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SINOPSIS
Muestra la lucha de Miranda Priestly contra Emily Charlton mientras compiten por los ingresos publicitarios en medio del declive de los medios impresos...
INTÉRPRETES
MERYL STREEP, ANNE HATHAWAY, EMILY BLUNT, KENNETH BRANAGH, STANLEY TUCCI, LUCY LIU, JUSTIN THEROUX, LADY GAGA, TRACIE THOMS, B.J. NOVAK, SIMONE ASHLEY, RACHEL BLOOM, PATRICK BRAMMALL, CALEB HEARON, PAULINE CHALAMET
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SECUELAS:
El diablo viste de Prada (2006)
INFORMACIÓN EXCLUSIVA
ENTREVISTA AL DIRECTOR...
Dada la popularidad instantánea de la primera película, se podría haber hecho una secuela en cualquier momento. ¿Por qué es ahora el momento adecuado para retomar esta historia y estos personajes?...
Los demás cineastas y yo hablamos de hacer una secuela justo después del estreno de la primera película, pero nos parecía que habíamos contado una historia independiente. Al final de la primera película, los personajes habían tomado caminos diferentes y, sinceramente, no queríamos una secuela si reunirles de nuevo no resultaba creíble.
Entonces, el mundo del periodismo impreso cambió. El mundo cambió. Para poner las cosas en perspectiva, el primer iPhone no salió al mercado hasta un año después del estreno de la primera película, y creo que eso fue, en cierto modo, el principio del fin. Y a medida que veíamos cómo el mundo del periodismo impreso continuaba su declive año tras año, tenía sentido explorar este cambio y desarrollar una historia en la que estos personajes acabaran interactuando de nuevo.
Nos fascinó la cuestión de cómo Miranda Priestly presidiría la caída de su imperio. ¿Cuánto tiempo sigues haciendo esto? ¿Cuándo llega el momento de irse? O, en el caso de Andy Sachs: veinte años después de haber tirado tu teléfono a una fuente y haber dejado «Runway» para trabajar en un periódico, ¿qué haría falta para que volvieras? Queríamos explorar las concesiones que estos personajes tienen que hacer para mantener sus carreras. Si la primera película era una novela de formación en la que una joven descubre quién es en el mundo, la secuela trata sobre una mujer madura que se enfrenta a la realidad de todas las decisiones que ha tomado en su vida.
¿Qué fue, en última instancia, lo que impulsó que esta secuela se hiciera realidad?...
La realización de una secuela siempre ha dependido de si Meryl Streep quería hacerla o no. Meryl era la clave. Ni siquiera nos habríamos planteado hacer esta película sin ella. Ocurrieron un par de cosas que realmente dieron pie a los rumores: primero, en 2024, Meryl, Anne y Emily presentaron juntas un premio SAG, y quedó claro que el público seguía sintiendo un gran cariño por este trío y por la película. Luego, un par de meses más tarde, Lin-Manuel Miranda organizó una proyección de la película en ese magnífico cine de 3000 butacas de
Washington Heights, seguida de una sesión de preguntas y respuestas con Meryl, Aline Brosh McKenna y yo. Y fue una velada realmente especial. Creo que era la primera vez que Meryl veía la película en 18 años. Finalmente, nuestra productora, Wendy Finerman, se la encontró en una fiesta en algún sitio y le preguntó si alguna vez se plantearía hacer una secuela, y Meryl dijo que lo haría si hubiera un guion excelente. Así que eso fue, en definitiva, lo que nos motivó a intentarlo.
¿Había algún tema general que tú y la guionista Aline Brosh McKenna quisierais tratar?...
El cambio es, sin duda, algo que todos experimentamos en nuestras carreras profesionales, y la forma en que lo afrontamos es una de nuestras principales preocupaciones; además, es algo a lo que todos nuestros personajes tienen que hacer frente, pero para Miranda, la palabra clave era «legado». ¿Cómo se mantiene algo en marcha cuando su influencia e importancia cultural están decayendo? ¿Cómo se consigue que algo que es claramente una publicación de legado siga siendo relevante para la gente? También se trata de su legado personal. Si esto es lo que has hecho con tu vida, cuando dejes de hacerlo, ¿cómo quieres que la gente recuerde tus logros?
Parte de lo que hizo que la primera película fuera tan querida —dejando a un lado las frases ingeniosas infinitamente citables— fue lo identificable que resultaba a pesar de desarrollarse en un entorno en el que la mayoría nunca pondrá un pie. ¿Qué crees que hace que esta historia perdure, y cómo os esforzasteis tú, Aline y el resto de tu equipo creativo por trasladar eso a esta nueva película?...
Creo que una de las razones por las que el libro de Lauren Weisberger y la primera película siguen resonando y por las que atraen a tantos públicos —no solo a las mujeres, lo cual siempre me sorprende— es porque las emociones son tan universales. Lo que vive Andy es algo por lo que todos pasamos en nuestros primeros trabajos. Pero también podemos identificarnos con el viaje emocional de Miranda, que trata de luchar por la excelencia a pesar de todo lo que hay que sacrificar por el camino si quieres ser el mejor en algo. Así que, para mí, lo emocionante fue poder explorar esos temas de nuevo y hacerlo con un guion totalmente nuevo de Aline que es brillantemente divertido e ingenioso.
Obviamente, nuestra película abarca desde la moda hasta la comedia, pero mis escenas favoritas son las emotivas. Y ni que decir tiene que lo que hace que estos personajes parezcan tan reales y que sus problemas resulten tan cercanos es que están interpretados por cuatro de los actores más brillantes del planeta. Todos ellos se muestran muy cercanos emocionalmente al público. Pueden ser divertidos, ingeniosos, mordaces y vulnerables, pero también son capaces de desnudar su alma con una habilidad realmente sorprendente y mágica.
¿Fue más fácil hacer esta película que la primera vez?...
