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INFORMACIÓN
Titulo original: Denial
Año Producción: 2016
Nacionalidad: Inglaterra, EE.UU.
Duración: 111 Minutos
Calificación: Autorizada para todos los públicos
Género: Drama, Biografía
Director: Mick Jackson
Guión: David Hare. Basado en la novela escrita por Deborah Lipstadt
Fotografía: Haris Zambarloukos
Música: Howard Shore
FECHAS DE ESTRENO
España: 12 Abril 2017
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Entertainment One


SINOPSIS

Una mujer inicia una batalla legal contra David Irving por la negación que este hace del Holocausto. A su vez David la acusa de difamarle...

INTÉRPRETES

RACHEL WEISZ, TOM WILKINSON, TIMOTHY SPALL, ANDREW SCOTT, JACK LOWDEN, CAREN PISTORIUS, ALEX JENNINGS, HARRIET WALTER, MARK GATISS, JOHN SESSIONS, PIP CARTER, WILL ATTENBOROUGH

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ACERCA DE LA PRODUCCIÓN...
  Gary Foster y Russ Krasnoff, productores de NEGACIÓN, descubrieron a Deborah Lipstadt y su obra hace unos ocho años. “Nuestros hijos, que son de la misma edad, estaban buscando universidad”, recuerda Krasnoff. “Estaba informándome sobre la Universidad de Emory, en Atlanta, donde Deborah es profesora de Estudios del Holocausto y Judaísmo Moderno. La universidad acababa de anunciar una beca de un millón de dólares para traducir al farsi, árabe, ruso y turco parte del sitio web que [Lipstadt] tiene alojado en Emory, HDOT: Holocaust Denial on Trial, que recopila todos los materiales de su juicio. “Me pareció asombroso que una universidad hiciera algo así y quise saber más sobre [Lipstadt]”.
  Eso inspiró a Krasnoff a hacerse con un ejemplar del libro de Lipstadt, “Denial: Holocaust History on Trial” [publicado anteriormente como “History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier”], que recoge todos los hechos relativos a la demanda por difamación que David Irving interpuso contra ella. La demanda de Irving contra Lipstadt y su editorial, Penguin Books, afirmaba que la profesora lo había difamado. El libro de Lipstadt era un relato de primera mano del juicio. “Además de ser un tema importante, era una narración maravillosa”, prosigue. “A Gary y a mí nos pareció que podría ser una película estupenda”.
  Una investigación preliminar desveló que la negación del Holocausto está mucho más extendida de lo que eran conscientes los productores. Estaba propugnada por varias voces destacadas en los Estados Unidos y en Europa, así como en Oriente Medio, muy especialmente por el entonces presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. “Eran todo opiniones convertidas en hechos”, señala Foster. “Puedes tener convicciones, pasiones, creencias, pero eso no las convierte en hechos. Eso fue en gran parte lo que hizo que nos decidiéramos a hacer la película y seguir trabajando en ella durante los ocho años que costó llevarla a la gran pantalla”.
  En 2008, mientras Foster y Krasnoff se encontraban filmando la película “El solista” en Los Ángeles, Jeff Skoll y Jonathan King, de Participant Media, visitaron el set durante el rodaje en los barrios marginales de la ciudad. Cuando Skoll y King se enteraron de la idea de los productores de hacer una película sobre el juicio de Lipstadt, no dejaron pasar la oportunidad de tomar parte en ella. “Compramos el proyecto sobre la marcha”, recuerda Foster. “La misión de Participant es crear entretenimiento que inspire e impulse el cambio social. Esta historia encajaba a la perfección, aunque costó algo de tiempo encontrar al equipo adecuado para sacarla adelante”.
  En 2012, Foster y Krasnoff se encontraban trabajando en otro filme, “Mi casa en París”, en asociación con BBC Films. Christine Langan, antigua jefa de BBC Films, les sugirió que hablaran con el alabado dramaturgo y guionista nominado al Óscar David Hare para adaptar el libro al cine. Langan había colaborado con Hare en una trilogía de telefilmes sobre el MI5 y creía que sería el guionista ideal para esta historia.
  “Las historias como esta ya no son la especialidad del cine de masas norteamericano”, comenta Hare. “‘Spotlight’ fue una excepción, pero es un caso insólito entre las películas estadounidenses. Estaban convencidos de que un drama político que gira en torno a hechos reales como este necesitaba la sensibilidad propia de la BBC”.
