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SINOPSIS
Lucija, una chica introvertida de 16 años, se une al coro femenino de su colegio católico, donde entabla amistad con Ana-Marija, una alumna popular y segura de sí misma. Durante un retiro de fin de semana en un convento rural, el interés de Lucija por un atractivo obrero de ojos oscuros pondrá a prueba su amistad con Ana-Marija y las demás chicas. Mientras se adapta a un entorno desconocido y descubre su sexualidad naciente, Lucija comienza a cuestionar sus creencias y valores, perturbando la armonía del coro...
INTÉRPRETES
JARA SOFIJA OSTAN, SASA TABAKOVIC, NATASA BURGER, POPOVIC STASA, STRLE MATEJA, MATTIA CASON, DAMJAN TRBOVC, LOTOS SPAROVEC, TOMAZIN IRENA, JASNA ZITNI REMIC, BARBARA GRABAR, ANJA HRASTOVSEK, URSULA LUTHAR
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ENTREVISTA A LA DIRECTORA...
Cuando empezó a pensar en esta película, ¿cuál fue la chispa inicial?...
La chispa inicial del proyecto surgió en 2018, cuando vi un concierto de un coro de niñas eslovenas. Cuando las escuché cantar por primera vez, se me llenaron los ojos de lágrimas. Me conmovió profundamente el poder de esas voces, las de unas chicas a punto de convertirse en mujeres, hasta el punto de que tuve que contener mis emociones para no romper a llorar en medio del concierto. Había algo profundamente importante en la fuerza de estas jóvenes voces femeninas, a menudo silenciadas a lo largo de la historia. También había tres sacerdotes sentados entre el público, que estaban tan conmovidos como yo.
Me llamó la atención esa escena tan inusual: hombres adultos que vivían en celibato, escuchando a unas niñas que irradiaban una energía de pleno despertar sexual. Es algo que me impactó hondamente y que necesitaba explorar. Y mi respuesta emocional fue a través del medio cinematográfico.
Empecé a investigar al coro y su dinámica, y esa fue la inspiración inicial del guion. Más adelante, formamos nuestro propio coro para continuar el trabajo.
¿Así que crearon un nuevo coro para la película? ¿Cómo eligió las canciones?...
Eso es. Hicimos audiciones para jóvenes cantantes y seleccionamos a unas 30 chicas, junto a las cuatro actrices que ya habíamos elegido, que tenían poca o ninguna experiencia en canto. Entonces empezó el trabajo duro. El coro lo dirigía una gran música, Jasna Žitnik, que también fue la mentora del actor Saša Tabaković para dirigir y liderar el coro en la película.
Me interesaban especialmente las canciones populares eslovenas que pudieran complementar las escenas con su contenido y atmósfera. Para el final de la película, utilizamos una antigua plegaria italiana sugerida por nuestra colaboradora, la cantante Irena Tomažin.
Junto con un grupo de cantantes, la adaptó e interpretó en las escenas en las que las monjas cantan en una cueva y bajo una cascada. Fue una escena muy emocionante, que conmovió incluso a los hombres más duros del equipo de rodaje. Todos pudimos sentir la energía de esa antigua oración purificadora.
La película termina con la icónica canción Little Trouble Girl de Sonic Youth, que inspiró el título de la película y resume a la perfección su narrativa y su esencia temática.
Parece una película muy personal, da la sensación de que se inspira en experiencias íntimas. Al mismo tiempo, presenta muchos elementos cristianos: el monasterio, las monjas y una dinámica familiar conservadora. ¿Hasta qué punto es personal esta historia y cuáles fueron los puntos de partida para su enfoque?...
Empecé explorando la voz femenina, que ha sido silenciada a lo largo de la historia. Eso me llevó a la incómoda relación con la sexualidad, el pecado y los sentimientos de culpa. A través de una joven sensible, moldeada por las convenciones sociales del pecado, quería profundizar en cómo una persona joven encuentra su propio poder interior.
El sentimiento de culpa en torno a los instintos naturales es algo que yo misma experimenté mientras crecía. Aunque mi familia no era estrictamente religiosa, mi madre me educó según las ideas católicas tradicionales de lo que debía ser una "buena chica". Más adelante, me di cuenta de que esas ideas, sobre todo las relacionadas con la imagen corporal, la vergüenza y la sexualidad e impuestas a muchas generaciones de chicas, incluida la mía, son rígidas y torpes.
Con La chica del coro, quería explorar los misterios de los sentidos como herramientas para comprendernos a nosotros mismos. Creo que el tabú que rodea a la sexualidad nos ha hecho incapaces de comprender o aprovechar plenamente su potencial. El cuerpo tiene su propia inteligencia instintiva, que nos guía si lo escuchamos con atención. El concepto de sexualidad pecaminosa y la falta de educación al respecto es un mecanismo inteligente para desconectar a las personas de su fuente interior de poder. Diría que es importante permitirnos escuchar y confiar en nuestra intuición, incluso cuando contradice las normas sociales. Las personas profundamente conectadas con sus cuerpos son menos fáciles de controlar porque confían más en su guía interna que en las directrices externas.
