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INFORMACIÓN
Titulo original: Cabros De Mierda
Año Producción: 2017
Nacionalidad: Chile
Duración: 118 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Drama
Director: Gonzalo Justiniano
Guión: Gonzalo Justiniano
Fotografía: M.I. Littin- Menz
Música: Miranda And Tobar
FECHAS DE ESTRENO
España: 30 Noviembre 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Reverso Films


SINOPSIS

1983. Gladys es una mujer de 32 años que vive en el gueto pobre y "políticamente conflictivo" de "La Victoria" en Santiago, Chile, en medio de la dictadura militar de Augusto Pinochet. Ella reside con su madre y su hija pequeña, y reciben un misionero norteamericano, Samuel, de 23 años y lleno de sueños, que descubrirá la cruel realidad que sus nuevos vecinos deben soportar...

INTÉRPRETES

NATHALIA ARAGONESE, DANIEL CONTESSE, ELÍAS COLLADO, LUIS DUBÍ, CLAUDIO GONZÁLEZ, CORINA POSADA, ROLANDO VALENZUELA

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Festivales y premiosPREMIOS Y FESTIVALES

- XII Festival Internacional de Cine de Roma, Sección Oficial
- 30 Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, Sección Oficial en Competición
- 33º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
- 39 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

NOTAS DEL DIRECTOR...
   Este proyecto nace mientras observaba en una sala de proyección del Museo de la Memoria, las imágenes que filmé hace más de 30 años, en medio de la dictadura de Pinochet, en el Chile de los 80. En ese entonces yo tenía 27 años, hacía cuatro que había dejado Chile, vivía en Francia y vine a realizar un documental para la TV Francesa cuyo tema era: “Chile a 10 años del golpe de estado: Pinochet’s Land”. Después de entregar el registro en Francia, que sirvió para denunciar en el mundo lo que sucedía en Chile, decidí regresar e instalarme a grabar lo que pasaba en las poblaciones. Recuerdo con mucho afecto a los curas Dubois y Jarlan, quienes me acogieron y orientaron. El día que asesinaron a Jarlan yo estuve con él y mis imágenes sirvieron como prueba en el juicio que se realizó por su muerte. En fin, mientras observaba estas imágenes filmadas en un Chile tan diferente, me vi como un personaje y me cuestioné si en verdad eso pasó y si yo estuve ahí. A medida que avanzaba la proyección, unido al recuerdo brotaban en mí un collage de imágenes, pensamientos y sensaciones de lo que había vivido en esos años en Chile. Poco a poco empezaron a aparecer los visos de una realidad más amplia que me había tocado conocer. Aparecía en off un mundo que me parecía sumamente importante explorar, que me invitaba a introducirme en un espacio difuso donde se mezcla lo que realmente pasó con lo que uno recuerda y la memoria colectiva. Reencontrarme con esas imágenes fue para mí algo especial. No las había visto desde esa época, ya lejana. Obviamente, yo había cambiado y el país también. El cine me ha permitido explorar la vida y también la muerte. También bucear en situaciones y las personalidades de quiénes las experimentan de otra forma, más allá de la razón, de lo pragmático, de los análisis y las estadísticas. CDM se funda en la emoción, en la vida cotidianada y en la humanidad de muchos, en especial de las mujeres de las poblaciones, en medio de tiempos feroces.


ENTREVISTA AL DIRECTOR...
¿Cuál es tu desafío como director con CDM?...
Me interesó hacer LA FRANCESITA como una forma de explorar la “gran historia“ del Chile de Pinochet que padeció mi generación y que fue también un pedazo importante de mi vida. Me motivaba hacer un relato que se construyera a partir de la emoción, que fuera más allá de los hechos y de la forma como comúnmente hemos conocido esa época. Las imágenes de archivo de la película las filmé yo mismo, o más bien la persona que era yo en ese entonces, y desde que las vi nuevamente después de más de 20 años gracias al Museo de La Memoria, empezó a rearmarse en mi mente el recuerdo del Chile de esa época, con todos sus códigos, la ‘normal /anormalidad” que imperaba.
Me pareció interesante realizar una ficción, basada libremente en la realidad, en la vida cotidiana de una mujer, joven, contradictoria, picara y valiente, de la Población La Victoria. Hacer que el espectador se acerque a ese momento histórico que llamamos “dictadura”, a partir de ella y las pequeñas historias de su barrio.
Pensé que era importante mostrar fragmentos olvidados del proceso de la recuperación de la democracia, ligado siempre a la violación sistemática de los derechos humanos. Quise acercarme al tema sin apuro, pero de forma directa. Se trataba de poder rescatar a tantos y tantas, al menos por un instante, de ese abismo que llamamos el olvido. Defender ese proceso natural, inherente al ser humano y a toda sociedad que se respete a sí misma, que comúnmente llamamos “LA MEMORIA”. Vencer a los enemigos de ella y sus cómplices, quienes la combaten pues le temen de forma obsesiva y enfermiza.