  Hare, que fue nominado al Óscar por adaptar para “The reader (El lector)” la obra original de Bernhard Schlink, que gira en torno a un juicio por crímenes de guerra nazis, admite que no reconoció en un primer momento la importancia histórica del caso de Lipstadt. “No sentí el peso hasta un día, más adelante, en que tuve que escribir líneas de diálogo dichas en Auschwitz. Por primera vez, sentí que tenía una responsabilidad especial con el tema”.
  Fue la idea de defender la verdad histórica objetiva lo que en un primer momento interesó a Hare lo suficiente como para aceptar abordar el proyecto. “Eso suponía que yo mismo tenía que ser preciso desde un punto de vista histórico, de modo que los enemigos de la película, la gente que está de acuerdo con David Irving, no pudieran acusarme de tergiversar los hechos tal como están registrados”. Para ello, Hare revisó páginas y páginas de actas oficiales para documentar las escenas del juicio. “Me llevó cuatro o cinco horas leerme un único día de juicio”, recuerda. “Así que os podréis imaginar mi reacción inicial: ‘¿De verdad me tengo que leer 40 días de esto?’. No podía fingir situaciones dramáticas en el juicio si no se habían producido”.
  Lo cierto es que no hubo necesidad de inventarse momentos dramáticos. Todos los diálogos de las escenas de los tribunales están tomados textualmente de las actas oficiales. Hare también señala un momento real reflejado al principio de la película, en el que Irving se presenta de forma inesperada en una conferencia que ofrece Lipstadt en Atlanta e interrumpe su discurso. “Empezó a agitar mil dólares en alto, proclamando: ‘¡Se los daré a cualquiera que logre demostrarme que Hitler ordenó el asesinato de los judíos!’. Era un arranque maravillosamente dramático para una película. El verdadero misterio para mí es por qué David Irving eligió a Deborah Lipstadt para empezar. ¿Por qué se metió con ella?”.
  Aunque cree que esa decisión revela mucho sobre Irving, Hare opina que no le interesaba escribir “un retrato de un antisemita”. “La película no trata sobre la psicología de Irving. Está visto casi exclusivamente desde el punto de vista de Deborah, así que no tengo derecho a especular ni a tratar de explicar a Irving. Se limita a comportarse de la manera tan extraordinaria en que lo hizo a lo largo del juicio y no ofrezco explicación alguna. No estoy cualificado para entrar en su psicología. Con él no hay nada ‘entre bastidores’. Solo hay información que consta en las actas públicas”.
  El realizador de origen británico Mick Jackson fue el elegido para dirigir NEGACIÓN por su amplia y sólida filmografía, que incluye grandes éxitos de taquilla (“El guardaespaldas”), un telefilme ganador del premio Emmy (“Temple Grandin”) y toda una serie de documentales y dramas muy bien considerados para la BBC y el canal británico Channel 4. “Empecé en documentales”, comenta Jackson. “Tengo cierta sensibilidad para lo que resulta real y me gusta rodar en ese estilo. Intento filmar cuanto puedo cámara en mano y mantener las cosas muy fluidas. El libro de Deborah era perfecto para mí. Me encanta su atención hasta al más mínimo detalle, como dónde se sentó cada uno durante el juicio, o el color de la corbata de Richard Rampton”.
  Al director también le atrajo lo actual que era el tema que trata la película. “Vivimos en una época de irracionalidad y mentiras, una época de violenta indignación y de toda clase de ataques a la verdad”, opina Jackson, que agrega que tenía una razón más personal para embarcarse en el proyecto: “Cuando era un director muy joven en la BBC, trabajé en una emblemática serie de documentales llamada ‘El ascenso del hombre’. Rodamos un capítulo en Auschwitz. El simple hecho de estar allí me afectó de una forma muy profunda. Así que, cuando me llegó este guion, pensé: ‘Tengo que hacer esto’”.
  Según el director, el título de la película tiene un doble sentido. “Para ganar este caso, que trata sobre la negación del Holocausto, Deborah tendrá que negarse a sí misma la gloria de declarar en el juicio y dirigirse a ese monstruo”, explica. “Ese sacrificio es su única esperanza de superar los cargos de Irving”.
  Jackson compara el filme con una obra musical con temas repetidos que se sostienen por sí mismos, pero que a la vez se entrelazan entre sí como contrapunto. Uno de los hilos es cómo avanza el juicio y la expectativa del resultado. Otro es la historia humana de Lipstadt y su equipo legal. “Vemos desde la perspectiva de Deborah, con toda su experiencia con los medios, que hay dos juicios: el que se desarrolla en la sala y el que se encarga de llevar a cabo la opinión pública”.
