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TIERRA DE DIOS
INFORMACIÓN
Titulo original: God's Own Country
Año Producción: 2017
Nacionalidad: Inglaterra
Duración: 104 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama, Romance
Director: Francis Lee

Guión: Francis Lee

Fotografía: Joshua James Richards
Música: Dustin O'Halloran, Adam Wiltzie
FECHAS DE ESTRENO
España: 24 Noviembre 2017
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Karma Films


SINOPSIS

Johnny es un joven que pasa el día cuidando de sus ovejas y bebiendo en exceso alcohol. La llegada de un inmigrante rumano para trabajar a su lado hará que Johnny tome un nuevo camino en su vida...

INTÉRPRETES

JOSH O'CONNOR, ALEC SECAREANU, GEMMA JONES, IAN HART, NAVEED CHOUDHRY, PATSY FERRAN, STEFAN DERMENDJEV, MOEY HASSAN, MELANIE KILBURN, JOHN McCREA, HARRY LISTER SMITH, ALEXANDER SUVANDJIEV, LIAM THOMAS, SARAH WHITE

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Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES



- Festival de Sevilla. Cine europeo 2017: Premio CICAE Mejor Ópera prima
- Festival de Sundance 2017: Mejor director
- Festival de Edimburgo 2017: Premio Michael Powell a la Mejor película
- Galway Film Flead 2017: Mejor película
- Festival de Honolulu: Premio a la Mejor factura
- Festival de Berlín 2017: Premio Manner a la Mejor película
- Festival de Dinard British: Premio Hitchcock a la Mejor película
- Festival de Fünf Seen: Premio del público
- Festival de Toronto: Premio a la Mejor factura
- Festival de Transilvania: Premio del jurado

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

INSPIRACIONES Y ASPIRACIONES...
   Crecí en los remotos montes Peninos, al Oeste de Yorkshire. Siempre he estado obsesionado con este yermo y ancestral paisaje, al igual que todo aquel que se siente ligado a esta región y ha hecho de esos robustos acres un modo de vida.
  Durante mi infancia no pude darme cuenta del genuino vínculo emocional que experimentan las personas que viven y trabajan allí. Solo pude darme cuenta al dejar Yorkshire para mudarme a Londres a estudiar interpretación. Mi experiencia al crecer en ese lugar aislado y rural me hizo preguntarme qué podía depararme el mundo. Por lo tanto, el trampolín de este proyecto fue el querer explorar lo que habría pasado si me hubiera quedado en Yorkshire, si hubiese trabajado la tierra, si hubiese conocido a alguien con quien compartir mi vida.
  El centro de TIERRA DE DIOS es Johnny, quien tiene que encerrar sus emociones por el bien de la granja familiar. Su mundo da un giro de ciento ochenta grados al conocer a Gheorghe, un inmigrante rumano contratado para echarle una mano en la temporada de parición de las ovejas.
  Quería contar una historia de amor austera, pero, a su vez, llena de sentimiento.
Quería capturar esas sensaciones placenteras y trepidantes que uno siente cuando algo empieza. Ver a Johnny y Gheorghe empezar a enamorarse el uno del otro, investigando cómo lidiarán con sus diferencias. Quería explorar esos momentos que dos personas comparten cuando están empezando a comprometerse, matizando sutilmente las luchas internas de cada uno. Tanto si eres gay como si no, todos reconocemos esa sensación de cuando estás empezando a enamorarte y lo difícil que esto puede ser, sobre todo cuando las circunstancias no acompañan.
  Quería indagar en lo que este encuentro podía significar para alguien que no solo ha vivido aislado, social y geográficamente, sino que ha tenido que reprimir su lado emocional al formar parte de una comunidad de clase trabajadora muy tradicional, en la que uno acaba el día demasiado exhausto –físicamente hablando- como para “investigar” dentro de uno mismo; una comunidad en la que la familia y el deber son lo primero, y en la que a nadie le importa con quien te acuestas siempre y cuando tengas a los animales alimentados y la tierra sembrada.
  ¿Es posible que alguien como Johnny, curtido en este mundo, pueda realmente dar rienda suelta a lo que siente por Gheorghe? ¿Tiene Gheorghe la paciencia y la habilidad para facilitar el camino a Johnny en su viaje emocional? ¿Es posible que ambos puedan llegar a vivir amándose en la cruda realidad de la vida del granjero? ¿Será capaz Johnny de encontrar la felicidad? TIERRA DE DIOS habla de eso: amor, aislamiento, relaciones, familia, deber, paisajes,… en definitiva, del sentimiento de pertenecer a un lugar muy concreto.

