y se requiere una fortaleza inimaginable para hacer lo que ha hecho. Asumir estos riesgos, hacer lo que ha hecho, dice mucho de ella como actriz. Es muy valiente.”
  La tensión entre los personajes de Bardem y Lawrence empieza a eclosionar cuando el personaje de Harris, hombre, llega a la casa.
“Es ese electrón suelto que llega volando al núcleo. Empiezan a pasar cosas cada vez más raras”, dice Aronofsky. Aronofsky dice de Harris, como actor, que “siempre está dispuesto a hacer cualquier cosa; se introduce por completo en la situación y se lanza sin titubeos. No creo que haya hecho nunca nada que no sea auténtico.”
  Harris indica que la relación de su personaje con su esposa (Pfeiffer) es muy “afectiva”. Pfeiffer indica: “Nosotros, como pareja, representamos muchas de las cosas que faltan en la relación (de Él y madre). Mi personaje es una especie de espejo en el que se mira el personaje de Jen. Podría decirse que estoy allí para sembrar la duda en la mente de Jen”.
  La decisión de elegir a Pfeiffer para el papel de mujer, dice Aronofsky, tuvo su origen en los recuerdos de una clase de dirección a la que asistió en la escuela de cinematografía. “El profesor dijo una cosa que se me quedó grabada en la mente, refiriéndose a Michelle: “Es muy poco frecuente disponer de tanta belleza y tanto talento en el mismo lote.” Nada ha cambiado desde aquel comentario, hecho hace 25 años. Su belleza es sobrecogedora, pero la profundidad de su capacidad interpretativa es excepcional.” Su personaje requería una combinación de seducción y agresión. Ella percibió esos momentos y los interpretó con naturalidad, dice el director.
  Según Pfeiffer: “Rodar esta película ha exigido mucho esfuerzo y ha sido muy divertido. Me ha encantado trabajar con este grupo de actores. Ed y yo conseguimos una verdadera sinergia. Jennifer es una persona muy compleja, en el mejor sentido posible de la palabra. Es divertidísima, una de las personas más graciosas que he conocido, y es tremendamente inteligente.”
  Pero la llegada de hombre y mujer es solo el comienzo.
“Tenemos dos hijos interpretados por los hermanos Gleeson, que tienen sus propios problemas. Mi personaje se está muriendo”, explica Harris. “Hemos organizado la herencia, pero uno de ellos no está muy contento con lo que hemos hecho”. Los hijos se presentan, interpretados por los hermanos en la vida real Domhnall y Brian Gleeson, e “irrumpen en la casa, provocando aún más tensiones”. La situación se desborda a partir de ese momento.
  A medida que se presenta cada vez más gente en la casa, madre presiona a Él para que les haga marcharse.
Pero para Él, el estímulo que estaba necesitando se ha presentado finalmente.

EL RECEPTÁCULO...
  “madre! es definitivamente un thriller psicológico, y el público percibirá la relevancia que tiene para nuestro mundo actual”, indica el productor Scott Franklin “Tiene un elemento de suspense, inquietante y agobiante, pero es un género en sí mismo”, explica Franklin, “madre es receptáculo y todos los temas se despliegan a través de sus ojos”.
  “Nunca había visto historias, ideas, entretejidas de esta manera. Todavía sigo dándole vueltas. Darren y yo seguimos teniendo conversaciones sobre ello”, dice Lawrence.
  “Arranca como un tipo de película”, indica el Productor Ari Handel. “El público cree que conoce el terreno. Y después, poco a poco, te empuja más y más adentro. Y en realidad en ningún momento de las dos horas de película puedes tomar aire y decir ‘¡Ah!, esta es de ese tipo de películas. Ya sé cuáles son las reglas de este género, de este mundo.’ Darren siempre quiere abordar al público desde ángulos insospechados”.