Oh, Dios. Hacer la primera fue realmente duro. [Risas.] Para bien o para mal, llevé un diario durante el rodaje de la primera, así que sé exactamente lo duros que fueron algunos días de aquella producción. Sé
todo lo que salió mal en ciertas escenas que no conseguimos, las horas que nos pasamos del presupuesto, etcétera, etcétera. La segunda mitad de ese rodaje fue mejor, pero hacer la secuela 20 años después fue un
«Esto es lo maravilloso de este proceso: todos encajamos a la perfección, como una vieja familia. Muchos de nosotros hemos seguido siendo amigos a lo largo de los años, algunos se han quedado a dormir en mi casa y nuestros hijos han crecido juntos. Desde el punto de vista del talento, fue increíble que pudiéramos reunir a todo el mundo cuando cada uno está ocupado con sus propios proyectos —uno está trabajando en una película de Nolan, otro en una de Spielberg y demás—, pero es aún más increíble que también hayamos reunido a muchos de nuestros jefes de departamento originales… En la primera película, nos hicimos amigos. Pero ahora, somos una familia». – Wendy Finerman, productora
Alegría desde el primer día. De verdad. Hicimos una lectura del guion que salió genial. Al estudio le encantó el guion. No cambiaron ni una sola palabra. Todas esas cosas mágicas que nunca pasan en Hollywood.
Cualquiera que haya leído algo sobre la primera película probablemente recordará que Meryl, hace 20 años, evitó deliberadamente relacionarse con Emily y Anne en el plató. Quería que Miranda les intimidara, así que no interactuaba con ellas cuando no estaban actuando. Pero esa no es en absoluto la Meryl de verdad. Es cálida y cariñosa, y le encanta pasar tiempo con el equipo y hornear galletas para ellos todos los días. En esta producción pudo hacer mucho más de eso. Esta vez, en el plató se respiraba un ambiente familiar.
¿Qué esperas que el público, tanto los fans de la primera película como aquellos que se acercan por primera vez a esta historia, se lleve de la película?...
Espero que se lleven el mismo cariño por estos personajes que yo siento, y que no hayamos diluido su recuerdo de la primera película, sino que lo hayamos realzado.
ENTREVISTA CON LA GUIONISTA ALINE BROSH McKENNA...
Dada la popularidad de la película original, una secuela de «El diablo viste de Prada» podría haberse hecho en cualquier momento. ¿Por qué ahora —20 años después del estreno de la primera película— es el momento adecuado para una secuela?...
Hace veinte años, todos estábamos bastante convencidos de que no debíamos hacer una secuela. Todo el mundo estaba contento con dejar que la película existiera por sí sola. Entonces el mundo empezó a cambiar y todos nos dimos cuenta de que estos personajes —en los que pensábamos a menudo y que seguían muy presentes para nosotros después de todos estos años— que
sus vidas habrían cambiado bastante. Así que empezó a resultar más interesante pensar en qué estarían haciendo y cómo se enfrentarían a las nuevas circunstancias del mundo en el que vivimos.
Y creo que eso es lo que estábamos esperando: algo que nos permitiera ver a estos personajes bajo una nueva luz.
¿Cómo fueron tus primeras conversaciones con David Frankel sobre la secuela? Sin desvelar nada, ¿la versión final de la película es, en su mayor parte, la historia que propusiste inicialmente?...
David y yo somos amigos y hemos estado en contacto continuamente desde la primera película. Empezamos a hablar en 2004 y nunca hemos dejado de hacerlo. Nuestras conversaciones sobre esta película, y en general, siempre han girado en torno a lo que está pasando en el mundo, cómo está la gente y cuáles son las prioridades del mundo. Las historias que nos interesan tratan sobre los seres humanos y lo que viven cuando cambian sus circunstancias o cuando el mundo cambia a su alrededor. Nuestro interés principal siempre ha sido los personajes y sus relaciones.
A David le entusiasmaron las ideas que desarrollé y le presenté, y dedicamos mucho tiempo a perfeccionarlas porque no había fecha límite: era el sándwich que nadie había pedido todavía. Lo que hace que esta secuela sea única y especial es que no surgió porque el estudio nos lo pidiera. Surgió de los creadores de la película original, que querían volver a abordar el material. Así que tuvimos la oportunidad de desarrollarla por nuestra cuenta y decidir qué nos importaba, qué nos gustaba y qué nos parecía interesante, y la película es, en esencia, la misma historia que ya era en la fase de guion.
Desde el primer momento contamos con unos socios increíbles en el estudio. Tuvimos mucha suerte, porque les presentamos las ideas y enseguida se mostraron de acuerdo y entendieron adónde nos podía llevar todo esto. Todo sucedió muy rápido. Tuvimos nuestra primera reunión con Meryl en la primavera de 2024 y un año después ya estábamos rodando, lo que, para los estándares de Hollywood, es prácticamente un abrir y cerrar de ojos.
A diferencia de la primera película, tu secuela no es una adaptación directa del libro de Lauren Weisberger. Dado que esta película se escribió en respuesta al panorama cambiante en tantos lugares de trabajo, ¿fue deliberada la decisión de tomar un camino creativo diferente al de la novela?...
Sí, queríamos contar una historia diferente. Los personajes principales siguen siendo creaciones de Lauren, pero este es un mundo nuevo con nuevas circunstancias, dilemas, situaciones difíciles y una evolución de las relaciones.
El personaje de Miranda Priestly, interpretado por Meryl Streep, ocupa sin lugar a dudas un lugar en el panteón de los mejores personajes de la historia del cine. ¿Cómo fue volver a meterte en la piel de este personaje junto a ella?...
Fue muy emocionante simplemente sentarme a hablar con Meryl de nuevo. Hablamos durante unas cuatro o cinco horas después de que le enviara el primer borrador y fue muy divertido sumergirme en el proyecto. Tiene preguntas y ideas geniales y es una colaboradora fantástica. Es exactamente como esperas que sea. Creo que todo el mundo que vio la primera película se moría de ganas de saber qué estaría haciendo Miranda Priestly en estos tiempos, así que fue una alegría poder imaginar dónde está, qué siente y cómo le van las cosas.