En la película, Lucija cuestiona sus sensaciones físicas internas frente a las normas y las expectativas sociales que moldean y limitan nuestro comportamiento. Al final, a través de una experiencia corporal trascendental y catártica, decide seguir su intuición en lugar de los dogmas.
Lucija se mantiene fiel a sí misma, pero, en el mundo actual, la sexualidad puede seguir siendo un tema tabú, o al menos parece que algunos adultos quieren que lo siga siendo para los jóvenes...
Cuando presenté mi anterior película, Granny's Sexual Life, a unos alumnos de secundaria, uno de los profesores se me acercó después y me dijo: "Me alegro mucho de que hayas hablado abiertamente de este tema, porque hemos tenido problemas en el colegio”.
Tuve que explicarle al director por qué mostramos películas sobre sexualidad y las discutimos con los alumnos. Me contó que algunos profesores se habían opuesto a que los alumnos vieran esas películas y les daba miedo tener que hablar con ellos sobre sexualidad.
Me sorprendió. ¿Aún hoy, en 2025, hay gente que tiene miedo de hablar de sexualidad? Eso solo confirma que la incomodidad hacia la sexualidad sigue muy presente en nuestras sociedades.
Creo que es muy importante hablar de ello abiertamente y con claridad. Ahora, tras el movimiento "Me Too", por fin hemos empezado a debatir dónde están los límites, qué es lo que está permitido y lo que no. Solo ahora estamos empezando a comprender que el silencio, la incomodidad y la vergüenza perpetúan el abuso sexual.
¿Cómo fue el casting? ¿Tenía ya una idea clara del personaje o descubrió esas cualidades en la actriz? ¿Qué buscaba en su protagonista y cómo lo encontró?...
Buscaba a una chica que se encontrara en esa etapa de transición entre la niñez y la edad adulta. Quería a alguien elegante, luminoso, que irradiara. Cuando trabajo con los actores, suelo partir de lo que ya tienen de forma natural y los selecciono en función de sus experiencias vitales.
Elegí a Jara Sofija Ostan durante un casting. Cuando vi por primera vez los 60 vídeos de presentación de las actrices que se presentaron, supe de inmediato que ella era la indicada para Lucija. Vi que tenía algo mágico: parecía un alma vieja atrapada en el cuerpo de una niña, despertando lentamente. Hay una cierta tristeza en sus ojos que la hace más sensible que las demás.
A medida que trabajábamos, ella se fue abriendo y empezó a dar mucho de sí misma. Trabajó mucho, ayudada por profesores, para alcanzar el nivel que muestra en la película. Fue fascinante cómo, al comienzo de nuestro trabajo, nuestra directora de actores, Nataša Burger, se dio cuenta de que los brazos de Jara le colgaban a los lados del cuerpo como si no estuvieran conectados al resto de ella. Solo a través del proceso de interpretación, Jara comenzó a comprender su cuerpo, a sentirlo de verdad y a actuar a través de él. A lo largo de un año, experimentó un importante desarrollo personal, y capturamos esa transformación en la película.
En este proceso, aprendí la importancia de dejarme llevar y seguir el rumbo que me marcaba el material. Si intentaba empujar a Jara en una dirección que no era natural, no resultaba auténtico. Así que adapté el guion para que se ajustara a su personaje. Utilicé ese enfoque con todos los actores.
Mina Švajger (Ana-Marija) fue seleccionada de manera similar: sus ojos azules encarnan a una joven salvaje y valiente que contrastaba perfectamente con la dulzura y timidez de Lucija. Las veía como el yin y el yang, complementarias y parte de un todo.
El sonido es un elemento muy importante en la película. La película comienza con un sonido -la respiración, en realidad- y luego lo que parece una imagen abstracta...
Sí, la introducción es la respiración, algo que te conecta con tu cuerpo. La película comienza con una antigua ilustración de la laceración de Cristo, que se asemeja a una vulva. Esas ilustraciones siempre me han fascinado. La imagen procede de un pequeño libro de oraciones del siglo XIV realizado para la duquesa Juta de Luxemburgo. Alrededor de la herida se representan los instrumentos de tortura y castigo de Cristo, que simbolizan su desafío al sistema dominante.
Al mismo tiempo, esa misteriosa imagen se asemeja metafóricamente a una vulva, que, como dijo Gustave Courbet, es el origen de todo. Esta imagen te lleva hacia tu interior, a través del dolor, te guía hacia el cuerpo, hacia nuestra esencia...
GALERÍA DE FOTOS
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