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SINOPSIS
Alicia y Gonzalo, una pareja de clase media, se encuentran con la oportunidad de matricular a su hijo Fer en un colegio laico de élite. Para los padres supone asomar la cabeza en la clase alta, nuevas amistades, mayores ingresos, ventajas incontables. Dicen hacerlo por su hijo. En esta maravillosa contradicción entre los miedos y los principios morales, las aspiraciones de la pareja se llevarán por delante lo que, hasta entonces, creían incuestionable...
INTÉRPRETES
NATALIA REYES, JUAN DIEGO BOTTO, PILAR CASTRO, MARIAN ÁLVAREZ, BEA SEGURA, ELENA SANZ, ISRAEL ELEJALDE, FRAN CANTOS, SUSO NANCLARES
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NOTAS DEL DIRECTOR...
Yo no quería escribir esta película.
Altas Capacidades arranca porque Marisa Fdez. Armenteros quería hacer algo con una noticia de 2018, un sospechoso de narcotráfico había muerto en la puerta de un colegio, asesinado por unos sicarios. Y yo no quería hacerlo porque era un asunto demasiado delicado; yo soy padre de dos niños y meterme en honduras con el tema escolar… no, no era buena idea.
Porque además, la historia tenía muchas aristas, muchas implicaciones. ¿Por qué escogemos un colegio u otro? ¿Lo elegimos para nuestros hijos o para nosotros? ¿Por qué matriculé a mi hija en clases de flauta travesera? Cuanto más lo pensaba, más complejo, menos evidente, más divertido y oscuro me parecía todo. Como sabía Marisa desde el principio, terminé enamorado de la historia.
Para más inri, se sumó al proyecto Borja Cobeaga… y como todo el mundo sabe, Borja es el hombre más inteligente de Eurasia.
Y yo me quedé sin excusas.
NOTAS DEL GUIONISTA BORJA COBEAGA...
Recuerdo que Víctor García León y Marisa Fernández Armenteros me llamaron cuando yo estaba muy atareado con otro guión. Pero cuando supe que querían que escribiera una comedia sobre colegios, no me pude resistir.
Creo que les dije algo así como “no tengo tiempo de hacerla pero tengo que hacerla”. Porque justamente venía de una larga temporada de elegir colegio para mi hijo. Había visitado colegios públicos, privados, concertados. Había visto a clases enteras ponerse en pie y firmes al ver entrar a la directora del centro, patios de colegio con resonancias carcelarias y otros que imitaban las oficinas de las tecnológicas de Silicon Valley. Quería volcar a la pantalla mi peripecia de alguna manera.
Cuando buscas cole, aflora lo peor de ti como padre. Tus inseguridades pueden ser miedos justificados, pero también asoma un clasismo que no sabías que existía. Por eso es una temática maravillosa para explorar las bajezas del ser humano.
Admiro de Víctor la acidez de su mirada. Después de escribir por mi cuenta comedias más tiernas y amables, me apetecía juntarme con él para hacer una sátira de las suyas. Y la verdad es que nos hemos divertido machacando a sus infelices protagonistas.
NOTAS DE DIRECCIÓN...
A mí me interesa más la vida que el cine, aunque estas cosas no se suelen confesar en unas notas de dirección. La vida es más entretenida, más imprevisible, más compleja, más interesante… y este guion se parece más a la vida que a ninguna otra película.
Para nosotros, para Borja Cobeaga y para mi, ha sido una gozada asomarnos a muchas cosas: a la identidad de la gente sin identidad; a los miedos de los padres; a las inseguridades de las parejas; a los complejos de la gente sencilla; a la angustia de la clase media.
Pero también es una historia que habla de mí y de mis contradicciones. Habla de mi matrimonio y de mis hijos, de mis esperanzas y de mis miserias… habla de una pareja de padres que tiene miedo; no sólo miedo a que los hijos se hagan daño, también miedo a que no lleguen a ser lo que deberían, miedo a lo que puedan convertirse, miedo a lo que son… Y, eventualmente, la paternidad y la maternidad te obligan a afrontar que nuestros miedos pesan más que nuestros principios.
Como generación, hemos dado todo por nuestros hijos, hasta límites absurdos…y habitualmente por las razone s equi vocadas . Pe ro no lo
reconoceremos nunca, ni bajo tortura. Y esa es una de las mayores dificultades que nos hemos encontrado en el relato: en esta película, nuestros protagonistas no hablan de lo que les ocurre, probablemente no se lo cuentan ni a sí mismos. Las peripecias que hacen avanzar el argumento son mentales; seguimos las evoluciones del pensamiento de dos personajes que no admiten nunca lo que les pasa.
Esto ha obligado a plantear la cámara como si fuéramos un equipo de entomólogos, observando a nuestros especímenes sin juicios ni ternura. Igual que el montaje, que ha pedido que el ritmo de la película esté dentro de los planos, y no en la cadencia del corte… Igual que el trabajo de la dirección de arte, del vestuario, de maquillaje y peluquería… Todos hemos intentado contar un cuento sin énfasis, sin explicaciones reiteradas ni subrayados evidentes. Dicho de otra manera: hemos tenido que confiar en los espectadores.
De esto hay muchos ejemplos en el norte de Europa, desde Bergman hasta ahora, hay cientos de referencias. Por citar a algunos de los actuales, Vinterberg y Östlund son dos herederos brillantes, pero ellos viven en países con luces bajas y emociones luteranas… y España es un lugar en el que el instrumento nacional sigue siendo la pandereta, por eso es inevitable que en cualquier película mínimamente honesta se cuelen por las costuras Azcona y Ferreri, Pepe Isbert y Chus Lampreave.
Esta idea, la imagen de Pepe Isbert colándose en un anuncio de perfume, es la que nos ha marcado el trabajo de fotografía. En nuestro caso, Eva ha construido una película de clase media… que se cuela en una película de clase alta… y que termina sufriendo en otra de clase baja. Tanto la cámara como el tratamiento de color… e incluso el rango de ópticas, se han decidido para que cuando entremos en la casa de un banquero, todo sea aspiracional… y cuando seguimos a la viuda de un narcotraficante a una discoteca de extrarradio, todo nos de miedo. Intentamos reproducir el drama de pertenecer a la clase media; no nos sentimos integrados en la clase alta, la clase trabajadora nos aterra… y cuando estamos entre iguales, los despreciamos porque no queremos formar parte de lo mismo.
Claro, todo esto, todo el trabajo técnico, ha podido permitirse el lujo de ser discreto, de pretender una cierta finura… porque teníamos unos actores superdotados. Marian e Israel nos lo cuentan todo con una economía de gestos que es desconcertante. Están graciosos, naturales, miserables, vulnerables… sin que se les note el sudor. No parece un esfuerzo. No sé cómo agradecerles el talento, el trabajo y la ilusión que nos han regalado… ha sido un lujo mirarles, a veces se me olvidaba cortar las tomas porque se me olvidaba que estábamos haciendo una película.
Se me olvida mucha gente, muchas fases, muchas decisiones… Hacer cine es un trabajo colectivo, aunque las entrevistas nos las hagan siempre a los de siempre.
Y en esta película, Marisa, Sandra y Eneko me han rodeado de gente muy buena. Muy buena de verdad.
Ojalá yo haya estado a su altura, sería estar muy arriba.
GALERÍA DE FOTOS
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