Como personaje, Miranda ha cambiado. El mundo ha cambiado. No sé si las personas cambian fundamentalmente su esencia, pero sí evolucionan con lo que ocurre en la cultura, especialmente porque ese es su trabajo. Su trabajo consiste en entender a qué responde la gente, qué lleva puesta, qué dice y qué lee. Así que intenta estar al día, pero también tiene sus propias ideas sobre lo que es importante, y no creo que esas hayan cambiado fundamentalmente.
Siempre me ha gustado pensar en Miranda Priestly durante estos últimos veinte años. Cuando pido un café en Starbucks o subo a un avión, siempre me ha divertido pensar en cómo ella afrontaría los pequeños inconvenientes del mundo. Pensar en cómo los seres humanos afrontamos el paso del tiempo, nuestra propia relevancia en el mundo y lo que significa dejar de ser joven. Es muy emocionante explorar todas esas cuestiones, especialmente a través de estos personajes. ¿Y qué suerte tenemos de que la gente siga interesada y podamos contar estas historias?
¿Cómo fue volver a ver a Andy, Emily y Nigel, y descubrir cómo interactuarían estos personajes entre sí 20 años después?...
Creo que, a medida que todos los que hemos participado en esta película hemos envejecido, nuestras relaciones también han evolucionado, y fue divertido volver a reunirnos y explorar en qué punto se encuentran estas personas en sus relaciones entre sí. Siempre he sentido una gran afinidad con Andy Sachs, así que me emocionaba ver cómo había superado la transformación de su negocio y su vida en Nueva York, y cómo había envejecido.
Andy ha tenido muchas relaciones que parecen historias de amor en estas películas. Hubo un tiempo en el que pensábamos que la de Andy y Miranda era la historia de amor principal, pero luego la de Andy y Nigel también es una historia de amor importante, al igual que la de Andy y Emily. Para mí, Emily es como una hermana para Andy. Así es como lo he visto. Sin duda hay ese sentimiento de rivalidad y quizá no sean tan educadas la una con la otra como lo son con otras personas, pero también pueden ser sinceras entre ellas. Así que, de una forma divertida, creo que es una película familiar, porque trata de cómo Andy redescubre a estas personas y comprende el lugar que ocupan en su vida de una manera diferente.
¿Qué efecto esperas que tenga esta película en los espectadores, tanto en los fans de la primera película como en quienes no conocen «El diablo viste de Prada»?...
Hay algo en esta historia, en estos personajes y en sus trayectorias que parece inspirar alegría. Hay un elemento de cumplimiento de deseos, pero también hay algo muy alegre y emocionante en ver a alguien como Andy luchar por sus sueños. Sé que su trayectoria inspiró a mucha gente la primera vez, y espero que puedan identificarse con ella y con las decisiones que toma. Ahora es una mujer madura y
tiene un punto de vista diferente, pero, en cierto modo, sigue siendo esa mujer alegre, esperanzada y optimista que era en la primera película. Así que es una película tan divertida y alegre como se puede hacer sobre la implosión de varios lugares de trabajo al mismo tiempo. [Risas.]
ENTREVISTA A MERYL STREEP...
¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste de que se había dado luz verde a una secuela de «El diablo viste de Prada», y por qué crees que ahora es el momento adecuado para esta película?...
Creo que la gente daba por hecho que haríamos otra inmediatamente porque la primera película fue un gran éxito, pero a algunos de nosotros nos horrorizaba la idea porque… bueno, ¿cómo se podía superar a la primera? Así que nos alegramos y pasamos a otras cosas. Pero no fue hasta hace unos dos años cuando a Aline Brosh McKenna se le ocurrió una idea —y ella solo quería la idea adecuada en el momento adecuado— que tuviera sentido hoy en día. Y la razón por la que tiene sentido hoy es que han cambiado muchas cosas en el mundo de las revistas, en el mundo editorial, en el periodismo en general. El negocio se ha desvanecido de tal manera que todo el mundo está intentando averiguar cómo hacer que funcione. Y es en ese ambiente donde surge la tensión y la trama, y donde pasan a primer plano todas las cosas que la gente tiene que hacer para mantener el barco a flote en estos tiempos tan turbulentos.
¿Por qué crees que la primera película se convirtió en un referente cultural tan importante?...
¡No tengo ni idea! De verdad que no. Lo he pensado mucho. Creo que quizá parte de ello tenga que ver con la idea de que las «girlbosses» aún eran un fenómeno emergente y emocionante hace veinte años. Se trataba de una película sobre una mujer que era la directora de una gran empresa, y los personajes principales eran mujeres, y mujeres ambiciosas, además. Así que todo era nuevo y divertido. Ahora, por supuesto, esa expresión se ha visto muy criticada, pero creo que sigue siendo relevante explorar cómo lideran las mujeres y de qué maneras. Además, es muy divertido. El mundo es turbulento y bastante sombrío. Las noticias son deprimentes, y es estupendo tener recordatorios de lo que hay de maravilloso, libre, bello y divertido en el mundo.
¿Dónde encontramos a Miranda al comienzo de «El diablo viste de Prada 2» y qué ha pasado desde la última vez que la vimos?...
«El diablo viste de Prada 2» comienza cuando Miranda está en la cima del mundo, pero, al mismo tiempo, se está produciendo un terremoto bajo sus pies. La marca se ve amenazada y el modelo de negocio de las revistas se está desmoronando; en cierto modo, la película trata sobre cómo dirigir una empresa sólida y viable mientras se navega por aguas desconocidas. Ella se enfrenta al agotamiento que eso supone y a todas las presiones de estar al frente de una gran corporación.
¿En qué aspectos crees que ha cambiado Miranda y en cuáles crees que sigue siendo la misma?...
Probablemente sea un poquito más malvada, como yo, porque con el tiempo, das considerablemente menos… teniendo en cuenta lo que dices. [Risas.] Es un poco más libre, pero también se encuentra en una situación más precaria en su mundo, y lo sabe. Sin embargo, sigue siendo astuta y mantiene un estricto control sobre sí misma y su equipo. Lo que no ha cambiado es sus ganas de trabajar, de hacer lo que le gusta y en lo que es realmente buena.