  Según Pfeiffer, Aronofsky se mostró desde el principio muy misterioso respecto del simbolismo de los elementos que aparecen en la película, aunque la actriz dice que era consciente de que “no se había dejado nada al azar, en ninguna escena, en ninguna palabra. Había ciertas cosas que eran muy importantes para Aronofsky en la redacción, en mi diálogo.”
  A pesar del pedigrí, el talento y la enorme experiencia del grupo de actores que trabaja en la película, Lawrence dejó claro desde el principio que aunque Aronofsky es un líder colaborativo y que incorpora las aportaciones de los actores al proceso: “No hubo ningún tipo de improvisación. Darren lo escribe, lo crea, es un visionario muy específico. Trato de imaginarme qué significa todo eso y en qué lugar encaja madre dentro de su visión”.
  “Cuándo Darren se puso a escribir esta historia, una de las cosas más importantes en las que pensaba era en la forma en que los seres humanos viven en este planeta y en lo que le hacen al planeta”, dice Handel. “Y quiso dotar de dramatismo a esa idea, jibarizándola al extremo: una relación en una casa.
  “Recuerdo cuando, ya llevábamos unos cuantos meses profundizando en el guión, descubrió un libro, Woman and Nature, de Susan Griffin. Era una obra con filosofía de los 70, que también trazaba un paralelismo entre la forma en que los hombres tratan a veces a las mujeres, y la forma en que la gente trata al planeta. Ese libro nos confirmó que podríamos hacer estas dos historias, la historia de una relación y la historia de nuestro mundo, y que ambas funcionarían simultáneamente.”
  Handel prosigue, “Creo que el sustrato medioambiental de la película es uno de los elementos que hacen que sea tan perturbadora. Es incuestionable que simpatizamos con madre, y la interpretación de Jen es como un rayo captador que nos arrastra hacia ella, pero creo que también sentimos que cada uno de nosotros forma parte de esa insaciable y voraz turbamulta que está destrozando su mundo”.

LA POSTPRODUCCIÓN...
  A medida que Aronofsky y sus colaboradores se embarcaban en el proceso de montaje, se enfrentaron al montaje más complejo de toda la carrera de Aronofsky, que en última instancia les exigiría casi un año de trabajo. En palabras de su director de montaje, Andrew Weisblum: “A causa de las estrictas reglas que nos habíamos impuesto en cuanto a la gramática subjetiva, en combinación con la estructura casi de tiempo real, lineal, estábamos privados de la bolsa de trucos habituales: No podía usar un cambio de plano, no podía utilizar una toma simple para dar una idea del espacio o las relaciones, no tenía dos tomas, no podía manipular la estructura dejando cosas al margen, o cambiando el sentido de las imágenes.
  “No obstante, todas esas limitaciones son la madre del invento”, continua Weisblum. “Cuando te impones esos límites a ti mismo, te obligas a reflexionar sobre las opciones que tienes, y de esa manera llegamos a invenciones que nunca se descubrirían en otro caso. Al mantener esta constante relación estrecha, subjetiva, con Jennifer, ya sea empleando su punto de vista, su rostro, o sus tomas sobre el hombro, las tomas eran travellings que siguen los desplazamientos de ella. Si ella no está mirando algo, ¿cómo muestro al público lo que ha pasado? Cuando tuvimos la montaña de material rodado, mediante tomas alternativas y experimentos, tuvimos que imaginarnos como transmitir el pulso narrativo, el pulso emocional y el personaje. Además de emplear el sonido para llenar las lagunas en las escenas en las que no estábamos viendo lo que queríamos que el público supiese, también tuvimos que centrarnos en los efectos visuales, para manipular el tono de la película y plantear ideas que eran verdaderamente subjetivas, además de lo que ya estaba presente en el material rodado.
  Una gran duda que se planteó fue la banda sonora de la película. Aronofsky había conseguido la participación del famoso compositor Johann Johannsson (La llegada, Sicario, La Teoría del Todo). Sin embargo, a medida que Aronofsky y Johannsson comenzaron a analizar las diferentes opciones, se dieron cuenta de que la mejor opción era, simultáneamente, la más atrevida. Así que, Aronofsky, una vez más, se apartó de los convencionalismos.