  Lipstadt estuvo muy involucrada en la creación de la película desde el momento en que se adquirieron inicialmente los derechos para adaptarla, proporcionando al equipo responsable del proyecto acceso a su vida y a su punto de vista sobre su experiencia. “Pasé dos días con Rachel Weisz y hablamos después por teléfono”, recuerda. “No conocía a David Hare, pero conocía su trabajo. Había visto ‘The reader (El lector)’ y ‘Las horas’. David pasó dos o tres días en Atlanta, conociéndome, acompañándome, viniendo a mis clases, e incluso paseándose por mi casa. Luego me mostró parte del guion y yo aporté algunos comentarios sobre el mismo”.
  Cuando se filmaron en Londres las escenas cruciales del juicio, Lipstadt visitó el rodaje y observó cómo se desarrollaba su propio pasado en un plató de cine. Fue un vívido recordatorio de lo aislada que se sintió cuando llegó a Londres para el juicio. Su equipo legal de primera fila había ideado una estrategia de defensa que le chocaba: no testificaría en el juicio, ni llamarían a testificar a ningún superviviente del Holocausto.
  “Estábamos, como dicen, separados por un mismo idioma”, comenta. “Los abogados tienen su propia jerga. Me sentía completamente perdida, no por culpa de Irving, sino por la situación. Me encontraba en un país extranjero, en un mundo que me era ajeno”.
  Lipstadt no estaba familiarizada con el sistema legal británico y su estricta división del trabajo entre abogados tramitadores y abogados litigantes. Los abogados tramitadores, como Anthony Julius, formulan estrategias, llevan a cabo negociaciones y preparan documentos legales, mientras que los abogados litigantes, como Richard Rampton, proporcionan asesoramiento legal especializado y representan a individuos y organizaciones ante los tribunales.
  Además, Lipstadt se quedó atónita al descubrir que el peso de la prueba en los casos de difamación en el sistema legal británico recae en el demandado. El principio legal básico del sistema norteamericano de “inocente hasta que se demuestre lo contrario” se invierte por completo. La historiadora se muestra de acuerdo con la descripción que realiza Hare de ella, al calificarla de “pez fuera del agua” durante la preparación y el juicio. “No es como me veo a mí misma”, comenta. “Pero no es falso. Por necesidades del arco dramático, David hizo hincapié en mi relación con los abogados. Tuve que aprender a confiar en esos abogados, mantenerme callada y tener fe en el proceso”.
  Aunque al principio dudó de la estrategia de su equipo legal, no tardaría en descubrir que realmente velaban por sus intereses. “Anthony se ofreció a hacerlo pro bono porque consideraba que había que plantarle cara a Irving. Estaba dispuesto a luchar como si fuera el mayor caso comercial que hubiera pasado nunca por su despacho. Ya había representado a la princesa Diana contra la Casa de Windsor en su divorcio y logró llegar a un acuerdo. Ahora se refiere a este como uno de sus casos más importantes”.
  El juicio tuvo lugar hace casi 20 años, así que revivirlo en una película resultaba algo surrealista para Lipstadt. “Algunos momentos son casi exactos a como sucedieron en realidad. Además, colaboré estrechamente con Rachel, que es increíble, ¡una gran profesional! Me tiene anonadada. Pero todo esto no deja de tener algo que me desorienta. Incluso lleva parte de mi ropa, hasta algunas bufandas mías. El departamento de vestuario estuvo viendo algunas fotos mías de aquella época y les dije que aún tenía algunas de esas prendas. Rachel no se parece a mí, pero me encanta que intentaran aproximarse hasta cierto punto en el peinado”.
  Lipstadt considera el juicio “un momento decisivo” de su vida. “No me cambió, no cambió lo que tenía que decir. Cambió cómo me escuchaba la gente. Me permitió llegar a gente a la que no llegaba antes. De pronto, lo que yo tuviera que decir tenía más peso, más importancia, porque había conseguido imponerme a David Irving”.
  En aquel momento, muchos le aconsejaron que no disputara los cargos. “Algunos académicos me dijeron que estaba perdiendo el tiempo”, recuerda Lipstadt. “Algunos miembros destacados de la comunidad judía británica opinaban que, pasara lo que pasara, él salía ganando. Pero si no hubiera luchado, seguro que habría perdido. Se habría vuelto ilegal llamar al principal negacionista del Holocausto en todo el mundo lo que es. Habría sido algo terrible, que habría legitimado a todos los negacionistas del Holocausto. Al final, todas esas personas que habían dicho que no debía luchar acabaron dándome la razón”.
  En opinión de Hare, Lipstadt se comportó con suma fortaleza a lo largo de tan larga y dura experiencia. “Cuando alguien te demanda por difamación, es un asunto que va para largo”, comenta el escritor. “De principio a fin, llevó siete años. Seguro que pasó más de una noche oscura del alma. Pero se demostró que hasta la última palabra que dijo era exacta. Y nunca, durante todo ese tiempo, dijo nada inapropiado o que estuviera fuera de lugar. Se comportó con una entereza total”.