Físicamente, sin embargo, tiene 76 años, no 56, así que eso es diferente. Tiene menos pelo. La persona que me ha peinado y maquillado durante 50 años diseñó la peluca para la primera película, así que cogimos esa peluca original, le quitamos mucho pelo y la rediseñamos para que quedara más lisa.
¿Cómo abordaste volver a meterte en la piel de Miranda?...
Ahora con juanetes: así es como lo abordé. [Risas.] Quejándome dolorosamente. No puedo creer que obligaran a las mujeres a llevar esas cosas hace 50 años. Sí, tienen un aspecto delicado o lo que sea, ¡pero son 16 horas al día de dolor con esas cosas puestas! No fue tan difícil, si soy sincera, porque me sentía como una persona que conocía a la perfección. Pero no me resultaba muy divertido meterme en su piel, porque yo no soy como ella. Así que aquellos aspectos de su personalidad que eran necesarios para el papel —la contención, las crueldades involuntarias, la falta de ternura en sus relaciones con los demás— resultaron complicados, pero fáciles.
¿Cómo fue volver a reunirte con el reparto?...
En realidad, nunca he estado separada de ellos. Después de la primera película, Stanley interpretó a mi marido en «Julie & Julia», y somos muy buenos amigos; además, está casado con la hermana de Emily. ¡Todo es muy nepotista! No había mantenido el contacto con Annie, pero es una persona tan cálida, fresca y abierta que fue fácil volver a conectar y poner en marcha esa dinámica, y con eso me refiero a ser implacablemente mala con ella. [Risas.] Es un reparto bastante nuevo el que hemos reunido a un gran reparto en esta película: Justin Theroux y B.J. Novak, que estuvo genial.
Hablando de nuevos miembros del reparto, en esta película se nos presentan muchos personajes nuevos, en particular los asistentes interpretados por Simone Ashley, Caleb Hearon y Helen J. Shen. ¿Cómo refleja este nuevo reparto la evolución dentro del mundo de Runway?...
Los miembros del reparto original aportan la historia de la primera película. Los nuevos le dan un toque de actualidad. Simone Ashley estuvo fantástica como mi asistente, la nueva Emily, y es alguien que, en mi opinión, es claramente una discípula de Miranda. Se sienta a sus pies y ha aprendido todo lo mejor y lo peor de Miranda. Es como una Miranda en formación, lo cual fue muy divertido. Pero todos ellos fueron infinitamente fascinantes e ingeniosos.
¿Cómo fue volver a trabajar con tu director, David Frankel?...
David Frankel es un tipo genial. Es tranquilo y tiene todo bajo control. No se deja llevar por el alboroto que le rodea y tiene un gusto infalible. Así que, cuando dice que lo tiene controlado, puedes estar tranquilo. Incluso cuando hay mucho alboroto en torno al rodaje, si él dice que lo tenemos, lo tenemos. Puedo confiar en él. Me cae muy bien, y es simplemente un buen hombre.
¿Por qué crees que una película como esta es una gran experiencia cinematográfica?...
Sería divertido verla con más gente. Creo que también estará bien en casa, donde puedes hacer pausas, ir a por algo de picar y volver a verla una y otra vez. Pero eso ya vendrá más adelante. Creo que lo divertido de ir al cine a ver una película en la gran pantalla es verla con más gente. Aunque a mí no me gusta mucho estar con gente, creo que a los demás les divertiría verla con más gente. ¡Es broma! [Risas].
ENTREVISTA A ANNE HATHAWAY...
Echando la vista atrás a la película original, ¿por qué crees que se convirtió en un referente cultural?...
Creo que teníamos varias cosas a nuestro favor: Meryl Streep, Stanley Tucci y Emily Blunt en uno de sus primeros papeles. Contábamos con unos intérpretes increíbles, entre los que había muchísima química. Y luego estaba David Frankel, que no solo es un hombre brillante, sino que tiene un gusto increíble, al frente del proyecto.
Teníamos este guion tan divertido de Aline Brosh McKenna. Lo produjeron Wendy Finerman y Karen Rosenfelt. Simplemente, todo el mundo contribuyó a ello. Había mucho cariño en el plató mientras la rodábamos, y creo sinceramente que el público la adoró a su vez. Y ha sido esta historia de amor de 20 años entre las personas que la hicieron y las personas que la hicieron parte de sus vidas.
¿Cómo ha sido ver cómo tu personaje, Andy, y la película han perdurado a través de las citas, los memes y los momentos de la cultura pop durante los últimos 20 años?...
Es maravilloso. Es como encontrarse con un amigo de la infancia. Me encanta que la gente lo haya utilizado, haya sido tan creativa con él y lo haya incorporado a sus vidas. Hay algo de universal en esta experiencia… Creo que esa es parte de la razón por la que ha seguido siendo relevante: es porque el público lo ha mantenido así.
Con esta nueva película, ¿en qué aspectos ha cambiado Andy en los últimos 20 años y en cuáles se ha mantenido igual?...
Creo que la Andy que conocemos en «El diablo viste de Prada 2» es alguien que se ha mantenido fiel a sí misma durante los últimos 20 años. Tomó decisiones vitales y emprendió un camino en el que creía, y creo que esa decisión la ha hecho sentir realmente realizada. Su vida no se parece necesariamente a la de nadie más, pero sí se parece a la suya, y ella está feliz por ello. Tiene confianza profesional, que se ha ganado. Sabe moverse en una oficina y ahora tiene un poco de poder, pero sigue siendo una persona encantadora con la que trabajar, y parece alguien con quien también sería muy divertido ser amiga.
¿Qué es lo que más te ha gustado de volver a meterte en la piel de Andy?...