  “Una de las grandes dificultades de la película fue la de hacerla sin música”, dice Aronofsky. “No lo hicimos porque no tuviésemos la posibilidad de contar con una música estupenda. Estaba trabajando con uno de los mejores compositores del mundo. Pero el problema con la música es que no dejaba de orientar constantemente la historia hacia una dirección determinada”. Por ese motivo, después de haber pasado meses explorando diferentes direcciones musicales, Aronofsky y Johannsson decidieron que la mejor partitura para la película sería una partitura inexistente.
  En palabras de Johannsson: “madre! es una película en la que las medias tintas no tienen cabida, y después de que Darren y yo explorásemos muchos enfoques diferentes, mi instinto me aconsejó eliminar la música por completo. Eliminar material es una gran parte del proceso creativo, y en este caso, sabíamos que teníamos que llevar este enfoque hasta su extremo lógico.”
  Aronofsky comentó: “La mecánica de la película hace que el público no sepa dónde está: No dejan de mirar a Jen para ver dónde están, pero el personaje de Jen realmente no sabe cómo asumir ciertas cosas. Fluye constantemente entre diferentes emociones, diferentes pensamientos. Queríamos que el público tuviese que abalanzarse hacia lo desconocido, no queríamos darle un punto de apoyo que le transmitiese emociones sencillas.”

ESTRENO...
  Cuando el proyecto llevaba más de un año rodeado de misterio, Aronofsky empezó a abrir el apetito de su público con un poster brutal de Lawrence elaborado por el artista James Jean (Fables, The Umbrella Academy). Fue publicado el día de la madre, seguido por otro poster de Bardem este verano. Después de que los aficionados digiriesen la estremecedoramente bella, pero perturbadora, imagen del poster, empezaron a examinar el diseño en busca de pistas sobre la temática de la película, debatiendo el significado de los más pequeños detalles. Con el fin de atraer su curiosidad, Aronofsky convirtió su cuenta de Twitter en un punto de destino de pistas sobre madre!. No obstante el cineasta ha aprovechado la oportunidad para regodearse, retirando la cortina que cubría su creación muy lentamente.
  “Realmente no se me da nada bien hacer películas de género. π (Pi) fue un intento de hacer ciencia ficción, pero no llegamos a conseguirlo”, explica Aronofsky. “Noé no era la típica película bíblica. Nadie sabe si Cisne negro era una película de ballet o una película de miedo. ¿Esta película? Hay cosas que dan miedo y son espeluznantes, hay suspense y romance, cosas surrealistas. “Ya se sabe que las mejores películas son aquellas de las que hablas constantemente después de haberlas visto. Y ese interés surge del esfuerzo por superar las limitaciones, por tratar de hacer algo diferente”, añade. “Cuando era un cineasta joven, estaba un día en una cafetería, junto al NuArt (Theater) de Los Angeles, en donde estaban proyectando π (Pi) y entró un tipo con su hija de 18 años y algunos amigos de la hija. Se sentaron allí y se pusieron a hablar sobre el tema de la película que habían visto. Para mí fue un momento muy especial, como poder espiar una conversación sobre una cosa en la que has trabajado mucho, una sensación muy gratificante.
  “Para mí, lo peor que puede pasar”, continúa el director, “es que una película te entretenga pero dos horas después lo que pienses es “¿Qué película hemos visto esta noche?” Como director, quieres ofrecer al público algo en lo que pueda pensar. ¿Esta película? Habrá muchos debates acalorados, y eso es parte de la diversión.”
  En cuanto a la pregunta que espera Aronofsky... ¿Por qué tanta oscuridad?”
“Hubert Selby Jr., el autor de Réquiem por un sueño, me enseño que fijando la vista en nuestras partes más oscuras es como podemos encontrar la luz.”

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