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CONTEXTO...
El mundo se está calentando, las lluvias son cada vez más intensas y el nivel del mar está subiendo.
Bangladesh es un gran delta formado por los depósitos aluviales de los tres poderosos ríos del Himalaya: el Ganges, el Brahmaputra y el Meghna. Hay alrededor de 405 ríos en Bangladesh, de los cuales 57 son ríos transfronterizos.
Durante la temporada de monzones, el país se inunda y los ríos crecen y cambian sus cauces, llegando a desplazarse hasta 20 metros cada año.
Los habitantes rurales del planeta están migrando a las grandes ciudades. La extrema velocidad y escala de la urbanización han absorbido a muchos antiguos campesinos, incorporándolos a los vastos suburbios de estas ciudades en expansión.
NOTA DEL DIRECTOR...
Nuestra historia se desarrolla en Bangladesh, uno de los países más afectados por el cambio climático y la aceleración urbanística. Es una especie de faro al que todos los países prestan atención, ya que lo que ocurre en Bangladesh se verá progresivamente en el resto del mundo. Bangladesh, como muchos otros países en desarrollo, es responsable de solo una pequeña fracción de las emisiones globales, pero sufre el mayor impacto del cambio climático y tiene menos capacidad que otros países para protegerse.
Nos dirigimos hacia un «apartheid climático» donde los ricos pagarán para escapar del calentamiento global, la hambruna y los conflictos, mientras que los más pobres sufrirán las peores consecuencias.
Siempre me ha parecido que este éxodo, el mayor de la historia de la humanidad, tiene algo apocalíptico, tremendamente visual para construir una película que habla de la guerra del siglo XXI, la guerra del cambio climático. Una bomba de relojería a punto de explotar. Por eso vamos a contarlo como un thriller, desde la emoción familiar hasta la tensión y lo apocalíptico del colapso de las ciudades. Me gustaría que el espectador, después de su experiencia con Black Water, reflexionara sobre el gran problema que tenemos como humanidad, y que pensemos que tenemos que buscar soluciones inmediatas para todos.
NOTA DE LOS PRODUCTORES...
Otros guiones y tratamientos pasaron por nuestras manos, pero ninguno encajaba del todo. Black Water, sí. Estamos seguros y sentimos que es el proyecto que esperábamos. Buscábamos algo que terminara de definir nuestro camino. Esta es la primera premisa que teníamos clara desde En Buen Sitio, y así nos la presentó el director, Natxo Leuza, con quien ya hemos trabajado anteriormente.
Creemos firmemente que es un proyecto con un contenido verdaderamente enriquecedor.
La premisa de En Buen Sitio es clara: la estética de los proyectos, junto con los temas y los protagonistas, nos ayudan a contar las historias que queremos y creemos que deben contarse. En este sentido, Black Water, reúne estos ingredientes esenciales para nosotros.