¡Ver a todo el mundo! Es eso que se oye decir a la gente, o que quizá tú mismo hayas dicho alguna vez: «Ojalá pudiera volver a esa época de mi vida sabiendo lo que sé ahora». Y yo pude hacerlo. Fue maravilloso reencontrarme con esas personas que fueron las responsables de tantas cosas increíbles que he disfrutado y vivido en mi vida. Todo se lo debo a ellos, y pude volver 20 años más agradecido, 20 años más maduro y decir: «Gracias, ¿qué necesitáis y cómo puedo ayudaros?». Me emocionó mucho que todos pudieran volver y que pudiéramos crear juntos otra ronda de recuerdos.
Hay algunas escenas preciosas que tienen lugar en Milán. ¿Tienes alguna favorita?...
En realidad, era una escena en la que yo no aparecía. Había un pequeño grupo del equipo que iba a ir a grabar a Meryl a la Galleria. Y les pregunté: «¿Creéis que estaría bien o sería bienvenido que me acercara solo para mirar?». Y me dijeron que sería estupendo. Así que allí estuve. Pude ver cómo se rodaba esa escena, y es una de las tomas más bonitas que he visto nunca. Corrí hacia Meryl después de la primera toma y le dije: «Nunca
nunca has estado más guapa que en este momento». Así que diría que, para mí, ese momento de terminar la película en la Galleria, con todo el mundo viendo a Meryl Streep como Miranda Priestly en la cima de su arte en el lugar más bonito, fue sin duda lo mejor de mi estancia en Italia.
¿Qué aporta el director, David Frankel, a estas películas que te hace ilusionarte con la secuela?...
Su valentía. Su valentía para embarcarse en una secuela cuando consideró que era el momento adecuado. No solo pensó en hacer una secuela satisfactoria, sino en crear una secuela que tuviera su propia razón de ser. Es una auténtica continuación de lo que estos personajes han vivido durante los últimos veinte años. Es realmente valiente no limitarse a repetir el pasado, sino intentar reflejar el presente con precisión. Y creo que hizo un trabajo magnífico y que lo bordó por completo. Y funcionó porque era incansable, centrado y divertido, pero inflexible: tal y como uno quiere que sea el jefe.
¿Qué opinas? ¿Por qué crees que la secuela sería una experiencia cinematográfica tan fantástica para el público?...
Cuando hay una película que sabes que va a provocar una reacción en el público, es muy divertido formar parte de ese público. Es muy divertido escuchar las risas y los gritos de sorpresa. La alegría que la gente se permite sentir en una sala de cine es diferente. La alegría se siente de otra manera, la esperanza y el humor se sienten de otra manera. Es simplemente algo más, cuando puedes compartirlo con otras personas. Crecí en una época en la que ir al cine era algo que esperabas con ilusión. No he encontrado nada que sustituya el puro disfrute de ir al cine. Pero no soy exigente con los asientos, así que quizá sea solo cosa mía.
ENTREVISTA A EMILY BLUNT...
¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste de que se estaba rodando una secuela de «El diablo viste de Prada»?...
Creo que lo primero que pensé fue: «Bueno, tiene que ser todo el equipo, si no, no se puede hacer». [Risas.] Todos teníamos mucha fe en Aline, nuestra increíble guionista. Ella entiende el mundo increíblemente bien, y fue su confianza en el mundo que estaba construyendo para la secuela lo que realmente me emocionó. Sabía que sería surrealista y alucinante volver a reunirnos 20 años después, porque esta película cambió mi vida de formas que nunca había imaginado y que han tenido un efecto muy duradero. Además, el público al que llega sigue creciendo. Todos los amigos de mis hijos la están viendo, y yo ni siquiera tenía hijos cuando hice la película.
¿Por qué crees que es el momento adecuado para una secuela?...
La película original fue como una especie de fuente de alegría y nostalgia para la gente. Es una experiencia que une a las personas: hay quienes, tras una ruptura sentimental, se han ido a casa a ver «El diablo viste de Prada» para animarse. La ven en los aviones. La ven cuando sus padres están enfermos. La ven cada Navidad.
Hay una gran unidad en ello. Y creo que este es el momento en el que necesitamos alegría. Necesitamos ese escapismo con personajes que conocemos y amamos.
¿Dónde encontramos a Emily al principio de la historia?...
Emily ocupa ahora un puesto de responsabilidad en Dior. Básicamente, ahora tiene poder, que Dios nos ayude. Y creo que ahora se encuentra en una posición en la que realmente disfruta ejerciendo ese tipo de poder sobre los demás. Su mayor aspiración en la vida es convertirse en un icono. Creo que eso es lo que quiere.
¿Cómo fue volver a reunirte con Meryl, Anne y Stanley?...
Bueno, Stanley es ahora mi familia, así que ese reencuentro está siempre presente. Stanley se casó con mi hermana después de que trabajáramos juntos en la primera película, así que es un sueño volver a trabajar con él. Y con Meryl, esta es mi cuarta película con ella. Ahora es como mi madre en el mundo del espectáculo. Y Annie es, literalmente, una de las primeras personas con las que entablé amistad en esta industria; en la primera película me sentía como un pez fuera del agua. Fue mágico volver a meterme en la piel de estos personajes y fue bastante fácil volver a compenetrarnos todos.
¿Qué es lo que más te ha gustado de volver a meterte en el papel de Emily?...
Me encanta este personaje. Está completamente loca y no se anda con rodeos. No para de indignada por todo… por el aire. Está indignada con la vida, y es muy divertido interpretar a alguien que es tan espontánea, tan grosera, tan observadora e insegura. Quiero decir, me identifico con ella, creo que está llena de todo tipo de inseguridades. Es una lunática, pero me encanta interpretarla.
Cuéntame un poco sobre cómo fue trabajar con el director David Frankel...
David es una joya entre las joyas. Es un hombre con una paciencia infinita. Creo que podría estar en medio de un huracán y seguir estando tranquilo. Es tan estable. Es el hombre más amable del mundo y está abierto a que interpretes las cosas a tu manera, y me dejó quitarme las barreras en cada escena, algo que no todo el mundo te deja hacer. Impulsó mi carrera de una manera increíble. ¡Así que le debo mucho!
