Fichas de peliculas
  • Registro
Etiquetas: 2017DocumentalFranciaRaoul Peck
INFORMACIÓN
Titulo original: I Am Not Your Negro
Año Producción: 2016
Nacionalidad: Francia, EE.UU.
Duración: 95 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Documental
Director: Raoul Peck
Guión: James Baldwin, Raoul Peck
Fotografía: Ueli Steiger
Música: Alexei Aigui
FECHAS DE ESTRENO
España: 7 Abril 2017
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Karma Films

SINOPSIS

James Baldwin, escritor, nos cuenta la historia de la raza negra en la América moderna con su última novela aún por terminar de escribir...

INTÉRPRETES

Documental con SAMUEL L. JACKSON, JAMES BALDWIN

MÁS INFORMACIÓN DE INTERÉS

icono criticasCRITICA

icono trailersTRÁILER

icono bsoBSO

icono clipsCLIPS

icono featurettesCÓMO SE HIZO

icono videoentrevVIDEO ENTREVISTAS

icono audioAUDIOS

icono premierPREMIERE

Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES


- 1 BAFTA 2018: Mejor documental
- Oscar 2017: Nominación al Mejor documental

- Festival de Toronto 2016: Premio del público al Mejor documental
- Premios Independent Spirit 2016: Nominación al Mejor documental
- Premios de los Críticos de Los Angeles 2016: Mejor documental
- Premios Gotham 2016: Nominación al Mejor documental
- Premios del Sindicato de directores 2016: Nominación al Mejor documental, Mejor director

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

 NOTAS DEL DIRECTOR...
   Empecé a leer a James Baldwin cuando tenía quince años, en busca de explicaciones
racionales a las contradicciones que me iba encontrando en mi ya vida de nómada, que me había llevado desde Haití hasta el Congo y después a Francia, Alemania y Estados Unidos. Junto a Aimée Césaire, Jacques Stéphane Alexis, Richard Wright, Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier, James Baldwin fue uno de los pocos autores que podría llamar “de los míos”. Eran autores que hablaban de un mundo que conocía. Contaban historias que describían y definían estructuras y relaciones humanas que encajaban perfectamente con lo que yo veía a mi alrededor. Me identificaba con ellos.
  Yo venía de un país que tenía un gran concepto de sí mismo, que había luchado y ganado contra el ejército más grande del mundo, el de Napoleón, y que había puesto fin a la esclavitud, de una forma única en la historia, creando la primera revolución de esclavos que tuvo éxito en la historia mundial en 1804. Estoy hablando de Haití, el primer país libre de las Américas. Los haitianos siempre hemos sabido la historia real.  Pero también hemos sabido que la historia que se conoce no es la historia real. La exitosa Revolución haitiana ha sido ignorada por la Historia (tal y como Baldwin ya contó en “Because of the bad niggers we were”) porque se ha impuesto una narración totalmente distinta que ha hecho que la historia contada por los esclavos sea insostenible. La conquista colonial de finales del siglo XIX habría sido ideológicamente imposible privada de su justificación desde el punto de vista de la civilización. Y esta justificación no habría sido necesaria nunca más si el mundo entero supiera que esos africanos “salvajes” habían aniquilado a sus poderosos ejércitos (especialmente al francés y al británico) hace algo menos de un siglo. Así que lo que las cuatro superpotencias
de la época pactaron en un atípico acuerdo de paz fue callar a Haití, la primera República negra, y ponerla bajo un embargo económico que la ahogara y la llevara hasta la pobreza más absoluta. Y después reescribieron la historia por completo.
  Volviendo atrás. Recuerdo mi infancia en Nueva York. Una época mucho más civilizada.
 Eran los años 60. En la cocina de un apartamento de clase media-alta, en el barrio judío de Brooklyn donde vivíamos con muchas otras familias, había una especie de alfombra oriental enorme, con efigies de John Kennedy y Martin Luther King, los dos mártires y leyendas de la época, colgadas de la pared.
  Pero el tapiz no contaba toda la verdad. Ignoraba la jerarquía existente entre las dos figuras, el desequilibrio de poder que existía entre ambos. Y, por tanto, anulaba la habilidad para entender estas dos historias paralelas que se habían llegado a cruzar por un corto espacio de tiempo.
  Crecí en un mito en el que era tanto actor como ejecutor. El mito de una América única. El guion estaba bien escrito. La banda sonora no daba lugar a ambigüedades.
  Los actores de esta utopía, blanca o negra, eran convincentes. Los medios de producción de este blockbuster de Hollywood eran estupendos. A excepción de unos pocos episodios, el mito era grande. El mito era la vida, era la realidad. Recuerdo muy bien a los Kennedy, a Bobby y John, Elvis, Ed Sullivan, Jackie Gleason, Dr Richard Kimble y Mary Tyler Moore. Por otro lado Otis Redding, Paul Robeson y Willie Mays son solo reminiscencias. Historias “para todos los públicos” en el disco duro de mi memoria.
  Medgar Evers murió el 12 de junio de 1963. Malcom X murió el 21 de febrero de 1965. Y Martin Luther King Jr murió el 4 de abril de 1968. En tan solo cinco años, estos tres hombres fueron asesinados. Los tres eran negros. Pero no es el color de la piel la conexión entre ellos. Luchaban en batallas muy distintas. Pero al final, los tres eran considerados peligrosos. Estaban arrojando luz a la nebulosa de la confusión racial.
  James Baldwin también supo ver a través del sistema. Y le encantaban esos hombres. Estos asesinatos le derrumbaron. Así que se propuso exponer las complejas similitudes existentes entre estos tres individuos. Iba a escribir sobre ellos. Iba a escribir su último libro, “Remember this house”, e iba a ser sobre ellos.
  Yo me encontré con estos tres hombres y sus asesinatos mucho más tarde que Baldwin pero estos tres hechos, estos elementos de la historia, desde el comienzo, formaron una reflexión íntima y profunda de mi propia mitología cultural y política, de mis experiencias personales sobre el racismo y la violencia intelectual.
  Este era exactamente el punto en el que verdaderamente necesitaba a James Baldwin. El sabría como deconstruir las historias. Me ayudó a conectar la historia sobre la libertad de los esclavos en Haití, y con la historia de la moderna sociedad de los Estados Unidos de América y su doloroso y sangriento legado de esclavitud. Con la ayuda de Baldwin pude conectar los diferentes puntos.
  Baldwin me dio voz, me dio palabras y me dio retórica. Todo lo que sabía por instinto o por la experiencia, Baldwin le puso nombre y forma. Tenía las armas intelectuales que necesitaba.
  Seguro que tendremos vientos soplando en contra nuestra. Los tiempos actuales de discordia y confusión son un elemento inevitable. No soy un ingenuo por creer que el camino que tenemos por delante será fácil o por creer que los ataques no serán despiadados. Mi compromiso es asegurarme que esta película no se entierra o se deja de lado.
  Estamos en esto para largo. No importa cuánto tiempo o esfuerzo nos lleve.