  Lipstadt encontró en David Irving a un adversario especialmente insidioso, en opinión de Hare, porque dotaba al antisemitismo y a la negación del Holocausto de una fachada respetable. “Irving se vestía como un caballero inglés. Vivía en Mayfair. John Keegan, un historiador militar sumamente distinguido, dijo que David Irving era un historiador de primera categoría que dio la casualidad de que adoptó el punto de vista de Hitler, y que había un valor histórico significativo en estudiar la historia desde la perspectiva del perdedor”.
  En retrospectiva, comenta Lipstadt, el objetivo del juicio no era aplastar a David Irving, sino poner en evidencia una mentira destructiva que estaban perpetrando él y otros como él. “Este juicio posee una importancia que va mucho más allá del propio proceso en sí. En esta época de relativismo, los chicos crecen pensando: ‘Debe ser cierto, lo he visto en Internet’. Pero no todo puede ser cierto. En todo tema, hay dos puntos de vista contrapuestos. Mis estudiantes a menudo creen que todo el mundo tiene derecho a su opinión, pero los hechos son los hechos. Los historiadores pueden debatir cómo se produjo el Holocausto, pero el hecho es que el Holocausto se produjo”.

REUNIENDO AL REPARTO...
  Deborah Lipstadt —descarada, locuaz y agresivamente intelectual— está interpretada por la actriz británica Rachel Weisz. La oportunidad de encarnar a alguien como Deborah en una película resultaba irresistible para Weisz, que es conocida por abordar una amplia variedad de personajes complejos. “Es un papel interesante y jugoso”, opina la actriz. “Deborah es un personaje maravilloso. Pasamos tiempo juntas en Nueva York antes de empezar el rodaje. Sus libros están llenos de información maravillosa, pero también era importante llegar a conocerla. Es muy pintoresca. Es como es y no vino a Londres para adaptarse a la cultura. Me pareció muy franca, tenaz y directa, una persona muy divertida con la que pasar el tiempo”.
  Lipstadt respondió a todas las preguntas que le formuló Weisz, lo que la actriz encontró tremendamente útil. “Es realmente brillante y muy instructiva”, afirma Weisz. “Deborah no solo es profesora, sino que se le da estupendamente relatar anécdotas, así que no le cuesta mucho contar historias sobre sí misma. Yo no sabía nada sobre la negación del Holocausto. Pero me interesaba saber cómo podía enseñar una materia tan emotiva. ¿Cómo se mantiene uno impasible mientras enseña algo tan difícil de digerir? Gracias a que es historiadora, es capaz de mantener una cierta distancia”.
  Weisz, a la que se ha podido ver el pasado otoño en la reposición en el Off Broadway de “Plenty”, también escrita por David Hare, comenta que Lipstadt la ayudó a entender el choque cultural que sufrió cuando llegó a Londres para el juicio. “Deborah se sintió muy intimidada en un primer momento por los británicos, toda esa gente de Oxbridge en su equipo legal”, explica la actriz, utilizando una expresión británica que combina los nombres de las universidades más emblemáticas y de élite de Inglaterra, Oxford y Cambridge.
  El director Jackson quedó impresionado con la capacidad de Weisz de reflejar en la pantalla la esencia de Lipstadt. “Es una actriz maravillosa. Le gusta vivir el momento presente. Es muy vivaz, como Deborah, así como aguda, impulsiva y empática. A Rachel le gusta meterse de lleno en una escena sin demasiadas ideas preconcebidas, para que todo le resulte nuevo. Su interpretación es muy cruda y accesible”.
  Timothy Spall, que todavía tiene reciente su galardonada interpretación del gran artista británico J.M.W. Turner en “Mr. Turner”, encarna al rival de Lipstadt en los tribunales, David Irving. Spall sabía que la labor de interpretar a un personaje tan brusco y poco atractivo como David Irving sería dura. “Evidentemente, Irving es el antagonista de esta historia”, comenta. “A lo largo de mi carrera, he interpretado a menudo a personajes que están excluidos y no les importa. Por obstinados que puedan parecer los personajes que interpreto, considero que es mi trabajo entender a la persona, aunque pueda parecer que vayan en contra de la opinión mayoritariamente aceptada”.
  “Cree cosas que resultan verdaderamente terribles para mucha gente, no solo para los judíos, o los familiares de las personas perdidas en el Holocausto”, prosigue el actor. “Tiene la posibilidad de resultar bastante ofensivo. Mi trabajo consistió en no realizar una interpretación basada en lo que otras personas opinaban de él, ni en la idea que se tenía sobre alguien con puntos de vista polémicos. Mi objetivo era entender su perspectiva, no juzgarlo”.