ENTREVISTA A STANLEY TUCCI...
Cuando te enteraste de que se iba a hacer «El diablo viste de Prada 2», ¿qué pensaste y por qué crees que es el momento adecuado para una secuela?...
Me alegré mucho al saber que se iba a hacer. No pensaba que fuera a suceder. Me encantó interpretar a Nigel, y la película original fue una de las mejores experiencias que he tenido. Me encantó la gente con la que trabajé y me hacía mucha ilusión trabajar con Emily, que ahora es mi cuñada.
¿Por qué crees que la primera película se convirtió en un referente cultural tan importante?...
Porque es una película realmente buena. Por eso: es una película muy, muy buena y sigue siendo válida 20 años después. Sigue funcionando muy bien y, perdón, los personajes son muy reales. Tiene un toque romántico. Creo que, visualmente, es fantástica, y hay una especie de moraleja en todo ello.
¿Dónde nos encontramos con Nigel cuando empieza «El diablo viste de Prada 2»? ¿Qué ha pasado desde la última vez que lo vimos hace 20 años?...
Bueno, sigue en ello. Los sectores de la moda y los medios de comunicación han cambiado. Todo está en línea, todo es digital, pero él sigue ahí, trabajando sin descanso.
¿Qué es lo mejor de volver a este papel?...
Poder estar con toda la gente que participa en el proyecto. Es un grupo de personas realmente encantador. Además, hay muchas caras nuevas en esta película, lo que ha supuesto un gran soplo de aire fresco. Es muy interesante ser ahora el veterano del plató.
¿Por qué crees que esta secuela será una experiencia tan fantástica en el cine?...
Es una película muy visual, y creo que además es de esas que a la gente le encanta ver en compañía. Así que poder ir a verla con un grupo de amigos o con la familia y vivir esa experiencia junto al resto del público es fantástico, y esta película se presta perfectamente a ello porque es una película maravillosa, emotiva, divertida y que te hace sentir bien, con inteligencia y verdadera humanidad, y esas son precisamente las cosas que a uno le gusta compartir.
ENTREVISTA A KENNETH BRANAGH...
Kenneth Branagh sobre… la historia de fondo de Stuart...
«Stuart es un artista. Es músico. Toca el violín, pero también compone. Ha tenido problemas en su vida con algunos demonios que ha tenido que superar, y nuestra impresión es que probablemente Miranda le ha ayudado con eso. Y por ese apoyo, le está eternamente agradecido. Tengo la sensación de que, a diferencia de otros hombres, quizá él no necesite nada de ella de la misma manera. Así que hay una independencia de espíritu que ella podría admirar o, al menos, respetar. Hay una especie de espíritu artístico inconformista que también podría divertirle o, al menos, resultarle familiar».
Por qué la primera película sigue siendo la favorita de tanta gente...
«Creo que la expresión "clásico atemporal" le viene como anillo al dedo. Diría que es una película impecable porque cuenta con unas interpretaciones brillantes enmarcadas en un guion muy bien construido, que es a veces divertido y a veces conmovedor. Ofrece una visión perspicaz del comportamiento humano, pero todo ello envuelto en un entretenimiento que se disfruta sin esfuerzo. Todo eso es una combinación mágica, y muy, muy, muy difícil de lograr. La volví a ver antes de empezar a trabajar en esta secuela, y es una película realmente maravillosa».
Trabajar con Meryl Streep...
«No había actuado con Meryl Streep antes. Para muchos, ha sido un gran modelo a seguir por su trayectoria profesional, que, por supuesto, no tiene parangón, y es sinónimo del más alto nivel de excelencia creativa. Ha trabajado con los mejores, representa lo mejor y es un faro de lo mejor que la interpretación puede ofrecer… Cuando ves a los grandes, siempre hay un nivel genuino y natural de esa alegría, que para ellos forma parte de lo que hace que algo resulte real, alegre y... y brillante. De alguna manera, siempre encuentran la forma de llegar a ese momento de alegría que a menudo presenta al ser humano de una manera muy electrizante. Ella no hace las cosas a medias, por supuesto; no es superficial, no es descuidada, no le da más vueltas de las necesarias. Sabe cómo tomarse las cosas con ligereza, pero sin dejar de ser rigurosa.
Fue un honor trabajar con ella».
EL VESTUARIO DE "EL DIABLO VISTE DE PRADA 2"...
Tras haber trabajado junto a la legendaria diseñadora de vestuario Patricia Field como compañera creativa en varias películas y series icónicas, Molly Rogers se pone ahora al timón del barco de la moda como diseñadora jefe de vestuario de la secuela.
Aunque Rogers es la primera en admitir que «[su] forma de ser es ponerle a alguien un bolso con forma de paloma y crear un momento de moda» (en referencia a un look muy comentado que lució Carrie Bradshaw en un episodio de 2023 de «And Just Like That»), su objetivo para la secuela era continuar el legado de la primera película creando looks atemporales. «Las cosas no tenían que formar parte de una tendencia», afirma. «Tuve que descartar piezas que sabía que no aguantarían los próximos 20 años, por mucho que me doliera devolver algunas prendas. Los looks tenían que perdurar».
ANDY SACHS:
● En la primera página del lookbook de Rogers para Andy Sachs destacan dos palabras en letras grandes y llamativas: «Ropa masculina femenina». «Imagina una mezcla entre Annie Hall y Katharine Hepburn», dice Rogers, quien vistió a Anne Hathaway principalmente con chalecos, blazers suaves y blusas combinadas con pantalones de cintura alta.
● Como reportera, el vestuario del personaje debía parecer usado, con prendas vintage mezcladas con otras más modernas. «Andy es una trotamundos, así que la idea era que, cuando estuviera de reportaje en algún lugar, comprara cosas en tiendas de segunda mano o vintage. Es una persona inteligente, no es ajena a la moda. Aprendió algunas cosas durante su etapa en Runway».