¿Cuál es tu motivación?...
Me interesa aprovechar la capacidad que tiene el cine como lenguaje de transmitir y comunicar, no solamente hechos, sucesos, sino también emociones. Explorar desde ese lugar nuestra historia reciente.
Leí una vez un artículo de un periodista alemán, que era una reflexión que hacía 60 años después del nazismo, que pensé era interesante a analizar y tener presente bajo nuestra realidad, en resumen era: “¿Por qué hay gente y grupos de poder que tienen tanto problema con la memoria?“ en Italia, en España. Y “¿Qué hacemos con su trauma? ¿Cómo una sociedad enfrenta a quienes estigmatizan la capacidad e importancia que tiene para el ser humano recordar?”.

¿Por qué Gladys?...
Este guion lo hice desde la perspectiva de Gladys, testimonio de una mujer sencilla, que como muchas mujeres de esa época, no sólo sacaban adelante sus familias sino que también, sin esperar nada de nadie, emergieron en medio del contexto de un Chile muy golpeado y enfrentaron las dificultades con un sentimiento de solidaridad ejemplar. Quiero hablar y rescatar ese Chile, esa cotidianidad que transcurría, con situaciones extremas inimaginables en el contexto actual.
Como el recuerdo que tengo de la mirada de un niño, que en medio de la oscuridad de un pasaje de la población, al finalizar una jornada de protesta, ayudé a transportar en mis brazos a una furgoneta. Tenía bajo su hombro un hoyito, por el cual caían gotas de sangre.


ENTREVISTA A NATHALIA ARAGONESE...
¿Quién es Gladys?...
Gladys es “La Francesita”, que encarna el espíritu y la realidad de una pobladora chilena en plena dictadura militar. En ella están fragmentos de las mujeres que le tocó conocer a Gonzalo mientras registraba las protestas en los 80 y es una mujer chilena muy reconocible en su desenfado, fuerza, sensualidad, libertad y sensibilidad. Ella, si bien no pertenece a ningún partido político, lucha por la democracia y también por su supervivencia como mujer. Gladys es capaz de arriesgar su vida por dar de comer a su familia y a quien lo necesite. Es una mujer muy fuerte, valiente, con las mismas ganas de vivir de cualquier joven de su edad.

¿Qué significó interpretarla? ¿Cómo te aproximaste a su historia?...
Encarnar este personaje es un regalo; me gustan los roles difíciles que no son parejos sino complejos como es la vida. Gladys es un personaje que además es un contexto y es una vida, una mente y un cuerpo que debía armar a partir de todo lo que existe a excepción de ella misma. Es una mujer de la cual hay vestigios y pistas pero que hoy es un recuerdo. Para mí es un personaje importantísimo en la historia de las mujeres de nuestro país. Gonzalo entra en lo femenino con mucha agudeza.

¿Cómo presentarías la película a tu generación?...
Como una película absolutamente necesaria y actual. La realidad chilena avanza en apariencia pero las estructuras son las mismas y eso es político, es actual y trascendental. Es bueno verla porque es Chile, porque tiene mucho de nuestro carácter, de la sociedad que estamos tratando de construir, todo lo que somos hoy, lo que ya no tenemos y lo que perdimos.


ENTREVISTA A DANIEL COMTESSE...
¿Cómo describes a Samuel y qué sucede con él cuando llega a Chile?...
Samuel llega a Chile con una idea fija y clara de qué es el mundo, y de cómo funciona. Está convencido, fue criado así, creo que la figura de la Iglesia y la figura de su padre son importantísimas en la vida de Samuel. Cuando él llega a Chile esa idea tan clara que tenía del tercer mundo se transforma; encuentra en Chile una realidad más cruda, sin maquillaje, del rol de USA en America Latina, comienza a entender el mundo como algo más complejo. Frente a eso su idea del mundo y la religion cambia y toma consciencia de su propia fragilidad. Además creo que el rol de observador de Samuel, de este extranjero que llega, tiene que ver con lo que le tocó vivir a Gonzalo cuando vino a grabar a Chile en los 80, desde Francia. Samuel es en parte el ojo de Gonzalo dentro de la película.

¿Cómo es la historia entre Samuel y Gladys? ¿Cómo es el choque entre sus mundos?...
Es una historia de intercambios, una historia de un vínculo muy honesto. Creo que cada uno se reconoce en los ojos del otro. Sin duda se nutren juntos y crecen entre ellos. Gladys le muestra el camino de la independencia a Samuel, lo induce a vivir la vida y su sexualidad por decisión de uno y no por designios de otros. Por otro lado, Gladys encuentra en Samuel a una persona inocente y con buenas intenciones, en un contexto que para ella era muy cruel, muy hostil. El choque de los mundos es bien fuerte, son culturas muy diferentes, con códigos y circunstancias que son radicalmente distintas, son otras costumbres, otro lenguaje. Pero a medida que se van conociendo y se van aprendiendo el uno al otro, el choque se transforma y logran integrar sus mundos para crecer.

¿Qué se va a encontrar el público cuando vaya a ver CDM?...
Se van a encontrar con un relato de Chile que no se hace a partir de las grandes épicas, sino que con una realidad que se construye a través de las historias cotidianas, de esas historias que han estado siempre pero que casi nunca son oídas. Creo que el público se va a transformar en testigo de la película, de la misma manera que Samuel atestigua Chile.

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