BUSCANDO LA AUTENTICIDAD CON LOS ACTORES...
  Dado que la película está rodada íntegramente en el paraje donde crecí y donde todavía a día de hoy mi familia vive y trabaja, era sumamente importante contar la historia con la mayor autenticidad posible.
  Hice muchos ensayos con los actores, no sólo para trabajar en el periplo emocional en el que se embarcan sus personajes, sino también el trabajo físico diario al que se enfrentan. Los dos actores protagonistas trabajaron intensamente en granjas durante semanas para prepararse. Todo lo que tendrían que llevar a cabo físicamente en la película, lo debían aprender de primera mano de los granjeros de la zona: la parición, medicar a los animales, esquilarlos, la piedra seca, la elaboración del queso, el pastoreo,… todo esto fue puesto en práctica por los actores hasta el punto de convertirse en su pan de cada día. Quería que sintieran el lugar tan suyo como lo es para mí y para los granjeros. Por ello no utilizamos dobles para ninguna escena: todo lo que se ve en la película lo han hecho los propios actores (¡incluido el pis!). A Alec Secareanu (Gheorghe) le afectó especialmente trabajar con el ganado, concretamente cuando daban a luz a los corderos. Es increíble cómo gestionó sus propias ideas preconcebidas sobre ello, ejecutó las tareas como lo haría un experto ganadero.
  Como consecuencia, los actores crearon un fuerte vínculo con los encargados de la granja donde se desarrolla casi toda la película. Fue muy importante ya que permitió a los actores entender los problemas físicos, emocionales y logísticos que surgen dentro de esta comunidad.
  Para colmo, la complexión física de los actores cambió drásticamente. Era importante para mí que en Johnny (Josh O’Connor) se plasmara la apariencia típica de un granjero de Yorkshire falto de recursos, alguien que trabaja cada día, llueva, nieve o sople el viento, y quema cada caloría de su cuerpo en ello. Josh bajó de peso considerablemente para conseguir esto.
  También tenía presente las dificultades que presentaba construir una historia de fuerte cariz sentimental. Para facilitar esto, rodé la película en orden cronológico. 
  Ello permitía que cada escena estuviera empapada emocionalmente por la anterior, como si estuviéramos colocando ladrillos para edificar la historia. Fue especialmente difícil pero creo que al final dio su fruto; se forjó un arco emocional sólido que, sin duda, se ve reflejado en la película.

...Y CON EL EQUIPO DE PRODUCCIÓN...
  Insistí mucho en que el “set” y el vestuario fueran lo más auténticos posibles.
No se usaron decorados como tal, todo debía pertenecer al entorno natural. De hecho, gran parte del atrezzo utilizado se sacó de la granja de mi padre, a diez minutos de donde grabamos. El vestuario se compró únicamente en tiendas a las que podría tener acceso el personaje; Sian
Jenkins, nuestra jefa de vestuario, se encargó de comprar la ropa en el centro comercial de Keighley.
  Los impactantes visuales de la película se consiguieron gracias a la estrecha colaboración con el director de fotografía Joshua James Richards. Dedujimos que la cámara debía “sentarse” sobre los actores y así no permitir que se escabulleran de nuestra mirada.
  El uso de la cámara refleja no solo el paisaje sino también el estado emocional de los personajes. Desarrollamos un estilo intenso e implacable que creo que encaja perfectamente con el argumento. Queríamos representar la entrada de Gheorghe en este mundo como si se tratara del impacto de un rayo, alterando el entorno, inyectando “luz” en este mundo gris, oscuro y carente de sentimientos.
  Desde el principio supe que el sonido iba a ser esencial para mí en esta película. A la hora de editar, sabía que quería trabajar con imagen y sonido a la par. Para mí, el sonido es tan importante –si no más- que la imagen.
  Intento construir un paisaje sonoro solo a través de sonidos naturales –viento cuidadosamente orquestado, cantos de pájaro ubicados estratégicamente, sonidos de ovejas seleccionados individualmente,…– así como el fuego, que debía sonar en los momentos reflexivos. Todos estos sonidos acentúan y maquillan este sobrio y brutal mundo. La idea era construir la atmósfera a partir de texturas, prácticamente usando el viento como estribillo, como contraste ante la profunda historia que surge de este escenario.
   Grabar la película en este implacable paraje, teniendo una lucha constante con el clima –impredecible-, los animales y el enorme empuje emocional que todo ello conlleva, fue todo un reto. Espero que mis arraigadas experiencias a este lugar, así como mi insistencia en la meticulosidad, hayan derivado en una película genuina, sincera y auténtica.

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