  A Spall le ofrecieron el papel en 2015, mientras se encontraba rodando una película en la que interpretaba a otra figura polémica, Ian Paisley, un controvertido agitador político y activista de Irlanda del Norte. “Veo mis últimos 12 meses como mi particular ‘año del hombre del saco’”, bromea. “Pero mi enfoque fue el mismo en ambos casos”.
  En las escenas de los tribunales, en las que Irving optó por representarse a sí mismo, Spall se sentó aparte de los actores que interpretaban al equipo legal de Lipstadt, que habían adoptado la postura de no hacer contacto visual con Irving. “Durante esa semana y media, la verdad es que empecé a sentirme un poco solo”, confiesa Spall. “No es que los demás actores no me dirigieran la palabra entre escenas. Empecé a encerrarme en mí mismo. No hablaba con nadie. Me sentaba solo en un cuarto con las ventanas cerradas para que no entrara luz. Estaba solo en el tribunal y me sentía aislado. Me pareció en cierto modo apropiado. David Irving disputó ese caso solo”.
  Sus compañeros del equipo de rodaje elogiaron el valor de Spall por interpretar a Irving con tanta empatía. “Hace falta ser un actor valiente para estar dispuesto a hacer eso”, opina Foster. “Tim interpreta a Irving de forma tan convincente que casi te da pena el personaje. Únicamente un gran actor podría lograr eso”.
  El nominado al Óscar Tom Wilkinson interpreta a Richard Rampton, el intenso pero callado abogado litigante de origen escocés encargado de representar a Lipstadt en los tribunales. Rampton era el principal abogado de casos de difamación de la época y su inclinación a realizar una exhaustiva preparación previa al juicio era legendaria. Irving había sentido fascinación por Hitler y el Tercer Reich desde la infancia, pero Rampton no dispuso de más que un año para adquirir los conocimientos suficientes para poder cuestionar de forma eficaz las afirmaciones del historiador. Incluso llegó a aprender alemán en ese tiempo para poder leer en su idioma original la documentación de la que se estaba valiendo.
  A Wilkinson le atrajo la insólita historia de NEGACIÓN, así como el hecho de que evitara lo que él califica como los clichés del cine de género. “La historia central trata sobre un pez fuera del agua”, comenta. “Hay enormes diferencias entre las culturas, no solo en cuanto a la británica y la americana, sino también en cuanto a la cultura judía. Deborah Lipstadt sufrió presiones tremendas de los supervivientes del Holocausto, que querían que el mundo los oyera hablar. Ella también quería declarar en el juicio. Pero sus abogados británicos le decían, tranquilamente: ‘No, no puedes. Una vez te encuentres allí, te machacará’”.
  “Y eso es básicamente lo esencial”, prosigue. “Se trata de un negacionista del Holocausto, por amor de Dios. Si ese tipo puede ganar un pleito, ¿qué dice eso sobre la justicia? El énfasis de la película estará en la sensación de aislamiento que siente ella en el contexto de ese caso judicial tan extraño”.
  Jackson cuenta que uno de los momentos de la película con los que más disfrutó fue cuando presentó a Wilkinson y Richard Rampton. Le pareció que los dos hombres se parecían mucho. “En un primer momento, Tom se mostró reticente a conocer a la persona real, porque tenía su idea de cómo quería interpretarlo”, recuerda el director. “Pero al final lo hizo y, después, comentó: ‘Un tipo decente, la verdad’. Cuando le pregunté a Rampton qué le había parecido Tom en el papel, dijo: ‘Muy bien. Casi tan bueno como el original’”.
  Andrew Scott, una joven estrella británica emergente que está logrando labrarse rápidamente una gran reputación gracias a su trabajo en televisión (“Sherlock”) y en el cine (“Spectre”), fue el elegido para interpretar a Anthony Julius, el cerebro de la estrategia de defensa de Deborah Lipstadt. La aguda inteligencia de Julius tal vez sea la característica que más claramente lo defina, en opinión del actor. “Es el maestro de pista de este particular circo. David Hare creó un personaje que no se anda con sentimentalismos en cuanto a la mejor forma de servir a Deborah y hacer justicia. Buena parte del drama y del conflicto entre los dos proviene de la cuestión de si deberían llamar declarar a supervivientes del Holocausto. Anthony tiene muy claro que eso únicamente daría legitimidad al trabajo de Irving. El hecho de que él mismo es judío es importante, pero su trabajo es pensar no con su corazón, sino con su cabeza”.
