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CRITICA
Por: PACO CASADO
Tras inaugurar el festival de Sundance llega a las carteleras españolas 'Levity' (2003), dirigida por Ed Solomon.
A veces los guionistas no escriben lo que desean sino lo que les encargan. Este puede ser el caso de Ed Solomon, habituado a hacer guiones de grande espectáculos como Hombres de negro o Los Ángeles de Charlie, pero cuando tiene ocasión escribe un relato intimista, sacado de sus propias experiencias, e incluso se atreve a dirigirlo, debutando así detrás de la cámara.
La historia se le ocurrió mientras trabajaba como tutor en una cárcel de máxima seguridad, donde conoció a un hombre que tenía en la pared de su celda el retrato de su víctima y que tras cumplir 22 años de reclusión sale a la calle desorientado, en busca de ser perdonado por la sociedad y más concretamente por los allegados a su víctima.
Manual Jordan busca su camino de redención, siente que le debe algo a la sociedad. Se pone a trabajar para un extraño predicador y se acerca a Adele, la hermana del chico que mató, cuyo hijo Abner marcha por mal camino, o ayuda a Sofía, una muchacha que debido al alcohol lleva a su casa más de una noche tras salir del night club cercano a la Comunidad en la que vive y trabaja.
El problema de esta película reside en la inexperiencia de su realizador que la lleva a un ritmo demasiado lento y en algunos personajes poco perfilados, caso del predicador, por ejemplo.
Cine independiente americano pero con un reparto de lujo en sus cuatro estrellas protagonistas entre las que destaca el equilibrado buen hacer de Holly Hunter.
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