SOBRE LA PRODUCCIÓN...
  Cuando Raoul Peck se reunió por primera vez con Gloria Karefa-Smart, la hermana de James Baldwin, una de las primeras cosas que ella le entregó fue la carta que su hermano le dio a su agente literario, en la que le informaba sobre su decisión de escribir su siguiente y posiblemente último libro: “Remember this house”. En los 10 años siguientes Raoul Peck tendría todos los derechos sobre todas las obras de Baldwin. Su hermana sabía que quería llevar a Baldwin a la gran pantalla, incluso aunque fuera una tarea compleja y dolorosa.
  Al principio sus planes eran, tal y como hizo con “Lumumba”, hacer una película y un documental. Tras varios intentos fallidos en Hollywood para sacar adelante el proyecto, decidió concentrarse en producir en primer lugar el documental. Pero no sabía cómo empezar. De repente un día Gloria le dio un montón de páginas escritas a máquina y llenas de tachones junto a una carta. “Sabrás que hacer con esto” le dijo. Y así fue cómo surgió la película: asumiendo que el libro había existido. Estaba enterrado por todas partes, en todos los trabajos de Baldwin y en todas sus presentaciones públicas. Nuestra misión ahora era encontrarlo y recrearlo poniendo en orden todas sus piezas.
  Lo que Peck pretende con I AM NOT YOUR NEGRO es guiar al público por los complejos caminos políticos de las vidas de Malcolm, Medgar y Martin, utilizando únicamente las palabras de Baldwin y el texto de “Remember this house”.
  I AM NOT YOUR NEGRO existe en la intersección de películas como “Celluloid Closet” y “Concerning Violence”. Incluye imágenes de numerosas fuentes para crear un tapiz audiovisual de inmersión absoluta en la fabricación de la imagen de los negros en reportajes, programas de televisión, videos musicales y leyendas de Hollywood.
  I AM NOT YOUR NEGRO es un ensayo sobre las imágenes, sus orígenes, su discurso y también su impacto en nuestra conciencia colectiva.

¿Por qué James Baldwin?...
.- James Baldwin (1924-1987) fue uno de los grandes escritores norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Creció en Harlem y con 24 años, frustrado por el estado de las relaciones raciales en América y las habituales situaciones de acoso, se marchó de Estados Unidos a Francia donde vivió la mayor parte del resto de su vida.
Un escritor prolífico y un brillante crítico social, desenmascaró las tendencias destructivas de occidente, a la vez que conservó un sentido de esperanza humanística y de dignidad. Exploró las distinciones raciales, sexuales y de clases en las sociedades occidentales y las inevitables tensiones que conllevaban.
Tenía una manera de entender la política, la historia y, por encima de todo, la condición humana como nadie.