  La batalla que libró Deborah Lipstadt es importante, y probablemente no acabe nunca, opina Scott. “En los tiempos que corren, la información se extiende como un reguero de pólvora, antes de poder comprobar los hechos. No podemos permitirnos confiarnos en cuanto a la libertad de expresión. La verdad es la verdad y, aunque se te debería permitir cuestionar esa verdad, también debemos luchar por protegerla”.

LAS LOCALIZACIONES...
  NEGACIÓN se rodó fundamentalmente en Londres, donde tuvo lugar el juicio. Allí, el equipo de rodaje logró filmar en los Reales Tribunales de Justicia, donde se juzgó el caso por difamación, y en el hotel Athenaeum, en Piccadilly, donde se alojó Lipstadt durante el proceso. Además, se rodaron algunas escenas clave en Polonia, en el antiguo campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, donde fueron asesinadas más de un millón de personas, en su mayoría judíos.
  “Los historiadores del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau fueron una ayuda tremenda en lo referente a la exactitud de los hechos. Hacerlo correctamente era un responsabilidad enorme”, explica Foster. “Nos esforzamos mucho por ser precisos en el guion, así que fue muy importante tener la oportunidad de rodar en Auschwitz-Birkenau”.
  Dentro de las vallas del perímetro del antiguo campo, solo se filmaron escenas documentales, señala Foster. No se rodó dentro ninguna escena con actores, por respeto a la preservación histórica del campo. En vez de eso, el equipo de rodaje recreó parte de las ruinas en una antigua base de la RAF, cerca de High Wycombe, en Buckinghamshire, Reino Unido.
  Jackson comenta que el rodaje de las escenas del antiguo campo de concentración fue una experiencia emotiva para todos los implicados. “Construimos el vestuario en el que las víctimas se quitaban la ropa, pensando que se iban a duchar, y luego las enviaban a la cámara de gas”, agrega. “Resultó conmovedor”.
  El diseñador de producción Andrew McAlpine fue responsable de 46 planos distintos, pero la recreación de Auschwitz fue el más difícil, y el más importante. “La gente aún recuerda este juicio”, comenta. “No hace más que 15 años de ello. Hay que respetar tanto a los miembros del público que seguían el juicio como a las víctimas del Holocausto. De eso trataba el juicio. El reto era asegurarnos que Auschwitz, que es tierra sagrada, se represente de tal forma que convenza a cualquiera que haya estado allí. Teníamos que recrearlo fielmente y honrar la memoria de toda esa gente”.
  Uno de los motivos recurrentes del filme es la estatua de bronce de 1902 de la reina guerrera Boadicea en su carro de combate, que se encuentra en la zona de Londres conocida como Embankment, junto a la cual pasa habitualmente Lipstadt cuando sale a correr en varios momentos a lo largo de la película. Conocida por su audacia en combate, la legendaria heroína celta plantó cara a los poderosos invasores romanos, inspiró a decenas de miles de seguidores y casi logra expulsar al poderoso imperio, pese a sus fuerzas superiores, de las islas británicas. Boadicea viene a representar el valor que necesita Lipstadt para seguir adelante en el juicio.
  El director Jackson, que otrora fuera pintor, comenta que se inspiró visualmente en artistas de la Ilustración, como Johannes Vermeer, que creía que la luz representaba la verdad, así como en el filme “Ida”, dirigido por Pawel Pawlikowski, que ganó el Óscar en 2015 a la “mejor película de habla no inglesa”. “Me pareció que una película sobre la verdad debía poseer una cualidad luminosa”, opina. “Nuestro director de fotografía, Haris Zambarloukos, y yo decidimos iluminarla como si se tratara de luz natural que incidiera en los rostros de los personajes”.
  Lipstadt cree que la película le ofrece una oportunidad para llevar el trabajo de su vida un paso más allá. “Me gustaría que la gente entendiera que el Holocausto es el genocidio mejor documentado del mundo. No se puede negar. Se pueden debatir aspectos del mismo, por qué sucedió, cómo sucedió, pero no el hecho de que sucedió. Es un hecho incontestable. No admite discusión. Y eso no es ser intolerante, es reconocer la verdad”.
  Según Jackson, el juicio ha marcado una diferencia duradera en el mundo. “Si Deborah Lipstadt hubiera perdido, habría tenido un efecto escalofriante sobre cualquier otro caso similar”, afirma. “Toda clase de cosas consideradas controvertidas se habrían vuelto muy difíciles de litigar, porque la gente habría tenido miedo a perder. Como dijo Richard Rampton tras el veredicto, no nos devolverá a ninguno de ellos. Pero, ahora, ningún historiador razonable puede dudar jamás de la existencia del Holocausto”.