● Hathaway tuvo más de 47 cambios de vestuario en la película. Estos son los looks favoritos de Rogers:
1. La Última Cena en Milán: Unos pantalones de terciopelo negro de inspiración masculina con tirantes a rayas con pedrería de la colección Otoño 2024 de Armani Privé, junto con piezas de Nikos Koulis, el diseñador de joyas griego favorito de Rogers.
2. El conjunto que lució Andy en la entrega de premios: una chaqueta de Dolce & Gabbana, unos pantalones de lana a rayas de Loewe, un top de seda y elastano de Romeo Gigli, un collar con cierre de palilla dorado de Jemma Wynne, un collar de perlas de Tamushka personalizado por James Banks y un bolso bandolera de Coach que se convirtió en una pieza clave de su look.
3. Encuentro con Emily en Dior: chaleco y pantalones a juego de archivo de Jean Paul Gaultier, botines de Saint Laurent, un anillo de malaquita de Tarin Thomas y el mencionado bolso bandolera de Coach.
4. Una blusa de seda de Tom Ford, pantalones palazzo de Valentino, chaqueta de Louis Vuitton, botas de Aquazzura, un bolso tipo caja de metal de Dellaluna, gafas de sol de Chanel y pendientes de Jemma Wynne, lucidos durante un enfrentamiento en una habitación de hotel en Milán.
5. En Milán: un impresionante conjunto de dos piezas compuesto por top y falda de bouclé, cinturón y bolso acolchado de tres piezas, todo de Chanel.
6. El vestido de Andy para los Hamptons es de Gabriela Hearst, con zapatos de Chloé, un bolso tote de Fendi y una gorra de pescador de Amor Y Mezcal.
7. Fiesta de cumpleaños de Irv: un vestido azul brillante de Paco Rabanne con zapatos de tacón de Rene Caovilla, bolso de Rabanne y joyas de Fred Leighton, Jemma Wynne y Sophie Blake.
● Dato curioso: el ahora famoso jersey azul cerúleo fue una de las pocas prendas de la primera película que se conservó en los archivos, con la mancha de sopa y todo. [Spoiler: debido a dicha mancha de sopa, hubo que buscar una réplica para su reaparición en la secuela.]● Dato curioso: el ahora famoso jersey azul cerúleo fue una de las pocas prendas de la primera película que se conservó en los archivos, con la mancha de sopa y todo. [Spoiler: debido a dicha mancha de sopa, hubo que buscar una réplica para su reaparición en la secuela.]
MIRANDA PRIESTLY:
● Rogers quería que la silueta característica de Miranda Priestly funcionara como un uniforme. «Nos inspiramos en personas como Karl Lagerfeld, que se ceñía a un uniforme que simplemente funcionaba. En la primera película, teníamos chaquetas cortas y faldas lápiz, así que esa fue nuestra guía para la secuela», afirma Rogers.
● Streep colaboró estrechamente con Rogers en muchos de sus looks. Además, ella misma se hizo con una prenda que acabó siendo uno de los momentos más sorprendentes de la película: compró un par de pendientes de aro plateados nada menos que en la cadena de farmacias estadounidense CVS. Rogers comenta: «Meryl llegó a la primera prueba y sacó de su bolso unos pendientes de aro plateados del tamaño perfecto».
Buscamos por todas partes un par que no le restara protagonismo a su peluca, pero que fuera lo suficientemente lo suficiente como para que no se perdieran entre la multitud. Miranda no se pondría unos pendientes insignificantes. ¡Solo teníamos el par que compró Meryl, y nos aterrorizaba la idea de perder uno!».
● Streep se cambió de ropa unas 28 veces en la película. Estos son algunos de los looks favoritos de Rogers:
1. En la primera escena de la oficina, Miranda lleva una chaqueta y una falda grises de Sa Su Phi, zapatos de tacón de DeiMille, un bolso color crema de Pinel et Pinel, una pulsera y un collar de Briony Raymond, y los pendientes de CVS mencionados anteriormente.
2. En la película solo aparecían dos prendas hechas a medida. Miranda Priestly, como es lógico, luce una de ellas en la gala de Runway. Pierpaolo Piccioli acababa de incorporarse a Balenciaga cuando creó el exclusivo vestido de gala rojo para Streep.
3. Para una reunión con un grupo de asesores, Streep lleva una chaqueta con borlas de Dries Van Noten con borlas, que según Rogers eligió como «un contrapunto espiritual» a la chaqueta de lentejuelas y abalorios que Miranda llevaba en la primera película cuando pronunció su impactante monólogo sobre el azul cerúleo. La chaqueta se combina con una blusa lavanda de Libertine, una falda de Gabriela Hearst y zapatos de tacón de Gucci.
4. Para Streep era fundamental llevar Armani en Milán, en homenaje al legendario diseñador italiano que, lamentablemente, falleció durante el rodaje. Durante una escena en el Museo de la Última Cena (un espacio que se recreó para el rodaje, más detalles a continuación), Streep lleva un abrigo de noche con pedrería de Armani Privé con una blusa de Oud, pantalones de Carolina Herrera y zapatos de tacón de YSL.
5. El collar de strass que se llevó en la fiesta de cumpleaños de Irv se compró en un mercadillo vintage de Nueva York. Fue la primera pieza que Rogers adquirió para la película.
EMILY CHARLTON:
● Según Rogers, Emily era el personaje para el que todos los compradores de su equipo querían comprar, porque podían ir más allá en cuanto a lo atrevido. «Toda la ropa de Emily en la primera película procedía de Century 21. Esta vez, todo el mundo se ofreció a vestirla».
● Entre los looks favoritos de Emily según Rogers:
1. Un traje de pata de gallo diseñado por Jonathan Anderson para Dior, combinado con una capa de Zimmermann y botas Louboutin hasta el muslo durante una cita para almorzar en Milán.
2. Un mono de archivo de Jean Paul Gaultier con una camiseta y un pañuelo de Dior durante las obras en la tienda insignia de Dior.
