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CRITICA
Por: PACO CASADO
En un futuro lejano, un padre y una hija viven en una estación meteorológica contando con la ayuda de la Inteligencia Artificial, ya que los demás componentes, incluida la esposa, han fallecido.
A diario Marc, que así se llama el padre, cumple con su trabajo de pedir cada mañana el parte meteorológico a la Inteligencia Articiial, que es con la única que habla, ya que su hija, llamada Valeria, es muda.
En un incidente anterior murió su esposa y los dos hombres que le ayudaban en su trabajo en la estación meteorlógica.
El mundo entero está contaminado, muchas explosiones se han producido, como se puede ver al inicio de la película, que han contaminado la atmósfera por completo y tan sólo pueden salir al exterior con máscaras protectora para poder respirar.
No obstante la estación parece que debe estar a punto de cerrarse, ya que para ello se espera la llegada de El Vigilante y El Guardian, que lo llevarán a cabo, a lo que se resiste Marc que eso ocurra, pero un acontecimiento inesperado convertirá su estancia en una auténtica carrera por poder sobrevivir.
El director madrileño Rubén Arnaiz comenzó a estudiar cine pero no obtuvo el título.
No obstante se dedicó a producir más de cuarenta películas y a escribir cerca de una veintena de guiones y finalmente esos 19 también los ha dirigido entre ellos doce son cortos y un videoclic debutando en el largo con el fragmento Sandra Munt del film 'Doble Sesión' (2016) y en solitario con 'Erial' (2018), al que siguieron 'Maleza' (2021), 'Scavenger' (2025) y ahora este 'N.I.M.: Inteligencia Artificial' (2025).
De éste cuando menos se puede decir que es una historia extraña, interpretada por dos personas, un padre y una hija muda y una breve intervención de dos personajes de apenas un minuto y una voz, la de la Inteligencia Artificial que es con la que habla Marc todo el tiempo.
Perfectamente se podría llevar esta historia a un escenario, pero resultaría algo corta, porque el resto del metraje, aparte las conversaciones con N.I.M. se rellenan deambulando por la estación, hasta completar la hora y cuarto y los seis minutos de los créditos finales y los dos o tres de entrada de exteriores con las explosiones que arrancan la trama.
El tema interesa realmente poco, no obstante está filmado con una cámara ágil y algunos primeros planos.
La interpretación del actor andorrano Boris Chrestia, que hace su debut, no creemos que sea la más adecuada por el tono de voz, mejor sin hablar Lucía Vargas y encantadora la voz de la alicantina Emma Caballero impuesta a N.I.M.
Mención especial del jurado en el FICARQ. Festival Internacional de Cine y Arquitectura.
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