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CRITICA
Por: PACO CASADO
Después de que el paciente de una terapeuta desaparezca en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para poder buscarlo y tratar de salvarlo.
Kane Parsons en el año 2022, con tan sólo 16 años, rodó 25 cortos sobre espacios tenebrosos, presencias peligrosas, lugares abandonados y personajes horrendos, que tuvieron un gran éxito.
Los backrooms son espacios sin salida en los que nunca se debe entrar.
Debido al éxito de aquellos cortos fue elegido para rodar este su primer largometraje, pero pidió tener el control sobre los decorados, la música y los efectos especiales.
El estreno en Estados Unidos. ha tenido un gran éxito.
Un título de un género que se renueva con gente joven que aportan cosas diferentes.
La realización contó con un presupuesto exiguo que ha multiplicado casi por mil en la taquilla.
El cine de terror siempre se caracterizó por los sustos y sobresalto que ocasiona al espectador, pero el actual tiene más imaginación y algunos momentos como ocurre en 'Backrooms' (2026).
Esta historia se basa en hechos cotidianos y llega un momento en el que el espectador puede pensar que es una pesadilla en un mal sueño.
La historia sucede un 19 de junio de 1990, en el que Clark, un vendedor de muebles, se introduce en una amplia sala pintada de amarillo que desemboca en un laberinto que va pasando de una sala a otras sin encontrar una salida.
Mary es una psiquiatra a la que visita Clark, cuando se lo cuenta no le cree, ya que su paciente es alcohólico, su matrimonio está en crisis, su esposa lo echó de casa y duerme en la tienda de muebles.
Una noche en el sótano del establecimiento ve que por una rendija en la pared por la que sale luz, y se da cuenta que se puede pasar y termina perdiéndose por ese laberinto de corredores que no conducen a ninguna parte y que da una sensación de soledad y de claustrofobia realmente agobiante.
Mary, la psiquiatra, siente curiosidad y va a comprobarlo y se ve metida en el mismo lío.
Su exhibición han sido un éxito de taquilla también en España multiplicando el corto presupuesto.
Kane Parson, su director, tiene tan sólo 21 años y este título es su ópera prima, número uno en la taquilla americana.
Tiene formas extrañas de pesadillas, con una narrativa poco convencional, donde nada es normal, todo conduce a un lugar laberíntico, inexistente, lástima que no siempre esté al mismo nivel y decepcione el abrupto final.
Habrá que seguir la trayectoria de este joven realizador en las próxima obras que realice.
El trabajo de los actores recae fundamentalmente en Chiwetel Ejiofor y en la actriz norega Renate Reinsve que salen bien del trance tras sufrir sus personajes traumas de depresión en ese entorno surrealista.
Como cinta es ciertamente original, otra cuestión es la historia que se nos cuenta, a un ritmo adecuado, que posiblemente no satisfaga al espectador, pero no deja de ser sorprendente e incluso a veces resulta mareante con tanta cámara a mano circulando por interminables pasillos que no conducen a ningún lugar.
El mérito de Kane Parson recae más en la idea del guion que en la realización, aunque llega un momento que salta de un personaje a otro sin justificación, ni continuidad y con algún aspecto sin solucionar, lo que puede confundir al espectador y llevarlo a un miedo psicológico, a la angustia, a pasillos interminables y la desesperación por no hallar si hay una salida.
Como curiosidad se construyeron más de tres mil metros cuadrados de pasillos..
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