¿Por qué ahora?...
.- Hoy en día las palabras de James Baldwin aún nos pillan poco preparados y con la misma verdad violenta. Difícilmente habrá alguna vez algo tan preciso, justo y sutil como los textos de este hombre. Entendía todo: la política, la historia y, sobre todo, el factor humano.
Baldwin sobrevivió a los magos, a los gurús, a los charlatanes de su época, negros y blancos. Sus pensamientos son tan efectivos hoy en día como en el primer momento que los expresó. Su análisis, sus juicios y sus veredictos resuenan más hoy en día que cuando originalmente fueron escritos. Ha habido una evolución pero en el contexto de violencia extrema en la América actual, especialmente contra los negros, I AM NOT YOUR NEGRO intenta analizar y entender la explicación estructural más profunda. Según Peck, “a pesar del progreso,
Martin parece estar bastante solo en lo mas alto de la montaña”.
Los ciclos de violencia y confusión condenados por Baldwin continúan trivializados y distorsionados por la influencia de la prensa, la televisión, Hollywood y los partidos políticos. Y ¿Cómo rompemos esos ciclos cuando no tocamos los auténticos problemas?¿Cómo dirigirnos a los problemas fundamentales de los Estados Unidos? Nunca antes la voz de Baldwin ha sido tan necesaria, tan poderosa, tan radical y tan visionaria.

Construcción Dramática...
  I AM NOT YOUR NEGRO reclama lo que James Baldwin buscaba. A través de su búsqueda, Peck se apropia de su historia. Son las palabras de Baldwin lo que el público escucha pero es la experiencia de Peck la que proporciona la estructura, el ritmo y los giros de la película. Es la sintaxis emocional propia del director.
Para documentar estas tres vidas memorables (Evers, King y Malcolm) Peck disecciona la América de Obama y revisita el argumento central del llamado “problema de los negros en Estados Unidos”. Desgraciadamente Obama no borró la historia predominante. La breve euforia de la aparición de Obama no curó las heridas de un país construido a base de sangre (especialmente sangre de los demás). Peck plantea la realidad de décadas de mitos y narraciones posicionadas.
  Para Peck, “a pesar del ‘progreso’ real o percibido, no podemos evitar preguntarnos por la precisión de los nuevos símbolos de cambio”.

Un acercamiento fílmico subjetivo...
  Inspirado en otros cineastas como Chris Marker, Alexander Kluge e incluso Jean-Luc Godard, Peck quiso regresar a sus raíces como director (“Lumumba”, “Death of a prophet”). Para él era una época en la que la inocencia le permitía arriesgarse, en la que los experimentos políticos no tenían límite, en los que no había modelos, ni márgenes, ni dogmas que pudieran ser pulverizados.
  Su objetivo era “cuestionarlo todo de nuevo” y reclamar su “libertad y subjetividad”.
El resultado es un extraño experimento con palabras, formas, imágenes, música, humor, poesía y drama que implican la tarea de capturar la realidad de la violencia, el racismo, el abuso, la masacre y la injusticia.

Voz...
  El narrador de la película es Baldwin, con su prosa violenta, ineludible, insuperable.
Cada palabra de la película es de Baldwin, de sus libros, ensayos, entrevistas, discursos, películas (con muy pequeños ajustes técnicos). Son palabras de otra época pero que todavía hoy en día resuenan profundamente. Para pronunciar estas palabras, Peck necesitaba encontrar una cierta “personalidad”, una voz y una presencia familiar que no distrajese de lo esencial. Eligió a Samuel L. Jackson quien de todo corazón recibió calurosamente la película y su forma de acoger la temática.

Imágenes...
  La película es en primer lugar visual y musical. I AM NOT YOU NEGRO utiliza imágenes de archivo tanto de uso público como privadas: clips cinematográficos, clásicos de Hollywood, documentales, entrevistas de cine y de televisión, debates televisivos e imágenes contemporáneas. Es como un caleidoscopio desde el peculiar estilo de Baldwin. Las imágenes apoyan las palabras y la música y viceversa. Revisitando la iconografía tradicional negra, con sus clichés, con sus silencios, con sus errores fundamentales de interpretación, I AM NOT YOUR NEGRO redefine su significado y su impacto. Peck no solo cambió el encuadre de las imágenes sino también su uso tradicional e incluso su montaje. El objetivo era reconstruir las intenciones originales y exponer un nuevo significado para la iconografía aceptada, los secretos enterrados y las verdades desconocidas de la época. Las imágenes familiares en blanco y negro fueron coloreadas y algunas imágenes actuales se usaron en blanco y negro.

logo radio directo



LOS HIJOS DE SAN LUIS. Estreno 21 Febrero