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ENTREVISTA A LA DIRECTORA...
Hemos tenido montones de coming-of-age veraniegos, sobre adolescentes aprendiendo a madurar y enamorándose. Pero La Virgen de la Tosquera es una subversión siniestra de esos coming-of-age clásicos. ¿Cómo te topaste con este proyecto? ¿Qué fue lo que te interesó?...
“Es gracioso lo que acabas de decir porque eso mismo es lo que dijo Mariana Enriquez cuando vio un corte de la película. Cuando lo vio me dijo: “es como la anti película de iniciación” porque tiene los tópicos del coming-of-age como bien decís: el verano, el amor o el desamor, el deseo.
Cuando Mariana vio el corte, me dijo: “ojalá la vean así”.
¿Cómo toma Benjamín Naishat el mando del guion? ¿Cómo trabajaste con él? ¿Qué obstáculos encontraron para mezclar estas dos historias?...
“Cuando empezamos a pensar junto con los productores quién podría escribir el guión, a Alejandro Israel se le ocurrió Benjamín. El desarrollo de la película fue durante la pandemia. En el 2019 accedimos a los cuentos de Mariana, entonces Benja, que siempre tiene tantos proyectos y que trabaja muchísimo, tenía tiempo en ese momento. Ahí nos juntamos y le trajimos toda esta propuesta. Tuvimos una reunión y conversamos un poco a partir de la idea inicial. Me acuerdo que una de las cosas más lindas que hicimos fue pasarnos música, la música que imaginábamos para La Virgen de la Tosquera porque los dos tenemos la misma edad y somos de Buenos Aires.”
A propósito de Mariana Enriquez, ¿en algún punto empezaron a pedirle consejos? ¿Recibieron algún tipo de retroalimentación? ¿Estuvo involucrada de alguna manera?...
“Cuando yo le le pedí el permiso y la posibilidad de comprar los cuentos, ella me dijo que no le interesaba ni quería hacer un guión. A mí me parecía muy importante, porque me parece una genia absoluta y la admiro muchísimo, que ella se vinculara con el guion, entonces nosotros le mostramos algunas versiones.
Mariana nos había pedido leer lo que se iba a filmar, entonces le mostramos una tercera versión del guion y fue buenísima la devolución de Mariana, me sirvió muchísimo para trabajar con Benjamín. Creo que lo que ella quería era ser parte y vincularse, pero también con la distancia de entender que esto era una interpretación de su obra, que no era una adaptación.”