DATOS SOBRE EL JUICIO...
• El caso se presentó en el Tribunal Supremo inglés como David Irving contra Penguin Books y Deborah Lipstadt.
• La demanda se interpuso el 5 de septiembre de 1996.
• En su demanda, Irving sostenía que ciertos pasajes del libro de Lipstadt “Denying the Holocaust” lo acusaban de hacer apología del nazismo y de ser un admirador de Hitler que distorsionaba los hechos y manipulaba las pruebas para que respaldaran sus afirmaciones de que el Holocausto no se produjo. También le pareció que el libro atacaba sus motivaciones y su competencia, y formaba parte de un esfuerzo concertado para arruinar su reputación como historiador.
• El juicio empezó el 11 de enero de 2000. El proceso duró 32 días. Se dictó sentencia el 11 de abril de 2000. • En Gran Bretaña, los abogados tramitadores formulan la estrategia, realizan negociaciones y redactan documentos legales, mientras que los abogados litigantes ofrecen asesoramiento legal especializado y representan en juicios a individuos y organizaciones.
• En el sistema legal británico, en casos de difamación, el demandante no tiene más que demostrar difamación. El peso de la prueba recae en el demandado (en este caso, la editorial Penguin Books y Lipstadt).
• Dependía del equipo legal de Lipstadt, encabezado por los abogados Anthony Julius y Richard Rampton, demostrar que sus afirmaciones eran “sustancialmente ciertas”, que el Holocausto se produjo, que Irving era un negacionista del Holocausto, que hacía apología de Hitler y que había manipulado deliberadamente hechos para sustentar sus propias opiniones ideológicas.
• David Irving optó por representarse a sí mismo en el juicio.
• Como estrategia, Julius y Rampton decidieron que no llamarían a declarar ni Lipstadt ni a ningún superviviente del Holocausto. Consideraban que hacer declarar a los supervivientes no haría más que legitimar las afirmaciones de Irving y los expondría a posibles humillaciones. Además, temían que los supervivientes no recordaran detalles exactos, lo que pondría en peligro el caso, tal como sucedió en los procesos de Zündel (1985, 1988) y Exodus (Dering v. Uris, 1964).
• Cuando tuvo que interrogar a Irving, Rampton se negó a mirarle a los ojos.
• Entre los restantes miembros del equipo se encontraban Heather Rogers (la ayudante de Rampton), así como James Libson y Laura Tyler (del equipo de Anthony Julius).
• Penguin Books también contrató a los expertos en difamación Kevin Bays y Mark Bateman, del bufete de abogados especializados en los medios Davenport Lyons.
• Las pruebas usadas por la defensa incluyeron anotaciones de un hombre identificado como “Tauber”. Las anotaciones describían al sonderkommando en el crematorio número 2 y cómo los cristales de Zyklon B se introducían en las columnas que atravesaban el tejado, como puede apreciarse en las fotografías aéreas del campo tomadas por los aviones aliados en 1944. Irving respondió que no había agujeros en el tejado, y afirmó que dichos agujeros se añadieron a las fotos. Sostenía que Auschwitz se diseñó como un campo de trabajo, en el que murieron muchas personas, pero no un lugar en el que se asesinaba deliberadamente a la gente. Su declaración dio lugar a los tristemente famosos titulares de “No Holes, No Holocaust” (“Sin agujeros, no hay Holocausto”).
• La defensa llamó a cinco testigos: o Richard J. Evans, profesor regio de Historia de la Universidad de Cambridge o Robert Jan van Pelt, profesor de Historia Cultural de la facultad de arquitectura de la Universidad de Waterloo o Christopher Browning, profesor de Historia Frank Porter Graham, Universidad de Carolina del Norte (Chapel Hill) o Peter Longerich, director del Centro de Investigación del Holocausto e Historia del siglo XX del Royal Holloway College, Universidad de Londres o Hajo Funke, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Libre de Berlín
• Irving llamó a tres testigos: o Kevin MacDonald, profesor de psicología, Universidad Estatal de California en Long Beach o Sir John Keegan, antiguo profesor de la Real Academia Militar y redactor de defensa del diario Daily Telegraph (citado por Irving) o David Cameron Watt, profesor de Historia Internacional, Escuela de Economía de Londres (citado por Irving)
• El juez Charles Gray se encargó de presidir el juicio, y dictó sentencia en un escrito de 333 páginas a favor de los demandados, en el que detallaba la sistemática distorsión llevada a cabo por Irving de los registros históricos de la Segunda Guerra Mundial.
