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CRITICA
Por: PACO CASADO
Tras comenzar en el cine documental con gran éxito, Robert Enrico se pasó al largometraje en el que tras un incipiente balbuceo, se centró definitivamente en el cine de acción con 'Tres aventureros' (1967), género que no ha vuelto a abandonar hasta ahora y en el que prácticamente ha centrado su carrera de unos años aquí.
En esta ocasión, una vez más, vuelve a su terreno, a contarnos una historia sencilla, durante la Segunda Guerra Mundial, en la que un pacífico cirujano francés se ve obligado y arrastrado al límite tras descubrir el horror cometido por las SS en su propio pueblo a exterminar sin piedad a los nazis a causa de sus atrocidades, dándonos una visión particular de la guerra que es lo que nos ofrece Robert Enrico en 'El viejo fusil' (1975), un drama implacable..
Comienza la narración en los días de la víspera de la liberación de un pequeño pueblecito de la provincia francesa, apartado de los grandes frentes bélicos, donde vive ese médico cirujano, apolítico, con su familia, su mujer y su hija.
Cuando la paz iba a hacer su aparición, para todos los demás habitantes de la villa, comienza su guerra particular para el protagonista.
Robert Enrico, perteneciente a la nueva generación de cineastas franceses de los años sesenta, pero no perteneciente a la Nueva Ola, nos cuenta el relato con constantes saltos atrás en los que el médico va recordando pasados y felices momentos de su vida, con escenas líricas y románticas, a veces, de gran belleza, mezcladas con la brutal violencia desatada en el interior del pacífico ciudadano, en el que le guerra lo ha convertido en el más feroz de los asesinos, sediento de venganza contra una decena de alemanes enemigos que le hicieron daño a su familia.
El esquema del guion de esta película nos recuerda en muchos momentos al cine de ese gran cineasta que es Sam Peckinpah en su film titulado 'Perros de paja' (1971) en el que se dan algunas circunstancias semejantes.
El film está bien narrado, aunque se abusa en algún momento del flashback que paraliza y corta el ritmo de la narración, pero queda compensado por la fuerza que tiene la historia.
Posee un buen trabajo de sus dos principales protagonistas, Philippe Noiret y Romy Schneider.
Ganó el César del cine francés a la mejor película del año, a Philippe Noiret como mejor actor y a la música de François Roubaix, premio recientemente creado por la Academia de las Artes y Técnicas del cine de Francia. Premio David de Donatello a Philippe Noiret.
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