3. Una blusa de Dior, unos pantalones de Jean Paul Gaultier, un corsé de Wiederhoeft y unos zapatos de tacón de Brandon Blackwood para un reencuentro inesperado en la pasarela.
4. Un vestido de Dior, una falda de Peter Do, zapatos de tacón de Alexander McQueen, un bolso tipo caja de Mark Cross y una boina vintage de Dior para una reunión en honor a Irv.
5. Un vestido de Rick Owens, un cinturón de Massimo Dutti, un delantal vintage de plata, zapatos de tacón de Louboutin y joyas de Gallery Lulo para la fiesta de cumpleaños de Irv.
NIGEL KIPLING:
● Los looks favoritos de Rogers para Nigel incluyen:
1. Una chaqueta de Dolce & Gabbana, pantalones de Zegna, zapatos de Paul Stuart, pajarita de Giorgio Armani, pulseras de David Yurman y un pañuelo de bolsillo de Pucci para su look final en Milán.
2. Un traje de tres piezas de Dolce & Gabbana, un pañuelo y un pañuelo de bolsillo para el desfile del diseñador.
3. Un traje de tres piezas de Saville Row de Richard James con estampado de cuadros escoceses, camisa de Turnbull & Asser, corbata vintage, bolso de Berluti y zapatos de Santoni para una reunión en Dior.
4. Un esmoquin de tres piezas de Zegna hecho a medida para la gala Runway.
5. Una chaqueta camel de Tom Ford, un pañuelo vintage, pantalones de Berwich y zapatos de Stubbs & Wootton para el vuelo a Milán.
LAS ASISTENTES:
● El vestido de gala de Simone Ashley es un modelo de archivo de Jean Paul Gaultier.
● El personaje de Caleb Hearon, Charlie, pasa la mayor parte de la película sentado, pero sus camisas se hicieron a medida para que le quedaran perfectas.
● El personaje de Helen J. Shen, Jin, era la favorita del grupo en las tiendas de segunda mano. Su look se inspiró en una vendedora de uno de los mercados vintage favoritos de Rogers, a quien le encanta llevar varios pasadores en el pelo.
PASARELA EN MILÁN:
● Lo más granado de los diseñadores italianos proporcionó los looks que la producción pudo mostrar en el desfile, entre ellos Emilio Pucci, Etro, Fendi, Moschino, Missoni, Prada, Dolce & Gabbana, Lorenzo Seghezzi, Rosamosario, Roberto Cavalli y Antonio Marras.
UNA HISTORIA DE DOS CAPITALES DE LA MODA...
Jess Gonchor, que fue el diseñador de producción de la primera película y creó una serie de decorados inolvidables en películas como «Capote», «¡Ave, César!», «No es país para viejos» y «Mujercitas» (2019), entre otras, volvió a colaborar con los cineastas para actualizar los espacios de «El diablo viste de Prada 2» y adaptarlos al público actual.
NUEVA YORK:
● Aparte de unos pocos carteles y fotografías que se conservaron del decorado original, la oficina de Miranda Priestly se rehizo en gran parte desde cero. Con el objetivo de darle un poco de peso a la oficina,
Gonchor colocó pilas de revistas por todas partes. «Crecí en una casa donde mi padre tenía un montón de revistas National Geographic en el sótano, y mi madre bromeaba diciendo que afectaban a la fuerza gravitatoria de la Tierra. Así que solo quería recrear ese peso, como si Miranda se aferrara a esos medios impresos tanto física como metafóricamente», explica.
● Las oficinas de Runway para la secuela eran unas ocho veces más grandes que las de la primera producción. «Esta vez tuvimos el lujo de construir algo más grande. Así que jugamos con la idea de poner grandes y largos escritorios compartidos en la sala de redacción, inspirándonos en la de Vogue, aunque la nuestra es más exagerada».
● Aunque la extensa finca de Sasha Barnes se encuentra en Vermont en la película, la producción pudo encontrar una ubicación mucho más cercana a la ciudad de Nueva York: la mansión de 26 acres de Billy Joel en Oyster Bay, Long Island, que se había puesto a la venta cuando comenzó la preproducción. La casa de Miranda Priestly en los Hamptons se rodó unas cuantas casas más abajo, en Center Island.
● Otros escenarios de Nueva York fueron: el exterior del Museo Americano de Historia Natural, que sirvió de escenario para la gala de Runway; el vestíbulo de McGraw-Hill, que, al igual que en la primera película, hace las veces del vestíbulo del gigante editorial ficticio Elias-Clarke; y la casa adosada del Upper East Side que aparecía en la película original, que se volvió a utilizar en la secuela.
MILÁN:
● El interior del Museo de La Última Cena de Leonardo da Vinci se recreó en un plató, ya que cualquier iluminación de la producción habría dañado el cuadro real. Un equipo de pintores escénicos italianos altamente cualificados, liderado por una mujer que gestiona los decorados de una ópera en Roma, construyó y pintó una sala de aproximadamente tres cuartas partes del tamaño de la original.
● El desfile de moda de Runway tiene lugar en la Accademia di Brera, una escuela de bellas artes de Milán. En un principio, la escena debía desarrollarse frente al Duomo; sin embargo, finalmente se eligió la Brera por la privacidad que ofrecía al reparto y al equipo (y que ayudó a mantener en secreto un determinado cameo). La pasarela para el desfile fue construida en cinco días por un equipo local que organiza desfiles de moda reales en Milán.
● Villa Balbiano, un espacio para eventos, sirvió como la villa de Benji Barnes en el lago de Como. Gonchor y su equipo acondicionaron el lugar con un césped recién cortado y un jardín de estatuas para el rodaje.
● Mientras que las habitaciones del hotel se rodaron en su totalidad en la mansión Woolworth de Long Island, las escenas del vestíbulo y los exteriores se rodaron en el Palazzo Parigi.
● Otros lugares de rodaje en Milán fueron: Villa Arconati, el patio de la iglesia de Santa Maria delle Grazie, el Palazzo Clerici y la Galleria Vittorio Emanuele II.
GALERÍA DE FOTOS
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