• Tras el juicio, Richard Rampton le llevó a Lipstadt una botella de Pommard Les Epenots de 1995 para celebrarlo.
• Irving apeló la decisión ante la División Civil del Tribunal de Apelaciones, pero su solicitud fue denegada el 20 de julio de 2001. Se declaró en quiebra en 2002.  

ACERCA DE DEBORAH E. LIPSTADT...
  La Dra. Deborah E. Lipstadt es profesora de Estudios del Holocausto y Judaísmo Moderno en la Universidad de Emory, en Atlanta. Su quinto libro, “Holocaust: An American Understanding” fue publicado recientemente por Rutgers’s University Press. Su libro anterior, “The Eichmann Trial”, publicado dentro de la serie de Schocken/Nextbook en conmemoración del 50º aniversario del juicio de Eichmann, fue calificado por Publisher’s Weekly como “una incisiva y autoritaria disección de un caso histórico y sus consecuencias”. En su reseña de “The Eichmann Trial”, la sección de libros del New York Times escribió que Lipstadt había “realizado un gran servicio al… contar lo sucedido como un apasionante drama legal, además de un momento decisivo de la historia de Israel y de la tardía concienciación del mundo sobre la magnitud del Holocausto”. El diario Wall Street Journal se refirió al libro como “un relato minuciosamente documentado y claramente escrito de las actas del juicio y de los debates que suscitó el proceso”.
  Su libro “History on Trial: My Day in Court with a Holocaust Denier” (Ecco/HarperCollins, 2006), que se ha reeditado como Denial: Holocaust History on Trial (Ecco, 2016), es la historia de su juicio por difamación en Londres contra David Irving, que la demandó por calificarlo de negacionista del Holocausto y extremista de derechas. El diario Daily Telegraph (Londres) escribió que David Irving contra Penguin Books y Deborah Lipstadt había “hecho por el nuevo siglo lo que los juicios de Núremberg o el proceso de Eichmann hicieron para generaciones anteriores”. The Times (Londres) publicó: “la historia ha hecho acto de presencia en los tribunales y ha logrado una victoria aplastante”. El juez declaró que David Irving era un negacionista del Holocausto, un falsificador de la historia, racista y antisemita. Según el New York Times, el juicio “puso fin a la pretensión de que el Sr. Irving fuera algo más que un apologista de Hitler dedicado al autobombo”. En julio de 2001, el tribunal de apelación rechazó rotundamente la apelación de Irving de la sentencia en su contra. NEGACIÓN se basa en la demanda por difamación que Irving interpuso contra ella como consecuencia de los comentarios que ella realizó sobre él en su libro “Denying The Holocaust: The Growing Assault on Truth and Memory” (Free Press/Macmillan, 1993). Fue el primer estudio de larga duración sobre aquellos que intentan negar el Holocausto.
  También ha publicado “Beyond Belief: The American Press and the Coming of the Holocaust” (Free Press, 1986) que analiza lo que la prensa norteamericana escribió sobre la persecución de los judíos en los años 1933-1945.
  En Emory, dirige el sitio web conocido como HDOT [Holocaust Denial on Trial (la negación del Holocausto a juicio) / www.hdot.org], que contiene un archivo completo de las actas del juicio de Irving contra Penguin Books GB y Deborah Lipstadt. También proporciona respuestas a afirmaciones frecuentes realizadas por los negacionistas. Parte del sitio web está traducido al árabe, farsi, ruso y turco. El sitio recibe visitas frecuentes de ciudades de todo Irán. En Emory, Lipstadt ha ganado el Premio de Enseñanza Emory Williams. Fue seleccionada para el premio por los antiguos alumnos, como el profesor que más había influido en ellos.
  Lipstadt fue asesora histórica del Museo del Holocausto de los Estados Unidos, y ayudó a diseñar la sección del museo dedicada a la respuesta norteamericana al Holocausto. El 11 de abril de 2011, en el 50º aniversario del inicio del juicio de Eichmann, la Dra. Lipstadt ofreció un discurso en el Departamento de Estado sobre el impacto de dicho juicio.
  Ha ostentado un nombramiento presidencial al Consejo en Memoria del Holocausto de los Estados Unidos (de los presidentes Clinton y Obama) y el presidente George W. Bush le pidió que representara a la Casa Blanca en los actos del 60º aniversario de la liberación de Auschwitz.
  En el Museo del Holocausto de Estados Unidos, Lipstadt es presidenta del Comité sobre Antisemitismo y la Negación del Holocausto Apoyada por el Estado.
  En la actualidad, se encuentra escribiendo un libro, “The Anti-Semitic Delusion: Letters to a Student”, que se publicará en 2017.

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